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Proscelidodon
patrius.
Ameghino, 1888.
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Cráneo y
mandíbula de Scelidodon. Museo de Ciencias Naturales de Mar del
Plata. |
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Reconstrucción
de Proscelidodon patrius. |
Es tal vez, el Xernarthro mas típico en
sedimentos del Terciario superior de la región pampeana, ligeramente
emparentado con Scelidotherium y Scelidodon del Pleistoceno.
Se trata de un enorme Pilosa, que vivió en estas llanuras durante el
Plioceno tardío. Se caracterizaba por un cráneo macizo y alargado. Cuerpo
rechoncho y grotesco. Extremidades robustas y cortas. Probablemente
estaría cubierto por un larga pelambre, como en otros perezosos mejores
conocidos, citados en esta PaleoGuia. Su alimentación estaría compuesta
por los largos y comunes pastizales, vegetales de pantanos y posiblemente
de carroña. Es probable que pudiera pararse sobre sus patas traseras, como
así también construir largas galerías para refugiarse. Sus restos son
hallados con frecuencia en las inmediaciones de las localidades
fosilíferas de Chapadmalal y Monte Hermoso en la Provincia de Buenos
Aires. Géneros relacionados:
Proscelidodon
patrius, Scelidotherium floweri, Scelidotherium parodi, Scelidodon patrius, Scelidotherium
leptocephalum y Scelidodon capellini.
Esteban, G.1996.
Revisión de los Mylodontinae cuaternarios (Edentata, Tardigrada) de
Argentina, Bolivia y Uruguay. Sistemática, Filogenia, Paleobiología y
Paleozoogeografía y Paleoecología. Tesis Doctoral (Inédito), Instituto
Miguel Lillo, Facultad de Ciencias Naturales, 235 p. Tucumán.
Pascual, R.; Ortega, E.J.; Gondar, D.G.;
Tonni, E.P. 1966. Vertebrata. In Paleontografía Bonaerense. Vertebrata I
(Borrello, A.V.; editor). Comisión de Investigaciones Científicas de la
Provincia de Buenos Aires, p. 202. Buenos Aires.
Scillato-Yané,
G.J.; Carlini, A.A.; Vizcaíno, S.F.; Ortíz Jaureguizar, E. 1995. Los
Xenarthros. In Evolución biológica y climática de la región pampeana
durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con
el Mediterráneo occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.;
editores). Museo de Ciencias Naturales, Consejo de Investigaciones,
Monografías, p. 183-209. Madrid.
Plesiomegatherium
halmyronomum. Cabrera, 1928.
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Dos vistas del cráneo de
Plesiomegatherium
hallado en el Plioceno de Miramar. Museo Punta Hermengo. |
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Reconstrucción de
Plesiomegatherium. Realizado por el paleoartista Daniel Boh. |
En
cambio, el fósil hallado recientemente correspondería a un animal de
unos 2 metros y medio de largo con un peso de unos 500 kilogramos. Su
hábitat sería de bosques de algarrobos y quebrachales con un clima más
cálido y húmedo que el actual, no tendría enemigos naturales ya que en
esos tiempos los principales carnívoros eran marsupiales del tamaño de
un perro grande. Eran mamíferos
poco sociables con hábitos vegetarianos. Eran animales terrestres, sin
duda por su tamaño se veían imposibilitados de ser arborícolas como sus
parientes actuales. Se alimentaban en posición bípeda.
El
Plesiomegatherium, tenia un rostro más ancho que largo y los molares superiores poseen
sección cuadrangular. Los
perezosos terrestres, como los demás xenartros, evolucionaron en
aislamiento en Suramérica, que era una isla-continente durante el
Paleógeno. Durante el Plioceno, se formó el istmo panameño, causando el
Gran Intercambio Biótico Americano, y una extinción masiva de mucha de
la megafauna originaria suramericana. Los perezosos terrestres sin
embargo, se vieron poco afectados y continuaron prosperando a pesar de
la competencia de los inmigrantes del norte. De hecho, los perezosos
terrestres estuvieron entre los animales suramericanos que migraron
hacia Norteamérica, donde florecieron hasta el final del Pleistoceno.
[ ]En
el sur, los descendientes y parientes de Plesiomegatherium
los perezosos gigantes vivieron hasta hace unos 10.000 años. Se ha
citado con frecuencia la aparición de una expansiva población de
cazadores humanos como la causa de su extinción.
Las especies de
Megaterios se volvieron mayores con el tiempo, siendo la especie
del Pleistoceno tardío, el Megatherium americanum la de
mayor tamaño alcanzando las dimesiones de un elefante africano. Los
megaterios llegaban a medir 6 m de altura cuando se alzaban sobre sus
patas traseras; la cabeza era relativamente pequeña, las patas
delanteras algo más largas y robustas que las traseras y tenían grandes
garras que utilizaban tanto para escarbar en busca de raíces y
tubérculos como para defenderse. Sus fuertes mandíbulas constaban de 16
molares (8 en cada maxilar) carentes de esmalte.
Ameghino, F. 1908.
Las formaciones sedimentarias de la región Litoral de Mar del Plata y
Chapalmalal. Anales del Museo Nacional de Buenos Aires, Vol. 3,
No. 10, p. 343-428.
Carlini, A.A.;
Scillato-Yané, G.J. 1999.
Evolution of Quaternary Xenarthrans (Mammalia)
of Argentina. In Quaternary of South America and
Antarctic Peninsula (Tonni, E.P.; Cione, A.L.; editores).
A.A. Balkema, 149-175. Rotterdam
Cione, A. &
E.P. Tonni. 2005. Bioestratigrafía basada en mamíferos del
Cenozoico superior de la provincia de Buenos Aires,
Argentina. En: R.E. de Barrio, R.O. Etcheverry, M.F. Caballé
& E. Llambías (Eds.): Relatorio del XVIº Cong. Geol. Arg.
183-200. La Plata.
Cione, A.L.; Tonni,
E.P. 1995a. Bioestratigrafía y cronología del Cenozoico de la región
pampeana. In Evolución biológica y climática de la región pampeana
durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con
el Mediterráneo occidental. Museo Nacional de Ciencias Naturales,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Monografías, p.
47-74.
Madrid.
Kraglievich,
J.L. 1952. El perfil geológico de Chapadmalal y Miramar,
Provincia de Buenos Aires. Rev. Mus. Munic. Cs. Nat. Mar del
Plata 1: 8-37.
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