Miramar y el Partido de General Alvarado
poseen sedimentos representativos a distintos Periodos Geológicos.
Justamente
al norte del mismo se hallan en forma natural extensiones d la
formación de Tandilia, donde se pueden hallar con algo de
frecuencias algunas “Icnitas” correspondientes a antiguos
invertebrados que vivieron hace algo mas de 480 millones de años
antes del presente, en lo que fuera un fondo marino. Para
esta época aparecían las primeras tierras emergidas y el clima era
muy diferente a la actualidad.
La
falta de acumulación o de preservación de sedimentos
correspondientes a la Era Secundaria y gran parte de la Terciaria no
permitieron la presensación de organismos viviente durante este
importante lapso de la evolución paleobiologica.
La
historia paleoambiental se reconstruye a partir de los sedimentos
Pliocenos (3.5 millones de años), pasando por el Pleistoceno (1.2
millones de años) donde es muy representativa la Megafauna Pampeana
y culmina en el Holoceno (10 mil años) con la extinción de
distintos vertebrados y la aparición del hombre.
Periodo
Plioceno:
El
Periodo Plioceno comprende entre los últimos 5 y 2,5 millones de años
de la tierra. En la Republica Argentina se encuentra dividido en
tres edades principales. La
edad "Montehermorense" comprende un lapso intermedio entre
el Mioceno tardío y el Plioceno temprano. Tiene una antigüedad
entre 6 y 4 millones de años. Los depósitos sedimentarios afloran
a unos 15 kilómetros al sur de la localidad de Pehuen-Co, Provincia
de Buenos Aires, Argentina.
La edad "Chapadmalalense"
es tal vez la mas importante del Periodo Plioceno por la abundancia
de restos fósiles y evidencias ambientales. Tiene entre 4 y 3,2
millones de años y corresponden a sedimentos del litoral marítimo
pampeano, ubicados entre la ciudad de Mar del Plata y Miramar,
Provincia de Buenos Aires.
Durante el Final del Plioceno ocurrieron
dos fenómenos naturales los cuales decidieron la suerte del
80 % de las especies endémicas y autóctonas.
Una de ellas fue el " El Gran Intercambio Biótico
Americano"(ver) fue la migración de los mamíferos al
restablecerse la unión entre América del Norte y Sur, provocando
la llegada de la fauna invasora. Otro de los fenómenos fue el
impacto de un "Asteroide"(ver) el cual ocurrió hace 3,3
millones de años. Recientemente se incluyo la edad
"Marplatense", la cual se encuentra dividida en tres sub-edades (sanandresense, vorohuense y barrancalobense) que tienen
una antigüedad entre 3,2 y 1,9 millones de años, ubicadas
principalmente al sur de la ciudad de Mar del Plata.
En el
continente se produjo un evidente desplazamiento de distintos grupos
de vertebrados hacia condiciones mas favorables existentes al norte
de Patagonia. A partir del Plioceno el registro fósil pertenece
exclusivamente a algunas localidades del norte y centro del
territorio Argentino, a diferencia de las anteriores que se
encontraban principalmente en todo el territorio nacional. Existía
un gradiente decreciente de humedad en dirección al oeste. En el
territorio se desarrollaron las llanuras, con extensas praderas bajo
un clima templado - cálido y húmedo. Ingresaron provenientes de
Norteamérica numerosas especies de carnívoros placentarios.
Posteriormente al elevarse las Sierras Pampeanas se produce una
"sombra de lluvias" al este de las mismas, con lo cual se
produjo la desertización de las áreas sub-andinas. Este periodo
coincide con un deterioro en el clima, con un enfriamiento a nivel
global, fenómenos de glaciaciones, un aumento en el gradiente térmico
latitudinal, y un descenso en el nivel del mar, lo que provoco la
disminución de especies.
Periodo
Pleistoceno:
Se
encuentra muy bien representado en los afloramientos geológicos de
nuestro litoral marítimo a lo largo de todo el Partido de General
Alvarado, que abarca los desde los 2,5 millones de años hasta los
10 mil años antes del presente y se halla formado por cuatro
edades.
La edad
"Marplatense" la cual ya fue descripta anteriormente,
debido a que se encuentra en un lapso intermedio con el Plioceno,desde los 3,3 a 1,9 millones de años, cuyos afloramientos se
pueden observar en las barrancas costeras entre la ciudad de Mar del
Plata y Miramar. La edad
"Ensenadense" corresponde a sedimentos cuya antigüedad es
de 1,8 millones de años a 700 mil años. La edad
"Bonaerense" corresponde a un lapso entre 700 mil a 130
mil años atrás, en done por lo general se hallan restos fósiles
de grandes mamíferos extintos.
La ultima edad del
Pleistoceno es la "Lujanense", con una antigüedad entre
130 mil a 8 mil años, ya ingresando al Periodo Holoceno, época
donde se extinguen los grandes mamíferos como el Megaterio o
Gliptodontes, y sobreviven las especies que actualmente frecuentamos
ver.
Todas las edades ya numeradas están
presentes en las formaciones geológicas entre las localidades de
Santa Clara del Mar y Monte Hermoso en Provincia de Buenos Aires,
cuyo registro fosilífero y estratigráfico son unos de los más
importantes del Cenozoico en todo el Mundo.
Durante los últimos 2 millones de años se produjo un descenso del
nivel del mar hasta alcanzar su actual nivel, después de varios
sucesos significativos.
En este periodo vivieron tal vez, las
criaturas más grandes y raras de toda la Era Cenozoica. Pero
presenta una paradoja, pues se extinguen el 96 % de la Megafauna
Sudamericana y aquellas de origen norteamericano.
Ocurrido en un
lapso de tiempo entre los 12 y 10 mil años. La causa de este
fenómeno de extinción no se conoce a ciencia cierta, pero uno de
los sospechosos es la llegada de otra especie invasora y de caminar
bípeda, conocida como Homo sapiens, quienes pudieron cazar a estos
enormes animales, pero en realidad no hay evidencia de cacerías
abruptas y discriminadas para señalar al hombre como la mayor
amenaza para estos gigantes.
Algunas teorías ya fueron presentadas
en esta serie de artículos en el Semanario El Sol. Los cambios climáticos
muy marcados pudieron ayudar, ya que hay notable información de un
evento agudo ocurrido entre los 8 y 6 mil años.Otro
hecho significativo a principios del Pleistoceno fue el “Gran
Intercambio Biótico Americano”, protagonizado por la unión de América
del norte y sur, logrando el desplazamiento y emigración de
centenares de especies de un continente a otro.
Las Especies Autóctonos.
Psiloterus
s.p.
Sudamérica
durante el Terciario los grandes depredadores estaban
representados por aves de gran tamaño, muy diferentes a las
actuales, por ser el resultado de un complejo suceso
evolutivo, que protagonizaron los mamíferos en otros
continentes.
El
hallazgo de restos de fósiles pertenecientes a aves de la Era
Terciaria o Cuaternario son muy infrecuentes, por lo cual,
cualquier pequeño resto es de gran interés para los científicos.
Recordemos que Argentavis magnificens, por ejemplo, se trata
del ave voladora más grande de todos los tiempos, fue
descubierta a partir de pocos restos fósiles en la provincia
de La Pampa, y hasta ahora es el único ejemplar que
conocemos.
Un cráneo
hallado en las proximidades de la ciudad de Miramar pertenece
a uno de los últimos representantes de la Subfamilia
Psilopterinae y procede del Plioceno tardío, es decir, tiene
una antigüedad de 3 millones de años. El cráneo, cuya
longitud actual es de unos 23 centímetros, fue hallado por el
actual Director del Museo Municipal, el Señor Daniel Boh.
En su preparación se emplearon técnicas estandarizadas a
cargo de su descubridor, consistió en extraer el fósil
dentro de un tocón, limpiarlo cuidadosamente con una auja de
inseccion y productos químicos.
Esta apreciada pieza se exhibe en el Museo Municipal “Punta
Hermengo” de la ciudad de Miramar. Si bien, no se trata de
un cráneo muy completo, y se incorporo al sedimento en malas
condiciones ambientales, posee algo que lo hace único, como
la preservación de la esclerotida ocular, esos pequeños y
delicados huesesillos ubicados en la orbita ocular, que por lo
general no se preservan.El tamaño de
esta ave pudo ser de 1,2 a 1,5 metros. Algunos representantes
actuales y ciertamente emparentados con esta familia, viven en
la Republica Argentina.
Thylacosmilus atrox.
Fue
un importante carnívoro marsupial de la Era Terciaria, muy
parecido al "Tigre dientes de sable" invasor, pero
sin parentesco alguno, ya que este ultimo es un placentario.
Es otro ejemplo de evolución paralela, es decir, dos especies
totalmente distintas morfológicamente y que nunca habitaron
el mismo continente. Se asemejan ya que ambas cumplían el
mismo rol en el ecosistema que habitaban, cuyo fenómeno es
conocido como convergencia adaptativa o evolución paralela.
Thylacosmilus tenia unos largos y afilados colmillos de unos
15 centímetros y su tamaño corporal era como el de un puma
viviente. Es muy posible que sus victimas fueran los grandes
mamíferos Notoungulados como Trigodon (semejante al
rinoceronte), los cuales mataban con una simple mordida en el
cuello, interrumpiendo el flujo sanguíneo al cerebro.
Se conoce un
cráneo muy deformado procedente de la Provincia de Córdoba,
mientras tanto,en
1981 se hallo en Chapadmalal el cráneo mas completo del mundo
y unas de las mayores colecciones de esta especie, constituida
por restos mandibulares de ejemplares muy juveniles hasta
adultos. Su extinción esta asociada a los importantes cambios
ambientales que sucedieron al final del Plioceno (3,5 millones
de años)y a la
ausencia de las grandes presas que este asechaba.
Los Gliptodontes.
Es
tal vez la familia extinguida mas popular de todos los mamíferos
fósiles de Argentina . La característica principal de este
grupo es su coraza, la cual no poseía bandas móviles como el
peludo o la mulita, lo que limitaba sus movimientos. Sus patas
cortas y robustas. Su origen se remonta al Eoceno, hace 45
millones de años, pero recién al final del Plioceno y
durante todo el Pleistoceno tuvieron una gran diversidad.
Al parecer no se alimentaban de hormigas como sus parientes
modernos, sino de pastos y otras plantas duras. Se conocen
alrededor de 30 especies de "Glyptodontidos", los
cuales presentan tres formas fundamentales, las que
explicaremos a continuación con ejemplos.
Sclerocalytus ornatus, fue la más pequeña de todas las
especies. Tenia un caparazón alargado y bajo. Su cabeza
estaba protegida por un escudete óseo y su cola recubierta
por cuatro anillos óseos y un tuvo largo y cilíndrico. Peso
unos 250 kilogramos. Glyptodon clavipes, tenia 3,5 metros de largo y 1,4 de alto.
Su cráneo estaba protegido por una coraza cefálica y su cola
estaba formada por una serie de anillos móviles de diámetro
decreciente. Su masa estimada es de 1,5 toneladas. Doedicurus patagonicus, fue la especie de mayor tamaño. Tenia
4,3 metros de largo y 2 metros de alto, Su cola estaba formada
por cuatro anillos, un tuvo cilíndrico y en su termino una
masa ósea con púas corneas, convirtiéndose en una técnica
de defensa contra los habituales depredadores. Su masa
estimada en vida es de 2 toneladas. Todas las especies se
extinguieron sin dejar representantes.
Macrauchenia patachonica.
Su
aspecto en vida es digno de una película de ciencia ficción.
Su nombre significa "cuello largo" Es la ultima
especie del orden "Lipopterma", cuyos orígenes se
remontan al Paleoceno, es decir, 55 millones da años hasta
finales del Pleistoceno, época en que desaparecen todos sus
representantes. Su tamaño era de 2 metros a la cruz y casi 3 metros
hasta la cabeza. Sus orificios nasales y una gran fosa elíptica
señala la presencia de una trompa, algo mas desarrollada al
actual tapir de la selva misionera.
Poseía largas patas y
pies ungulados, provistos de tres dígitos. Es probable que no
corriera con mucha velocidad, ya que las proporciones de las
patas traseras estaban invertidas, como ocurren con los
animales no corredores.
Su
alimentación estaba basada en vegetales de zonas pantanosas
donde pasaba la mayor parte de su tiempo, y del pastoreo de
las amplias llanuras. Se extinguió a fines del Pleistoceno y
principios del Holoceno.
En la actualidad el hallazgo de fósiles
de “Macrauchenia patachonica” es algo escaso. Se conocen
registros de hallazgos realizados en la zona de la baliza de
Punta Hermengo por Lorenzo Parodi en 1916 y 1927, Lucas
Kraglievich en 1949 y 1950, Florentino Ameghino en 1908 y
Carlos Ameghino en 1916.
Toxodon platensis.
El
aislamiento geográfico de América del sur, permitió el desarrollo
gradual de mamíferos muy extraños, los cuales se
diversificaron ocupando distintos ambientes.
El “Toxodon platensis” llego a medir unos 3 metros de
largo y una masa estimada de 1 tonelada. El cráneo de este
animal tiene un tamaño de 70 centímetros de largo y sus mandíbulas
están provista de incisivos de crecimiento continuo.
Se asemejaban a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero
sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela
o convergencia adaptativa, cuando dos especies totalmente
aislados comparten nichos ecológicos similares, desarrollando
algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos. Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y
frondosos pantanos, alimentándose principalmente de
vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus
mandíbulas en forma de "pala".
A principios del siglo, Lorenzo Parodi que trabajaba para el
Museo Nacional de Historia Natural, descubrió en nuestra
ciudad un fémur de Toxodon con una punta de proyectil
incrustada en el. Este hallazgo ayuda a Florentino Ameghino a
publicar su teoría errónea del “Origen del hombre
americano”, logrando polémicas hasta nuestros días. Fue uno de los Notoungulados más comunes del Pleistoceno
pampeano Argentino. Desapareció hace unos 8 mil años.
Megatherium americanum.
Megaterio.
Los
"Pilosa" en la actualidad se encuentran
representados por mamíferos pequeños y medianos, como osos
hormigueros y perezosos de tres dedos que pasan gran parte de
su tiempo colgados de los árboles.
Pero en el
Pleistoceno habitaron en nuestro territorio formas
gigantescas.
El “Megatherium americanum” fue uno de ellos.
Su nombre significa "bestia grande" y sin dudas fue
el animal terrestre más grande que habito en la región
pampeana.
Superaba los
4,5 metros de altura cuando se paraba sobre sus patas traseras
y con su larga y robusta cola formando una especie de
"trípode" permitiéndole llegar de esta forma a las
hojas de los árboles o tener una mejor panorámica para
defenderse de los carnívoros de la época. El peso estimado
de esta especie es de 5 toneladas, algo así como dos
elefantes.
Su cuerpo estaba recubierto por una fuerte
pelambre. Sus patas delanteras eran largas y fuertes, acompañadas
por cuatro garras (algunas de ellas de 20 cm), lo que le
permitía acceder de mejor manera a los vegetales que formaban
parte de su dieta.
Restos de
Megatherium fueron hallados a pocos metros del muelle de pesca
en 1916 por Lorenzo Parodi. En la actualidadse han rescatado algunos restos de importancia, que
provienen de la localidad de Mar del Sud y Centinela del Mar,
preservados en el Museo Municipal.
Lestodon arnatus.
La
zona comprendida entre el muelle de pesca y el Faro Punta
Hermengo, es un lugar muy conocido por distintos
investigadores del país como del exterior, ya que en esta
pequeña extensión, se observan afloramientos geológicos del
Pleistoceno superior, es decir, de los últimos 200 mil años,
atribuidos a Paleopantanos primitivos.
Durante los
últimos años, personal del Museo Municipal, ha extraído de
esta zona numerosos restos fósiles de distintas especies ya
desaparecidas, pero una en particular aparece con frecuencia.
Se trata de un gigantesco perezoso emparentado con formas
vivientes de la selva misionera y amazónica, los cuales pasan
gran parte de sus vidas colgados de los árboles y se
trasladan a una velocidad notablemente lenta por su bajo
metabolismo.
Este enorme
animal es conocido como Lestodon arnatus.
Era un herbívoro,
el cual recogía su comida a orillas de los pantanos o causes
fluviales. Si bien era grande, su tamaño no superaba al del Megatherium americanumde
unos 4 metros de longitud. Su cráneo tenia una región
rostral muy ensanchada. Los huesos de sus miembros eran
grandes y gruesos. Su dentición era simple, pero resaltaban
hacia afuera de la boca unos caniformes muy grandes, lo que se
convertía en una defensa contra los posibles depredadores. Su masa
estimada es de 2,5 a 3 toneladas. Después de Scelidotherium
leptocephalum, Lestodon es uno de los mamíferos fósiles del
Cuaternario más comunes en el Partido de General Alvarado.
Scelidotherium leptocephalum.
Pertenece
al grupo de los Xenarthros (perezosos) mencionados en los capítulos
anteriores.Fueron
los mamíferos más comunes del paisaje Pleistocenico, ya que
son muy abundantes en los depósitos sedimentarios de este
periodo.
Tenia 1,7
metros de alto y 3,5 de largo. Su peso estimado es de una
tonelada.
El cráneo a diferencia de otros perezosos gigantes
es alargado, bajo y estrecho, con un rostro proyectado hacia
adelante. Su alimentación consistía de vegetales que hallaba
en zonas áridas, aunque recientemente el análisis de
excremento fósil señala el consumo de carroña.
Recientemente
se pudo saber por varios que estos enormes mamíferos cavaban
madrigueras, las cuales realizaban para refugiarse, o bien
para invernar, ya que es posible que tuvieran un metabolismo
muy bajo, logrando una temperatura permanente de 18° c en su
interior.
La enorme cueva descubierta en Mar del Plata y
atribuida a esta especie, media 40 metros de largo con un diámetro
de 1,8 de donde se rescataron numerosos moldes de las garras
entre otras evidencias.
Un hecho muy
llamativo fue encontrar una cueva con restos fósiles de un
Scelidotherium y tres esqueletos de Arctotherium (un oso
prehistórico) los cuales quedaron atrapados cuando se
derrumbarse esta.
Este animal
de notables proporciones desaparece del registro fosilífero
hace unos 50 mil años atrás.
Fauna
de Origen Aloctono:
El
Gran Intercambio Biótico Americano:
El
aislamiento geográfico de América del sur después de la extinción
de los Dinosaurios duro unos 60 millones de años, provocando
el desarrollo gradual de una fauna muy particular y única.
El “Gran intercambio biótico americano” fue el suceso
que acaeció durante los últimos 3 millones de años, cuando se
restableciera la unión de Sudamérica con el resto
del continente. Este evento geológico posibilito
que la fauna de América del sur se desplazara hacia el hemisferio
norte, y la de este, hacia hemisferio sur. Fue así que
hacia el norte se movilizaron los grandes Gliptodontes,
Megaterios, Toxodontes etc. en tanto que los
emigrantes del norte llegaron a nuestras tierras fueron los
Cervidos, Mastodontes, Hippidion y carnívoros como osos y
tigres dientes de sable.
El impacto de este fluido intercambio trajo aparejadas consecuencia dramáticas,
como la competencia por los nichos ecológicos, la falta
de readaptación, enfermedades entre otros, logrando la
disminución de especies autóctonas, algunas llevadas a
la extinción. De esta forma los Paleontólogos clasifican de esta
manera a los vertebrados fósiles del Cenozoico según su
origen:Autóctonos
o endémicos: Son
aquellas estirpes muy antiguas que empezaron a evolucionar en el
Cretácico (Mesozoico) y en el Paleoceno temprano (Cenozoico), y se
diversificaron durante el aislamiento geográfico. Aloctonos:
Son grupos antiguos de vertebrados que llegaron al continente
sudamericano en distintos periodos geológicos, por los cortos
momentos de conexión con otras masas continentales, balsas,
saltadores de islas e islas flotantes. Invasores:
Son aquellos vertebrados que llegaron a América del sur en el
"Gran Intercambio Biótico Americano" en el Plioceno tardío
y Pleistoceno superior, es decir, hace 3 millones de años, y que se
evidencia muy bien en nuestra zona.
Smilodon populator.
El
tigre dientes de sable fue uno de los grandes triunfos
evolutivos de los mamíferos depredadores. Smilodon significa
“dientes de sable”, característica que evidencia su
acentuada especialización en la cacería de presas grandes,
como el Toxodon, el megaterio y el mastodonte, enormes mamíferos
hoy desaparecidos.
El Smilodon
populator era mas grande que cualquier felino viviente. Las
extremidades posteriores del Smilodon erancortas y robustas, su cuello proporcionalmente más
largo, y el lomo más corto. La extraordinaria peligrosidad de
este félido se debía al gran desarrollo de sus caninos
superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros.
Todo su cuerpo
tenía una estructura poderosa y los músculos de los hombros
y del cuello estaban dispuestos de tal manera que su enorme
cabeza podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza. Las mandíbulas
se abrían formando un ángulo de más de 120 grados,
permitiendo que el par de los inmensos dientes de sable que
tenía en el maxilar superior se pudiera clavar en sus víctimas.
Se
trata de otro mamífero invasor que ingreso al continente
durante el Plioceno, llegando a nuestra ciudad durante el
Pleistoceno, hace un millón de años.
Arctotherium latidens.
Este
llamativo animal pertenece a la fauna que emigro desde América
del norte, llegando hace un millón de años a la parte centro
y sur de Sudamérica.
Su talla era
similar a la de un "oso pardo" contemporáneo.
Su
masa corporal es de 250 kilos. Como los "Ursidos" en
general, su alimentación era omnívora y comía de todo,
desde pequeños mamíferos, peces, insectos, huevos, frutos,
carroña y animales moribundos.
Su dentadura
refleja esta dieta amplia, con incisivos no especializados,
caninos cortos y circulares, premolares reducidos, molares
anchos y planos con la cúspide redondeada.
Sus
extremidades son muy raras, conformadas por huesos
relativamente largos y angosto.
Recientemente se hallo en Mar
del Plata algo inédito. Fue el hallazgode una enorme cueva de Scelidotherium, donde se
encontrarían invernando una hembra adultas con dos crías de
15 meses de edad, encontrando la muerte los cuatro ejemplares
que estaban en su interior.Este
hallazgo demuestra que estos enormes mamíferos tendrían
metabolismo bajo al igual que los Ursidos actuales del
hemisferio norte.
En 1988 se hallo un cráneo semi-completo
con su respectiva mandíbula en sedimentos del Pleistoceno de
Mar del Sud y exhibido en el Museo Municipal de nuestra
ciudad.
Stegomastodon platensis.
Era
un megamamifero que emigro desde el norte en el proceso geológicamente
conocido como"El gran cambio biótico Americano",
encontrando en América del sur un nuevo lugar para
expandirse, siendo la actual Provincia de Buenos Aires la zona
mas austral del mundo en su expansión geográfica.
“Stegomastodon platensis” fue un Proboscideo (que posee
trompa) al igual que el extinto Mamut y el actual elefante.
Era herbívoro y llegaron a tener una masa corporal de 4
toneladas. Sus defensas o colmillos eran de crecimiento
permanente, llegando a medir hasta 2,6 metros de largo en los
adultos.
Si bien los paleontólogos no pudieron hallar esqueletos
completos, señalan que tenia mas de 3 metros de alto.
Habitaron lugares abiertos y pantanosos, donde sus huesos se
iban incorporando al sedimento a medida que morían.
Los hallazgos de restos fósiles de antiguos elefantes son
algo escaso, pero en el Partido de General Alvarado se han
protagonizado descubrimientos muy notables, como los
realizados por Carlos Ameghino en 1913 y luego Kraglievich y
colaboradoresen 1928
Hippidion principale.
Siempre
nos han explicado que el caballo fue introducido al continente
americano durante la conquista Española, pero en realidad,
habitaba en el nuevo continente una especie de equino llamado
Hippidion principale y/o Onohippidion munizii.
Se trataba de
un mamífero aloctono, que llego a Sudamérica a principios
del Pleistoceno en el gran intercambio faunistico de fines del
Plioceno, hace 2,5 millones de años. Según algunas hipótesis
planteadas por los Paleontólogos, este genero seria
originario de Sudamérica y estaría emparentado con
Pliohippus y Dinohippus del terciario de América del Norte,
aunque esta idea aun es muy discutida.
Era un primitivo
caballo, el cual se extinguió poco antes de la llegada de los
primeros colonos sin dejar representantes vivientes, siendo
reemplazado por el caballo europeo.
Su aspecto era similar a
la cebra africana, pero algo más bajo y rechoncho, con
extremidades cortas. Su cráneo presenta unos huesos nasales
algo alargados y pronunciados que las formas vivientes
Su
peso pudo ser de 400 kilos.
Se han hallado numerosos
esqueletos bien preservados en distintas zonas del país. En
Miramar se han podido recuperar importantes restos al sur del
muelle de pesca. Campañas paleontológicas realizadas por
distintos pioneros de la región, pudieron rescatar variado
material de esta misma zona, así lo demuestra los registros
que hemos obtenido de los archivos del Museo Argentino de
Ciencias Naturales de Buenos Aires. Algunos de estos
descubrimientos en nuestra ciudad fueron realizados por Carlos Ameghino en 1913, Lorenzo Parodi en 1916 y 1917 y José Maria
Dupuy en 1917.
Homo sapiens.
La
temprana colonización humana de América, se produjo durante el
último período glaciar, se calcula que fue entre los 25.000 y
20.000 años atrás del presente.
Estos
primeros grupos humanos prehistóricos se fueron expandiendo
desde el norte por toda Sudamérica, arribando a la región
pampeana, hace aproximadamente 11.000 ó 10.000 años atrás. Las
particularidades del paisaje y la riqueza natural de esta
región favorecieron la ocupación humana durante esos milenios.
El nuevo escenario que encontraron estaba constituido por
abrigos rocosos, agua, materia prima, caza, pesca y recolección.
El modo
de vida característico hacia entonces, estuvo basado
principalmente en la caza de animales como ciervos, guanacos,
armadillos, caballos primitivos, lobos marinos y ñandúes, y en
la explotación de otros recursos complementarios de su dieta,
como fue la recolección de vegetales y productos marinos, que
obtenían durante los desplazamientos estaciónales hacia las
zonas adyacentes a las sierras, llanuras abiertas y litoral
atlántico.
Numerosos
instrumentos de piedra y fragmentos de roca talladas, permiten
hoy reconstruir los procesos de producción de herramientas y sus
usos. En tanto los fogones y huesos de animales indican la
fecha, el clima y fauna de la época.
Nuestros
pampas serranos, tuvieron también apoyo e influencia de algunas
costumbres de los indígenas que fueron los Mapuches o
Araucanos. La palabra Mapuche significa "Gente de la Tierra" y
es el nombre con que se identifica a los pueblos indígenas del
centro-sur de Chile y de la cordillera neuquina de Argentina.
Los conquistadores y aún la Nación Argentina, los llamó
Araucanos.
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La Gran Extinción
del Pleistoceno.
Cuando
desaparecieron los
gigantes.
Publicado originalmente como: Magnussen Saffer, Mariano. 2005. La Gran Extinción del
Pleistoceno. Boletín de divulgación Científico Técnico del Museo
Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar. (Sec. pal)
publicación 3: pp 03 – 10. marianomagnussen@yahoo.com.ar . Ilustraciones del PaleoArtista
Daniel Boh. jdanielboh@yahoo.com.ar
Introducción.
El Periodo
Pleistoceno abarca los desde los 2,5 millones de años hasta los 10
mil años antes del presente.
En la Región
Pampeana, se halla representado por cuatro edades. La edad
"Marplatense" se encuentra en un lapso intermedio con el Plioceno,
abarca de los 3,3 a 1,9 millones de años, cuyos afloramientos se
pueden observar en las barrancas costeras entre la ciudad de Mar del
Plata y Miramar. La edad "Ensenadense" corresponde a sedimentos
cuyas antigüedad es son de 1,8 millones de años a 700 mil años. La
edad "Bonaerense" corresponde a un lapso entre 700 mil a 130 mil
años atrás.
La última edad
del Pleistoceno es la "Lujanense", con una antigüedad entre 130 mil
a 8 mil años, ya ingresando al Periodo Holoceno, época donde se
extingue los grandes mamíferos y sobreviven los actuales.
Todas las edades
ya numeradas están representadas en las formaciones geológicas entre
las localidades de Santa Clara del Mar y Monte Hermoso, Provincia de
Buenos Aires, Argentina, cuyo registro fosilífero y estratigráfico
son unos de los más importantes del Cenozoico de todo el Mundo.
Durante los
últimos 2 millones de años se produjo un descenso del nivel del mar
hasta alcanzar su actual nivel, después de varios sucesos
significativos.
En este periodo
vivieron tal vez, las criaturas más grandes y raras de toda la Era
Cenozoica. Pero presenta una paradoja, pues se extinguen el 96 % de
la Megafauna Sudamericana y aquellas de origen norteamericano,
ocurrido en un lapso de tiempo entre los 12 y 10 mil años.
La gran
extinción de la megafauna y de especies autóctonas ocurrió durante
el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano, cuyo evento se refleja
en un ámbito global.
Por lo general,
cuando hablamos de extinciones populares, recordamos las teorías de
la desaparición de los dinosaurios, a pesar, que durante el
Paleozoico ocurrió el evento más importante de toda la historia
geológica y biológica del planeta, afectando prácticamente el 90% de
la totalidad de la vida en aquel entonces.
Con respecto al
Cenozoica, época que nos compete, podemos señalar un evento ocurrido
durante el Plioceno superior, atribuida a cambios climáticos,
producto de un impacto de asteroide, que detallaremos mas adelante.
Durante el
Cuaternario tardío (Pleistoceno – Holoceno) se produjo una
importantísima disminución en especies de origen autóctono y
aloctono, incluyendo además, la extinción del 90% de los
Megamamiferos, entre los que podemos incluir a los Megaterios (Megatherium
americanum), Gliptodontes (Glyptodon s.p), Toxodontes (Toxodon
platensis) y otros mas pequeños, como el tigre dientes de sable (Smilodon
populator) etc.
Se lo atribuyo a
un grado de competencia entre los organismos que se desarrollaron
por largo tiempo en Sudamérica, contra aquellos que llegaron durante
“El Gran Intercambio Biótico Americano” que ocurrió hace unos 3
millones de años, sugiriendo que estos últimos estaban mejor
“adaptados o evolucionados” que los anteriores, compitiendo por los
espacios o nichos ambientales, logrando una readaptación con estos
últimos.
Breve comentario e hipótesis para tener en cuenta.
El autor en
particular, cuando escribe o discute sobre las extinciones, rara vez
los interpreta a un fenómeno en particular, ya que estos suceden por
acontecimientos relativamente complejos por lo cual, la extinción de
un grupo o estirpe puede estar favorecida por varios acontecimientos
que jugaron en contra, y paralelamente, en otros casos en forma
dispar con un mismo resultado. A continuación exponemos las
siguientes hipótesis que responderían o ayudarían a entender los
probables motivos de la gran extinción de Pleistoceno.
Competencia ambiental:
Según algunos
autores y como hipótesis simplista, atribuyeron la disminución de
especies autóctonas o la extinción de gran parte de la megafauna a
la competencia por nichos ecológicos o parches ambientales.
Esta teoría
sostenía que los inmigrantes de origen norteamericano estaban mejor
adaptados a las condiciones desfavorables para los organismos
originales, logrando la extinción y posterior reemplazo. Así mismo,
de tratarse de eventuales emigrantes posibilito su traslado y
sobrevivencia en nuevos sitios, lo que podría demostrar una eventual
superioridad de aquellos provenientes del hemisferio norte, ya que
no estaban sujetos a un único ambiente.
Esto se observa
claramente en el registro paleontológico, ya que ninguno de los
invasores aparece antes de los 2,5 millones de años, y sin embargo
lograron llegar hasta zonas australes, y en su mayor parte
sobrevivir hasta nuestros días de forma exitosa, como es el caso de
los canidos, camélidos, cervidos etc.
Clima y Ambiente:
Sabemos por
estudios recientes que, en la región pampeana durante los últimos 5
millones a años, hubo importantes cambios climáticos, y como es
predecible afecto al ambiente y a las comunidades animales que las
secundan.
Es muy probable
que la formación del istmo de Panamá durante el Plioceno medio, haya
contribuido a una modificación repentina de las corrientes
marítimas, que por lógica, controlan la humedad ambiental a nivel
global.
Estos
cambios en las corrientes oceánicas se pueden observar por
el cambio fosilífero en organismos acuáticos durante esta
época, e incluso especies exitosas como los cetáceos que
desaparecieron de nuestros mares.
Esto contribuye
sin ninguna duda al cambio ambiental no solo de la región pampeana
Argentina, sino lugares como Australia, África, Europa y
Norteamérica. Pero fue mas pronunciada a fines del Pleistoceno
durante el retroceso de grandes glaciaciones, y el aumento del nivel
del mar, llegando a ingresar a bastas zonas continentales de manera
catastrófica, con un retroceso posterior y dramático. Así mismo, es
evidente el cambio de temperatura continental, comprobadas por
estudios de poblaciones animales comparativas.
Los estudios
ambientales son realizados continuamente por investigadores de todo
el mundo. Algunos estudios son llevados a cabo en la Republica
Argentina por un importante equipo científico de la Facultad de
Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata,
quienes por medio de poblaciones de micro vertebrados obtienen una
radiografía virtual de sus ya extintas poblaciones y compararlas con
las especies vivientes, usando como laboratorio natural del pasado
de la región pampeana.
Desarrollo Corporal o Gigantismo:
El tamaño
corporal de distintos mamíferos aumenta la posibilidad de extinción
en forma masiva, sobre todo si vemos un posible cambio ambiental,
mas el agregado de una nueva competencia.
Si observamos en
la actualidad los grandes vertebrados consumen varias toneladas de
vegetación en pequeñas regiones limitadas por su territorialidad.
Esto podría demostrar que si hubo factores que dramatizaron, el
desarrollo de plantas y pajonales típicos de la región, los
megamamiferos tuvieron que disminuir naturalmente sus poblaciones,
sabiendo además, que de por cada nueva reproducción solo nace una
cría, rara vez dos, y peor aun, su periodo de gestación es muy
extenso. Un ejemplo podrían ser los elefantes actuales, que la
gestación de sus crías lleva aproximadamente dos años.
Las grandes
manadas de herbívoros como Mastodontes, Megaterios, Milodontes etc,
no solo se vieron afectadas por su mayor consumo de vegetales y la
disminución de estos, sino que, la aparición de equinos primitivos o
de camélidos, se convirtieron junto a otros herbívoros de porte
menor en competidores directos, logrando una exitosa adaptación a
condiciones de pastoreo. Es obvio, que las especies menores son las
menos perjudicadas al más mínimo cambio ambiental, y hay miles de
ejemplos que ilustrarían esta teoría.
Así mismo, la
desaparición de grandes herbívoros, logro la extinción paralela de
carnívoros fascinantes como el Tigre dientes de sable, cuyos caninos
estaban adaptados para la casería de animales de gran porte, a
quienes rompían sus cuellos y cortaban la circulación de sangre al
cerebro.
Una solución
para evitar el gigantismo sucedió en otros continentes, por ejemplo
con los Mamuts, más grande que los proboscideos actuales, lograron
disminuir su tamaño a menos de la mitad, en islas o terrenos
aislados. Se trata de Mamuts pigmeos, que han disminuido su masa
corporal y su consumo diario de vegetales por las reducidas
condiciones biológicas del ambiente aislado, logrando un equilibrio
natural con las nuevas condiciones y así, intentar de prolongar la
especie.
Coexistencia con el Paleoaborigen:
Durante el gran
intercambio biótico americano, debemos incluir además, un emigrante
poco común, el Homo sapiens, que de una o otra manera dio el “golpe
da gracia” con respecto a la extinción de algunos vertebrados. Si
bien no son muchas las evidencias que sostienen un consumo selectivo
por paleoaborigenes, hay algunos sitios arqueológicos donde se han
encontrado evidencia.
A esto hay que
agregarles además, muchas otras pruebas que por cuestiones lógicas
no se han preservado durante estos últimos siglos. Las evidencias
colectadas durante muchos años de investigación, sostienen que la
coexistencia de paleoaborigenes y de megamamiferos es por lo menos,
de unos 4 mil años, los cuales, fueron suficientes para lograr un
impacto sobre estos, pero no en forma directa.
En sudamérica en
general y en Argentina en particular, se han observado algunos
grandes mamíferos en sedimentos de origen arqueológico, como huesos
quemados o trabajados. Es probable que la actividad antropica allá
facilitado y hasta acelerado un proceso gradual que naciera mucho
antes de que el primer ser humano allá caminado por estas tierras.
Intercambio Bacteriológico o Hiperenfermedades:
Otra teoría
probable y que afecto indirectamente a la fauna sudamericana, fue el
intercambio bacteriológico, ósea, enfermedades transportadas por los
nuevos invasores del hemisferio norte, y que los ejemplares
autóctonos no habrían desarrollado defensas naturales suficientes
para combatir nuevas pestes, haciendo que su defensa inmunológica no
resistiera. Esta teoría se esta estudiando en la actualidad por un
equipo de investigadores norteamericanos, quienes sostienen que el
transportes de bacterias asesinas por parte de animales migratorios,
desplazo y prolongo enfermedades por todas partes del mundo.
Estos
científicos estuvieron en la Republica Argentina para buscar y
estudiar excremento momificado de Milodonte (Mylodon darwinii).
Estas raras muestras fecales dieron positivos en bacterias muy
extrañas, entre ellas, el Ántrax. Tengamos en cuenta que las mismas
tienen una forma de distribución y reproducción por lo más exitosa,
y son prácticamente invisibles, y no conocen diferencias
morfológicas, es decir, que pueden ser contagiadas por especies
totalmente distintas y diezmar poblaciones enteras
Un investigador
Australiano fue mucho más allá, y asegura que la especie que
transportaba las bacterias mortales fue el Homo sapiens, ya que
conquisto y colonizo todos los continentes. Otra de las enfermedades
comunes que se han registrado para este Periodo Geológico es la
rabia, la cual es muy fácil transmitir con consecuencias gravísimas.
Extinción por Stress:
El fenómeno de
Stress sobre una población es una teoría muy importante para
considerar. Lastima que los comportamientos y las actitudes no se
preserven en el registro fosilífero. Los factores se
interrelacionan, pero quizás el mayor inconveniente no sea buscar
factores, sino definir la intensidad de los mismos sobre estos.
Descartando las hipótesis ya nombradas, tomamos como factor primero
al estrés.
Esta enfermedad
se pudo haber desarrollado bajo la presión de los nuevos invasores
del hemisferio norte (incluye al homo sapiens).
En una población
animal, produce dificultades reproductivas y un marcado retroceso en
cuanto a numero de individuos pero, de una forma tan gradual que a
escala de tiempo geológico o de unas cuantas vidas humanas apenas
resulta perceptible.
Pero cual es el
estrés evolutivo? Tomamos como causa al destructivo hombre, aquel
que deja todos los hábitats cambiados y depredados. La presión que
pudo ejercer una comunidad de paleoindios esta absolutamente
determinada por los aspectos de su cultura relacionados con el medio
ambiente y con su desarrollo.
Algunos datos
importantes son: Tecnología de caza: efectividad de sus armas, modos
de caza. Costumbres de su comunidad: hábitos alimenticios, cazadores
más que recolectores. Dentro de cazadores: piezas de caza
preferidas, destino de las piezas de caza, otros artículos útiles
extraíbles de las presas. Grado de desarrollo de la comunidad en
cuanto a salud de los integrantes, promedio de vida general y
densidad poblacional.
Debe haber
muchos más. La relación entre los antiguos habitantes con cierta
fauna no es más que una especulación, quizás, con alguna evidencia
aislada. Definir la intensidad de los factores en ausencia de
evidencia, pasa a ser una tarea de especulación (algo de importancia
en paleontología y otras ciencias). El peso o importancia del stress
(muy discutible como factor primario), podría bien ser atribuido a
una o varias especies, podemos pensar en el caso actual de la
declinación de los Guepardos africanos (Acinomyx). ¿Pero a familias y órdenes enteros?.
¿En unos pocos miles de años?
La presión
ejercida por grupos humanos, no sólo estará determinada por motivos
culturales sino por su número. No les parece que la convivencia
homínida (sumado a un extensísimo territorio subsahariano, ¿No
generó la suficiente diversidad cultural?, y así y todo no diezmó la
megafauna? Siempre se considera la estabilidad climática y la
ecológica. Con el problema de la interacción entre megafauna y
paleoindios no quedará otra que seguir especulando y buscando mas
evidencia.
En Norteamérica
En los Estados
Unidos se han decantado por un modelo conputalizado para simular la
evolución de las poblaciones de 41 grandes mamíferos y de los
humanos que llegaban entonces al continente.
El resultado,
consistente aunque se cambien las variables del modelo, es que la
caza por parte de los humanos inevitablemente causa extinciones en
masa, especialmente rápidas en los animales de mayor tamaño.
En Norteamérica
desaparecieron decenas de especies entre unos 12000 a 13000 años
atrás, luego de la llegada del hombre, incluyendo mamuts y
mastodontes (ambos parientes del actual elefante), gigantescos
perezosos, tapires, un camello de gran tamaño, llamas, un bisonte de
cuernos largos, antílopes, una variedad de cabra montañosa, un
armadillo gigante y los gliptodontes, grandes mamíferos recubiertos
por una sólida armadura. Grandes predadores como el tigre dientes de
sable, algunos lobos y osos, también se extinguieron.
El modelo por
computadora indica que la extinción ocurrió en unos 1200 años... un
abrir y cerrar de ojos. Se propone otra variante, argumentando que
es posible que las extinciones ocurrieran a lo largo de un período
más prolongado de tiempo y que fueran resultado no sólo de la caza
sino también del caos ambiental producto de la intervención humana,
tal como la quema de grandes extensiones de terreno para facilitar
la caza o los desplazamientos. La llaman "Blitzkrieg" o "Matanza
Indiscriminada".
En Nueva Zelanda
Hasta la llegada
de los humanos, en Nueva Zelanda existieron aves extraordinarias.
Como hemos visto el moa era la más grande de todas, pero ni con sus
cuatro metros de altura estuvieron las gigantescas moas a salvo de
los ataques de la mayor de las águilas conocidas por el hombre, la
única que incluso podía amenazar su propia vida: el águila Haast.
Esta ave
depredadora llegaba a pesar quince kilos y su envergadura alar era
de tres metros. Sus garras eran equiparables a las de un tigre.
Perfectamente habría podido atacar y matar a los humanos. Se sabe
que las haast se alimentaban de las moas pues en los restos óseos de
estas se han encontrado marcas de sus garras.
Desde 1781 se
han recuperado tres esqueletos completos. Se cree ahora que las
hembras tenían un tamaño considerablemente mayor que el de los
machos. Los huesos más recientes encontrados tienen 500 años de
antigüedad, aunque en 1800 todavía se producían avistamientos. Se
calcula que su esperanza de vida rondaba los 20 años, y que su
hábitat natural eran las zonas boscosas, que al ir desapareciendo
junto a sus presas puede considerarse como una de las causas de su
triste extinción, que finalmente se produjo tras la llegada de los
salvajes aborígenes.
En Argentina
Hace muy pocos
años que se viene trabajando seriamente en temas zooarqueologicos,
en donde las faunas del pleistoceno inferior y holoceno superior, se
encuentran relacionadas con elementos culturales.
Otro problema,
lo demuestra la escasez de hallazgos correspondientes al momento
inicial de la ocupación.
Teniendo estos
dos problemas en mente, hoy se puede afirmar que las más tempranas
evidencias del poblamiento en la Argentina proceden de las regiones
pampeana y patagónica con una antigüedad de entre 11 y 12 mil años
(radiocarbónicos) antes del presente.
En la primera,
los testimonios más tempranos de actividad humana proceden de Arroyo
Seco, cerca de la ciudad de Tres Arroyos (Buenos Aires). Allí se han
hallado restos superpuestos de varios y sucesivos campamentos
indígenas, con un rango temporal de varios miles de años.
Los fechados
recientes obtenidos a partir de huesos de animales extinguidos –como
el megaterio, el toxodon y caballo americano y que muestran huellas
de haber sido partidos o cortados por los antiguos pobladores de la
región pampeana– sitúan la ocupación inicial de este sitio en torno
a los 12.000 años antes del presente.
Muy cerca de
allí, en varias cuevas y aleros del sistema serrano de Tandilla y
Ventana, donde han descubierto abundantes restos indígenas datados
consistentemente entre los 9.000 y 11.000 años antes del presente.
En estas cuevas se han hallado fogones, huesos quemados (algunos de
un armadillo extinguido y de canidos extinguidos) y abundantes
instrumentos de piedra, que evidencian un excelente dominio de la
talla de artefactos de piedra.
Un hallazgo
realizado en la localidad de Tres Arroyos, Provincia de Buenos
Aires, permitieron comprobar que los Milodontes habrían sido cazados
y consumidos junto a otros gigantes por grupos humanos
prehistóricos.
En la región
austral el panorama es similar. Hoy sabemos que hace unos 11 mil
años había cazadores-recolectores que ocupaban temporalmente cuevas
y aleros de la meseta patagónica, en sitios como Los Toldos, Piedra
Museo y Cerro Tres Tetas.
Estos grupos
indígenas debían ser bandas integradas por unas pocas familias que
basaban su subsistencia en la caza del guanaco y del caballo
americano (especie que se extinguió por completo unos 10 mil años
atrás, antes de la incorporación del caballo europeo). Al igual que
en el caso pampeano, la tecnología de piedra estaba muy desarrollada
y, además, ambas regiones compartían técnicas e instrumentos.
En el caso de la
cueva de Los Toldos (Santa Cruz), se trata de una fecha aislada que
dio una antigüedad de 12.600 antes del presente. En el sitio de
Piedra Museo (Santa Cruz), por ejemplo, se obtuvo una fecha de
12.800 años. Otro lugar, es una caverna en el Seno de la Ultima
Esperanza, llamada también como "Cueva del Mylodon" donde también
fueron encontrados excrementos del animal y huesos de gran tamaño
diseminados en sedimentos que incluían restos de carbón. Lo
asombroso de este descubrimiento, es que la pieza única permitió
conocer la estructura del cuero de estos animales, que en su
interior alojaba pequeños huesecillos subesfericos (placas dérmicas)
que si bien permitían flexibilidad a la piel, convertían al
Milodonte en un verdadero acorazado. Analizando recientemente sus
excrementos, se determino la presencia de varias enfermedades
bacteriológicas.
Hay ya claros
indicios de que la mayoría de las regiones del territorio argentino
estaban pobladas unos 10.000 años atrás. Los restos de estas
ocupaciones se hallan en lugares muy diversos, tales como las
quebradas de la Puna, las orillas de río Quequén Grande o las cuevas
de la alta cordillera de los Andes. En esta época –hacia el final
del Pleistoceno– las sociedades indígenas estaban adaptadas a
diferentes ambientes y habían diversificado sus formas de vida.
Conclusión
Si leyó
atentamente las teorías propuestas para la interpretación de la gran
extinción del pleistoceno, podemos señalar que, de una o de otra
manera, y casi sin querer llegar a un resultado optimo, todas y cada
una de las hipótesis aquí planteadas, parecen funcionar en forma
asociada pero sin paralelismo, ósea, que las extinciones masivas son
un conjunto de fenómenos naturales que interactúan entre si, y que
no se debe a factores homogéneos, ya que la extinción de los
vertebrados mas representativos paso en un lapso de tiempo
calculados en unos 5 mil años aproximadamente, o tal vez menos.
Lo
que si sabemos es que en nuestra región desapareció casi un 70 % del
total de organismos que vivían en el Pleistoceno medio, y que para el
holoceno medio solo quedaban aquellos que hoy sabemos observar como
parte de nuestro paisaje natural. Los
cambios ambientales, el stress por competencia y sobrevivencia,
cazadores especializados, la presencia humana y el intercambio
bacteriológico, son hechos comprobables, que en conjunto, llevaron a la
extinción a especies hasta entones exitosas, que habían evolucionado en
América del sur durante los últimos 5 millones de años.
Agradecimientos
Agradezco la continua colaboración del dibujante y museólogo Daniel Boh,
quien realizo todas las ilustraciones que acompañan la presente
publicación.
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En nuestro
distrito no sólo es posible
encontrar restos de fauna
prehistórica sino también
las pruebas de cambios
climáticos y grandes
acontecimientos que
afectaron a al continente
entero. En 1998 se publicó
en la prestigiosa revista
científica Nature un trabajo
que estudia las pruebas de
la caída de un gran
meteorito entre Miramar y
Chapadmalal hace 3.300.000
años. En el mismo,
científicos argentinos y
estadounidenses analizaron
los sedimentos de esta
región y determinaron que
ese evento afectó a casi
todo el Hemisferio Sur
reduciendo la temperatura en
unos grados y provocando la
extinción de ciertos
animales.
UN POCO DE HISTORIA
Hace
más de cien años
cuando se realizaron
hallazgos de restos
fósiles junto a
algunas primitivas
armas realizadas por
los antiguos
habitantes de
nuestra zona, se
empezó a conjeturar
que el ser humano se
desarrolló en
nuestro territorio y
luego se expandió
por el mundo (tema
que trataremos en
otro artículo).
Entre otras
supuestas pruebas,
se encontró en el
sector costero
nombrado
anteriormente gran
cantidad de escorias
y tierras cocidas
(color ladrillo)
cuyo origen fue
difícil de
determinar, por lo
que se creyó que
eran evidencia de
antiguos fogones o
incendios
intencionales
provocados por estos
antiguos aborígenes.
Con el tiempo
se descartó esa teoría pero
no fue posible establecer el
origen de las mismas ya que
fueron producidas a altísima
temperatura y están
compuestas por los mismos
sedimentos que los rodean.
LAS PRUEBAS Y
LA TEORÍA
Entre los
estudios realizados se pudo
comprobar que las escorias
contienen un mineral llamado
Baddeleyita, el cual se
forma a más de 1700 grados
centígrados, lo que
descartaría un incendio de
pastizales y que los mismos
se formaron en una fecha
única, o sea casi tres
millones y medio de años.
Asimismo estimaron que el
mismo cayó en el mar y al
eyectar el material
incandescente provocado por
el impacto éste se enfrió
rápidamente tomando un
aspecto esponjoso y vítreo
de color verde negruzco. En
cambio los trozos de color
ladrillo se formaron en
sedimentos que no volaron.
Los mismos aún pueden verse
en las paredes de los
acantilados desde el Golf
hasta cerca de Chapadmalal.
También se conjetura que la
falta de restos óseos de
ciertos animales fósiles fue
provocada por esa
catástrofe. El meteorito aún
no fue encontrado y es
posible que haya sido
erosionado por el mar, por
lo que quizás se sigan
realizando investigaciones
en el futuro.
ESO NO ES
TODO
Para los
alvaradenses la localidad de
Centinela del Mar encierra
muchos misterios y en este
tema también tiene algo para
aportar. En 2002 se estudió
esa zona y se encontraron
más escorias producidas por
meteoritos, uno de ellos
caído hace 400.000 años y el
otro 200.000 años. Lo
extraño de este asunto es
que el más antiguo se
encuentra encima del mas
moderno, lo que va en contra
de la lógica en la geología
local. Se cree que el mas
antiguo fue traído por el
mar al erosionar su
emplazamiento original
cuando este estaba a una
altura superior a la
presente y se depositó en lo
que fue la orilla de ese
entonces, a casi 6 metros
sobre el actual nivel.
museo miramar argentina
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Hallazgo de un Excremento fosilizado
en el Pleistoceno de Miramar.
excremento fosil fosilizado coprolito excremento fosil
fosilizado coprolito excremento fosil fosilizado
coprolito
Por
Daniel Boh y Mariano Magnussen Saffer,
Museo Municipal "Punta Hermengo" de Miramar.
museomiramar@gmail.com
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coprolito
Investigadores del Museo Municipal de Miramar
dieron a conocer en el boletín paleontológico “Paleo” un
sorprendente espécimen: un excremento fósil de un carnívoro que
vivió hace 1,5 millones de años. Y aunque parezca increíble, el
insólito hallazgo tiene un enorme valor científico. Una pieza
única que se suma a los mediáticos logros de la institución.
Nota de Prensa:
A veces, la
ciencia se maneja con indicios realmente sorprendentes. Cuando
se habla de paleontología, inmediatamente se piensa en
excavaciones y, especialmente, en montones de huesos de enormes
animales ya extintos, evidencias que hablan del pasado de la
vida en nuestro planeta.
Pero los
paleontólogos también recurren a otro tipo de pistas, igualmente
valiosas, pero difíciles de encontrar, y aquí aparece otro tipo
de rastros, escasos, y, evidentemente, mucho menos estéticos:
los excrementos fosilizados, o “coprolitos”, como prefieren
llamarlos los investigadores en un apreciable esfuerzo por
mantener intacta la tradicional elegancia de esta apasionante
ciencia.
El “coprolito”,
cuyo termino deriva de las palabras griegas kopros
(estiércol) y lithos (piedra), se allá exhibido en la
sala de paleontología del Museo Municipal “Punta Hermengo” desde
hace unos días. Fue recuperado tiempo atrás por Daniel Boh,
titular institucional y Mariano Magnussen Saffer, integrante del
equipo del museo, que observaron el coprolito mientras extraían
un gigantesco caparazón de un “Gliptodonte” en la parte sur de
la ciudad.
“La importancia
de los coprolitos consiste en que ayuda a los paleontólogos a
determinar la dieta de diversos animales extintos, especialmente
carnívoros ya que resulta más fácil encontrar restos óseos no
digeridos, estableciendo en muchos casos relaciones directas
entre depredador-presa, que de otra forma sólo son teóricas”,
argumento el museólogo Daniel Boh.
Los primeros
estudios realizados localmente, indicarían que la estructura del
“Coprolito” se encuentra constituida principalmente por
numerosos fragmentos óseos mordidos (no se preservaron partes
blandas), conservando su forma original. Los fragmentos de hueso
muestran marcas de mordidas, y se destaca, la única pieza
identificable, una vértebra morfológicamente similar a un roedor
fósil contemporáneo, elLagostomus s.p, un
antepasado de las vizcachas actuales.
“La presencia
del Coprolito asociado a la coraza del Gliptodonte, hace
suponer, que el depredador, posiblemente allá carroñado el
cadáver del enorme armadillo, o simplemente fue atraído por su
olor, y la depositacion del coprolito tuvo la finalidad de
marcar el territorio, como lo hacen en la actualidad los
mamíferos. Los carnívoros que vivieron durante el Pleistoceno
medio, fueron el Smilodon (tigre dientes de sable)
o Theriodictis (lobo prehistórico) y otros de
menor tamaño, a quienes consideramos autores del mismo” sostuvo
Mariano Magnussen.
Hallazgo de un Coprolito atribuido a un carnívoro en el
Pleistoceno de Miramar.
El termino
“Coprolito”, paleontologicamente se refiere a fósiles de
excrementos de cualquier especie animal que han sufrido un
proceso de mineralización y/o conservación. Fueron descritos por
primera vez en 1829 por William Buckland, y su principal
importancia radica en que constituyen pruebas directas de
hábitos alimenticios y depredación de especies extintas.
La
importancia de los coprolitos consiste en que ayuda a los
paleontólogos a determinar la dieta de diversos animales
extintos, especialmente carnívoros ya que resulta más fácil
encontrar restos óseos no digeridos que vegetales, (si bien esto
no es imposible), estableciendo en muchos casos relaciones
directas depredador-presa, que de otra forma sólo son teóricas.
A su manera,
los coprolitos son objetos muy interesantes. Teniendo en cuenta
el lugar donde fueron hallados y sus características, es posible
determinar con cierta precisión a qué animales correspondieron.
Pero también, y siempre y cuando estén en buenas condiciones,
estos restos revelan las tendencias culinarias de esos animales:
qué comían y cómo comían.
Hasta ahora,
la inmensa mayoría de los coprolitos encontrados en distintas
partes del mundo fueron asignados a antiquísimos dinosaurios,
reptiles y aves carnívoras. Por eso, hacía falta un buen ejemplo
nuevo de un mamífero del cenozoico tardío, preferentemente
carnívoro. De esa manera, sería posible tener una imagen mucho
más clara acerca de los hábitos alimenticios de aquellas
fantásticas bestias. Y bueno, parece que por fin apareció: un
equipo de investigadores del Museo Municipal “Punta Hermengo”
anunció el hallazgo de un excremento de mamífero carnívoro, al
sur de Miramar, al sudoeste de la Provincia de Buenos Aires,
Republica Argentina.
Aspecto de los
sedimentos fosilíferos donde se hallo el
"Coprolito".
Para acusar al carnívoro de semejante desprolijidad hacen falta
pruebas. Por empezar, hay que tener en cuenta su antigüedad: el
excremento corresponde al Periodo Pleistoceno medio, entre 1,5
millones de años hasta 700 mil años antes del presente, una época en
que la región pampeana estaba habitada por enormes criaturas ya
desaparecidas. Y precisamente en esa zona del mundo, en Miramar y la
región, se han encontrado huesos de grandes criaturas, como
perezosos, armadillos, elefantes sudamericanos y otros, conocidos
con el termino de megafauna, ya que superaban los mil kilos de peso.
Pero faltan otros indicadores más visibles: tamaño y contenido. De
entrada, el coprolito impresionó a los integrantes del Museo
Municipal Punta Hermengo de Miramar por su excelente estado de
conservación, más aún teniendo en cuenta que en sus orígenes debió
ser mucho mayor.
Por eso
mismo, es muy razonable pensar que provino de algún animal
relativamente grande y voraz. Pero lo más interesante de todo es
que la mitad del excremento correspondería a restos óseos, que
fue lo que se preservo.
El hallazgo
fue realizado durante el año 1993, aunque recientemente se dio a
conocer públicamente. El mismo fue recuperado por el museólogo
Daniel Boh, y por Mariano Magnussen Saffer, colaborador
institucional, que durante varias jornadas realizaban
excavaciones en los barrancos del Pleistoceno del litoral
marítimo ubicado sobre las inmediaciones del Bosque del Vivero
Dunicola “Flortentino Ameghino” en la ciudad de Miramar, con la
finalidad de recuperar una gran coraza de Glyptodon clavipes,
que hoy forma parte de la colección.
En aquellos
días, ambos investigadores, divisaron a pocos centímetros de la
coraza del gigantesco armadillo extinto, una acumulación de
huesos astillados imposibles de identificar in-situ. Fue
retirado dentro de un tocón (estructura de sedimento) con el
fósil en su interior.
Pocas meses
después se comenzó a limpiar el tocón y su contenido. Fue aquí,
que comenzaron las preguntas que llevaron a varias horas de
discusiones y estudios. En un principio se las atribuyo a restos
de egagropilas, es decir, bolos alimenticios obtenidos a través
de regurgitaciones de aves rapaces.
Los autores del
hallazgo rescatando la coraza del Glyptodon
clavipes (gliptodonte). Sobre el lado
derecho, se recupero el "Coprolito".
Esta
teoría fue rechazada. Las egagropilas o bolos
alimenticios están formado por un porcetanje
relativamente elevado de huesos enteros, rara vez
fracturados, con acepción del cráneo, que re rompe
durante la casería. Las aves rapaces que se alimentan de
pequeños mamíferos, reptiles, anfibios e incluso aves,
al no poder masticar a sus presas, las tragan enteras.
Pocas horas después, se produce un proceso estrictamente
natural, que es la regurgitación de partes no
digeribles, como los huesos, pelos y plumas. En estado
fósil, en las regurgitaciones solo encontramos restos
óseos, pues, las otras partes no se preservan. En este
caso, observamos a simple vista numerosas
características que no coincidían para clasificarla como
una egagropila.
Entre ellas
podemos mencionar la longitud, la ausencia de piezas enteras e
identificables (con acepción de una vértebra), huesos astillados
en forma longitudinal y marcando una sola dirección entre otras,
al igual que numerosos mamíferos carnívoros actuales comparados.
Del conjunto
de huesos astillados, solo pudimos identificar uno
correctamente. La vértebra de un roedor, morfológicamente
similar a el genero Lagostomus, muy común durante este
periodo geológico en el cual se encontró el excremente.
Lagostomus, es el representante fósil de las actuales
vizcachas, del mismo género.
Si bien es
muy difícil saber quien fue el autor del “coprolito” los
investigadores miramarenses cuentan con hallazgos realizados por
ellos mismos y por otras instituciones en el mismo nivel
estratigráfico, en el cual se han recuperado distintos mamíferos
como Cerdocyon Chrysocyon, Brachynasua, Felisy Smilodon.
La presencia
del coprolito asociado a la coraza del Gliptodonte, hace
suponer, que el depredador, posiblemente allá carroñado el
cadáver del enorme armadillo, o simplemente fue atraído por su
olor, y la depositacion del coprolito tuvo la finalidad de
marcar el territorio, como lo hacen en la actualidad los
mamíferos.
A
la edad
"Ensenadense" se le atribuyen los afloramientos geológicos
donde fue encontrado el fósil, en sedimentos cuya antigüedad es
de 1,8 millones de años a 700 mil años.
Después de
la primera sorpresa del hallazgo, vino la segunda. Hasta hace
poco, y teniendo en cuenta los rústicos modales de los actuales
depredadores (como por ejemplo, los leones, pumas, lobos etc),
los investigadores pensaban que los mamíferos carnívoros
devoraban a sus presas en grandes bocados. Así, los huesos de
las víctimas llegarían casi intactos al estómago de los
victimarios, y luego, no sufrirían mayores modificaciones antes
de ser expulsados como excrementos.
Entonces,
sería esperable que los coprolitos de los mamíferos carnívoros
incluyeran trozos de huesos bastante respetables. Pero nada que
ver: los técnicos del museo miramarense se encontraron con un
conjunto de huesos triturados (los minifragmentos más grandes
apenas medían un centímetro, y los más chicos, directamente eran
invisibles a simple vista). Eso, sin duda, delata un meticuloso
trabajo de masticado. Y al mismo tiempo, cambia radicalmente la
imagen que hasta ahora tenían los investigadores sobre el modo
en que se alimentaban estos depredadores prehistóricos: estas
máquinas asesinas capturaban a sus presas con la boca, y
destrozaban completamente su carne y sus huesos con sus
formidables mandíbulas. Y entonces sí, las tragaban.
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