Ofidio.
Los Colubroidea, el grupo monofilético de las
serpientes más
avanzadas, está representado en America del Sur en la actualidad por las familias
Elapidae,
Colubridae y Viperidae. Con respecto a esta última familia, en años recientes se han
incrementado los
trabajos con respecto a la sistemática y evolución biogeográfka de los
representantes sudamericanos como Crotalus,
Lackesis, Bothriopsis,
Bothrieckis, y Bothrops. Sin embargo, se han generado nuevos
interrogantes con respecto a los procesos
cladogenéticos que
desencadenaron la gran diversidad de
vipéridos neotropkales, procesos que cabe esperar se reflejen en
el registro fósil, por demás escaso
para todos los Viperidae en América
Central y América del Sur.El género
Bothrops, se encuentra
conformado por aproximadamente 36 especies distribuidas principalmente
en toda América del Sur, exceptuando
B. aspar que se distribuye en América Central y México. Las especies referidas al género
Bothropsposeen un amplio
rango de habitáis, tanto húmedos
como xéricoe. llegando
incluso a estar presentes en la Patagonia extraandina hasta el Norte de la
provincia de Santa Cruz (Argentina). En nuestro país habitan 7
especies (B. cotiara, B. moojeni, B. jararacussu, B. jararaca, B.
neuwiedii, B. alternatus y B. ammodytoides),
registrándose estas dos últimas en la provincia de Buenos Aires.
El
registro más antiguo de la familia Viperidae fue recientemente comunicado por Albino &
Montalvo (2005)
consistente en material vertebral,
exhumado en la formación Cerro Azul (Mioceno superior)
proveniente de La Pampa, Argentina.
También en la Argentina fueron exhumados restos de Viperidae
indeterminados proveniente de la
"Formación" San Andrés (Pleistoceno
temprano; Albino, 1995). Los colubroideos de América del Sur presentan un amplio biocrón que se
remonta, al menos, al Mioceno Inferior (Albino, 1996). Sin embargo,
no se han documentado hasta el momento restos
de especies vivientes en
rocas más antiguas que el
Pleistoceno Superior-Holoceno. Se desconoce, además, la edad mínima en que se
produjo la dadogénesis de dichas especies.Con respecto a la evolución de los Viperidae,
los datos obtenidos a
partir del registro dado a conocer
por Albino & Montalvo (2005) y análisisde ADN mitocondrial (Wüster
et oí., 2002) sugieren
que el primer vipérido que ingresó a América
del Sur probablemente lo hizo durante el Mioceno (entre 23 y 10
millones de años atrás), utilizando el puente terrestre que se habría
formado entre América Central y del
Sur.
Dicho
ancestro ("Protoboihrops"
de Wüster
et ai, 2002) habría dado origen a todas las especies de
Bothrops.
Este
escenario es
concordante con el ingreso (corroborado por abundante registro fósil)
de ciertos linajes de mamíferos (carnívoros prociónidos y roedores
sigmodontinos) no registrados con anterioridad
al Mioceno, además de la información aportada por datos moleculares del
ingreso a América del Sur de
salamandras y colúbridos zenodontinos.
El hallazgo de un
resto fósil asignable a uno de los
géneros de Viperidae del dado
sudamericano (Bothrops) en el extremo sur de América del Sur sugiere que los
procesos dadogeoéticos que
desembocaron en la aparición del género Bothropsse habrían producido con anterioridad a 1 millón de años, siendo esto concordante con el
registro fósil y la información aportada por el ADN mitocondrial.Actualmente las poblaciones de las especies
de
Bothropsen la provincia de Buenos Aires presentan
una distribución particular, estando presentes en zonas costeras
del Paraná en el
litoral marítimo y extremo sur de la
provincia, y en los sistemas serranos de Tandilla
y Ventanía. Los
registros de B. alternatusde los partidos de
La Plata y Magdalena probablemente
están constituidos por
individuos que, si bien se hallan habitualmente
en el área costera, son ejemplares que llegan a las costas del
Río de la Plata vía el Río Paraná por medio de embalsados. Además,
estas "poblaciones" (se desconoce si
los ejemplares colectados
y/o observados se encuentran habitando
permanentemente el área) no se han hallado más allá de la zona
costera, no existiendo registros de
material colectado fuera de estas zonas.
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Reptil. Los
restos de tortugas fósiles del Pleistoceno son relativamente pobres a
relación de otros vertebrados de la época, y son muy parecidos a las
especies vivientes. La forma del cuerpo depende del caparazón óseo, que
cubre la espalda y el vientre, se fija en las costillas y en otras parte
del esqueleto, por ejemplo en la pelvis. Sus extremidades estaban
recubiertas por grandes escamas imbricadas que resultan mayores en la zona
posterior del muslo, donde, ocasionalmente, aparecían unos tubérculos.
Otros tubérculos córneos muy ostensibles se localizan en la articulación
del brazo con el antebrazo de los machos. Al parecer, estas cumplían una
importante función durante el apareamiento, pues sirven para que el macho
pueda erguirse al caparazón de las hembras. Las extremidades anteriores
presentan cinco fuertes uñas, mientras las traseras poseen solo cuatro.
Sus mandíbulas tienen forma de pico con dos cúspides y borde
denticulado, el que servia para cortar o arrancar vegetales duros de
zonas generalmente áridas. Algunos restos de tortugas fósiles se
hallaron en la localidad de Centinela del Mar, a unos 65 kilómetros al
S.E de la ciudad de Miramar, por personal de la Facultad de Ciencias
Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y en la localidad
fosilífera de Camet Norte en el Partido de Mar Chiquita. En la región
pampeana su distribución estratigráfica es conocida desde la Formación
Chasico hasta la Formación Lujan.
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Tonni).
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