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Gigantes Prehistóricos del Periodo
Plioceno.
El Plioceno es la quinta y última
división del periodo terciario dentro del cenozoico en la escala de tiempos
geológicos: se extiende desde hace 5,2 millones de años hasta 1,64 millones de
años atrás. Como el mioceno precedente, el plioceno fue denominado y definido
por el geólogo británico Charles Lyell basándose en el porcentaje de moluscos y
crustáceos modernos encontrados en los registros fósiles de esta época.
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Durante el plioceno, en el oeste de Norteamérica, la subducción de la placa
tectónica del Pacífico contribuyó a la elevación de sierra Nevada y de la
cordillera volcánica de las Cascadas. En Europa, los Alpes continuaron su
ascensión apoyados por el movimiento de la tectónica de placas que empujaba y
combaba la corteza en una región amplia de este continente. Al final del
mioceno, la colisión de las placas africana e ibérica había formado el sistema
bético-rifeño y cortado la comunicación entre el Mediterráneo y el Atlántico,
con lo que se produjo la desecación del primero, en cuya cuenca se instaló un
clima árido depositándose grandes cantidades de sales. Al iniciarse el plioceno
se volvió a abrir el paso y el Mediterráneo se llenó de nuevo. El clima se hizo
más frío y seco con la aproximación de los periodos glaciales del pleistoceno.
Los mamíferos se habían establecido desde hacía tiempo como la forma de vida
vertebrada dominante y es durante el plioceno cuando se produce la evolución de
un grupo de primates, los homínidos, con diversas especies, desde los
Australopitecinos al Homo habilis y al Homo erectus, consideradas antepasados
directos del Homo sapiens. |
América |
África |
Europa |
Asia |
Oceanía |
| Cuvieronius |
Ramapithecus |
Kvabebihyrax |
Hipparion
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Sphenodon |
| Blastomerix |
Paracolobus
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Anancus |
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| Synthetoceras |
Theropithecus |
Aepyornis
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| Titanotylopus |
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Cheirogaster |
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| Osteoborus |
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Platalearostrum |
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| Epigaulus |
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Nuralagus |
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Syndyoceras |
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| Josephoartigasia |
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Cuvieronius
cordillerion. |
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Cuvieronius
Cuvieronius
Cuvieronius
Cuvieronius
Cuvieronius
CuvieroniusCuvieronius
Cuvieronius
Cuvieronius
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Reconstrucción de Cuvieronius,
esqueleto en el Museo de Tarija (Bolivia) y resto
mandibular. |
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América del Norte
(Arizona,
Florida) y América del Sur
(Argentina). Tenia 2,7 metros de altura
Cuvieronius
recibió
su nombre del barón
Georges
Cuvier (1769-1832), el gran naturalista
francés, creador de la anatomía comparada
y de la paleontología. Cuvieronius fue
un gonfotérido bastante pequeño, cuya característica más
destacada eran los colmillos, que estaban retorcidos en
espiral, como los del
narval. Por lo general, no asociamos al continente
sudamericano con los
elefantes. No obstante, se han hallado restos de
Cuvieronius en
zonas montañosas tanto de
América del Norte
como de América del Sur, un hecho que se refleja en su
sinónimo cordillerion, que significa «el de la
cadena montañosa». Cuvieronius apareció en el
oeste de América del Norte en el final del Mioceno y
emigró a América del Sur durante el Pleistoceno, es decir,
alrededor de 2 millones de años. Se dispersó por las pampas
cubiertas de hierbas, en
el este, hasta las cumbres de los
Andes, en el oeste, y llegó incluso hasta Argentina. La caza
provocó su extinción y es probable
que sobreviviera hasta el año
400 de nuestra era,
aunque esto genera algunas controversias.
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Blastomerix. |
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Blastomerix
Blastomerix Blastomerix Blastomerix Blastomerix Blastomerix
Blastomerix Blastomerix Blastomerix |
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América
del Norte (Nebraska). Tenia 75 cm de longitud. Es
probable que esta criatura parecida al ciervo, no mucho
mayor que un conejo grande, tuviera el aspecto y el modo de
vida de los almizcleros modernos. Era un animal del bosque,
que correteaba y ramoneaba; sus caninos se habían convenido
en colmillos largos y afilados, como sables, muy útiles para
arrancar alimentos de raíz o para defenderse,
Blastomerix carecía de cuernos. Sin embargo, una
especie posterior, de fines del Mioceno, presentaba unas
protuberancias óseas en la parte superior del cráneo, lo
cual indica que los cuernos estaban a punto de aparecer.
También había una disminución del tamaño de los colmillos.
Esto coincide con la regla actual que dice que los ciervos
que tienen colmillos no tienen cuernos, y viceversa. |
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Synthetoceras. |
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Syndyoceras
Syndyoceras Syndyoceras
Syndyoceras
Syndyoceras Syndyoceras
Syndyoceras
Syndyoceras Syndyoceras
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América del Norte (Texas). Tenia 2 metros
de longitud. La ornamentación de la cabeza de los
protocerátidos alcanzó su momento culminante con
Synthetoceras,
que fue el último miembro de
la familia y también el más grande. El cráneo era largo y
bajo y tenía un par de cuernos frontales curvos, como los
de Syndyoceras. Sin embargo, el cuerno del
hocico era largo y con forma de «Y», crecía hacia adelante y
hacia arriba como una lanza fuerte y gruesa y se bifurcaba
en un par de ramificaciones, cerca de la punta. Como ocurre
en los demás miembros de la familia, esta presentación
extravagante sólo estaba presente en los machos y se
utilizaba para luchar. Igual que la mayoría de los
protocerátidos,
Synthetoceras
ramoneaba y es
probable que lo hiciera en manadas. |
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Titanotylopus. |
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Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus Titanotylopus |
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América del
Norte (Nebraska).
Tenia 3,5 metros de altura a la cruz. Durante el Plioceno,
entre 5 y 7 millones de años atrás, aparecieron en América
del Norte varios camellos enormes. Sin duda, estaban muy
relacionados con Procamelus, e incluso
es posible que hayan derivado de él. Entre ellos se
encuentra Titanotylopus, que debía de
ser más alto que los elefantes de esa época.
Por lo demás, era muy similar a los camellos modernos,
con un hocico estrecho que carecía de incisivos superiores,
un cuello largo y dos dedos abiertos en las patas. Sin
embargo, es casi seguro que no presentaba un rasgo
característico de los camellos modernos: la joroba. Ésta es
una adaptación "para hacer frente a la escasez de alimentos
y agua en ambientes de extrema arides.
Es
cierto que, en América del Norte, el clima se fue volviendo
más frío y más seco durante todo el Terciario; estos
cambios motivaron el que los bosques cedieran su puesto a
zonas boscosas mas abiertas y después a tas praderas. Pero
e! clima todavía era lo bastante uniforme para permitir la
supervivencia de gran cantidad de mamíferos de diferentes
tipos. Por el momento, no era necesaria la existencia do
sistemas para almacenar alimentos, como ¡as jorobas. |
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Osteoborus cyonoides. |
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Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus Osteoborus |
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América del Norte (Nebraska).
Tenia 80 cm de longitud. Osteoborus
pertenecía a los borofáginos, un grupo de perros carroñeros
que apareció por primera vez a fines del Mioceno, hace
alrededor de 8 millones de años. Por su corpulencia y su
frente abultada, se parecía más a los osos, pero sus hábitos
hiénidos se reflejaban en parte en los inmensos premolares,
capaces de triturar huesos, que le recubrían las mandíbulas.
El cráneo se había acortado para dar cabida a los enormes
músculos que se necesitaban para poner en funcionamiento
unas mandíbulas tan potentes, que le permitían astillar los
huesos de los animales muertos para llegar hasta la médula
nutritiva
que había en su interior.
Ostecborus
estaba muy difundido en América del Norte, donde ocupaba el
mismo nicho que las hienas contemporáneas de Europa, Asia
y África, alimentándose de animales muertos o robando presas
a otros predadores. Con el tiempo, lo sustituyeron en su
papel de carroñero otros perros más típicos, como
Canis dirus. |
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Epigaulus. |
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Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus Epigaulus |
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Estados Unidos.
Los roedores, corresponden a un gran grupo de
mamíferos,
que han sido muy exitosos incluyendo formas de vida tan
comunes, como los
ratones,
ratas, ardillas, castores y puerco
espines entre otros. En el pasado, hubo algunos roedores
extraños, entre los que el Epigaulus debe ser
el más peculiar. Probablemente se parecía mucho a un castor,
pero tenía un par de cuernos en la nariz. El Epigaulus
vivía en las áreas boscosas de la región de la gran
depresión, en el medio oeste de Estados Unidos, donde cavaba
madrigueras con las largas garras de las patas. ¿Para qué
necesita cuernos un roedor que cava madrigueras? Quizá para
peleas entre machos, dado
que algunos esqueletos parecen tener cuernos y otros
no (tal vez de hembras). El Epigaulus tenía
molares de raíces profundas que se empleaban para romper
plantas duras. Este grupo se extinguió cuando los bosques
del área fueron reemplazados por pastizales abiertos. |
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Syndyoceras. |
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Syndyoceras
Syndyoceras Syndyoceras Syndyoceras Syndyoceras Syndyoceras
Syndyoceras Syndyoceras Syndyoceras |
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América del Norte (Nebraska).
Tenía 1,5 metros de longitud. Syndyoceras
se parecía más al ciervo que su predecesor
Protoceras, en cuanto a que las elegantes
patas corredoras ahora sólo tenían dos dedos, cada uno con
una pezuña estrecha y puntiaguda. La forma de los huesos de
la nariz indica que tal vez el animal hinchara el hocico,
igual que la saiga. Como en los demás procerátidos
avanzados, no quedaba ningún incisivo en la mandíbula
superior. Sin embargo, habla un par de colmillos caninos que
tal vez se emplearan para escarbar el suelo en busca de
alimentos. La cabeza presentaba un par de cuernos en el
hocico y otro par largo por encima de los ojos. Los cuernos
del hocico se unían por la base pero crecían hacia adelante,
separándose y girando hacia arriba y hacia atrás. El otro
par de cuernos se doblaba hacia arriba como los de los
bóvidos. Tal vez no fueran cuernos auténticos y lo más
probable es que estuvieran recubiertos de piel. Mientras que
la presentación de los cuernos de Protoceras
debía de verse mejor desde el costado, es muy posible
que Syndyoceras y los demás
protocerátidos avanzados presentaran un aspecto más
espectacular visto de frente. Esto indica que se utilizaban
para agredir, y no sólo como
adorno. |
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Titanis walleri. |
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Titanis walleri Titanis walleri
Titanis walleri Titanis walleri Titanis walleri Titanis walleri
Titanis walleri Titanis walleri Titanis |
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América del Norte.
El Titanis fue un
genero de aves no voladoras que vivió en el periodo Plioceno, hace 4
millones de años. Las alas eran pequeñas y no podrían haber sido
utilizadas para el vuelo. Tenia huesos articulados en un inusual
conjunto de estructuras similares, lo que sugiere que podrían ser
flexibles hasta cierto punto. También tuvo una relativamente rígida
de muñeca, que no han permitido a la mano para doblar la espalda
contra el brazo en la misma medida que otras aves. Esto llevó a un
científico, R.M. Chandler, que sugieren que las alas pueden tener el
apoyo de algún tipo de recuperación, similar a la parte móvil de las
manos de los dinosaurios. Sin embargo, posteriormente se señaló que
esta ala de la estructura común y la muñeca no es de hecho único, y
está presente en seriamas (modernos miembros del mismo grupo de aves
a la que pertenecía Titanis), que no tienen ninguna
especializados agarrar las manos. En general, Titanis
era muy similar al de Phorusrhacos y Devincenzia
de Sudamérica, sus parientes más cercanos. Poco se sabe de
su estructura corporal, sino que parece haber sido menos amplia pata
que Devincenzia, con una proporción mucho mayor medio
dedo del pie. (Onactornis ahora se considera un
sinónimo junior de Devincenzia). |
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Josephoartigasia monesi. |
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Josephoartigasia Josephoartigasia Josephoartigasia Josephoartigasia Josephoartigasia Josephoartigasia Josephoartigasia |
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Uruguay,
San José. ¿Se imaginan un roedor de
700 kilos de peso? Aunque se
extinguió hace entre dos y cuatro millones de años, ha dejado sus restos
fósiles en el actual continente Suramericano.
El hallazgo de un cráneo excepcionalmente bien conservado ha permitido a
los paleontólogos y físicos uruguayos describir como era este gigante
roedor del Plioceno-Pleistoceno que llegaba a pesar unos 700 kilos. El
roedor ha recibido el nombre de 'Josephoartigasia monesi'
y pertenece a la familia de 'Dinomydae', del grupo de los
roedores gigantes extintos, de los que no quedan más que dos
especies mucho más pequeñas: la capibara, presente en casi todo
el continente, de aproximadamente 60 kilogramos y la pacarana,
con un máximo de 15 kilogramos. La investigación se publico en 'Proceedings
of the Royal Society'.El orden de los roedores es el grupo más abundante de los
mamíferos vivos con casi el 40% de las especies conocidas. Sin embargo,
a excepción de los dos mencionados, su peso no suele superar el
kilogramo y su tamaño se mide en centímetros.
Por tanto, la comparación ha dejado sorprendidos a los científicos, que
hasta ahora tenían constancia de otro roedor gigante, el 'Phoberomys',
pero que no superaba los 200 kilogramos de peso.
El hallazgo de los restos fósiles del cráneo, de más de medio metro de
longitud, ha tenido lugar en San José, Uruguay, en lo que fue un
ecosistema de estuario y delta con comunidades boscosas.
Hasta el momento, las descripciones de los grandes roedores
suramericanos era muy compleja puesto que los materiales fósiles estaban
muy deteriorados y dispersos. Normalmente se hallaban dientes sueltos y
fracciones de las mandíbulas.
Pero en el caso del 'Josephoartigasia monesi', se han
encontrado prácticamente casi intactas ambas mandíbulas y todas las
cavidades craneales, a partir de las cuales se ha podido determinar el
tamaño y el peso del roedor. Algo parecido pasa con los agujeros de las cavidades ópticas,
que son extremadamente reducidos para el tamaño del cráneo. También
ocurre algo similar con los orificios auditivos que son más pequeños de
lo que se pensaba para las gigantescas dimensiones de este roedor. El estudio se decanta por una dieta compuesta básicamente de
plantas acuáticas, ya que el hábitat que ocupaban estos roedores
gigantes eran los estuarios y los deltas, cubiertos de bosques en sus
orillas. La fauna asociada al 'Josephoartigasia monesi',
incluye otros roedores, grandes felinos, aves carnívoras gigantes y
grandes ungulados.
Entre las conclusiones de la investigación se señala que el roedor
gigante se puede considerar en la segunda gama de tamaño de los grandes
mamíferos del Plioceno-Pleistoceno, justo detrás de los grandes
marsupiales. Los restos tendían una antigüedad de 2,5 millones de años.
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Ramapithecus.
G.E. Pilgrirn(1910) |
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Ramapithecus Ramapithecus Ramapithecus
Ramapithecus Ramapithecus Ramapithecus Ramapithecus
Ramapithecus |
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Turquía; India y Pakistán.
Todas las primeras etapas en la evolución
de los monos sin cola y los humanos tuvieron
lugar en África. El mono sin cola más
antiguo, Aegvptopithecus, se remonta hasta
hace unos 30 millones de años, cuando múltiples líneas de
monos sin cola surgieron en el Mioceno, entre ellos el
Proconsul y el
Ramapithecus.
Si se pudiera viajar al oriente
de África de hace unos 10o 15 millones de años, se
encontrarían docenas de especies
de monos viviendo en los bosques y
las sabanas abiertas. Los ejemplares más antiguos de
Ramapithecus son de África,
pero al parecer este mono sin cola pronto
se extendió a muchas partes del mundo,
entre ellas el sur de Europa, el Medio
Oriente. India, el sur de Asia y China. Esta
gran distribución de los monos primitivos sólo pudo suceder
en eI Mioceno Medio, hace unos 13 millones de años, pues
África había sido una isla hasta entonces. En
esa época una estrecha faja de tierra se
formó entre Egipto y Arabia, y los animales
podían entrar y salir de África. Hasta la década de 1980
sólo se conocían los dientes
y la mandíbula del Ramapithecus.
Tales piezas
parecían ser ''eslabones
perdidos" entre los dientes y las mandíbulas
de los monos sin cola y los humanos modernos, y caer en la
línea humana. Entonces en 1983 se encontraron ejemplares
más completos en India, e incluían un cráneo. Este mostraba una gran
mandíbula estrecha, dientes largos, un hocico largo como de
mono y una cavidad craneana relativamente
pequeña. Evidentemente el Ramapithecus no era
una forma humana primitiva, sino que ahora parecía caer
cerca del principio de la línea que condujo a
los orangutanes, monos
que hoy viven en
el sureste de Asia. Las características "humanas" de
los dientes deben contemplarse
como desarrollos paralelos. |
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Paracolobus.
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Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus Paracolobus |
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Theropithecus. |
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Theropithecus Theropithecus Theropithecus Theropithecus Theropithecus Theropithecus Theropithecus Theropithecus |
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África, Europa y Asia. Es una especie de mono del
Viejo Mundo, encontrado sus descendientes únicamente en las
tierras altas de Etiopía y Eritrea. Al igual que los
babuinos, son terrestres y pasan el tiempo alimentándose en
las praderas. se conocen fósiles del género procedentes de
Sudáfrica, Malawi, República Democrática del Congo,
Tanzania, Uganda, Kenia, Etiopía, Argelia, Marruecos, España
e India. Probablemente al igual que sus actuales
representantes, vivían en pequeños grupos compuestos por un
macho, varias hembras y sus crías. Se alimentaban
preferentemente de hierbas, comiéndose la planta entera,
incluidas semillas, raíces y tallos. Tenían los pulgares
oponibles más desarrollados de los monos del Viejo Mundo, lo
que les permite separar con gran destreza las hierbas para
encontrar las partes más nutritivas. Se sabe que también
comían fruta. |
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Nuralagus
rex. |
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Nuralagus rex Nuralagus rex Nuralagus rex
Nuralagus rex Nuralagus rex Nuralagus rex Nuralagus rex
Nuralagus rex Nuralagus rex |
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Menorca, España.
Era un
conejo enorme e incapaz de saltar. Tenía las orejas cortas y
los ojos pequeños. Vivía en Menorca hace 3-5 millones de
años y se pasaba los días remoloneando y comiendo con toda
la tranquilidad del mundo. Los científicos los han apodado
como el Rey de los Conejos. Los fósiles de este conejo tan
particular se hallaron en 1989 en Punta Nati en una pared
rocosa situada al lado de un pozo vertical comunicado con el
mar.
n 1994
encontraron un nuevo yacimiento. Los huesos estaban muy
fragmentados y se encontraban en el interior de una roca muy
dura. Fueron necesarios cuatro años para recuperar
suficientes huesos para iniciar el estudio científico del
conejo. Köhle explica con humor a que "ha sido un trabajo de
chinos". Los fósiles estaban situados en un terreno calcáreo
de difícil acceso. "Cortábamos los trozos de terreno y nos
los llevábamos en carretillas", comenta por teléfono. Luego,
en el laboratorio el trabajo continuaba. Ahora, el
paleontólogo con sus estudios terminados en la Universitat
Autònoma de Barcelona ha centrado su tesis en el superconejo.
La revista
Journal of Vertebrate Paleontology ha publicado
el estudio de los fósiles y le dedica su portada.
El Rey de
los Conejos, cuyo nombre científico es Nuralagus rex,
es muy diferente a los conejos que conocemos hoy en día.
Estos sienten las amenazas de los depredadores por aire y
por tierra. Por eso tienen los sentidos agudizados y son
rápidos. Sin embargo, el conejo prehistórico de Menorca
vivía en un ambiente libre de depredadores, así que su
físico era muy distinto. Pesaba unos 12 kilogramos, era seis
veces más grande que los actuales conejos silvestres
europeos. El esqueleto era robusto y su columna tenía poca
capacidad de flexión y extensión. Por eso los científicos
creen que el superconejo no podía saltar. "Creo que era un
conejo torpe… algo así como un castor fuera del agua",
comenta Quintana. Así que el Rey de los Conejos pasaba el
tiempo, caminando y cavando en busca de raíces y tubérculos
para comer. Las partes del
cráneo relacionadas con los sentidos ocupaban un área
bastante pequeña. Los investigadores sugieren que el
superconejo perdió su agudeza visual y parte de la
capacidad. Así que sus orejas no debieron ser eran altas con
pabellones auditivos enormes como los conejos silvestres que
viven hoy en día sino bajitas y pequeñas. Las cuencas de sus
ojos también eran también más pequeñas en comparación con
los conejos actuales así que sus ojos eran pequeños. No
necesitaba ver demasiado. El Rey Conejo no era el único ser
enorme en la Menorca prehistórica. Convivía
tranquilamente con otros animales gigantes como el lirón
Muscardinus cyclopeus, el murciélago
Rhinolophus cf. Grivensis y la tortuga
Cherirogaster gymnesica. |
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Platalearostrum hoekmani. |
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Platalearostrum hoekmani Platalearostrum
hoekmani Platalearostrum hoekmani Platalearostrum hoekmani
Platalearostrum |
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Holanda. Un nuevo
tipo de delfín jamás identificado hasta el momento, de
nariz corta en forma de cuchara y un bulbo en la cabeza
como si fuera un balón, ha sido descubierto por un grupo
de científicos tras analizar un fósil que apareció en el
Mar del Norte. El animal, que tenía una longitud
aproximada de unos seis metros, vivió hace dos o tres
millones de años, según explican los científicos en la
revista especializada Deinsea, del Museo de Historia
Natural de Rotterdamn, en Holanda. Creen que
su pariente vivo más cercano es la
ballena piloto. La especie ha recibido el nombre
de «Platalearostrum hoekmani»
en honor de Albert Hoekman, un pescador holandés
que en 2008 recogió del fondo del mar el cráneo de la
criatura, bastante bien conservado. Ahora, ese hueso se
expone junto a una recreación de este tipo de delfines
en el museo holandés. Según explican los investigadores
Klaas Post y Kompanje Erwin, el Mar del Norte se ha
convertido en una rica fuente de fósiles en las últimas
décadas. La pesca de arrastre ha rescatado decenas de
miles de huesos antiquísimos, algunos de los cuales no
han podido ser clasificados aún.
El fósil muestra una caractarística única en la cabeza,
una zona de punta insualmente grande con seis dientes
que sugiere la existencia de un hocico grande y
contundente.
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Kvabebihyrax. |
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Kvabebihyrax
Kvabebihyrax Kvabebihyrax Kvabebihyrax Kvabebihyrax
Kvabebihyrax Kvabebihyrax Kvabebihyrax |
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Europa (Cáueaso).
Todas las formas extintas de damanes del
principio del Terciario están comprendidas dentro de esta
familia conocida como Pliohiracidos. Los damanes fósiles
posteriores y todos los representantes de este orden que
siguen existiendo pertenecen a la familia de los procavidos.
Tenia
1.6 m de longitud. La enorme diferencia entre los tipos
fósiles de damanes y los animales modernos se puede
apreciar en
Kvabebihyrax.
Con su cuerpo robusto y los ojos pequeños.
Kvabebihyrax debía de parecerse más a un hipopótamo
pequeño que a un damán. El hocico era corto: hacia abajo se
proyectaba un par de incisivos muy largos. Los dos pares de
incisivos inferiores eran aplanados y horizontales y el par
superior encajaba dentro de las puntas cuando cerraba las
mandíbulas. |
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Anancus.
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Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
Anancus
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Europa y Asia. Tiene 3 m
de altura. Con su
mandíbula inferior corta y su trompa prensil larga,
Anancus
se
parecía mucho al elefante moderno: pero sus patas eran más
cortas y poseía un par de
colmillos sumamente
largos. Estos colmillos, situados en la
mandíbula superior, eran rectos y, con sus
3 metros de longitud,
eran casi tan largos como el resto del animal.
Parece que Anancus se había adaptado a la
perfección a la vida de los bosques y era
tan capaz de ramonear
entre las ramas mas altas como de escarbar entre las
hojas caídas sobre el suelo del bosque. Anancus
se extinguió cuando las praderas sustituyeron a los
bosques en donde vivía. |
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Hipparion gracile. |
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Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion Hipparion |
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América del
Norte, Europa, Asia y África.
Tenia 1.4 m de altura en la cruz. Después de
evolucionar, los caballos que vivían en las praderas y se
alimentaban hierbas también se dividieron en muchos tipos
diferentes, todos los cuales han desaparecido, salvo la
especie Equus.
Hipparion representado
de los numerosos caballos que comían hierba que aparecieron
durante el Mioceno, hace unos 15 millones de años. Fue
especialmente próspero y durante el Mioceno se difundió
desde América del Norte hasta Asia, Europa y África. En este
ultimo continente sobrevivió hasta el Pleistoceno, hace unos
2 millones de años. Esta criatura se parecía al caballo
moderno, pero, al igual que Merychippus tenía
tres dedos, dos de los cuales estaban muy reducidos y no
llegaban a tocar el suelo. |
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Aepyornis maximus. |
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Aepyornis maximus Aepyornis maximus Aepyornis maximus Aepyornis maximus
Aepyornis maximus Aepyornis maximus |
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Vista comparativa del huevo del ave-elefante
(Aepyornis maximus). |
Tamaño comparativo del
esqueleto. |
Aspecto que presentaría el ave-elefante (Aepyornis
maximus). |
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Elche, España.
Esta especie debe su nombre a que está considerada por la
literatura científica internacional como el ave de mayor
envergadura que ha existido sobre el planeta, con un peso
que llegaba a alcanzar la media tonelada (hoy se conocen
otras especies de aves mas grandes). Se trata de un ave
corredora que guarda un gran parecido con la actual avestruz
y que tenía una altura cercana a los 3 metros.
Sus huevos, de unos 30 centímetros de longitud que permitían
albergar un volumen de unos 9 litros, son los de mayor
tamaño conocido, superando incluso a la mayoría de huevos de
dinosaurio que han sido descritos hasta ahora. Se conocen
numerosos fósiles en toda Europa. Varios cientos de
fragmentos de cáscara de huevo con una antigüedad de entre 5
y 6,5 millones de años pertenecientes a un ejemplar de
ave-elefante Aepyornis maximus, especie
extinguida, han sido hallados en Elche por un grupo de
paleontólogos ilicitanos. Cerca de 500 fragmentos del huevo
fueron trasladados a la unidad de Paleontología del
departamento de Biología de la Autónoma de Madrid, dirigida
por José Luis Sanz, donde se ha efectuado el estudio
científico de las piezas. El responsable del Grupo
Paleontológico de Elche, José Manuel Marín, anunció que se
han encontrado «en buen estado de conservación» un total de
497 fragmentos fosilizados de la cáscara de, al parecer, un
único huevo de ave-elefante que vivió en el periodo
Mesiniense.
La paleontóloga de esta unidad Ana Bravo explicó que en los
últimos meses ha analizado la estructura de estos fragmentos
de cáscara, que tienen un grosor de entre 2,13 y 3
milímetros y una superficie entre 1 y 3 centímetros
cuadrados. La cáscara es de color crema y tiene la
superficie lisa, aunque se encuentra «un poco erosionada»
por haber permanecido a la intemperie. Uno de los caracteres
que presentan estas cáscaras y que permiten asignarlas a la
misma familia del ave-elefante (Apyornis) es
la presencia de unas pequeñas ranuras alargadas donde abren
los poros. Bravo señaló que los estudios sugieren que los
restos provienen de un único huevo y no de una puesta mayor,
mientras que tampoco se han hallado elementos que permitan
determinar que en ese lugar había un nido.
Además de Elche, anteriormente se han descubierto restos de
huevos de esta especie en la península Ibérica en
yacimientos de Canarias y Teruel, así como en otros países
del Mediterráneo como Marruecos y Turquía. Sin embargo,
Madagascar se convirtió en el verdadero santuario para esta
especie ya que gracias a su condición de isla separada del
continente africano el ave-elefante sobrevivió allí durante
millones de años más, al igual que ha sucedido con otras
especies animales que lograron subsistir en un terreno
fértil y aislado. Esta gran ave podría haber sobrevivido
hasta la llegada de los primeros seres humanos a la isla,
dando lugar a la leyenda del mítico pájaro gigantesco que,
se pensaba, una vez habitó en la India, y se popularizó en
Las mil y una noches. El pájaro elefante adulto medía entre
2,4 y 2,7 m de altura y era tan voluminoso que su peso
quizás alcanzara los 450 kg; con diferencia, el ave más
pesada de todas las conocidas. Sus huevos se han encontrado
fosilizados en el lodo de pantanos. |
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Cheirogaster bolivari. |
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Cheirogaster bolivari
Cheirogaster bolivari
Cheirogaster bolivari
Cheirogaster bolivari
Cheirogaster bolivari |
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Murcia, España. Era una
especie de tortuga terrestre gigante, cuyos caparazones
superan el metro de diámetro y pesan más de una tonelada,
que datan de hace más de seis millones de años. Hace más de
11 millones de años, esta región de España estaba cubierta
por el mar, poco a poco fue saliendo a la superficie y
surgió un delta que fue introduciendo sedimentos desde el
mar que arrastraron los caparazones de las tortugas muertas
al lugar donde se han encontrado. |
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Sphenodon. |
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Sphenodon Sphenodon Sphenodon
Sphenodon Sphenodon Sphenodon Sphenodon Sphenodon Sphenodon
Sphenodon |
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Nueva Zelanda, Oceanía.
El fósil de un lagarto que ha sido identificado por un
equipo de científicos de la UCL (University College,
Londres), Universidad de Adelaida, y el Museum de Nueva
Zelanda, Te Papa Tongarewa. El fósil, que data de hace 18
millones de años, ha dado lugar a nuevos argumentos sobre si
el continente estuvo totalmente sumergido hace unos 25
millones de años atrás. Hoy en día, el peligro del Nueva
Zelanda tuatara (Sphenodon) es un lagarto,
reptil único sobreviviente de un grupo que muy difundido a
nivel mundial en la época de los dinosaurios. La tuatara
vive en 35 islas diseminadas por toda la costa de Nueva
Zelanda, la población continental debe haberse extinguido
con la llegada de los seres humanos y los animales hace unos
750 años
Sphenodon
el fósil
más antiguo conocido y data de la época del Pleistoceno
(alrededor de 34.000 años), mientras que el nuevo
descubrimiento data del Mioceno Temprano unos 19 a 16
millones de años atrás. El fósil, de mandíbulas y dentadura
muy parecida a las del tuatara de hoy en día, hay una brecha
de casi 70 millones de años en el registro fósil del grupo
entre el Pleistoceno de Nueva Zelanda y el Cretácico Tardío
de Argentina. En un documento publicado en los Proceedings
of the Royal Society, el equipo dice que sus resultados
ofrecen una prueba más de que los antepasados de los tuatara
estuvieron sobre la superficie terrestre, que se separo del
resto de los continentes del sur (Gondwana). Sin embargo, la
diversidad de ahora que se conoce de los fósiles del Mioceno
(Grupo San Bathans Fauna de la Manuherikia) sugiere que es
muy probable que parte de la superficie se mantuvo sobre el
agua para asegurar la supervivencia de un número de
especies, como ranas, árboles y varios Kauri insectos
modernos de agua dulce, como así el tuatara. Los fósiles
también proporcionan la primera evidencia directa de que los
antepasados de los tuatara han sobrevivido en Nueva Zelanda
a pesar de importantes cambios climáticos y ambientales,
tales como una caída de la temperatura global de unos ocho
grados centígrados alrededor de 14 millones de años (Mioceno
Medio). Entre el Oligoceno tardío y antes del Mioceno (35 a
22 M.A) una elevación del nivel del mar sumergió gran parte
de Nueva Zelanda, pero la pregunta es, ¿cuánto? Si el
continente de Zelanda estaba completamente sumergido, el
Sphenodon habría tenido que recolonizar rafting
por el océano. Si nos fijamos en la capacidad de la moderna
transoceánico Sphenodon, se puede nadar, pero
sólo las distancias cortas, es capaz de sobrevivir sin
alimentos durante varios meses, pero la deshidratación sería
un grave problema para un largo viaje por altas tasas de
pérdida de agua a través de la piel. Además, actualmente no
hay pruebas de una población fuera de Nueva Zelanda en ese
momento. “Parece más probable que algunos lugares de la
superficie terrestre han persistido durante el anegamiento
del continente y permitió a los antepasados de los tuatara
junto con las ranas, aves y mamíferos (conocido desde el
Mioceno, pero ahora extinta) sobrevivir a la transgresión,
aunque el grado de el resto de la superficie terrestre en el
momento está abierta a la especulación. Sin embargo, incluso
si Zealandia se redujo a sólo el uno por ciento de la actual
superficie que todavía representan más de 2500 kilómetros
cuadrados, más de 1000 veces la superficie de la Isla de
Esteban (1,5 km al cuadrado), donde más de 30.000 tuatara
viven actualmente”. |
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