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Origen y diversidad de los mamíferos
durante el Terciario, desde el Periodo Paleoceno al
Periodo Pleistoceno.
Tomado por; Magnussen Saffer,
Mariano (2010).
Origen y diversidad de los mamíferos durante el Terciario,
desde el Periodo Paleoceno al Periodo Pleistoceno. Paleo, Boletín
Paleontológico. Año 8. 45: 17-20.
marianomagnussen@yahoo.com.ar
Los mamíferos (Mammalia) son
una clase de vertebrados amniotas homeotermos (de
"sangre caliente"), con pelo y glándulas mamarias
productoras de leche con la que alimentan a las crías.
La mayoría son vivíparos (con la notable excepción de
los monotremas: ornitorrinco y equidnas). Se trata de un
taxón monofilético; es decir, todos descienden de un
antepasado común que se remonta a finales del Triásico,
hace más de 200 millones de años. Pertenecen al clado
sinápsidos, que incluye también numerosos "reptiles"
emparentados con los mamíferos, como los pelicosaurios y
los cinodontos. Se conocen unas 5.416 especies actuales,
de las cuales 5 son monotremas, 272 son marsupiales y el
resto, 5.139 son placentarios. La ciencia que estudia
los mamíferos se denomina teriología, mamiferología ó
mastozoología.
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Se desconoce con
exactitud, cuándo y dónde aparecieron los
monotremas en la Tierra. La mayor parte de los
fósiles han sido encontrados en Australia, si
bien recientemente han sido descubiertos en
Argentina dientes fósiles de un ornitorrinco
perteneciente al género Monotrematum
sudamericanum lo que sugiere que se
distribuían por las regiones más meridionales de
Gondwana. El fósil más antiguo del que se
dispone de un monotrema data de más de 100
millones de años. Se trata de una porción de la
mandíbula de un Steropodon galmani,
un antepasado del ornitorrinco que debía de ser
del tamaño de un gato. |
Los primeros metaterios eran
parecidos a las actuales zarigüeyas (Didelphimorphia) y
surgieron sobre las tierras de la actual Norteamérica
hace entre 80 y 100 millones de años. Desde allí se
extendieron por todos los continentes, pero fue al sur
donde proliferaron sin dificultad y a través de la unión
de estas tierras con el continente Australiano, lo
colonizaron poco antes de que ambos se separaran
definitivamente, quedando aislados del resto de los
mamíferos. Por su parte, los primeros euterios eran
similares a las actuales musarañas (Soricomorpha). Se
desconoce su origen cierto y durante algunos millones de
años tuvieron que convivir con los dinosaurios,
evolucionando lentamente hasta que éstos acabaron por
desaparecer y los mamíferos tuvieron que evolucionar
para colonizar la totalidad de la tierra, prácticamente
a su disposición.
El Cretáceo termina con la
desaparición de los dinosaurios hace alrededor de 65
millones de años, el clima frío dominante va
suavizándose y la supremacía de los primitivos
mamíferos, más evolucionados que los reptiles, con
capacidad para regular la temperatura corporal, un
sistema nervioso central más desarrollado y un organismo
preparado para adaptarse fácilmente a las condiciones
ambientales hace que éstos se diversifiquen y
evoluciones rápidamente para aprovechar los recursos de
un planeta que los dinosaurios al desaparecer han dejado
virtualmente a su disposición.
El primer primate conocido,
el Purgatorius, aparece en Norteamérica a
finales de este periodo y era parecido a las actuales
tupayas (Macroscelidea).
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De época similar es
el Meniscotherium¸ representante
de la extinta orden Condylarthra, de la que
surgieron ungulados y carnívoros. Así durante el
Terciario, una vez que metaterios y euterios han
diferenciado sus características, se produce la
explosión de los primeros, debido
fundamentalmente al mayor grado de desarrollo de
los recién nacidos y de independencia de las
crías, lo que aumenta las posibilidades de
supervivencia de la especie. |
Es en el continente
australiano donde, el aislamiento y la ausencia de
competidores placentados, hizo que alcanzaran su mayor
grado de desarrollo y evolución. Durante el primer
periodo de la era Terciaria, el Paleoceno, los mamíferos
mantienen las mismas características del Cretáceo,
apareciendo los desdentados en América del Sur de los
que derivarán las órdenes Pilosa y Cingulata.
No obstante, al comienzo del
Eoceno, siguiente periodo de la era Terciaria, ya habían
aparecido todas las órdenes actuales. Los creodóntidos,
carnívoros del tamaño entre un perro y un león, sentaron
las bases para la posterior evolución de los carnívoros.
También datan de esta época los fósiles de
Zeuglodon, un antepasado de las ballenas que
llegaba a medir veinte metros, y los de uintaterios y
titanoterios, parecidos a los actuales rinocerontes, y
los de calicoteros, precursores de los ungulados.
También surge el Eohippus que es
considerado el precursor de todos los équidos actuales.
El Mesohippus, del tamaño de un cerdo y
sin probóscide, es considerado predecesor de los
modernos elefantes y habitaba en las tierras del actual
Egipto. El Icaronycteris es el más antiguo
murciélago conocido y sus restos han sido hallados en
Norteamérica. Pero fueron los primates los que
conocieron mayor grado de evolución durante esta época,
adquiriendo hábitos arborícolas, y aunque sin el
desarrollo de los actuales simios, si podrían compararse
a los lémures y társidos actuales.
Durante el siguiente
periodo, el Oligoceno, se expandieron los animales
surgidos durante el Eoceno. Los elefantes aumentaron su
tamaño y se dispersaron. El Eohippus dio
paso al Mesohippus, de mayor tamaño. Los
roedores y lagomorfos evolucionaron hasta alcanzar
estados similares a las actuales ratas, conejos y
liebres. Evolucionaba el Hyaenodon,
precursor de las actuales hienas y surgieron el primer
félido, el Dinictis, y el primer cánido,
el Pseudocynodictis. De este periodo son
los fósiles del mamífero terrestre más grande conocido,
el Indricotherium, encontrados en Asia,
con una envergadura superior a los cinco metros y una
longitud de ocho. Los primitivos Condylarthra fueron
dejando paso a los actuales artiodáctilos, siendo el más
antiguo conocido el Oreodontos, de hábitos acuáticos y
poblador de Norteamérica. Los antracoterios, o
hipopótamos primitivos se expandieron sustituyendo a los
rinocerontes acuáticos. Los dos últimos periodos del
Terciario conocieron el mayor florecimiento de los
mamíferos debido fundamentalmente a un enfriamiento del
clima que permitió el surgimiento de grandes extensiones
de pradera capaces de sustentar a gran número de
herbívoros que servían a su vez de sustento a otro
nutrido grupo de carnívoros.
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Durante el Mioceno, el
intercambio de especies entre Eurasia y África
debido al encuentro de ambas placas
continentales hizo posible que los elefantes
llegaran hasta Norteamérica, mientras que
félidos, cánidos y ungulados vegetarianos
invadieron África. En este periodo La Tierra
adquirió el aspecto actual y la diversidad
animal conoció un esplendor no repetido en
épocas anteriores ni posteriores. Numerosos
ungulados adquirieron sus formas actuales, y
existían además otros con las más variadas y
extrañas cornamentas, como el
Synthetoceras norteamericano con un solo
cuerno en forma de Y o el Syndyoceras
en forma de V. |
Los elefantes eran muy
numerosos y existía una considerable diversidad de
especies, el caballo continúa su evolución a través del
Merychippus y el Pliohippus.
Los más espectaculares animales de la época eran sin
duda los tigres dientes de sable de los géneros
Machairodus y Smilodon y como
otros carnívoros, fueron evolucionando a lo largo del
Mioceno y el Plioceno. También en el Mioceno, los
primates sufrieron una fuerte evolución, además de los
hábitos arbóreos, colonizaron sabanas y estepas y dieron
lugar a la aparición de los antepasados de los homínidos,
considerándose al Ramapithecus el
predecesor de todos ellos.
Con la llegada del
Pleistoceno, comienza la era Cuaternaria, caracterizada
por la aparición de los homínidos que coincide con una
recesión drástica de la diversidad de especies de
mamíferos. Durante este periodo la evolución cambió de
rumbo y en lugar de proceder a incrementar la diversidad
de especies, éstas fueron reduciéndose en pro de una
mayor capacidad de adaptabilidad a los rápidos cambios
climáticos que estaban sucediéndose. Desaparecieron así
numerosas especies y se perfeccionaron las existentes
hasta llegar a la aparición del hombre (Homo
sapiens) actual, causante directo de la rápida
desaparición de numerosas especies animales sean o no
competidoras de la suya.
Bibliografía sugerida.
Brands, S.J. (comp.) (2005)
Systema Naturae 2000. The Taxonomicon Universal
Taxonomic Services, Amsterdam, Holanda. Acceso: 31 de
octubre de 2007.
MacDonald, D. (2001).
The Encyclopedia of Mammals. New York.
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Martin, R.E., Pine, R.H. and
DeBlase A.F. (2001). A Manual of Mammalogy. McGraw-Hill.
San Francisco.
Novak, R.M. (1999). Walker’s
Mammals of the World. John Hopkins University Press.
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Vaughan, T., Ryan, J., and
Czaplewski, N. (1999). Mammalogy. Saunders College
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Grzimek, B., Schlager, N. y
Olendorf, D. (2003). Grzimek's Animal Life Encyclopedia.
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Pough, F. H., C. M. Janis, and
J. B. Heiser. Vertebrate Life. 6th ed. Upper Saddle
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Soriano; Pascual J. y Ochoa G,
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980-221-877-4
Young, J. Z. 1977. La vida de
los vertebrados. Editorial Omega, Barcelona, 660 pp.
Agualinda, Colombia. Un tesoro Paleontológico |
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en peligro de desaparecer.
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|
Por
Jorge Villamizar.
diovenganza@gmail.com.
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Articulo completo publicado originalmente en Paleo, Boletín
Paleontológico. Año 5. Numero 28: 13 - 15.
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Quisiera contarles a través de este artículo la importancia de
esta zona para el mundo arqueológico, paleontológico y
ecoturistico, un lugar que se puede considerar como un tesoro
que guarda en su interior joyas y secretos de gran importancia
para el interés científico y cultural de Colombia y el mundo.
Agualinda esta ubicada en el Departamento de Norte de Santander
en el municipio de Los Patios- Colombia, es un lugar con una
belleza única que muy pocos ven en realidad ya que nadie se
atreve a ver mas allá de sus intereses económicos y no ven el
legado cultural que destruyen a diario digo esto porque
Agualinda es una zona rica en arcilla y canteras de piedra
caliza y las empresas que trabajan en la zona no tienen un
control de explotación adecuado y cada vez se expanden mas,
reduciendo las posibilidades de conservación y estudio.
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Pero no todo es malo existe una persona que se enamoro
de esta tierra así como de su esposa alguien que conoce
su belleza y secretos como ninguno y que muy pocos
cuestionan el conocimiento y la experiencia que posee de
la región, su nombre es Saddy Molina Escalante o el
señor de los fósiles, una persona que no es de esta
región pero que llego a ella y se quedo y que durante
mas de 40 años se ha dedicado a recolectar y estudiar
las diferentes piezas fósiles que conforman el museo que
con esfuerzo y dedicación a creado.
El museo posee
alrededor de 230 piezas de diferentes periodos geológico
entre las que encontramos: |
FÓSILES MARINOS; Ammonites del periodo jurasico,
Bivalvos del periodo cretácico, Gardiolas interruptas
(siluriano superior), Ganoideos (Devoniano),
Amnatos del periodo Cretácico, Cola de pez teleósteos
(Eoceno), Cabeza de pez teleósteo (Eoceno).
FÓSILES SIN IDENTIFICAR; Fragmentos de costillas (pertenecen a
un reptil marino), Diente de reptil sin identificar, Esqueleto
casi completo de un reptil marino de 7 metros sin identificar y
que a un no a sido extraído del lugar de yacimiento.
Por el momento todos se preguntaran que tiene de especial este
lugar ya que los fósiles que les acabo de mencionar se
consiguen en las mayorías de yacimientos del mundo pues les
diré porque este lugar es muy importante para Colombia como
yacimiento paleontológico.
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MEGAFAUNA; Superfamilia: Glyptodontoidea, familia
gliptodóntidae genero y especie indeterminada aunque el
material encontrado es pobre (4 placas incompletas) no
obstante, es posible que las placas puedan referirse a
la subfamilia Sclerocalyptinae. Por otra parte es
necesario resaltar la importancia del descubrimiento,
pues constituye el primer registro de gliptodóntido
pliocénico de Colombia.
También existe material recolectado de especies como
Toxodonte de la especie Mixotoxodon larensis,
Odocoileus (orden artiodactyla), también
existen restos de Mastodonte (Haplomastodon
waringi). |
Pero el mas importante de todos los descubrimientos en cuanto a
megafauna es el del Eremotherium (Pseudoeremotherium)
cucutense Porta 1961 según los registros Porta en
el año de 1961 describe restos de megaterinos procedentes de
Cúcuta; considera que el material encontrado constituye una
nueva especie y propone la especie como Eremotherium (Pseudoeremotherium)
cucutense años después ilustran dientes aislados de
Eremotherium que fueron recolectados en el lugar
denominado las piletas, dentro de la vereda Agualinda, municipio
de Los Patios
También se ha recolectado material lítico de los primeros
humanos que habitaron esta zona (cazadores recolectores)
ECOTURISMO
Agualinda no solo es una tierra rica en yacimiento fósiles
también posee un atractivo muy especial unos colosos que
descansan entre el follaje de la zona ellos son Los Estoraques
formaciones de arcilla que han sido talladas cuidadosamente por
el viento y el agua los cuales contrastan con el paisaje de la
zona cautivando a los visitantes con su tamaño y misterio
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Como ven es una tierra con un gran potencial
arqueológico, paleontológico y ecoturistico que lo único
que necesita mayor apoyo en investigación y recursos ya
sean nacionales o internacionales lo importante es
conservar este lugar para la prosperidad.
Actualmente solo se esta trabajando en un proyecto de
grado con los estudiantes de la Corbes, Natalia Masmela,
Yajaira Abreu y su servidor Jorge Villamizar y con la
colaboración de don Saddy Molina Escalante el cual
consiste en creación de un parque arqueológico y
paleontológico en donde se pueda mostrar al visitante
las maravillas de este lugar. |
Pero por el momento solo esta en el papel ya que no existen
recursos ni ayudas de ningún tipo por eso si algún lector esta
interesado o conoce alguna empresa que ayude a la conservación
de estos lugares especiales me escriban a mi correo
jvm49@hotmail.com
se les agradece su colaboración.
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paleontologia |
Dinosaurios poiquilotermos u homeotermos. ¿Eran o
no de sangre caliente?
Tomado de;
Magnussen Saffer,
Mariano (2010).
Dinosaurios poiquilotermos u homeotermos. ¿Eran o no de
sangre caliente?. Paleo, Boletín
Paleontológico. Año 8. 43: 13-16.
marianomagnussen@yahoo.com.ar
Un animal de
sangre caliente sería aquel que normalmente mantiene su
temperatura corporal casi constante, dentro de estrechos
límites. Y si los dinosaurios están estrechamente emparentados
con las aves (algo de lo que quedan ya muy pocas dudas, en vista
del abrumador número de pruebas que se han ido acumulando), es
posible que su temperatura fuera realmente alta, ya que las aves
son los vertebrados que tienen ajustado su termostato interno a
mayor temperatura, en muchos casos a más de 42 º C
El nombre
correcto de estos seres es poiquilotermos y abarca a todos los
reptiles. Una lagartija toma el sol para calentar su cuerpo y
así poder moverse más rápido, lo que significa que en un día
frío será más lenta. Lo contrario ocurre con los animales de
“sangre caliente” u homeotermos, los cuales mantienen una
temperatura constante en sus cuerpos independientemente de las
condiciones del medio ambiente (tal es el caso de los seres
humanos y todos los mamíferos).
Cuando se
descubrieron los primeros fósiles de dinosaurio, todo el mundo
comprendió que eran reptiles. Y como todos los reptiles actuales
son de “sangre fría”, muchos expertos piensan que ése también
fue el caso de los dinosaurios. Sin embargo, algunos científicos
creen que muchos de ellos tuvieron que ser veloces y ágiles
cazadores de “sangre caliente” e incluso que algunas especies
estaban cubiertas de plumas o de pelo. En la actualidad, los
científicos mantienen un animado debate sobre estas dos teorías
sin llegar a un acuerdo concreto.
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Ésta y
otras preguntas tratan de ser contestadas por los
paleontólogos, que son las personas encargadas de
estudiar los fósiles. Aunque te parezca divertida, esta
labor puede ser realmente muy difícil, ya que en la
mayoría de los casos los restos de un animal
prehistórico se encuentran diseminados en un terreno muy
extenso (de hecho, los fósiles de esqueletos enteros son
muy raros). Los paleontólogos identifican la especie a
la que pertenecieron los huesos fósiles, los extraen del
terreno, los ordenan como si formaran parte de un
rompecabezas y determinan su antigüedad.
Los
dinosaurios se encuentran entre los animales de mayor
éxito en la historia de nuestro planeta. Dominaron la
tierra durante más de 160 millones de años... un período
extraordinariamente largo, sobre todo si consideramos
que los seres humanos apenas existimos desde hace tres
millones de años. |
Las tomografías
computerizadas que se realizaron a este ejemplar mostraron un
órgano en la cavidad torácica que parece corresponder (las dudas
son escasas) a un corazón. Se observan 4 cámaras y una única
aorta, como en aves y mamíferos y a diferencia de los reptiles.
Esto sugiere que poseía unos sistemas circulatorio y pulmonar
separados y un metabolismo más rápido que el de los reptiles, lo
que podría permitirle mantener alta su temperatura.
Al parecer la
fama de que los grandes terópodos carnívoros como el
Tyranosaurus, Gigantosaurus, el
Carnotaurus y otros mas pequeños como el
Velocirraptor (solo por citar algunos) de haber sido
unos
depredadores de sangre fría es infundada, así lo
demuestra un reciente estudio el cual sugiere que su sangre era
caliente, como la de las
aves
y
mamíferos.
Los paleontólogos han debatido durante décadas acerca del
metabolismo de los dinosaurios : ¿Estos antiguos y pesados
animales utilizaban principalmente en el calor del sol para
regular su temperatura corporal como los reptiles y anfibios de
hoy, o podrían generar su propio calor corporal como los
mamíferos y las aves?.
Ahora, usando
un modelo biomecánico que predice el coste energético de caminar
y correr en función del tamaño de los huesos de las patas de un
animal, los investigadores han demostrado que los mayores
dinosaurios no habrían conseguido tener esos huesos sin un
metabolismo de sangre caliente. De los estudios realizados sobre
animales vivos, podemos calcular la relación entre el diseño de
las extremidades y la cantidad de músculos que un animal
necesita para soportar su peso corporal.
"El tamaño del
músculo sirve para predecir la cantidad de energía que necesita,
porque a su vez en el músculo, necesita oxígeno. Debido a que
los animales de sangre caliente tienen una capacidad aeróbica
mayor que sus homólogos de sangre fría, la búsqueda de músculos
más grandes y mayores demandas de energía en los dinosaurios
estaría a favor de la hipótesis de que eran
animales
de sangre caliente. De hecho cuando se
analizaron los modelos anatómicos de 14 especies diferentes
dinosaurios, sorprende al encontrar que incluso a paso lento, la
mayoría de los dinosaurios necesitan más energía para
desplazarse que la producida por un metabolismo de sangre fría.
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Para
sacar conclusiones acerca de dinosaurios extintos hace
millones de años basado en un modelo de animales que
existen en la actualidad es necesario hacer algunas
suposiciones. Algunos investigadores reconocen que es
posible dinosaurios tuviesen una
fisiología completamente diferente a
todos los seres vivos de hoy, un metabolismo de sangre
fría que proporcione la energía suficiente para
satisfacer sus necesidades aeróbicas. Esa es una
limitación de este análisis, y tal vez una limitación de
cualquier análisis similar basado en animales de la
actualidad. |
La nueva
investigación concuerda con un estudio previo sobre la anatomía
cardiovascular de los dinosaurios, basado en una tomografía
computarizada de un corazón fósil de 66 millones de años. Las
imágenes revelaron un corazón de doble bomba con una sola aorta,
en esencia, el corazón de un mamífero de sangre caliente o un
pájaro, y no un reptil de sangre fría. Sin embargo, otros
estudios anatómicos han llevado a conclusiones diferentes: un
estudio sobre la nariz de los dinosaurios, comprobó que carecía
de unos huesos llamados cornetes, que protegen contra la pérdida
de agua durante la respiración rápida y se encuentran en 99 por
ciento de los animales de sangre caliente.
El ser humano
está dentro de este grupo, ya que como todos sabemos, tenemos
una temperatura cercana a los 37º C. Nuestro organismo trata de
mantener siempre esta temperatura porque es la óptima para que
trabajen nuestras células, y por tanto para nuestra
supervivencia. En cambio, los animales de
sangre
fría siempre habían sido agrupados como los que
varían su temperatura interna en función de las
condiciones ambientales, dejando a un lado cualquier control
interno. Dentro de este grupo podríamos encontrar los lagartos.
Algunos de estos animales, incapaces de controlar su temperatura
interna, necesitan acumular calor durante las horas de sol para
mantenerlo en las horas más frías.
En un extremo,
los animales con gran control de su temperatura interna. En el
otro, los que son incapaces de realizar cualquier control
interno, por lo que son totalmente dependientes del ambiente
exterior. Lo que era “sangre caliente”, pasó a distribuirse en
tres grandes grupos: Endotermia, Homeotermia y Taquimetabolismo.
Y lo que se entendía como “sangre fría”, pasó a separarse en lo
siguiente: Ectotermia, Poiquilotermia y Bradimetabolismo.
Pues bien,
desde los años setenta, Ostrom y Bakker mantienen que los
dinosaurios eran animales de sangre caliente, como los mamíferos
y las aves, iniciando una larga controversia aún no resuelta,
hoy dormida, aunque el hallazgo, este año, de dinosaurios
celurosaurios con plumas, a mi modo de ver, la zanja
parcialmente a favor de los dinosaurios de sangre caliente. Al
menos estos lo eran sin lugar a dudas, puesto que el aislamiento
térmico que suponen las plumas sería contraproducente para un
animal de sangre fría, que dependiera del calor exterior para
mantener su temperatura.
Las pruebas
principales a favor de la endotermia de los dinosaurios son
cinco: La estructura interna de los huesos. El hueso es una
estructura activa, en crecimiento y fisiológicamente importante,
puesto que en su médula se fabrican células sanguíneas y el
tejido óseo es un reservorio de calcio movilizable para la
contracción muscular y otros procesos importantes. Los animales
con un alto nivel metabólico y procesos fisiológicos acelerados
exigen mayor rendimiento de los huesos. En los animales
endotermos que conocemos, los vasos que penetran en los huesos
largos son numerosos y densamente agrupados; en los reptiles y
anfibios, son escasos. Los conductos de Havers, donde se da el
intercambio de calcio entre el hueso y la sangre son más
numerosos en los huesos de mamíferos y aves que en los reptiles
y anfibios. Ricqlès (1969) afirmó que la estructura interna de
los huesos de los dinosaurios se parecía más a la de los
mamíferos y aves que a la de reptiles y anfibios. Aunque sus
apreciaciones son objeto de discusión.
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Ausencia de anillos de crecimiento en los huesos de los
dinosaurios que vivieron en latitudes elevadas. Esas
latitudes, aunque más cálidas que las actuales, no
dejarían de tener fríos inviernos y grandes variaciones
estacionales de temperatura. En la estación fría, el
hueso de los reptiles y de los anfibios crece más
lentamente, debido a un metabolismo muy ralentizado, que
en la estación cálida, dando lugar a anillos de
crecimiento. Dado que los huesos de los dinosaurios de
esas latitudes no presentan tales anillos, no debían de
ser de sangre fría.
La
visión que se tiene actualmente de los dinosaurios como
criaturas activas, con los miembros situados bajo el
cuerpo en vez de salir horizontalmente del mismo, a
diferencia de lo que sucede con los reptiles actuales.
Esto les asemejaría a los mamíferos corredores en la
postura y en las proporciones de sus extremidades. Una
postura y una locomoción de este tipo no podrían
mantenerlos unos animales ectotermos, de bajo
metabolismo, del tamaño de la mayoría de los
dinosaurios. |
En nuestra era,
ningún gran animal ectotermo vive en latitudes elevadas. El
tiempo que necesitarían para recuperar su temperatura óptima
sería larguísimo (sin contar que cada día tiene su noche). Sin
embargo, hay fósiles de grandes dinosaurios en lo que fue en su
tiempo el círculo ártico, con su medio año de ausencia de sol.
Se ha aducido que emigrarían. Pero la emigración supondría más
de 800 km. ¿Podría resistirlo un animal de sangre fría?
Nosotros tal
vez podríamos darnos por satisfechos con todas estas pruebas y
admitir ya que los dinosaurios eran de sangre caliente, pero los
científicos son tremendamente meticulosos, puntillosos y
desconfiados (los que no han presentado estas características
han metido la pata en incontables ocasiones) y seguirán buscando
más pruebas. Además, quedan aún muchas preguntas pendientes que
los mantendrán entretenidos presumiblemente durante décadas:
¿Cuál era su temperatura corporal y su rango de variación? ¿De
qué medios se valían para absorber y disipar calor? ¿Regulaban
su temperatura de forma diferente los dinosaurios grandes y los
pequeños?. El debate sigue abierto pero este parece volcarse
para el lado de que los dinosaurios de gran tamaño tenían sangre
caliente en sus venas.
Bibliografía
sugerida
Andrés, J.A. y
Pérez-Lorente, F. (2005): La declaración de los yacimientos de
icnitas de dinosaurio de la Península Ibérica como patrimonio
mundial (IDPI). XXI Jornadas de la Sociedad Española de
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(1999): Los dinosaurios voladores. Historia evolutiva de las
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Editorial Taurus. Pensamiento. 206 págs.
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Sanz, J.L. y Buscalioni, A.D. (Coords.) (1992): Los dinosaurios
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Sanz, J.L.,
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(1990): Los reptiles mesozoicos del registro español. C.S.I.C.
Museo Nacional de Ciencias Naturales. Monografías, 2. 79 págs.
Zaera, Julio
Loras. Reptiles de sangre caliente? http://fortanete.cjb.net/_cms_repcal.html
Ver
mas Artículos de Divulgación Paleontológica Internacional |