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Hermosiornis rapax.
Kraglievich, 1946.
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Cráneo y
aspecto de la gigante ave corredora y carnívora,
Hermosiornis rapax. |

Tibia y tarso
de Hermosiornis rapax. Ambas imágenes del Museo de Cs Nat de
Mar del Plata. |
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Fémur de Hermosiornis rapax. Museo L.
Scaglia. |

Cráneo y pico de Hermosiornis rapax. |
Ave Carnívora. Como
ya lo habíamos aclarado antes, las aves carnívoras, tanto corredoras
como voladoras, durante el terciario alcanzaron dimensiones
increíbles y se convirtieron en las principales depredadoras por la
ausencia de mamíferos competidores de talla grande. Hermosiornis fue
un ave corredora y carnívora, de una altura superior a los 1,8
metros. Fue hallado por primera vez sus restos fósiles en la Farola de
Monte Hermoso (Montehermorense - Chapadmalense) por Moreno y Mercerat en
1891, que fueran depositados en el Museo de La Plata. Luego, en 1908 se
colecciono un esqueleto casi completo procedentes de la misma zona,
actualmente preservado en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de
Buenos Aires. La punta del pico dirigida hacia abajo como las aves rapaces
delatan hábitos carniceros, cuyas principales victimas serian animales de
talla media y pequeñas como la de Paedotherium o el Pseudotipotherium, a
los cuales corría hasta poder golpearlos con su pico y una vez detenido,
apoyaba sus grandes patas sobre su espalda, clavándole las garras,
decidiendo una vez que el animal estaba sometido como lo destrozaría. Si
encontraba algún animal muerto no lo desperdiciaría, sobre todo en épocas
de escasees de presas. Sus alas eran muy reducidas, y sus músculos
estaban atrofiados, lo que imposibilitaba al ave poder volar. Se
extinguieron durante el Plioceno, hace 3 millones de años, sin dejar
representantes vivientes en la actualidad. Poco después su nicho ecológico fue reemplazado por
numerosas especies de mamíferos placentarios que ingresaron al continente
por medio del nuevo istmo. Algunos
restos de esta ave proceden de sedimentos de la localidad fosilífera de
Monte Hermoso y Barranca de Los Lobos.Géneros relacionados:
Psiloterus colzecus,
Palaeopsiloterus itaboraiensis, Chunga incerta, Hermosiornis australis, Hermosiornis rapax y
Hermosiornis milneedwarsi.
Patterson,
B. y Kraglievich, L., 1960.
Sistemática y
nomenclatura de las aves fororracoideas del Plioceno argentino.
Publicación del Museo Municipal de Ciencias Naturales y Tradicional de
Mar del Plata, 1 (1): 1-52.
Rusconi, C., 1958. Ave fosil del Plioceno de Buenos
Aires. Revista Museo Historia Natural, 21: 1-3.
Tambussi,
C. P., 1995. Aves. En: Alberdi, M. T., G. Leone y E. P. Tonni (eds.),
Evolución biológica y climática de la Región Pampeana durante los
últimos 5 millones de años. Monografía del Museo Nacional de Ciencias
Naturales, CSIC, España, cap. 7: 145-161.
Tambussi, C. 2001. Hermosiornis milneedwarsi. Aire libre
2 (9):106.
Tonni. E. P., 1980. The present state of knowledge of the
Cenozoic birds of Argentina. In: Papers in avian paleontology honoring
Hildegard Howard, K. Cambell, ed., Contributions in Science.
Natural History Museum of Los Angeles Country, 330: 105-114.
Psiloterus s.p. Moreno y Mercerat, 1891.
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Cráneo de Psiloterus sp en el Museo
Municipal Punta Hermengo de Miramar. Reconstrucción Daniel Boh.
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Ave Carnívora.
El cráneo hallado en las proximidades de
la ciudad de Miramar pertenece a uno de los últimos representantes de la
Subfamilia Psilopterinae y procede del Plioceno tardío, es decir, unos
3,5 millones de años y considerado como Edad Chapadmalalense de la
Provincia de Buenos Aires, aunque sus primeros registros proceden del
Mioceno temprano - medio (Santacrucense) de Patagonia. El cráneo, cuya longitud actual es
de unos 23 centímetros (sin el pico), fue hallado por el actual Director
del Museo municipal, el señor Daniel Boh. En su preparación se emplearon
técnicas estandarizadas a cargo de su descubridor, consistió en extraer
el fósil dentro de un tocón, limpiarlo cuidadosamente con una auja de
inseccion y productos quimicos. Esta apreciada pieza se exhibe en el Museo
Municipal “Punta Hermengo” de la ciudad de Miramar. Si bien, no se
trata de un cráneo muy completo, y fue sepultado en malas condiciones
ambientales, posee algo que lo hace único, como la preservación de la
esclerotida ocular, esos pequeños y delicados huesesillos ubicados en la
orbita ocular. Asimismo se pueden observar las marcas de un par de caninos
en su parte superior. El tamaño de esta ave pudo ser de 1,3 metros y se
extinguió hace 3 millones de años. Algunos representantes actuales y
ciertamente emparentados con esta familia, viven en la Republica
Argentina.
Los dos y únicos
representantes de la Familia Cariamidae: la chuña de patas rojas (Cariama
cristata) de unos 95 centímetros de altura y la chuña de patas negras
(Chunga burmeisteri) de unos 78 centímetros de altura. La alimentación de
esta ave consistía principalmente de pequeños mamíferos como el
Paedotherium o Dasipus, un representante de la familia Dasipodidae.
Acosta
Hospitaleche, C., Tambussi, C.P. y Reguero, M. 2001. Catálogo de los
tipos de aves fósiles del Museo de La Plata. Serie Técnica y Didáctica
Museo de La Plata Nro 41: 1-28
Patterson,
B. y Kraglievich, L., 1960.
Sistemática y
nomenclatura de las aves fororracoideas del Plioceno argentino.
Publicación del Museo Municipal de Ciencias Naturales y Tradicional de
Mar del Plata, 1 (1): 1-52.
Rusconi, C., 1958. Ave fosil del Plioceno de Buenos
Aires. Revista Museo Historia Natural, 21: 1-3.
Tambussi, C. P., 1989. Las aves del Plioceno tardío –
Pleistoceno temprano de la Provincia de Buenos Aires. Tesis doctoral de
la Universidad Nacional de La Plata, inédita, 378 pp
Tambussi,
C. P., 1995. Aves. En: Alberdi, M. T., G. Leone y E. P. Tonni (eds.),
Evolución biológica y climática de la Región Pampeana durante los
últimos 5 millones de años. Monografía del Museo Nacional de Ciencias
Naturales, CSIC, España, cap. 7: 145-161.
Tonni. E. P., 1980. The present state of knowledge of the
Cenozoic birds of Argentina. In: Papers in avian paleontology honoring
Hildegard Howard, K. Cambell, ed., Contributions in Science.
Natural History Museum of Los Angeles Country, 330: 105-114.
Heterorhea dabbenei.
Rovereto, 1914.
Ave. Se trata de un
ave del orden de los Reiformes, nombre común que reciben dos aves
sudamericanas similares al avestruz, emparentada con el genero Rhea del Pleistoceno y el ñandú actual.
Era más grande que los representantes actuales del continente
Sudamericano, y tienen al igual que estos tres dedos en cada pata, en
lugar de dos. Tenían la
cabeza y el cuello totalmente cubiertos de plumas. La cola estaba sin
desarrollar, pero tenían largas plumas que colgaban y les cubrían la parte
posterior del cuerpo. Tal vez, incubaban los huevos como las formas
vivientes; varias hembras emplean el mismo nido y un solo macho puede
incubar 50 de ellos, pero ese tipo de información los fósiles aun no nos
proporcionan. Los Heterorhea corrían muy rápido con sus largas patas, ya
que sus huesos desproporcionados posibilitaban que alcanzara importantes
velocidades, y viajarían en grupos familiares de unas 6 aves, excepto
durante la época de reproducción, cuando se congregan en bandadas de hasta
25 individuos, momento en que se verían muy vulnerables con la presencia
de depredadores marsupiales. Su alimentación probablemente fuera muy
variada, desde pastizales, insectos, frutos etc. Si bien se trata de un
genero poco frecuente de hallar, algunos de sus restos corresponden al
Terciario bonaerense y tucumano, a partir de restos óseos aislados y
cáscaras de huevo clasificadas tentativamente a Heterorhea. El primer
registro de 1914 fue basado en un tarsometatarso exhumado en sedimentos
de la Formación Monte Hermoso, y posteriormente un nuevo genero y
especie basado en un fémur procedente de los mismos niveles superiores
de los Barrancos de la localidad de Monte Hermoso (Provincia de Buenos
Aires).. Estos son los únicos registros por ahora de antigüedad
Pliocena, constituyendo formas mas grandes y robustas que los géneros
vivientes de Rheiformes.
Géneros relacionados:
Heterorhea dabbenei, Rhea anchorenenses,
Rhea americana, Rhea fossilis y Pterocnemia pennata.
Fuentes: Imágenes
propias. Tocón con cáscaras de huevo, pertenece a la colección de
Paleontología del Museo Municipal Punta Hermengo.
Acosta
Hospitaleche, C., Tambussi, C.P. y Reguero, M. 2001. Catálogo de los tipos
de aves fósiles del Museo de La Plata. Serie Técnica y Didáctica Museo de
La Plata Nro 41: 1-28
Rusconi, C., 1958. Ave fosil del Plioceno de
Buenos Aires. Revista Museo Historia Natural, 21: 1-3.
Tambussi, C. P., 1995. Aves. En: Alberdi, M.
T., G. Leone y E. P. Tonni (eds.), Evolución biológica y climática de la
Región Pampeana durante los últimos 5 millones de años. Monografía del
Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC, España, cap. 7:
145-161.
Tonni. E. P., 1980.
The present state of knowledge of the Cenozoic birds of Argentina. In:
Papers in avian paleontology honoring Hildegard Howard, K. Cambell, ed.,
Contributions in Science. Natural History
Museum of Los Angeles Country, 330: 105-114.
Andalgalornis
steulleti.
Ave.
Científicos argentinos
presentaron los restos fósiles de un fororraco, un ave gigante y
carnívora extinguida hace más de tres millones de años, que fueron
hallados en la zona sur de Mar del Plata. La presentación fue hecha por
el Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, de esta ciudad, que
publicará los resultados de la investigación correspondiente en revistas
académicas y científicas de todo el mundo. Los fororracos fueron aves
corredoras de poca o nula capacidad de vuelo, de tamaño grande a
gigante, con hábitos carnívoros predadores, provisto de fuertes garras y
un gran pico que utilizaban para despedazar a sus presas. La especie se
originó en América del Sur hace más de 50 millones de años y desapareció
hace 3,3 millones. El ejemplar hallado estaba en la zona de la Barranca
de los Lobos, cerca del arroyo Lobería, a unos 25 kilómetros al sur de
Mar del Plata. Uno de sus descubridores, Alejandro Dondas, jefe de
Laboratorio de Paleontología del museo, dijo que el hallado es el fósil
de esta especie "más completo que existe en el mundo” y quedó
incorporado a la exposición permanente del establecimiento. Dondas
señaló que la zona del hallazgo “es un gran yacimiento paleontológico,
pero debido a que hay mucha erosión y sedimento se hace difícil trabajar
en el lugar, más allá de que es de fácil acceso”. Dondas destacó que
gracias a la completud del fósil hallado "de aquí en mas podrán
conocerse características y aspectos de los fororracos desconocidas
hasta el momento". Explicó que algunas partes anatómicas de esta
especie, como por ejemplo, los huesos del paladar o los de la lengua”,
nunca se habían visto en el mundo. Hasta ahora, “sólo se habían hallado
fragmentos de cráneos, que es la pieza que contiene mayor información,
pero nunca encontrados los huesos del paladar y la lengua, como en este
caso, y tenemos el 100 por ciento de las piezas, contra un 15 o 20% de
partes de esta especie en otros hallazgos”. “En el ejemplar expuesto
(VER FOTOS) pueden observarse no sólo todas las partes del esqueleto
sino también, excepcionalmente conservados, los anillos escleróticos de
los ojos, tendones osificados de las patas o anillos pertenecientes a la
tráquea”, completó el investigador.
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