Hapalops longicers.
Ameghino, 1889.
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Cráneo completo y mandíbula inferior de Hapalops
astraponotramo del Oligoceno superior - Mioceno inferior. |

Esqueleto
incompleto en el Museo de La Plata. |

Aspecto en vida
de Hapalops cuando la Patagonia era una selva. |
A
finales del Oligoceno, hace 24 millones de años, los Xenarthros como
Hapalops estaban bien representados y adaptados en América del sur,
pertenecientes a la familia Megatheridae. En el
Mioceno se encontraba geográficamente bien distribuido por la actual Patagonia
Argentina. Era de tamaño chico, media hasta un metro de largo, a
diferencia de sus gigantescos parientes del Pleistoceno que superaban los
cuatro metros de altura. Tenia garras muy desarrolladas y curvas (una
característica común entre los mamíferos edentados) seguro debe haberse
visto desplazarse sobre sus nudillos anteriores. Es muy probable que
pasara la mayor parte de su tiempo en las copas de los árboles, sujetándose
de sus garras y alimentándose de frutos suculentos. Como todos los
edentados, Hapalops tenia pocos dientes y sin esmalte. Sus mandíbulas
solo tenían cuatro pares de dientes. Su metabolismo era muy bajo. Algunos
restos atribuidos al genero fueron hallados al sur de la Provincia de La
Pampa y sur de Buenos Aires.
Carlini, A. A., Scillato-Yan{e, G.
J., Noriega, J. I. y Aceñolaza, F., 2000. Perezosos terrestres (Xenarthra,
Tardigrada) del "Mesopotamiense" (Fm. Ituzaingó, Mioceno
tardío-Plioceno) de la Provincia de Entre Ríos, Argentina." Stvdia
Geologica Salmanticensia, 36:13-27. Salamanca.
Epipeltephilus recurvus. Ameghino,
1904.
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 Cráneo y mandíbula
de Peltephilus. |
Reconstrucción
en vivo de Peltephilus por Carlos Papolio. |
Fue
un "Dasipodido" (peludos y mulitas). Tenia una coraza formada por placas
óseas, las cuales avían evolucionado de placas térmicas, formando un
caparazón recubierto de cornea y con bandas móviles, lo que le brindaba
movimientos rápidos. Epipeltephilus, poseía en en el hocico un par de
cuernos largos, que en vida se encontraban recubiertos por piel y tejido
corneo, lo que facilitaba su utilización en momentos de defenderse de sus
depredadores. Algunos científicos sostienen que este animalito que tenia
unos 60 centímetros de largo, tal vez poseía otro par de pequeños cuernos
córneos en el hocico. Con respecto a otros "edentados", Epipeltephilus
tenia unos dientes gruesos y largos, muy parecidos a caninos, lo que
podría indicar que era un animal carnívoro o carroñero. Sus restos proceden del Mioceno de Arroyo Chasico y Plioceno
inferior de la provincia de Buenos Aires.
Scillato-Yané, G.J.; Carlini, A.A.; Vizcaíno, S.F.; Ortíz
Jaureguizar, E. 1995. Los Xenarthros. In Evolución biológica y climática
de la región pampeana durante los últimos cinco millones de años. Un
ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental (Alberdi, M.T.;
Leone, G.; Tonni, E.P.; editores). Museo de Ciencias Naturales, Consejo
de Investigaciones, Monografías, p. 183-209. Madrid.
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