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Paleontología del mundo

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Origen y diversidad de los mamíferos durante el Terciario, desde el Periodo Paleoceno al Periodo Pleistoceno.

Tomado por; Magnussen Saffer, Mariano (2010). Origen y diversidad de los mamíferos durante el Terciario, desde el Periodo Paleoceno al Periodo Pleistoceno. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 8. 45: 17-20. marianomagnussen@yahoo.com.ar  

Los mamíferos (Mammalia) son una clase de vertebrados amniotas homeotermos (de "sangre caliente"), con pelo y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a las crías. La mayoría son vivíparos (con la notable excepción de los monotremas: ornitorrinco y equidnas). Se trata de un taxón monofilético; es decir, todos descienden de un antepasado común que se remonta a finales del Triásico, hace más de 200 millones de años. Pertenecen al clado sinápsidos, que incluye también numerosos "reptiles" emparentados con los mamíferos, como los pelicosaurios y los cinodontos. Se conocen unas 5.416 especies actuales, de las cuales 5 son monotremas, 272 son marsupiales y el resto, 5.139 son placentarios. La ciencia que estudia los mamíferos se denomina teriología, mamiferología ó mastozoología.

Se desconoce con exactitud, cuándo y dónde aparecieron los monotremas en la Tierra. La mayor parte de los fósiles han sido encontrados en Australia, si bien recientemente han sido descubiertos en Argentina dientes fósiles de un ornitorrinco perteneciente al género Monotrematum sudamericanum lo que sugiere que se distribuían por las regiones más meridionales de Gondwana. El fósil más antiguo del que se dispone de un monotrema data de más de 100 millones de años. Se trata de una porción de la mandíbula de un Steropodon galmani, un antepasado del ornitorrinco que debía de ser del tamaño de un gato.

Los primeros metaterios eran parecidos a las actuales zarigüeyas (Didelphimorphia) y surgieron sobre las tierras de la actual Norteamérica hace entre 80 y 100 millones de años. Desde allí se extendieron por todos los continentes, pero fue al sur donde proliferaron sin dificultad y a través de la unión de estas tierras con el continente Australiano, lo colonizaron poco antes de que ambos se separaran definitivamente, quedando aislados del resto de los mamíferos. Por su parte, los primeros euterios eran similares a las actuales musarañas (Soricomorpha). Se desconoce su origen cierto y durante algunos millones de años tuvieron que convivir con los dinosaurios, evolucionando lentamente hasta que éstos acabaron por desaparecer y los mamíferos tuvieron que evolucionar para colonizar la totalidad de la tierra, prácticamente a su disposición.

El Cretáceo termina con la desaparición de los dinosaurios hace alrededor de 65 millones de años, el clima frío dominante va suavizándose y la supremacía de los primitivos mamíferos, más evolucionados que los reptiles, con capacidad para regular la temperatura corporal, un sistema nervioso central más desarrollado y un organismo preparado para adaptarse fácilmente a las condiciones ambientales hace que éstos se diversifiquen y evoluciones rápidamente para aprovechar los recursos de un planeta que los dinosaurios al desaparecer han dejado virtualmente a su disposición.

El primer primate conocido, el Purgatorius, aparece en Norteamérica a finales de este periodo y era parecido a las actuales tupayas (Macroscelidea).

 De época similar es el Meniscotherium¸ representante de la extinta orden Condylarthra, de la que surgieron ungulados y carnívoros. Así durante el Terciario, una vez que metaterios y euterios han diferenciado sus características, se produce la explosión de los primeros, debido fundamentalmente al mayor grado de desarrollo de los recién nacidos y de independencia de las crías, lo que aumenta las posibilidades de supervivencia de la especie.

Es en el continente australiano donde, el aislamiento y la ausencia de competidores placentados, hizo que alcanzaran su mayor grado de desarrollo y evolución. Durante el primer periodo de la era Terciaria, el Paleoceno, los mamíferos mantienen las mismas características del Cretáceo, apareciendo los desdentados en América del Sur de los que derivarán las órdenes Pilosa y Cingulata.

No obstante, al comienzo del Eoceno, siguiente periodo de la era Terciaria, ya habían aparecido todas las órdenes actuales. Los creodóntidos, carnívoros del tamaño entre un perro y un león, sentaron las bases para la posterior evolución de los carnívoros. También datan de esta época los fósiles de Zeuglodon, un antepasado de las ballenas que llegaba a medir veinte metros, y los de uintaterios y titanoterios, parecidos a los actuales rinocerontes, y los de calicoteros, precursores de los ungulados. También surge el Eohippus que es considerado el precursor de todos los équidos actuales. El Mesohippus, del tamaño de un cerdo y sin probóscide, es considerado predecesor de los modernos elefantes y habitaba en las tierras del actual Egipto. El Icaronycteris es el más antiguo murciélago conocido y sus restos han sido hallados en Norteamérica. Pero fueron los primates los que conocieron mayor grado de evolución durante esta época, adquiriendo hábitos arborícolas, y aunque sin el desarrollo de los actuales simios, si podrían compararse a los lémures y társidos actuales.

Durante el siguiente periodo, el Oligoceno, se expandieron los animales surgidos durante el Eoceno. Los elefantes aumentaron su tamaño y se dispersaron. El Eohippus dio paso al Mesohippus, de mayor tamaño. Los roedores y lagomorfos evolucionaron hasta alcanzar estados similares a las actuales ratas, conejos y liebres. Evolucionaba el Hyaenodon, precursor de las actuales hienas y surgieron el primer félido, el Dinictis, y el primer cánido, el Pseudocynodictis. De este periodo son los fósiles del mamífero terrestre más grande conocido, el Indricotherium, encontrados en Asia, con una envergadura superior a los cinco metros y una longitud de ocho. Los primitivos Condylarthra fueron dejando paso a los actuales artiodáctilos, siendo el más antiguo conocido el Oreodontos, de hábitos acuáticos y poblador de Norteamérica. Los antracoterios, o hipopótamos primitivos se expandieron sustituyendo a los rinocerontes acuáticos. Los dos últimos periodos del Terciario conocieron el mayor florecimiento de los mamíferos debido fundamentalmente a un enfriamiento del clima que permitió el surgimiento de grandes extensiones de pradera capaces de sustentar a gran número de herbívoros que servían a su vez de sustento a otro nutrido grupo de carnívoros.

Durante el Mioceno, el intercambio de especies entre Eurasia y África debido al encuentro de ambas placas continentales hizo posible que los elefantes llegaran hasta Norteamérica, mientras que félidos, cánidos y ungulados vegetarianos invadieron África. En este periodo La Tierra adquirió el aspecto actual y la diversidad animal conoció un esplendor no repetido en épocas anteriores ni posteriores. Numerosos ungulados adquirieron sus formas actuales, y existían además otros con las más variadas y extrañas cornamentas, como el Synthetoceras norteamericano con un solo cuerno en forma de Y o el Syndyoceras en forma de V.

Los elefantes eran muy numerosos y existía una considerable diversidad de especies, el caballo continúa su evolución a través del Merychippus y el Pliohippus. Los más espectaculares animales de la época eran sin duda los tigres dientes de sable de los géneros Machairodus y Smilodon y como otros carnívoros, fueron evolucionando a lo largo del Mioceno y el Plioceno. También en el Mioceno, los primates sufrieron una fuerte evolución, además de los hábitos arbóreos, colonizaron sabanas y estepas y dieron lugar a la aparición de los antepasados de los homínidos, considerándose al Ramapithecus el predecesor de todos ellos. 

Con la llegada del Pleistoceno, comienza la era Cuaternaria, caracterizada por la aparición de los homínidos que coincide con una recesión drástica de la diversidad de especies de mamíferos. Durante este periodo la evolución cambió de rumbo y en lugar de proceder a incrementar la diversidad de especies, éstas fueron reduciéndose en pro de una mayor capacidad de adaptabilidad a los rápidos cambios climáticos que estaban sucediéndose. Desaparecieron así numerosas especies y se perfeccionaron las existentes hasta llegar a la aparición del hombre (Homo sapiens) actual, causante directo de la rápida desaparición de numerosas especies animales sean o no competidoras de la suya.

Bibliografía sugerida.

Brands, S.J. (comp.) (2005) Systema Naturae 2000. The Taxonomicon Universal Taxonomic Services, Amsterdam, Holanda. Acceso: 31 de octubre de 2007.

MacDonald, D. (2001). The Encyclopedia of Mammals. New York. Facts on File.

Martin, R.E., Pine, R.H. and DeBlase A.F. (2001). A Manual of Mammalogy. McGraw-Hill. San Francisco.

Novak, R.M. (1999). Walker’s Mammals of the World. John Hopkins University Press. Baltimore.

Vaughan, T., Ryan, J., and Czaplewski, N. (1999). Mammalogy. Saunders College Publishing. Philadelphia.

Grzimek, B., Schlager, N. y Olendorf, D. (2003). Grzimek's Animal Life Encyclopedia. Thomson Gale.Detroit.

Pough, F. H., C. M. Janis, and J. B. Heiser. Vertebrate Life. 6th ed. Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall, 2001.

Soriano; Pascual J. y Ochoa G, José. 1997: “Lista actualizada de los mamiferos de Venezuela”. En: La Marca, E. (Editor): Vertebrados actuales y fósiles de Venezuela. Serie Catalogo Zoológico de Venezuela. Vol. 1. Museo de Ciencia y Tecnología de Mérida. Mérida – Venezuela. Pp:205-227.ISBN 980-221-877-4

Young, J. Z. 1977. La vida de los vertebrados. Editorial Omega, Barcelona, 660 pp.

 

Agualinda, Colombia. Un tesoro Paleontológico

en peligro de desaparecer.

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Por Jorge Villamizar. diovenganza@gmail.com.

Articulo completo publicado originalmente en Paleo, Boletín Paleontológico. Año 5. Numero 28: 13 - 15.

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Quisiera contarles a través de este artículo la importancia de esta zona  para el mundo arqueológico, paleontológico y ecoturistico, un lugar que se puede considerar como un tesoro que guarda en su interior joyas y secretos de gran importancia para el interés científico y cultural de Colombia y el mundo.

Agualinda esta ubicada en el Departamento de Norte de Santander en el municipio de Los Patios- Colombia, es un lugar con una belleza única que muy pocos ven en realidad ya que nadie se atreve a ver mas allá de sus intereses económicos y no ven el legado cultural que destruyen a diario digo esto porque Agualinda es una zona rica en arcilla y canteras de piedra caliza y las empresas que trabajan en la zona no tienen un control de explotación adecuado y cada vez se expanden mas, reduciendo las posibilidades de conservación y estudio.

Pero no todo es malo existe una persona que se enamoro de esta tierra así como de su esposa  alguien que conoce su belleza y secretos como ninguno y que muy pocos cuestionan el conocimiento y la experiencia que posee de la región, su nombre es Saddy Molina Escalante o el señor de los fósiles, una persona que no es de esta región pero que llego a ella y se quedo y que durante mas de 40 años se ha dedicado a recolectar y estudiar las diferentes piezas fósiles que conforman el museo que con esfuerzo y dedicación a creado.

El museo posee alrededor de 230 piezas de diferentes periodos geológico entre las que encontramos:

FÓSILES MARINOS; Ammonites del periodo jurasico, Bivalvos  del periodo cretácico, Gardiolas interruptas (siluriano  superior), Ganoideos (Devoniano), Amnatos del periodo Cretácico, Cola de pez teleósteos (Eoceno), Cabeza de pez teleósteo (Eoceno).

FÓSILES SIN IDENTIFICAR; Fragmentos de costillas (pertenecen a un reptil marino), Diente de reptil sin identificar, Esqueleto casi completo de un reptil marino de  7 metros sin identificar y que a un no a sido extraído del lugar de yacimiento.

Por el momento todos se preguntaran que tiene de especial este lugar ya que los  fósiles que les acabo de mencionar se consiguen en las mayorías de yacimientos  del mundo pues les diré porque este lugar es muy  importante para Colombia como yacimiento paleontológico.

MEGAFAUNA; Superfamilia: Glyptodontoidea, familia gliptodóntidae genero y especie indeterminada aunque el material encontrado es pobre (4 placas incompletas)  no obstante, es posible que las placas puedan referirse a la subfamilia Sclerocalyptinae. Por otra parte es necesario resaltar la importancia del descubrimiento, pues constituye el primer registro de gliptodóntido pliocénico de Colombia.

También existe material recolectado  de especies como Toxodonte de la especie Mixotoxodon larensis, Odocoileus (orden artiodactyla), también existen restos de Mastodonte (Haplomastodon waringi).

Pero el mas importante de todos los descubrimientos en cuanto a megafauna es el del Eremotherium (Pseudoeremotherium) cucutense Porta 1961 según los registros Porta en el año de 1961 describe restos de megaterinos  procedentes de Cúcuta; considera que el material encontrado constituye una nueva especie y propone la especie como Eremotherium (Pseudoeremotherium) cucutense años después ilustran dientes aislados  de Eremotherium que fueron recolectados  en el lugar denominado las piletas, dentro de la vereda Agualinda, municipio de Los Patios

También se ha recolectado material lítico de los primeros humanos que habitaron esta zona (cazadores recolectores)

ECOTURISMO

Agualinda no solo es una tierra rica en yacimiento fósiles también posee un atractivo muy especial  unos colosos que descansan entre el follaje  de la zona ellos son Los Estoraques formaciones de arcilla que han sido talladas cuidadosamente por el viento y el agua los cuales contrastan con el paisaje de la zona cautivando a los visitantes con su tamaño y misterio

Como ven es una tierra con un gran potencial arqueológico, paleontológico y ecoturistico que lo único que necesita mayor apoyo en investigación y recursos ya sean nacionales o internacionales lo importante es conservar este lugar para la prosperidad.

Actualmente solo se esta trabajando en un proyecto de grado con los estudiantes de la Corbes, Natalia Masmela, Yajaira Abreu y su servidor Jorge Villamizar y con la colaboración de don Saddy Molina Escalante  el cual consiste en creación de un parque arqueológico y paleontológico  en donde se pueda mostrar al visitante las maravillas de este lugar.

Pero por el momento solo esta en el papel ya que no existen recursos ni ayudas de ningún tipo por eso si algún lector esta interesado o conoce alguna empresa que ayude a la conservación de estos lugares especiales me escriban a mi correo jvm49@hotmail.com se les agradece su colaboración.

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Dinosaurios poiquilotermos u homeotermos. ¿Eran o no de sangre caliente?

Tomado de;  Magnussen Saffer, Mariano (2010). Dinosaurios poiquilotermos u homeotermos. ¿Eran o no de sangre caliente?. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 8. 43: 13-16. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Un animal de sangre caliente sería aquel que normalmente mantiene su temperatura corporal casi constante, dentro de estrechos límites. Y si los dinosaurios están estrechamente emparentados con las aves (algo de lo que quedan ya muy pocas dudas, en vista del abrumador número de pruebas que se han ido acumulando), es posible que su temperatura fuera realmente alta, ya que las aves son los vertebrados que tienen ajustado su termostato interno a mayor temperatura, en muchos casos a más de 42 º C

El nombre correcto de estos seres es poiquilotermos y abarca a todos los reptiles. Una lagartija toma el sol para calentar su cuerpo y así poder moverse más rápido, lo que significa que en un día frío será más lenta. Lo contrario ocurre con los animales de “sangre caliente” u homeotermos, los cuales mantienen una temperatura constante en sus cuerpos independientemente de las condiciones del medio ambiente (tal es el caso de los seres humanos y todos los mamíferos).

Cuando se descubrieron los primeros fósiles de dinosaurio, todo el mundo comprendió que eran reptiles. Y como todos los reptiles actuales son de “sangre fría”, muchos expertos piensan que ése también fue el caso de los dinosaurios. Sin embargo, algunos científicos creen que muchos de ellos tuvieron que ser veloces y ágiles cazadores de “sangre caliente” e incluso que algunas especies estaban cubiertas de plumas o de pelo. En la actualidad, los científicos mantienen un animado debate sobre estas dos teorías sin llegar a un acuerdo concreto.

Ésta y otras preguntas tratan de ser contestadas por los paleontólogos, que son las personas encargadas de estudiar los fósiles. Aunque te parezca divertida, esta labor puede ser realmente muy difícil, ya que en la mayoría de los casos los restos de un animal prehistórico se encuentran diseminados en un terreno muy extenso (de hecho, los fósiles de esqueletos enteros son muy raros). Los paleontólogos identifican la especie a la que pertenecieron los huesos fósiles, los extraen del terreno, los ordenan como si formaran parte de un rompecabezas y determinan su antigüedad.

Los dinosaurios se encuentran entre los animales de mayor éxito en la historia de nuestro planeta. Dominaron la tierra durante más de 160 millones de años... un período extraordinariamente largo, sobre todo si consideramos que los seres humanos apenas existimos desde hace tres millones de años.

Las tomografías computerizadas que se realizaron a este ejemplar mostraron un órgano en la cavidad torácica que parece corresponder (las dudas son escasas) a un corazón. Se observan 4 cámaras y una única aorta, como en aves y mamíferos y a diferencia de los reptiles. Esto sugiere que poseía unos sistemas circulatorio y pulmonar separados y un metabolismo más rápido que el de los reptiles, lo que podría permitirle mantener alta su temperatura.

Al parecer la fama de que los grandes terópodos carnívoros como el Tyranosaurus, Gigantosaurus, el Carnotaurus y otros mas pequeños como el Velocirraptor (solo por citar algunos) de haber sido unos depredadores de sangre fría es infundada, así lo demuestra un reciente estudio el cual sugiere que su sangre era caliente, como la de las aves y mamíferos.  Los paleontólogos han debatido durante décadas acerca del metabolismo de los dinosaurios : ¿Estos antiguos y pesados animales utilizaban principalmente en el calor del sol para regular su temperatura corporal como los reptiles y anfibios de hoy, o podrían generar su propio calor corporal  como los mamíferos y las aves?.

Ahora, usando un modelo biomecánico que predice el coste energético de caminar y correr en función del tamaño de los huesos de las patas de un animal, los investigadores han demostrado que los mayores dinosaurios no habrían conseguido tener esos huesos sin un metabolismo de sangre caliente. De los estudios realizados sobre animales vivos, podemos calcular la relación entre el diseño de las extremidades y la cantidad de músculos que un animal necesita para soportar su peso corporal.

"El tamaño del músculo sirve para predecir la cantidad de energía que necesita, porque a su vez en el músculo, necesita oxígeno. Debido a que los animales de sangre caliente tienen una capacidad aeróbica mayor que sus homólogos de sangre fría, la búsqueda de músculos más grandes y mayores demandas de energía en los dinosaurios estaría a favor de la hipótesis de que eran animales de sangre caliente.  De hecho cuando se analizaron los modelos anatómicos de 14 especies diferentes dinosaurios, sorprende al encontrar que incluso a paso lento, la mayoría de los dinosaurios necesitan más energía para desplazarse que la producida por un metabolismo de sangre fría.

Para sacar conclusiones acerca de dinosaurios extintos hace millones de años basado en  un modelo de animales que existen en la actualidad es necesario hacer algunas suposiciones. Algunos investigadores reconocen que es posible dinosaurios tuviesen una fisiología completamente diferente a todos los seres vivos de hoy, un metabolismo de sangre fría que proporcione la energía suficiente para satisfacer sus necesidades aeróbicas. Esa es una limitación de este análisis, y tal vez una limitación de cualquier análisis similar basado en animales de la actualidad.

La nueva investigación concuerda con un estudio previo sobre la anatomía cardiovascular de los dinosaurios, basado en una tomografía computarizada de un corazón fósil de 66 millones de años. Las imágenes revelaron un corazón de doble bomba con una sola aorta, en esencia, el corazón de un mamífero de sangre caliente o un pájaro, y no un reptil de sangre fría. Sin embargo, otros estudios anatómicos han llevado a conclusiones diferentes: un estudio sobre la nariz de los dinosaurios, comprobó que carecía de unos huesos llamados cornetes, que protegen contra la pérdida de agua durante la respiración rápida y se encuentran en 99 por ciento de los animales de sangre caliente.

El ser humano está dentro de este grupo, ya que como todos sabemos, tenemos una temperatura cercana a los 37º C. Nuestro organismo trata de mantener siempre esta temperatura porque es la óptima para que trabajen nuestras células, y por tanto para nuestra supervivencia. En cambio, los animales de sangre fría siempre habían sido agrupados como los que varían su temperatura interna en función de las condiciones ambientales, dejando a un lado cualquier control interno. Dentro de este grupo podríamos encontrar los lagartos. Algunos de estos animales, incapaces de controlar su temperatura interna, necesitan acumular calor durante las horas de sol para mantenerlo en las horas más frías.

En un extremo, los animales con gran control de su temperatura interna. En el otro, los que son incapaces de realizar cualquier control interno, por lo que son totalmente dependientes del ambiente exterior. Lo que era “sangre caliente”, pasó a distribuirse en tres grandes grupos: Endotermia, Homeotermia y Taquimetabolismo. Y lo que se entendía como “sangre fría”, pasó a separarse en lo siguiente: Ectotermia, Poiquilotermia y Bradimetabolismo.

Pues bien, desde los años setenta, Ostrom y Bakker mantienen que los dinosaurios eran animales de sangre caliente, como los mamíferos y las aves, iniciando una larga controversia aún no resuelta, hoy dormida, aunque el hallazgo, este año, de dinosaurios celurosaurios con plumas, a mi modo de ver, la zanja parcialmente a favor de los dinosaurios de sangre caliente. Al menos estos lo eran sin lugar a dudas, puesto que el aislamiento térmico que suponen las plumas sería contraproducente para un animal de sangre fría, que dependiera del calor exterior para mantener su temperatura.

Las pruebas principales a favor de la endotermia de los dinosaurios son cinco: La estructura interna de los huesos. El hueso es una estructura activa, en crecimiento y fisiológicamente importante, puesto que en su médula se fabrican células sanguíneas y el tejido óseo es un reservorio de calcio movilizable para la contracción muscular y otros procesos importantes. Los animales con un alto nivel metabólico y procesos fisiológicos acelerados exigen mayor rendimiento de los huesos. En los animales endotermos que conocemos, los vasos que penetran en los huesos largos son numerosos y densamente agrupados; en los reptiles y anfibios, son escasos. Los conductos de Havers, donde se da el intercambio de calcio entre el hueso y la sangre son más numerosos en los huesos de mamíferos y aves que en los reptiles y anfibios. Ricqlès (1969) afirmó que la estructura interna de los huesos de los dinosaurios se parecía más a la de los mamíferos y aves que a la de reptiles y anfibios. Aunque sus apreciaciones son objeto de discusión.

Ausencia de anillos de crecimiento en los huesos de los dinosaurios que vivieron en latitudes elevadas. Esas latitudes, aunque más cálidas que las actuales, no dejarían de tener fríos inviernos y grandes variaciones estacionales de temperatura. En la estación fría, el hueso de los reptiles y de los anfibios crece más lentamente, debido a un metabolismo muy ralentizado, que en la estación cálida, dando lugar a anillos de crecimiento. Dado que los huesos de los dinosaurios de esas latitudes no presentan tales anillos, no debían de ser de sangre fría.

La visión que se tiene actualmente de los dinosaurios como criaturas activas, con los miembros situados bajo el cuerpo en vez de salir horizontalmente del mismo, a diferencia de lo que sucede con los reptiles actuales. Esto les asemejaría a los mamíferos corredores en la postura y en las proporciones de sus extremidades. Una postura y una locomoción de este tipo no podrían mantenerlos unos animales ectotermos, de bajo metabolismo, del tamaño de la mayoría de los dinosaurios.

En nuestra era, ningún gran animal ectotermo vive en latitudes elevadas. El tiempo que necesitarían para recuperar su temperatura óptima sería larguísimo (sin contar que cada día tiene su noche). Sin embargo, hay fósiles de grandes dinosaurios en lo que fue en su tiempo el círculo ártico, con su medio año de ausencia de sol. Se ha aducido que emigrarían. Pero la emigración supondría más de 800 km. ¿Podría resistirlo un animal de sangre fría?

Nosotros tal vez podríamos darnos por satisfechos con todas estas pruebas y admitir ya que los dinosaurios eran de sangre caliente, pero los científicos son tremendamente meticulosos, puntillosos y desconfiados (los que no han presentado estas características han metido la pata en incontables ocasiones) y seguirán buscando más pruebas. Además, quedan aún muchas preguntas pendientes que los mantendrán entretenidos presumiblemente durante décadas: ¿Cuál era su temperatura corporal y su rango de variación? ¿De qué medios se valían para absorber y disipar calor? ¿Regulaban su temperatura de forma diferente los dinosaurios grandes y los pequeños?. El debate sigue abierto pero este parece volcarse para el lado de que los dinosaurios de gran tamaño tenían sangre caliente en sus venas.

Bibliografía sugerida

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Sanz, J.L. (2007): Cazadores de dragones. Historia del descubrimiento e investigación de los dinosaurios. Editorial Ariel. 420 págs. Sanz, J.L. y Buscalioni, A.D. (Coords.) (1992): Los dinosaurios y su entorno biótico. Ayuntamiento de Cuenca, Instituto "Juan de Valdés". Actas académicas, 4. 397 págs.

Sanz, J.L., Buscalioni, A.D., Moratalla, J.J., Francés, V. y Antón, M. (1990): Los reptiles mesozoicos del registro español. C.S.I.C. Museo Nacional de Ciencias Naturales. Monografías, 2. 79 págs.

Zaera, Julio Loras. Reptiles de sangre caliente? http://fortanete.cjb.net/_cms_repcal.html

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