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Antifer cf. Ensenadensis.
Ameghino, 1889.
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Fragmento de cornamenta de Antifer. Depositada en el
Museo de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar. |
Vitrina del Museo de La Plata con
restos de cervidos del Pleistoceno pampeano.
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Reconstrucción del gigantesco
cervido Antifer. Ilustración del Dibujante
Daniel Boh. |
Mamífero Ungulado. La
familia Cervidae ingresó a América del Sur durante el gran intercambio
biótico (límite Plio-Pleistoceno). Este grupo sufrió una rápida
radiación durante el Pleistoceno, aumentando su diversidad hacia fines
del Piso Ensenadense (Plioceno tardío-Pleistoceno medio, situación que
se manifiesta en la presencia de diversos géneros, tanto actuales como
extintos. Procedentes de la región Pampeana de donde provienen la gran
mayoría de los registros, hallazgos vinculados en gran parte a las
intensas y repetidas exploraciones paleontológicas, cuyas especies, son
comparables con las faunas de ciervos pleistocénicos de Río Grande do
Sul (Brasil) y de la Formación Sopas (Pleistoceno superior) del Uruguay.
La existencia de material correspondiente a Antifer cf. Ensenadensis.
Este género era exclusivo del Ensenadense, tanto de la región Pampeana
como de la provincia de Santa Fe. Antifer tenia preferencia por
ambientes abiertos con predominio de vegetación arbustiva. De esta
manera, las condiciones ambientales que prevalecieron en el Bonaerense y
Lujanense de la Mesopotamia podrían haber sido semejantes a las del sur
de Brasil y parte de Uruguay, esto es, el predominio de climas algo más
húmedos que los registrados en la región Pampeana. Esta familia tiene
una clara especialización de tipo ramoneador. Evidencias provenientes de
distintas disciplinas (sedimentológicas, palinológicas y
paleofaunísticas), sugieren que, para parte del Pleistoceno, las
condiciones climáticas entre la Mesopotamia argentina, el sur de Brasil
y parte de Uruguay debieron poseer una marcada similitud. Esto difiere
de lo conocido de la región Pampeana, que tuvo un clima relativamente
más árido y frío. Géneros
relacionados: Blastocerus
dichotomus, Epieuryceros, Morenelaphus,
Hippocamelus, Paraceros y Ozotoceros
bezoarticus
Cabrera, A. 1929. Sobre los ciervos fósiles sudamericanos
llamados Paraceros y Morelenaphus. Memorias de la Real Sociedad Española
de Historia Natural, Vol. 15, No. 1, p. 53-64. Madrid.
Carette, E. 1922. Cérvidos actuales y fósiles de Sud
América. Revisión de las formas extinguidas pampeanas. Revista del Museo
de La Plata, Vol. 26, p. 393-472.
Castellanos, A. 1945. Notas sobre algunas cornamentas de
ciervos de los géneros Epieuryceros, Antifer y Paraceros y descripción
de la de Epieuryceros proximus n. sp. Publicaciones del Instituto de
Fisiografía y Geología de la Facultad de Ciencias Físicas, Químicas y
Naturales Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional del
Litoral, 24: 5-23.
Menegaz, A.N. 2000. Los Camélidos y Cérvidos del
Cuaternario del Sector Bonaerense de la región pampeana. Tesis Doctoral
(Inédito), Universidad Nacional de La Plata, 240 p.
Menegaz, A.N.; Ortíz Jaureguizar, E. 1995. Los
Artiodáctilos. In Evolución biológica y climática de la región Pampeana
durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con
el Mediterráneo occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.;
editores). Museo Nacional de Ciencias Naturales. Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Monografías, p. 311-337. Madrid
Tonni; E.P. Berman; W.D. . Fidalgo; F. Goin F.J. y
Quiroga J.C. 1987. La Fauna local Centinela del Mar y una nueva Unidad
mamífero para el Pleistoceno tardío de la prov. de Bs. As., Argentina.
X Cong. Geol. Arg. Act. 3:175-177,
Tonni, E.P. 1992. Tapirus Brisson, 1792 (Mammalia,
Perisodactyla) en el Lujanense (Pleistoceno superior-Holoceno inferior)
de la provincia de Entre Ríos, Argentina. Ameghiniana 29 (1): 3-8.
Morenelaphus brachiceros. Carette, 1922.
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Esqueleto
completo de Morenelaphus en el Museo de Cordoba. El técnico Mariano Magnussen Saffer,
recuperando restos de Cervidos fósiles en el médano solidificado de
Centinela del Mar. Aspecto que presentaba en vida
Morenelaphus. |
Mamífero Ungulado. Es otra de las especies que llegaron a América del sur en
el gran intercambio biótico americano a principios del Pleistoceno.
Pertenece a la familia de los Cervidos, pero se trata de un genero
totalmente desaparecido y algo más grande que los representantes
vivientes de la familia. Tenia cuernos muy robustos, cilíndricos y
achatados, longitudinalmente arqueados y en forma de "s"
terminado en tres puntas muy filosas, ideales para la defensa. Su
alimentación y comportamiento no habrá sido muy diferente a los
ejemplares actuales. Hallazgos muy interesantes de estos Cervidos fueron
realizados en el territorio bonaerense por Carlos Ameghino y jurado en
1913, por Lorenzo Parodi en 1914 y por Lucas Kraglievich en 1928. En la
actualidad los descubrimientos de estos mamíferos se realizaron en
abundancia en la localidad fosilífera de Centinela del Mar a unos 45 kilómetros
de la ciudad de Miramar, donde se halla un enorme médano "fósil"
con una antigüedad estimada de 200 mil años antes del presente. Su presencia en el registro estratigráfico se remonta al Bonaerense y se
extiende hasta el Lujanense tardío. En América del Sur, sus restos han
sido hallados en Uruguay, Paraguay, sur de Brasil y Argentina. Por otra
parte, existe muy poca información relacionada con los requerimientos
ecológicos de este género, aunque algunos autores han postulado
ambientes abiertos o parcialmente arbolados.
Otra especie:
Morenelaphus lujanensis,
Blastocerus
dichotomus, Epieuryceros, Hippocamelus,
Paraceros y
Ozotoceros
bezoarticus.
Ameghino, F. 1888. Rápidas diagnosis de
mamíferos fósiles nuevos de la República Argentina. Obras Completas,
Vol. 5, p. 471-480. Buenos Aires.
Cabrera, A. 1929. Sobre los ciervos
fósiles sudamericanos llamados Paraceros y Morelenaphus. Memorias de la
Real Sociedad Española de Historia Natural, Vol. 15, No. 1, p. 53-64.
Madrid.
Carette, E. 1922. Cérvidos actuales y
fósiles de Sud América. Revisión de las formas extinguidas pampeanas.
Revista del Museo de La Plata, Vol. 26, p. 393-472.
Deschamps, C.M.; Tonni, E.P. 1992. Los
vertebrados del Pleistoceno tardío del arroyo Napostá Grande, Provincia
de Buenos Aires. Aspectos paleoambientales. Ameghiniana, Vol. 29, No. 3,
p. 201-210.
Roth, S. 1903. Los ungulados
sudamericanos. Anales del Museo de La Plata (Sección Paleontología),
Vol. 5, p. 1-36.
Tonni, E.P.; Prado, J.L.; Menegaz, A.N.;
Salemme, M.C. 1985. La Unidad Mamífero (Fauna) Lujanense. Proyección de
la Estratigrafía mamaliana al Cuaternario de la región pampeana.
Ameghiniana, Vol. 22, Nos. 3-4, p. 255-261
Hippidion principale. Lund, 1945.
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Cráneo y mandíbula
del esqueleto depositado en el Museo de Ciencias Naturales de
Mar del Plata. |

Reconstrucción
de caballo americano extinguido. Por el dibujante y museologo Daniel Boh. |
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Cráneo
y mandíbula de Hippidion principale perteneciente al esqueleto preservado en
el Museo Municipal de Mar del Plata. (2002).
Al
lado, esqueleto de Hippidion en el MEF. |
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Mamífero
Ungulado. Es otro mamífero aloctono, que llego a Sudamérica a principios
del Pleistoceno en el gran intercambio faunistico de fines del Plioceno.
De acuerdo a la recientes teorías de algunos Paleontólogos, este genero
seria originario de Sudamérica y estaría emparentado con Pliohippus y
Dinohippus del Plioceno de América del norte. Era un primitivo
caballo, el cual se extinguió poco antes de la llegada de los primeros
colonos sin dejar representantes vivientes, siendo reemplazado por el
caballo europeo. Era similar al cebras de Africa, pero algo mas bajo y
rechoncho, con extremidades cortas. Su cráneo presenta unos huesos
nasales algo alargados y pronunciados que las formas vivientes. Por otro
lado, es notable la conformación de las extremidafdes,
proporcionalmente cortas y anchas, que le confieren al animal un aspecto
masiso. Su peso
pudo ser de 400 kilos. El primer registro de un caballo fósil sudamericano
fue el molar superior descubierto por Charles Darwin cerca de Bahía
Blanca (Prov. Buenos Aires), al que Richard Owen identifico en 1840, lo
denomino Equus caballus (la especie actual), y mas tarde lo denomino
Equus curvidens. Se han hallado numerosos esqueletos bien
preservados en distintas zonas del país. El registro es ampliamente
conocido desde el norte de Ecuador hasta el sur Patagonico. Desde el
punto de vista estratigráfico, es conocido desde el Plioceno superior (Uquiense)
hasta el Pleistoceno superior - Holoceno (Lujanense reciente). Las
características adaptativas de la parte distal de las extremidades de
Hippidion pueden ser indicadores de distintos tipos de suelo y
vegetación. El hábitat de Hippidion debería corresponder a un bosque
húmedo y suelo blando. Los Equidos de América del sur se han extinguido
totalmente. Algunos ejemplares mas modernos de Hippidion, provienen de
sitios arqueológicos de la Provincia de Buenos Aires, como Arroyo Seco,
ubicado en el Partido de Tres Arroyos, con una antigüedad de 8500 años.
Géneros
relacionados: Hippidion esta representado por tres especies:
Hippidion devillei, Hippidion principale
y Hippidion saldiasi. Los primeros se encuentran
representados en el registro fósil de la provincia de Buenos Aires y de
Tarija (Bolivia), mientras que Hippidion saldiasi esta representado en
Patagonia austral.
Alberdi, M. T., A. N. Menegaz, and J. L. Prado.
1987. Formas terminales de Hippidion (Mammalia, Perissodactyla) de los
yacimientos del Pleistoceno tardı´o–Holoceno de la Patagonia (Argentina
yChile). Estudios Geolo´gicos 43:107–115.
Alberdi, M.T. Prado, J.L. 1992. El registro de Hippidion
Owen, 1896 y Equus (Amerhippus) Hoffstetter, 1950 (Mammalia,
Perissodactyla) en América del Sur. Ameghiniana, Vol. 29, No. 3, p.
265-284.
Alberdi, M.T.; Prado, J.L. 1995b. Los Équidos de América
del Sur. In Evolución climática y biológica de la región pampeana
durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con
el Mediterráneo occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.;
editores). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Monografías, p. 295-308. Madrid.
Prado J.L., Alberdi M.T. y. Reguero M.A. EL REGISTRO MAS ANTIGUO DE
HIPPIDION OWEN, 1869 (MAMMALIA, PERISSODACTYLA) EN AMERICA DEL SUR.
Estudios Geol., 54: 85-91 (1998)
Powell, J.; Rufino, D.S.; Mule, P.V. 1993. Hippidoformes
(Pleistoceno superior) del Valle de Taif (provincia de Tucumán,
Argentina). Consideraciones tafonómicas y paleoambientales. In Jornadas
Argentina de Paleontología de Vertebrados, No. 10, Resúmenes, p. 335.
Tonni
E.P. y Cione A.L. 2000. Comment on "El registro más antiguo de
Hippidion Owen, 1869 (Mammalia, Perissodactyla) en América del Sur" by
J. Prado, M.T. Alberdi and M. Reguero. Estudios Geológicos 56 (1-2):
127-133;
Onohippidiun muñizi.
Moreno, 1801.
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Cráneo
y mandíbula parcialmente preservado de Onohippidium, hallado en la
localidad de Mar del Sud. Museo de Miramar. |
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Reconstrucción de Onohippidium. |
Mamífero
Ungulado.
El primer registro de un caballo fósil sudamericano
fue el molar superior descubierto por Charles Darwin cerca de Bahía
Blanca (Prov. Buenos Aires), al que Richard Owen identifico en 1840, lo
denomino Equus caballus (la especie actual), y mas tarde lo denomino
Equus curvidens.
Caballo de origen Norteamericano que penetró en América del Sur como
consecuencia la conexión entre ambas Américas través del puente panameño,
acontecimiento ocurrido aproximadamente unos 3 millones años antes del
presente. Algunos autores colocan al presente género en la formación
“Chapadmalal” (Plioceno), pero su registro fosilífero es ampliamente
conocido durante la formación “Ensenada”. Tenía el cráneo similar al de
Hippidion pero con la región cerebral algo más larga. Los miembros son
similares a los del Hippidion. Su alimentación era herbívora, prefiriendo
principalmente el pastoreo. Su masa corporal se encuentra estimada en unos
650 Kilogramos. Su tamaño no superaba el 1,5 metros, por lo cual, era algo
mas pequeño que sus representantes actuales. El presente genero fue
descripto por Carlos Ameghino en 1904 como Parahippidion. Una de las
características más notables de Onohippidiun está vinculada a la
conformación del cráneo donde , debido a la retracción de la hendidura
nasal los huesos nasales se .proyectan libremente formando una visera o
saliente pronunciada. Por otra parte es notable la conformación de las
extremidades, proporcionalmente anchas y que le confieren al animal un
aspecto masivo. Algunos investigadores sostienen que Onohippidiun
desaparece hace unos 8000 años antes del presente, probablemente, por el
consumo de su carne por parte de los
primeros grupos humanos que conquistaron la región pampeana.
Doctora María Teresa Alberdi,
Paleobiología del Museo Nacional
de Ciencias Naturales de Madrid, España, y el Dr. José Luís Prado,
Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Centro,
Olavaria, ambos especialistas en caballos prehistóricos con numerosas
publicaciones sobre el tema, sostienen que luego de revisar diversos
cráneos en todo el continente, llegaron a la conclusión de que,
Hippidion y
Onohippidiun,
se tratarían de un Dimorfismo sexual
(diferencias de forma entre macho y hembra) de una misma especie,
poseyendo el macho unas fosas frente a sus ojos que probablemente
alojaban una glándula que podría ser usada para marcar su territorio,
tal cual lo hacen los ciervos y otros animales actuales, adaptados a
suelos y climas más duros que hoy en día.
Otros Géneros
relacionados: Equus,
Hippidion devillei, Hippidion principale,
Amerhippus
y Hippidion saldiasi.
Alberdi, M.T. Prado, J.L. 1992. El registro de Hippidion
Owen, 1896 y Equus (Amerhippus) Hoffstetter, 1950 (Mammalia,
Perissodactyla) en América del Sur. Ameghiniana, Vol. 29, No. 3, p.
265-284.
Alberdi, M.T.; Prado, J.L. 1995b. Los Équidos de América
del Sur. In Evolución climática y biológica de la región pampeana
durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con
el Mediterráneo occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.;
editores). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Monografías, p. 295-308. Madrid.
Powell, J.; Rufino, D.S.; Mule, P.V. 1993. Hippidoformes
(Pleistoceno superior) del Valle de Taif (provincia de Tucumán,
Argentina). Consideraciones tafonómicas y paleoambientales. In Jornadas
Argentina de Paleontología de Vertebrados, No. 10, Resúmenes, p. 335.
Paleolama weddellii.
Gervais y Ameghino, 1880.
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Fragmento de maxilar y reconstrucción en vivo. |
Huella de Paleolama, encontrada en Santa Clara del
Mar por el Museo Pachamama Prov de Bs As. |
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Mamífero Ungulado. En los tiempos lujanenses, las llamas y
los guanacos no estaban restringidos a su presente distribución
andino-patagónica, y eran habitantes frecuentes de nuestras praderas.
Es
un camélido oriundo de América del norte que llego a nuestras
praderas hace mas de 1,5 millones de años. El registro mas primitivo de la
familia Camelidae, corresponde al Plioceno de Barranca los Lobos, entre
las ciudades de Mar del Plata y Miramar (Provincia de Buenos Aires) de
la Formación San Andrés (edad Uquiense), y para el Pleistoceno se
hallaban bien diferenciados Paleolama y Lama. Su apariencia era semejante a
la de una llama o guanaco contemporáneo, pero su altura superaba la de un
camello viviente de Asia y África. Se alimentaba principalmente del
pastoreo y sus restos son muy abundantes en la Provincia de Buenos Aires
hasta hace unos 8 mil años, quedando reemplazados por los géneros
vivientes, los cuales después del siglo XVII desaparecieron completamente
de la región pampeana, sobreviviendo en las estepas patagónicas. Su peso
estimado es de 1 tonelada. Los restos de Paleolama son muy frecuentes en
nuestros sedimentos Pleistocenos. Así los demuestran los numerosos restos
rescatados por Lorenzo Parodi en 1913 y posteriormente por Carlos Ameghino
y sus colaboradores en 1918. Poseía miembros robustos, metapodos
cortos y mandíbula mesognatas y bajas.
Géneros relacionados:
Eulamaops, Hemiauchenia,
Lama
lama, Paleolama weddellii,
Lama vicugna, Camelus glama,
Lama guanicoe, Lama gracialis y Lama owenii.
Tonni
E.P. y Politis G. 1980. La distribución del guanaco (Mammalia, Camelidae)
en la provincia de Buenos Aires durante el Pleistoceno tardío y
Holoceno. Los factores climáticos como causas de su retracción.
Ameghiniana 17(1):53-66
Menegaz, A.N. 2000. Los Camélidos y Cérvidos del
Cuaternario del Sector Bonaerense de la región pampeana. Tesis Doctoral
(Inédito), Universidad Nacional de La Plata, 240 p.
Menegaz,
A.N.; Ortíz Jaureguizar, E. 1995. Los Artiodáctilos. In Evolución
biológica y climática de la región Pampeana durante los últimos cinco
millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo
occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.; editores). Museo
Nacional de Ciencias Naturales. Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Monografías, p. 311-337.
Madrid
Tonni,
E. 1985. Mamíferos del holoceno del partido de Lobería, provincia de
Buenos Aires. Aspectos paleoambientales y bioestratigraficos del
holoceno del sector oriental de Tandilia y área Interserrana.
Ameghiniana, 22 (3-4): 283-288.
Platygonus scagliai. Reig, 1952.
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| Esqueleto completo. |
Cráneo
del Genero Platygonus. |
Aspecto en vida. |
Mamífero Ungulado. El origen de esta
especie pertenece al Oligoceno de Norteamérica, hace unos 30 millones de años,
y su ingreso al continente se produjo hace unos 2,5 millones de años en
el gran intercambio biótico americano. Se trata de un genero desaparecido
y emparentado con los actuales pecaries, pero de mayor tamaño y
extremidades mucho mas desarrolladas. Era un animal típico de áreas
abiertas tipo sabanas, lo que explicaría el desarrollo de patas largas
especializadas para correr. Su nariz tenia la misma característica de los
cerdos, como las especies modernas, formadas por un disco plano en el que se
alojaban las fosas nasales, dirigidas hacia adelante. Esta nariz era ideal
para resollar por el suelo en busca de alimento. Platygonus fue un animal
herbívoro y poseía un aparato digestivo complejo, mas parecido al de un
rumiante que la de un cerdo. A pesar de su dieta, los caninos estaban tan
desarrollados como los de un carnívoro. Eran largos, rectos y afilados
como agujas. Es probable que se hallan utilizado como armas, sobre todo
para defenderse de los grandes mamíferos carnívoros. De acuerdo al registro fósil, los pecaríes
fueron unos de los primeros mamíferos norteamericanos
que ingresaron a Sudamérica cruzando el puente panameño.
Son los artiodáctilos más antiguos de América del
Sur. En Sudamérica, los pecaríes de mayor antigüedad
son Argyrohyus chapalmalensis, exclusivo de la parte
final del Plioceno temprano, y Platygonus, género que
se registra entre la parte final del Plioceno temprano y
el comienzo del Pleistoceno temprano. Las especies del género
Platygonus eran más
grandes que las actuales, con miembros más alargados y
didáctilas, con los dedos laterales reducidos a
vestigios insignificantes. En América del Norte se lo
conoce del Plioceno tardío y Pleistoceno. En Argentina,
este género está representado por Platygonus uquiensis
y Platygonus kraglievichi, ambos de Jujuy. Otros
géneros: Platygonus kraglievichi, Platygonus uquiensis,
Platygonus henningi,
Platygonus tarijensis y Platygonus chapadmalensis.
Menegaz,
A.N.; Ortíz Jaureguizar, E. 1995. Los Artiodáctilos. In Evolución
biológica y climática de la región Pampeana durante los últimos cinco
millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo
occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.; editores). Museo
Nacional de Ciencias Naturales. Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Monografías, p. 311-337.
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