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Paleontología del mundo

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Gigantes Prehistóricos del Periodo Paleoceno.

El Paleoceno, es la primera y más corta de las cinco divisiones del periodo terciario dentro del cenozoico en la escala de tiempos geológicos; abarca el intervalo transcurrido entre 65 y 56,5 millones de años atrás, y es definida, como las épocas posteriores, según la proporción de especies modernas de moluscos encontradas en los registros fósiles.

El paleoceno marca el paso final en la desmembración del supercontinente ancestral Pangea que empezó a separarse en los comienzos del mesozoico temprano. Los movimientos de la tectónica de placas separaron finalmente la Antártida de Australia; en el hemisferio norte, el fondo marino en expansión del Atlántico norte ensanchado alejó Norteamérica de Groenlandia. Al haber desaparecido los dinosaurios al final del cretácico, el periodo precedente, la vida mamífera empezó a dominar en la Tierra. Los principales mamíferos que aparecieron fueron los marsupiales, los insectívoros, los lemures, los creodontos (ancestro carnívoro común de todos los félidos y los cánidos) y animales ungulados primitivos a partir de los cuales fueron evolucionando diversos grupos (como los caballos, los rinocerontes, los cerdos y los camellos).

América África Europa Asia Oceanía
Diatryma   Paramys Coryphodon  
Oxyaena   Phenacodus    
Purgatorius   Miacis    
Palaeoryctes        
Plesiadapis        

Teilhardina

       
Champsosaurus        
Titanoboa        
Cerrejonisuchus        
Cerrejonemys        

Diatryma. W.D. Matthew y W. Granger.

Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma Diatryma

     

América del Norte y Europa. En los primeros años de la era de los mamíferos, después de que todos los dinosaurios habían desaparecido, surgieron algunos animales muy extraños. Durante un tiempo, entre hace 65 y 40 millones de años, los carnívoros más grandes de parte de Europa y América del Norte fueron aves que no volaban. La Diatryma alcanzaba más o menos el tamaño de un hombre y tenía una gran cabeza con enormes mandíbulas. Atrapaba todo tipo de animales pequeños y medianos; fácilmente podía haber capturado alguno de los primeros caballos, como el Hyracotherium, que vivió en la misma época.

Oxyaena. E.D. Cope (1874).

Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena Oxyaena

Colorado, Wyoming (USA) y Francia. Los principales mamíferos carnívoros que vivieron al principio de la era de los mamíferos fueron creodontes como la Oxyaena. Estos animales probablemente se veían más bien como los gatos y perros salvajes modernos, pero no están directamente emparentados con sus formas modernas. Los creodontes eran más primitivos en varias características. Sus piernas, por ejemplo, eran más cortas, lo que significa que no podían correr tan rápido como los carnívoros modernos, y las muñecas y garras eran menos avanzadas. Las garras de los creodontes eran curiosas estructuras con forma de gancho hendido que en el animal vivo probablemente estuvo cubierto por una vaina córnea, como las garras de los carnívoros modernos. También tenía cinco dedos en cada pata, una característica primitiva comparada con los cuatro dedos de los gatos y perros modernos. Además, los creodontes probablemente tenían un pobre sentido del oído. La Oxyaena tenía un cráneo parecido al del gato con el hocico corto y largos colmillos para desgarrar carne, así como molares con una forma triangular puntiaguda especialmente modificados para cortar carne y romper huesos. El cuerpo era largo y flexible y la cola larga. Las piernas cortas y las patas planas estaban mejor adaptadas para moverse rápidamente en el bosque, ocultándose entre los árboles, que para correr en pastizales abiertos. La Oxyaena y sus parientes cercanos sólo se conocen en el Paleoceno y el Eoceno de América del Norte y Europa, donde cazaban herbívoros más pequeños como el Hyracotherium. Las presas más grandes correspondían a los mesoníquidos, enormes carnívoros de cráneo grande. Aunque la Oxyaena no era mayor que el glotón norteamericano, tenía parientes tan grandes como un oso.

Purgatorius. L. Van Valen y R. Sloan (1965).
Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius Purgatorius

       

Montana, USA. Los humanos pertenecen a la orden de mamíferos Primates (que significa "primero"). Este grupo incluye a los monos con y sin cola y a formas primitivas como los lémures, los loris y los tarseros. Los primates en realidad fueron uno de los primeros grupos de mamíferos modernos que sobresalieron. Un solo diente del Cretácico tardío de Montana, Estados Unidos, ha sido identificado como Purgatorius, si ello es correcto, mostraría que los primeros animales parecidos a los lémures, nuestros antepasados más distantes, ya existían en la época de los dinosaurios. Por supuesto no se puede pensar en cavernícolas en los días de los dinosaurios, ¡pero al menos los primates más antiguos pudieron ver un dinosaurio!. El Purgatorius no era rival para ningún dinosaurio. Era un animal pequeño que probablemente se parecía a una ardilla, como sugieren los restos de sus parientes cercanos del Paleoceno y el Eoceno. De ellos hay cráneos completos que muestran características clave de los primates, como los ojos grandes (que necesitaban para ver de noche) y el gran cerebro. Los pequeños dientes muestran que el Purgatorius se alimentaba con una dieta mixta de pequeños animales, hojas y frutas. Debe haber vivido sobre todo de insectos, a los que capturaba moviéndose silenciosamente entre las ramas de los árboles. Probablemente ahí se hallaba a salvo de los carnívoros, y dependía de su pequeño tamaño y de sus hábitos huraños para protegerse.

Palaeoryctes.

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América del Norte (Nuevo México). Tenia 12.5 cm de longitud Un cráneo en buen estado de conservación demuestra que Palaeoryctes debió de tener un aspecto parecido al de la musaraña actual, con un cuerpo reducido y elegante, y un hocico puntiagudo, provisto de dientes pequeños, útiles para aplastar insectos. Si bien se alimentaba sobre todo de insectos, probablemente escarabajos y orugas, es posible que consumiera una gran variedad de alimentos, incluidos los vertebrados pequeños. Un ser con una dieta tan generalizada debe de haberse encontrado en condiciones de evolucionar hacia otros tipos más especializados y, por más sorprendente que pueda parecer, es posible que Palaeoryctes o algún familiar cercano se hayan convertido en los grandes mamíferos carnívoros del principio del Terciario, los creodontos.

Plesiadapis.

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América del Norte y Europa. Los primates se caracterizan por sus manos y pies preparados para aprehender, el cerebro grande y los ojos con campos de visión superpuestos. El grupo incluye formas primitivas, como los lémures, y otras avanzadas, como los simios y los humanos. A comienzos del paleoceno aparecieron mamíferos similares a los primates, como el Purgatorius, de América del Norte, pero aún se discute si estos animales eran primates o no. Algunos primates verdaderos del paleoceno y del eoceno se parecían a los lémures, mientras que otros eran más similares a las musarañas arborícolas. Los lémures, los lémures enanos y los lórises son los únicos sobrevivientes de los grupos de primates más primitivos. Otro importante grupo de primates primitivos fue el de los adápidos, que vivió en el eoceno, el oligoceno y el mioceno en África, Europa, Asia y América del Norte. Los plesiadápidos fueron un grupo de primates primitivos conocidos por el Plesiadapis del paleoceno y el eoceno en América del Norte y Europa. El Plesiadapis tenía dedos de manos y de pies preparados para asir y una larga cola. Probablemente se viera como una cruza entre un lémur y una ardilla. Como tantos otros primates primitivos, los plesiadápidos tenían incisivos prominentes parecidos a los de los roedores. Quizá masticaban la madera para extraer larvas o para llegar a la savia.

Teilhardina magnoliana.

Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina Teilhardina

     

Mississippi, Estados Unidos. Esta criatura extinta pesaba alrededor de 28 gramos, medía 7,5 centímetros y comía insectos y bayas. Un científico estadounidense ha desenterrado los restos del primate conocido más antiguo que vivió en Norteamérica. Al hacerlo, ha podido determinar el camino que siguieron estos pequeños representantes del grupo de mamíferos que incluye a lemures, monos, simios y personas para acceder hasta el 'nuevo continente'. Basándose en un conjunto de dientes de un primate, desenterrado en Mississippi y que procede de hace 55,8 millones de años, el paleontólogo Christopher Beard, del Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburgh, asegura que la especie llegó a través de un puente de tierra ahora desaparecido que conectaba Siberia y Alaska. El minúsculo emigrante ha sido llamado 'Teilhardina magnoliana', según el artículo que ha publicado su descubridor en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS). "Para su tiempo, debía ser el animal más listo que había en su entorno. Pero eso no significa que tuviera profundos pensamientos, ironiza Beard. Los primates poseen uñas en sus dígitos en vez de garras. Los primates tienen ojos que miran hacia adelante y proporcionan visión estereoscópica, en lugar de ojos a cada lado de la cabeza como los perros o los caballos. Los primates casi siempre poseen cerebros relativamente más grandes que otros animales. La criatura, que vivía en los árboles, debía tener pensamientos bastante prácticos e inmediatos, y probablemente sus únicas preocupaciones eran su próxima comida (bichos, frutas y bayas), alejarse de los lagartos y otro instinto básico: '¿Dónde están las chicas?'. El animal no es antepasado de los monos del Nuevo Mundo, pero podría compartir linaje con un primate primitivo denominado Tarsiers que aún vive en el sudeste asiático, según comenta Beard. El Estrecho de Bering, por donde se cree que pasó el animal desde Asia hasta América, también permitió hacer este recorrido a los primeros humanos que vivieron en América, según creen muchos científicos. Eso explicaría por qué, al igual que este pequeño primate y los monos asiáticos, también los indígenas de Siberia y las tribus americanas comparten vínculos genéticos.

Champsosaurus gigas. E.D. Cope (1877).

Champsosaurus Champsosaurus Champsosaurus Champsosaurus Champsosaurus Champsosaurus Champsosaurus Champsosaurus

    

Canadá y Francia. Los campsosaurios a primera vista parecen cocodrilos. Vivieron en los ríos y lagos del medio oeste de América del Norte y parte de Europa durante los últimos millones de años de la era de los dinosaurios y el principio de la era de los mamíferos. Champsosaurus, sin embargo, no era un cocodrilo. El cráneo y el esqueleto, al examinarlos en detalle, resultan mucho más primitivos y parecen compartir características con los antepasados del Pérmico de dinosaurios, cocodrilos y lagartijas. Era un buen nadador, puesto que tenía una cola larga y aplanada, que le permitía impulsar el cuerpo bajo el agua al moverla de un lado al otro. Las patas eran amplias y en forma de remo, y debió usarlas para nadar y como timón. El hocico largo y estrecho, con hileras de dientes afilados, es igual al de los cocodrilos que comen peces. Fueron obviamente muy exitosos durante algún tiempo, ya que son los animales más comunes que se encuentran en ciertos depósitos de dinosaurios.

Titanoboa cerrejonensis. Jason Head et al. (2009).

Titanoboa cerrejonensis Titanoboa cerrejonensis Titanoboa cerrejonensis itanoboa cerrejonensis Titanoboa cerrejonensis

 

Cerrejón, Colombia. Hace sesenta millones de años, en las selvas tropicales, se escurría un monstruo entre la penumbra como jamás lo ha concebido el hombre. Habían transcurrido cinco millones de años desde la extinción de los dinosaurios y la Tierra experimentaba una nueva era, en la que el calor y la humedad se hacían casi insoportables en las zonas tropicales. En la selva se registraban temperaturas medias anuales que oscilaban entre los treinta y los treinta y cuatro grados centígrados. Este monstruo era una serpiente que era tan ancha como un tronco humano. Pesaba más de una tonelada -en concreto, unos 1.250 kilos- y alcanzaba una longitud de trece metros, similar a la de un autobús escolar. Se trataba de una boa tan poderosa, que entre sus presas se contaban los cocodrilos de la época, unos depredadores también terribles, y las tortugas gigantes, cuyos sólidos caparazones se quebraban ante un abrazo terriblemente poderoso y mortal.Los restos fósiles de este reptil se han encontrado en Cerrejón, una mina a cielo abierto en Colombia, que no es otra cosa que una ventana al pasado, cuando la selva más antigua de Sudamérica se formó hace entre 58 y 60 millones de años. Titanoboa cerrejonensis, el nombre científico del monstruo, dejó aquí sus restos fósiles en forma de enormes vértebras, a partir de las cuales se ha deducido su longitud y peso. Jason Head, el autor principal que describe el hallazgo en la revista Nature, es un paleontólogo de la Universidad de Toronto en Mississauga. Ha trabajado con expertos del Instituto Tropical del Smithsonian en Panamá como Carlos Jaramillo, y colegas como Johnattan Bloch, conservador del Museo de Historia Natural de Florida, para explicar la existencia de esta gigantesca serpiente, tan larga como un tiranosaurio; la más grande conocida hasta la fecha, y el vertebrado más grande de la Tierra en esa época después de la desaparición de los dinosaurios? si exceptuamos las fabulosas criaturas marinas que surcaban los mares de hace sesenta millones de años. Titanoboa era un reptil enorme, pero al fin y al cabo un reptil de sangre fría. Su tamaño gigantesco es una señal clara de que aquel trópico estaba más caliente que el actual, creen los expertos. De otra manera, es improbable que hubiera alcanzado ese tamaño.  Si tienes la sangre fría ?al contrario que muchos dinosaurios, que probablemente podían regular la temperatura de sus enormes cuerpos? ser tan grande es una desventaja, puesto que pierdes más calor proporcionalmente a lo grande que seas. Si examinas la distribución de los animales de sangre fría en la actualidad, los más grandes se encuentran en los trópicos. Es aquí donde hace más calor. Se hacen más pequeños conforme se alejan de la línea del ecuador. No cabe duda que Titanoboa fue un depredador terrible en un mundo posterior a los dinosaurios, un digno sucesor del temible tiranosaurio; un gigante de tiempos remotos.


Cerrejonisuchus improcerus.

Cerrejonisuchus improcerus Cerrejonisuchus improcerus Cerrejonisuchus improcerus Cerrejonisuchus improcerus

      

Cerrejón, Colombia. Un remoto antecesor de los cocodrilos que vivió hace sesenta millones de años en el norte de Colombia. Los paleontólogos de la Universidad de Florida, que describen su hallazgo en el último número del "Journal of Vertebrate Paleontology", descubrieron fósiles de la nueva especie en El Cerrejón, una de las mayores minas de carbón a cielo abierto del mundo, donde hace tres años fueron encontrados restos de la Titanoboa. Su estudio es el primero que describe un fósil cocodriloforme en esa zona. Los especímenes estudiados indican que la especie, bautizada "Cerrejonisuchus improcerus", sólo alcanzaba un largo entre 1,83 y 2,13 metros, lo que la convertía en una presa fácil para la enorme serpiente, de más de 13 metros de largo y 1,25 toneladas de peso. Su pequeño tamaño fue "toda una sorpresa" en comparación con los reptiles gigantes que vivían durante la época del Cretáceo Tardío. Aunque el Cerrejonisuchus no está directamente relacionado con los cocodrilos modernos, desempeñó un importante papel en la evolución temprana de los ecosistemas de la selva tropical suramericana. Los dirosáuridos medían unos 5 metros y medio y tenían hocicos en forma de pinza para capturar peces. Pero el hocico del Cerrejonisuchus era mucho más corto, lo que según los científicos indica que su dieta era mucho más variada e incluía seguramente ranas, lagartos, serpientes pequeñas y posiblemente mamíferos. Esto revela un nivel inesperado de diversidad entre los dirosáuridos, cuya evolución es más compleja de lo que se creía, según los investigadores.

Cerrejonemys wayuunaiki.

Cerrejonemys wayuunaiki Cerrejonemys wayuunaiki Cerrejonemys wayuunaiki Cerrejonemys wayuunaiki Cerrejonemys wayuunaiki

        

Colombia. En lo que es hoy la zona minera de El Cerrejón hace 55 millones de años vivieron grandes serpientes, cocodrilos y tortugas. Cerrejonemys wayuunaiki es una nueva especie de tortuga descubierta en ese sitio de la península de la Guajira por científicos del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá. Sabemos que la especie vivió hace 55 millones de años y que es el pariente más cercano de las actuales tortugas que habitan en los ríos Orinoco, Magdalena y Amazonas. Un ejemplo de éstas es la tortuga Charapa. Habría vivido en el llamado Paleoceno tardío, solo cinco millones de años después de la extinción de los dinosaurios. Aunque es difícil de establecer, se cree que los restos hallados pertenecían a un individuo adulto. Medía un metro de largo por unos 54 centímetros de ancho.

Paramys. J. Leidy(1871)

Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys Paramys

     

Estados Unidos y Europa. Si se cuenta el número de ratas y ratones que viven en todas partes, probablemente el grupo de mamíferos más común sobre la tierra en nuestros días sea el de los roedores. Sin embargo, los roedores no son el grupo más antiguo de mamíferos modernos, puesto que surgieron hace sólo 55 millones de años. Uno de los primeros roedores fue el Paramys, un animal de tamaño moderado que probablemente se parecía un poco a las ardillas. El cuerpo es largo y flexible, y la larga cola bien pudo tener pelo esponjado en el animal vivo. Las manos y los pies tienen largas garras que tal vez se usaron para trepar a los árboles. El Paramys muestra características primitivas en los dientes. Los roedores quizá deben su éxito al par de incisivos en forma de cincel; éstos se usan para roer la madera y otros materiales duros de las plantas, además de las planchas de madera de las casas y la madera y las cuerdas de los barcos. El Paramys tenía esos notables dientes, pero estaban redondeados en lugar de tener forma de cincel y carecían de las características que les permiten a los roedores modernos afilar los dientes.

Phenacodus. E.D. Cope (1873)

Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus Phenacodus

   

Wyoming, Colorado (EU); Francia. Si se viajara en el tiempo hasta hace 60 millones de años, al Paleoceno Tardío de América del Norte, se verían pequeñas manadas de un animal parecido al caballo. Ese era el Phenacodus. Tenía el tamaño aproximado de una oveja, con patas cortas, un cuerpo largo y bajo y una pequeña cabeza. No obstante, tenía anchos dientes que sobresalían y muestran que se alimentaba de plantas, aun cuando era más pequeño y lento que un caballo moderno. El Phenacodus no era un caballo, aunque debió estar cerca de los antepasados de los caballos primitivos, como el Hyracotherium. El Phenacodus por lo general se ubica en el grupo llamado "condilartos", estos animales posiblemente se hallan cerca de los orígenes de la mayor parte de los grandes mamíferos herbívoros de hoy. El Phenacodus es primitivo en comparación con los verdaderos caballos, dado que aún tenía cinco dedos y podía doblar los pies de lado a lado. Esto sugiere que podía correr esquivando los árboles, e incluso trepar un poco, mientras que los caballos verdaderos están adaptados para correr en suelos planos. Además, el Phenacodus tenía patas más cortas que las de un caballo y su cola era mucho más larga, ya que debía usarse para el equilibrio. Finalmente, el Phenacodus tenía una pequeña cabeza con un minúsculo cerebro.

Miacis.

Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis Miacis

        

Europa (Alemania). Tenia 20 cm de longitud. Correteando por las ramas y saltando de un árbol a otro, este animalillo debió de ser muy parecido a la marta común actual (Martes martes). La forma de sus extremidades y las articulaciones flexibles de los hombros y los codos indican que estaba bien adaptada para ganarse un lugar seguro en los árboles de los bosques pantanosos tropicales en los  que vivía. Además de parecerse físicamente a la marta común, es probable que Miacis llevara también una vida muy similar, cazando mamíferos pequeños y aves sobre la tierra y en lo alto de los árboles. Es posible que también se haya alimentado de insectos, huevos de aves y frutos. Un rasgo primitivo de Miacis era su dentadura completa, formada por 44 piezas. Es la cantidad básica de dientes que tenían los mamíferos, pero los carnívoros más avanzados perdieron muchos de ellos al evolucionar hacia formas más especializadas.

Coryphodon.

Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon Coryphodon

   

América del Norte, Europa y el este de Asia. Tenia 2,25 m de longitud. Coryphodon era un animal enorme, con "unos colmillos caninos bastante similares a los del hipopótamo, que estaban bien desarrollados sobre todo en el macho. También como el hipopótamo, es probable que Coryphodon viviera en pantanos y marismas, donde es posible que desenterrara las plantas por medio de los colmillos. Las dos crestas transversales prominentes que tenía en los molares sugieren que Coryphodon ramoneaba la vegetación de la jungla. La parte superior de la pata era más larga que la inferior, y esto le habrá proporcionado la fuerza necesaria para soportar su cuerpo tan inmenso, pero no debió de ser adecuado para correr a toda velocidad. El cerebro de Coryphodon era muy reducido y, con sus 90 g sobre un total de 500 kg, es, probablemente, la menor proporción entre el peso del cerebro y el peso del cuerpo que existe entre los mamíferos.


 

Ver los principales fósiles del Paleoceno de Argentina.

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