MegaFauna Web: El Súper Árbol de los Dinosaurios. Estudio y Campo de Investigación de la Paleopalinología. Nuevas lecturas sobre el origen de los mamíferos desde el Periodo Permico al Periodo Cretácico. Cope y Marsh. Amigos, enemigos y la guerra de los huesos a fines del siglo XIX.
 
 
   

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Nuevas lecturas sobre el origen de los mamíferos desde el Periodo Permico al Periodo Cretácico.  

Por Mariano Magnussen Saffer, Director del Grupo Paleo. Presidente de la Asociación Amigos del Museo Punta Hermengo. marianomagnussen@yahoo.com.ar. Tomado de;Magnussen Saffer, Mariano (2010). Nuevas lecturas al origen de los mamíferos desde el Periodo Permico al Periodo Cretácico. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 8. 44: 29-36.

Es muy difícil hacer una rápida y breve mirada al origen de los mamíferos, por lo cual, intentaremos explicar lo mas significativo de este complejo proceso. Parece unánimemente aceptada la teoría de que los mamíferos proceden de los reptiles, que evolucionaron para aprovechar nichos ecológicos a los que antes no les era posible adaptarse. La evolución de éstos a partir de los sinápsidos (mamíferos como reptiles) fue un proceso gradual que tuvo una duración de aproximadamente 70 millones de años entre el Pérmico Medio y el Jurásico Medio, aconteciendo una gran explosión de especies durante el Triásico Medio.

Sería correcto decir que los mamíferos constituyen un grupo de animales con columna vertebral, cuerpo aislado por pelo, articulación única en la mandíbula, y que alimentan a sus crías con leche. Sin embargo, esto no aclara cómo estas pocas características comunes apoyan la evolución de un grupo que presenta adaptaciones, conductas, y sociedades muy complejas.

Los mamíferos son también el grupo al que pertenecen los humanos, y a través de ellos es mucho lo que podemos comprender acerca de nosotros mismos. Por consiguiente otra respuesta a la pregunta qué es un mamífero sería la de que su esencia radica en su compleja diversidad de forma y función, y sobre todo en su flexibilidad individual de conducta, ya que el mamífero más pequeño, el murciélago de Kitti, pesa 1,5 g, en tanto que la ballena azul pesa 100 millones de veces más; el lobo puede viajar a travez de 1000 km2, y la rata topo jamás abandona su madriguera; el opossum de Virginia pare camadas de hasta 27 crías, y el orangután sólo tiene un hijo; el elefante al igual que el hombre, puede vivir unos setenta años, mientras que el Antechinus stuari macho jamás ve un segundo año, y muere antes de nacer la primera y única camada de la que es progenitor.

Ninguna faceta de estas vidas tan variadas sigue el azar: cada mamífero potencia sus propiedades y capacidades, a fin de dejar una descendencia viable.

Los mamíferos son una clase que comprenden unas 4.070 especies, cuyas antiguas relaciones entre sí permiten subdiviciones en unos 1.000 géneros, 135 familias, 18 órdenes y 2 subclases. Estas últimas reconocen una separación de 200 millones de años entre los Prototheria ovíparos (los únicos sobrevivientes son los ornitorrincos y los equidnas) y los Theria vivíparos.

En cambio, solo tiene 90 millones de años la división entre los Theria, que separa a los marsupiales (infraclase Metatheria) de los mamíferos placentarios (Eutheria). Incluso dentro de los compartimientos taxonómicos hay una portentosa variación de tamaño, forma y modo de vida: el comportamiento entre individuos de la misma especie puede variar en razón de las circunstancias. Así los individuos de una población de hienas manchadas pueden formar clanes estables de unos 50 miembros o relacionarse sólo durante unos pocos días.

Los mamíferos (Mammalia) son una clase de vertebrados amniotas homeotermos (de "sangre caliente"), con pelo y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a las crías. La mayoría son vivíparos (con la notable excepción de los monotremas: ornitorrinco y equidnas). Se trata de un taxón monofilético; es decir, todos descienden de un antepasado común que se remonta a finales del Triásico, hace más de 200 millones de años. Pertenecen al clado sinápsidos, que incluye también numerosos "reptiles" emparentados con los mamíferos, como los pelicosaurios y los cinodontos

Los tetrápodos

Son animales vertebrados provistos de cuatro extremidades o en su defecto apéndices que se aproximan a ellas. En la actualidad sólo existen cuatro grupos con especies vivas: anfibios, reptiles, aves y mamíferos. También los dinosaurios fueron tetrápodos. Una de las estirpes de tetrápodos, evolucionó dando lugar a la aparición de los amniotas. Se trata de los reptiliomorfos. Se establecen como características de este grupo animal un premaxilar estrecho, el vómer apuntando hacia delante y una fórmula falangial (número de uniones de cada dedo) en el pie.

Los Sinapsidos.

Reciben esta denominación los tetrápodos que poseen una sola cavidad craneal por encima de la línea de los huesos temporales. A este grupo pertenecen además de los fósiles que se detallan más abajo, todos los mamíferos, incluido el hombre. Este grupo fue el dominante de las faunas del período Pérmico, durante el Triásico Inferior continuaron como grupo dominante, pero a partir de la aparición de los primeros arcosaurios se produjo su declinación en número y diversidad a partir del Triásico Medio, hasta su casi extinción a fines del Triásico Superior. En Ischigualasto están representados dos grupos de sinápsidos, los cinodontes y los dicinodontes.

Los cinodontes.

Son un grupo de reptiles mamiferoides cercanamente emparentados al origen de los mamíferos, y uno de los principales componentes de la paleofauna de Ischigualasto. Los cambios evolutivos encaminados al estadío mamífero, se reflejan en este tipo de animales en carácteres del cráneo especialmente. Se caracterizaban por poseer una dentición diferenciada con dientes incisivos, caninos y molares. Además desarrollaron un extenso paladar secundario, el que les permitía masticar mientras respiraban, condición básica para mantener un alto metabolismo. La mandíbula estaba formada casi exclusivamente por el hueso dentario, ya que los huesos posteriores que articulan con el cráneo se habían reducido de tamaño. En los mamíferos estos huesos han cambiado su función articular, a una función auditiva, constituyendo los huesos del oído medio. Los cinodontes que se han hallado en Ischigualasto incluyen formas herbívoras y carnívoras, y tamaños que varían desde el de un ratón al de un jabalí grande.

Los mamíferos actuales descienden de los sinápsidos primitivos, grupo de tetrápodos amniotas que comenzó a florecer a principios del Pérmico, hace unos 280 millones de años, y continuaron dominando sobre los «reptiles» terrestres hasta hace unos 245 millones de años (principios del Triásico), cuando empezaron a despuntar los primeros dinosaurios. Debido a su superioridad competitiva, estos últimos hicieron desaparecer a la mayoría de los sinápsidos. No obstante, algunos sobrevivieron y se convirtieron en los primeros mamíferos verdaderos hacia finales del Triásico, hace unos 200 millones de años.

Los mamíferos más antiguos que se conocen son, por un lado los multituberculados y por otro los australosfénidos, grupos que datan del Jurásico Medio. No obstante, debe tenerse en cuenta que la organización mamaliana, después de un éxito inicial durante el Pérmico y el Triásico, fue suplantada casi por completo, en el Jurásico y el Cretácico (durante unos 100 millones de años), por los reptiles diápsidos (dinosaurios, pterosaurios, cocodrilos, plesiosaurios, ictiosaurios), y no fue hasta su desaparición cuando los mamíferos se diversificaron y alcanzaron su papel dominante. Aprovechar los recursos sin tener que competir con animales de mayor envergadura suponía adaptarse a regiones inhóspitas de clima normalmente frío, a los hábitos nocturnos, también con bajas temperaturas y además escasa iluminación.

A lo largo de la historia evolutiva de los mamíferos acontecen una serie de hechos que van a determinar la adquisición de los rasgos que caracteriza a la clase. La capacidad homeotérmica, es decir, de regular su temperatura corporal, es sin duda alguna la característica que permite a los mamíferos un mundo libre de competencia y rico en recursos altamente nutritivos. Fue gracias a ella que pudieron conquistar territorios fríos y sobre todo, desarrollar una actividad nocturna.

El crecimiento de pelo protegiéndoles el cuerpo de la pérdida de calor y el desarrollo de una visión apta para bajos índices de luminosidad fueron las otras dos circunstancias que colaboraron en la conquista de estos nichos ecológicos hasta el momento libres de animales superiores. Las adaptaciones del esqueleto fueron el primer paso para conseguir mayor efectividad energética basada en el incremento del aprovechamiento de los recursos y en la disminución del gasto. El cráneo va haciéndose más efectivo, pierde masa, mantiene resistencia y simplifica estructuras a la vez que permite el desarrollo y efectividad muscular.

Las modificaciones del cráneo llevan además consigo la formación de un paladar secundario, la formación de la cadena ósea del oído medio y la especialización de las piezas dentales.

La mandíbula se constituye a partir de un único hueso (el dentario) y ésta es la principal característica para determinar si el fósil de un animal pertenece a la clase de los mamíferos, debido a la usual pérdida de tejidos blandos durante la fosilización. 

Las extremidades dejan paulatinamente de articularse a ambos lados del tronco para hacerlo por debajo. De este modo, a la vez que aumenta la movilidad del animal, disminuye el gasto energético al hacer los requerimientos para el desplazamiento y el mantenimiento del cuerpo erguido. Por su parte, la gestación interna de las crías y el proporcionarles a éstas los alimentos para la primera edad sin tener que buscarlos (leche), permitió mayor libertad de movimiento a las madres y con ello un avance en su capacidad de supervivencia tanto individual como de la especie.

En todos estos cambios evolutivos se vieron involucradas todas y cada una de las estructuras orgánicas, así como los procesos fisiológicos. La maquinaria biológica especializándose requería mayor efectividad de los procesos respiratorios y digestivos, provocando el perfeccionamiento de los aparatos circulatorio y respiratorio con relación a la efectividad fisiológica, y el del digestivo para conseguir un mayor aprovechamiento nutritivo de los alimentos fueron otros de los logros conseguidos por estos animales durante su evolución.

El sistema nervioso central fue adquiriendo un tamaño y estructura histológica que no se conoce en otros animales, y la deficiencia de iluminación a que se enfrentaban las especies nocturnas se vio compensada con el desarrollo de los otros órganos sensoriales, en especial del oído y el olfato. Todos estos fenómenos evolutivos tardaron varios cientos de millones de años, tras los cuales los mamíferos hemos llegado a dominar la vida sobre La Tierra, siendo las especies vivas con mayor grado de evolución y desarrollo.

La taxonomía clásica se ha basado fundamentalmente en datos morfológicos para establecer similitudes y diferencias que permitan clasificar a las distintas especies, pero los nuevos descubrimientos paleontológicos y los continuos avances en genética y biología molecular ponen en entredicho bastantes de las teorías evolutivas hasta el momento aceptadas. Como resumen cladístico de lo que se expone en el artículo principal puede servir el árbol siguiente en el que sólo aparecen taxones de distinto rango entroncados directamente con la clase Mammalia o pendientes de una jerarquización más precisa:

Los primeros mamíferos, los cuales evolucionaron de los reptiles mamiferoides, dieron su aparición en este período, posiblemente por los cambios de clima que se hicieron y la deriva continental, que motivaron la gran regresión marina del Triásico: todas las tierras se unieron para formar el supercontinente Pangea (dividido nuevamente a principios del Jurásico, en la manera inversa de una transgresión marina (por eso pasó a predominar los carbonatos).

Los sinápsidos (Synapsida, gr. "arco fusionado"), o terópsidos (Theropsida) son una clase de amniotas que incluye a los mamíferos y a todas aquellas formas más relacionadas con ellos que con el resto de amniotas. Los sinápsidos no mamíferos se han denominado tradicionalmente "reptiles mamiferoides", es decir reptiles similares a los mamíferos.

El rasgo craneano que los caracteriza es la presencia de un orificio en los lados del cráneo tras las órbitas de los ojos, la fosa temporal inferior. Hace tiempo se supuso erróneamente que esta fosa se había formado por la fusión de las dos que existen en los reptiles diápsidos y por ello el grupo recibió el inadecuado nombre de sinápsidos. El estudio de los sinápsidos fósiles nos muestra cómo los tipos más antiguos se parecen a los primeros reptiles y los más avanzados son casi idénticos a los mamíferos.

Los primeros mamíferos propiamente dichos.

En esta época había un grupo de reptiles que poseían características de mamíferos; eran muy frecuentes desde el periodo pérmico al triásico y se conocen como el orden de los Terápsidos. Con el tiempo, dieron lugar a distintas ramas evolutivas en las que fueron apareciendo rasgos típicos de los mamíferos al tiempo que se entremezclaban con los reptilianos. Esto sucedió hace unos 180 millones de años cuando declinaron dejando una línea de descendientes que no resurgiría hasta pasados 100 millones de años, durante los cuales los grandes reptiles predominaron en la Tierra. Los primeros fósiles correspondientes de forma definitiva a un mamífero fueron encontrados en rocas del jurásico.

Durante este periodo existían ya cinco órdenes distintos de mamíferos. Uno estaba compuesto por mamíferos pequeños similares a los roedores, que tenían características dentales típicas de estos animales, pero se extinguieron durante el eoceno. Un segundo orden consistía en mamíferos pequeños y carnívoros, con molares de tres cúspides y que también se extinguieron antes de finalizar el eoceno. El tercer grupo estaba formado por mamíferos del tamaño de una rata o un topo; tenían un régimen alimentario insectívoro y casi con toda seguridad los podemos identificar como los antecesores de los mamíferos actuales.

Se desconoce con exactitud, cuándo y dónde aparecieron los monotremas en la Tierra. La mayor parte de los fósiles han sido encontrados en Australia, si bien recientemente han sido descubiertos en Argentina dientes fósiles de un ornitorrinco perteneciente al género Monotrematum, lo que sugiere que se distribuían por las regiones más meridionales de Gondwana. El fósil más antiguo del que se dispone de un monotrema data de más de 100 millones de años. Se trata de una porción de la mandíbula de un Steropodon galmani, un antepasado del ornitorrinco que debía de ser del tamaño de un gato.

Los primeros metaterios eran parecidos a las actuales zarigüeyas (Didelphimorphia) y surgieron sobre las tierras de la actual Norteamérica hace entre 80 y 100 millones de años. Desde allí se extendieron por todos los continentes, pero fue al sur donde proliferaron sin dificultad y a través de la unión de estas tierras con el continente Australiano, lo colonizaron poco antes de que ambos se separaran definitivamente, quedando aislados del resto de los mamíferos. Por su parte, los primeros euterios eran similares a las actuales musarañas (Soricomorpha). Se desconoce su origen cierto y durante algunos millones de años tuvieron que convivir con los dinosaurios, evolucionando lentamente hasta que éstos acabaron por desaparecer y los mamíferos tuvieron que evolucionar para colonizar la totalidad de la tierra, prácticamente a su disposición.

El Cretáceo termina con la desaparición de los dinosaurios hace alrededor de 65 millones de años, el clima frío dominante va suavizándose y la supremacía de los primitivos mamíferos, más evolucionados que los reptiles, con capacidad para regular la temperatura corporal, un sistema nervioso central más desarrollado y un organismo preparado para adaptarse fácilmente a las condiciones ambientales hace que éstos se diversifiquen y evoluciones rápidamente para aprovechar los recursos de un planeta que los dinosaurios al desaparecer han dejado virtualmente a su disposición.

Bibliografía Sugerida.

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Estudio y Campo de Investigación de la Paleopalinología.

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Fragmento del Articulo: Magnussen Saffer, Mariano. (2009). Estudio y Campo de Investigación de la Paleopalinologia. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 7 numero 35: 19 - 21.

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La paleopalinología se basa en la capacidad de polen y esporas (también denominados palinomorfos) para ser fosilizados. Los palinomorfos pueden ser transportados por el viento, o a través de otros vectores como los animales, y depositados sobre diferentes materiales. Estos microfósiles sedimentados a lo largo del tiempo experimentan procesos de fosilización de su exina de manera que se puede extraer, datar e identificar el polen de un determinado material y deducir así cómo era la vegetación en el pasado.

La palinología es la disciplina que estudia polen, esporas, dinoflagelados y cualquier palinomórfo actual o fósil. El estudio palinológico de polen actual contribuye a la taxonomía de plantas, certificar calidad de mieles, predecir cosechas e investigaciones agronómicas, estudiar la naturaleza de los contaminantes biológicos (polen alergénico) entre otras aplicaciones. Los analisis palinologicos son tambien util a la Arqueologia, Paleontología, Climatologia, Estratigrafía, Geología del petróleo entre otras aplicaciones. Ésta se centra fundamentalmente en el análisis de su morfología externa que presenta patrones estructurales diferentes a tenor de las variaciones en la exina, que es la pared externa de los granos de polen. El estudio y análisis microscópico de su simetría, aperturas en las paredes, contorno, forma, tamaño, etc. tiene un valor taxonómico y permite distinguir taxones diferentes a distintos niveles (familia, géneros, especies). Es en el estudio paleontológico donde alcanza su máxima versatilidad, pues el polen tiene gran resistencia a la putrefacción debido a las características químicas de la exina. Esta área de investigación se denomina "Paleopalinología".

Este hecho tiene importancia biológica en sí misma dado que de ello se pueden deducir multitud de parámetros como la evolución vegetal, extinciones de especies vegetales y todos aquellos aspectos relacionados con la biogeografía histórica de las plantas (geobotánica o fitogeografía). Además se pueden inferir otras características del paisaje que en conjunción con otras disciplinas (arqueozoología, paleoantropología, paleobotánica) permite la reconstrucción de ambientes fósiles en distintos planos.

<<<< Investigador observando polen por un microscopio.

Los granos de polen y las esporas son microscópicos pero cada cual tiene una forma peculiar a su especie. Están constituidos por una membrana exterior (exina) muy resistente que les permite soportar altas temperaturas y presiones. Son resistentes a la degradación biológica y química y preservan sus estructuras. Quedan momificados en el hielo, en las turbas, en las resinas fósiles (ámbar) y en rocas sedimentarias que tienen millones de años. Están bien conservados pero no son viables. Son útiles a la geología del petróleo y del carbón y a la estratigrafía ya que permite efectuar correlaciones regionales.

Entre los microfósiles existe un gran número de especies diferentes, pudiéndose encontrar polen producido por las gimnospermas y las angiospermas, esporas producidas por los helechos y hongos y microorganismos acuáticos. Proporcionan una información muy completa de la vegetación existente, ya que usualmente se encuentran muchas formas diferentes de polen y esporas. Adicionalmente la palinología permiten datar las rocas y conocer la evolución y las asociaciones de los diferentes grupos vegetales. También proporciona información sobre la naturaleza de los sedimentos, cantidad de materia orgánica y conocer si los depósitos son marinos o continentales

De hecho la paleoclimatología emplea la paleopalinología como herramienta frecuentemente. Este uso se debe a que las especies vegetales mantienen óptimos ambientales bajo distintas circunstancias climáticas. Una simplificación del mecanismo inductivo que se emplea para la reconstrucción climática es el siguiente: si una especie que hoy es típica de ambiente frío y húmedo es hallada depositada en materiales de una determinada época del pasado podemos inferir que el clima durante ese periodo era frío y húmedo.

<<<< Grano de polen (Multiplicisphaeridium) visto al microscopio

Por supuesto el proceso de interpretación de la ecología de ambientes pasados no es tan simple y se deben considerar numerosos aspectos como la interacción entre las diferentes especies dentro de una comunidad vegetal, la amplitud ecológica de los taxones, etc.

Algunas de las fuentes de polen fósil más frecuentes, especialmente en latitudes medias del planeta, son las turberas, ambientes lacustres o humedales. La conservación del polen pasa por mantener condiciones de anoxia de manera constante, de modo que la preservación óptima del polen se da en ambientes poco expuestos a la erosión y oxigenación. Por ello, las turberas y demás espacios lacustres se muestran especialmente útiles en este aspecto.

Por otra parte, en este tipo de cuencas de depósito el material sedimentado lo hace de manera secuencial de modo que se pueden extraer sondeos coherentes en el tiempo, en los que la base sea más antigua que la zona superior. Si se realizan análisis polínicos de muestras consecuentes en un sondeo de estas características y además se realizan dataciones absolutas se pueden obtener curvas de cambio vegetal a lo largo de un periodo concreto y por tanto secuencias de cambio climático a lo largo de dicho periodo.

<<<<< Grano de polen Multiplicisphaeridium sp visto al microscopio

La paleopalinología se ha convertido en una disciplina que sirve de gran apoyo a otras áreas de estudio paleontológicas para la deducción de resultados paleoambientales. Es también usada en arqueología de la misma forma.

Para estudiar el polen y las esporas, se tritura la roca y luego se ataca con ácidos que suprimen los minerales y permite aislar la materia orgánica y los microfósiles. Ácido clorhídrico para atacar los carbonatos, ácido fluorhídrico para la disolución de la sílice, ácido nítrico para oxidar y eliminar el exceso de materia orgánica, blanquear y limpiar el polen y las esporas que se van estudiar. Los estudios se realizan con microscopio óptico o en microscopio electrónico de barrido.

Por comparación con especies actuales y fósiles, se les clasifica en familias, género y especies. Para indicar que es polen fósil se les aproxima a la especie actual se agrega el sufijo dites . Ejemplos: Proteacidites, Podocarpidites, Nothofagidites. A las esporas en cambio se les agrega generalmente el sufijo sporites. Si no hay afinidad conocida se crean géneros y especies artificiales.

Fuente Sugerida:

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STASBURGER, E. Tratado de Botánica.
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TRAVERSE, A. (1988). Paleopalynology. Unwin Hyman Ltd.

 


Cope y Marsh. Amigos, enemigos y la guerra de los huesos a fines del siglo XIX.

Tomado de; Magnussen Saffer, Mariano (2010). Cope y Marsh. Amigos, enemigos y la guerra de los huesos a fines del siglo XIX. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 8. 46: 19-22. marianomagnussen@yahoo.com.ar 

Othniel Charles Marsh y Edward Drinker Cope fueron dos de los grandes pioneros de la paleontología en Estados Unidos y sus carreras científicas poseen entidad de sobra para haberles hecho famosos individualmente. Pero es por su enemistad por lo que son universalmente recordados. En los números 044 y 045 de Paleo - Boletín Paleontológico he publicado la biografía individual de Othniel Charles Marsh y Edward Drinker Cope, quedando pendiente la mencionada “Guerra de los Huesos”, que los convirtieron en grandes figuras mediáticas de la paleontología americana.

Cope y Marsh eran ambiciosos, arrogantes y vengativos, sedientos de fama y renombre. Los corroyeron los celos, la envidia y la desconfianza. La competencia sacó a relucir lo peor de ambos. Cope llegó a escribir que le gustaría ver a Marsh empalado en los cuernos de un Monoclonius sphenocerus, lo que, hay que convenir, resulta rebuscado (y doloroso). También pidió que tras su muerte le extrajeran el cerebro y lo pesaran para compararlo con el de Marsh. Por su parte, Marsh calificó a su rival de ´histérico y le sugirió que se volase la tapa de los sesos.

Deseaban los dos no sólo vencer en la carrera por encontrar y describir nuevos y más grandes dinosaurios, sino también que el otro fracasara. Ambos perdieron a sus madres de niños, a los tres años. Cope, impaciente y temperamental, pendenciero, era más brillante; Marsh, más meticuloso y fiable, y más influyente. De familias ricas, los dos disfrutaron de situaciones acomodadas y buenas rentas, que dedicaron a conseguir fósiles y a labrarse una carrera científica. Se conocieron en Berlín en 1864, cuando viajaban por Europa para profundizar en sus conocimientos científicos (y de paso librarse de ser movilizados en la guerra de secesión). Pasaron un par de días de manera bastante amistosa y luego, ya en casa, se escribieron y visitaron algunos yacimientos juntos. Hasta se dedicaron especies.

No está claro cómo empezaron a odiarse. Parece que Marsh trató de comprar unos fósiles apalabrados a Cope por el propietario de unos terrenos ricos en ellos.

or su parte, Cope invadió una zona de caza de Marsh en Kansas. En 1870, Marsh examinó un esqueleto de Elasmosaurus (un plesiosaurio) montado por Cope y dijo que estaba al revés: la cabeza en la cola. Cope, lógicamente ultrajado, se puso furioso. Pero Marsh tenía razón. Él mismo, sin embargo, patinó en otras ocasiones, equivocando las cabezas de dos saurópodos o bautizando a un mismo bicho con dos nombres diferentes. La Guerra de los Huesos fue un periodo de intensa especulación y descubrimientos de fósiles durante la Gilded Age de la historia de los Estados Unidos. Los dos paleontólogos utilizaron métodos deshonestos para superar al otro en el campo, recurriendo a sobornos, robos, y destrucción de huesos. Los científicos también se atacaron mutuamente en obras científicas, intentando arruinar la credibilidad del otro y dejarlo sin financiación.

Su investigación de huesos los llevó al oeste, a los ricos yacimientos paleontológicos de Colorado, Nebraska y Wyoming. Entre 1877 y 1892, ambos utilizaron su patrimonio y su influencia para financiar sus propias expediciones y obtener servicios y fósiles de cazadores de dinosaurios. Al final de la Guerra de los Huesos, ambos habían agotado su patrimonio para alimentar su intensa rivalidad.

Cope y Marsh tenían orígenes muy diferentes. Cope nació en el seno de una familia cuáquera, rica e influyente de Filadelfia. Aunque su padre quería que Cope trabajara de granjero, este se distinguió como naturalista. En 1864, Cope se convirtió en profesor de zoología en el Haverford College y se unió a Ferdinand Hayden en sus expediciones en el oeste. Marsh, hijo de una familia de pocos medios de Lockport, Nueva York, habría crecido en la pobreza de no haber sido por la ayuda de su tío, el filántropo George Peabody. Marsh convenció a su tío para que construyera el Museo Peabody de Historia Natural, y consiguió el cargo de director del museo. Eso, junto con la herencia que recibió de Peabody cuando este murió en 1869, hizo posible que Marsh disfrutara de una cómoda posición financiera aunque, debido en parte a la visión estricta que tenía Peabody del matrimonio, Marsh permanecería soltero toda la vida.

En una ocasión, los dos científicos se habían marchado a una expedición de recolección de fósiles en los pozos de marga de Cope en Nueva Jersey, donde William Parker Foulke había descubierto el holotipo del dinosaurio Hadrosaurus foulkii, descrito por el paleontólogo Joseph Leidy; este fue uno de los primeros descubrimientos de dinosaurios en América, y los pozos todavía eran ricos en fósiles. Aunque los dos fueron amigablemente, Marsh sobornó en secreto a los operadores de los pozos para que le llevarán los fósiles que descubrían a él, en lugar de a Cope. Los dos empezaron a atacarse mutuamente en documentos y publicaciones, y su relación personal empeoró.

En los artículos de prensa, Cope atacó a Marsh por plagio y mala gestión financiera, y atacó a Powell por sus errores de clasificación geológica y por malversar el dinero otorgado por el gobierno. Marsh y Powell pudieron publicar su visión del asunto, lanzando sus propias acusaciones contra Cope. Los artículos de Ballou estaban poco estudiados, escritos y leídos, y el propio Cope escarmentó tras un artículo de The Philadelphia Inquirer que sugería que los mandatarios de la Universidad de Pensilvania pedirían la dimisión de Cope a menos que presentara pruebas para sus acusaciones contra Marsh y Powell.

El mismo Marsh mantuvo viva la historia del Herald con una feroz réplica, pero a finales de enero la historia desapareció de los diarios, y poco había cambiado entre los rivales acérrimos. No se celebró ningún juicio del congreso para investigar la malversación de fondos de Powell y ni Cope ni Marsh hubieron de responder sobre su responsabilidad en los errores, pero parte de las calumnias de Ballou contra Marsh quedaron asociadas con el Servicio. Ante un sentimiento antiservicio enardecido por la sequía en el oeste y la preocupación sobre la apropiación de las granjas abandonadas en la misma zona, Powell se encontró bajo una estrecha vigilancia por parte del House Appropriations Committee. 

Llevado a actuar por el supuesto derroche de Marsh en cuanto a los fondos del Servicio, el Appropriations Committee exigió que el presupuesto del Servicio fuera detallado. Cuando se puso fin a su apropiación en 1892, Powell envió un lacónico telegrama a Marsh indicándole que esperaba su dimisión, una afrenta personal además de financiera. Al mismo tiempo, muchos de los aliados de Marsh se estaban retirando o habían muerto, reduciendo su crédito científico. Justo cuando el extravagante estilo de vida de Marsh empezaba a pasarle factura, Cope consiguió un cargo en el Servicio Geológico de Texas, aunque, todavía tambaleándose por los ataques personales que había recibido durante el asunto del Herald, no continuó con los suyos.

La suerte de Cope mejoró durante la primera parte de la década de 1890, cuando fue promovido en el lugar de Leidy como Profesor de Zoología y fue elegido presidente del American Association for the Advancement of Science el mismo año que Marsh dejó su cargo al frente de la Academia de Ciencias. Sin embargo, a finales de la década su suerte volvió a empeorar, a medida que Marsh recuperaba parte de su prestigio, consiguiendo la Medalla Cuvier, el galardón paleontológico más importante.

Marsh permaneció soltero, y en la profesión corría el chascarrillo de que manejaba muchos huesos, pero nunca consiguió una costilla. Cope se casó y tuvo una hija. Parece haber sido un donjuán, y de hecho hay quien ha atribuido su muerte a la sífilis, contraída durante sus expediciones paleontológicas (´Ninguna mujer estaba a salvo de Cope a menos de ocho millas , dijo de él un amigo). Otros, sin embargo, atribuyen su fallecimiento a que se automedicaba los problemas gastrointestinales ingiriendo el formaldehído de preservar especímenes.  

La herencia de los dos paleontólogos es enorme. Cope y Marsh quedaron económica y socialmente arruinados por sus esfuerzos para deshonrar al contrario, pero sus contribuciones a la ciencia y la disciplina de la paleontología serían inmensas; a su muerte, los científicos dejaron toneladas de cajas de fósiles sin abrir. Entre ambos descubrieron y documentaron más de 130 nuevas especies de dinosaurio, incluidos los tan populares Diplodocus, Stegosaurus, Allosaurus, Camarasaurus, Coelophysis y Triceratops. Lograron esqueletos completos que montados en posiciones dramáticas en los grandes museos cautivaron la imaginación de las multitudes. Fueron pioneros en sistemas de excavación y conservación. Así que puede decirse que la suya fue una rivalidad muy productiva para la ciencia. Aunque, desde luego, no un gran ejemplo.

Bibliografía Sugerida.

Baalke, Ron (13-10-1994). "Edward Cope's Skull". Lista de correo lepomis.psych.upenn.edu. Consultado el 15 de agosto de 2008.

Jaton, Jacinto. (2008). Ese diplodocus es mío. Publicado en El Pais.

Norell, Mark A.; Gaffney, Eric S.; i Dingus, Lowell (1995). Discovering Dinosaurs in the American Museum of Natural History. Nova York: Alfred Knopf Publishing

Preston, Douglas (1993). Dinosaurs in the Attic: An Excursion Into The American Museum of Natural History. Estados Unidos: Macmillan Publishers

Sterling, Keir (1997). Biographical Dictionary of American and Canadian Naturalists and Environmentalists. Greenwood Publishing Group

Wallace, David Rains (1999). The Bonehunters' Revenge: Dinosaurs, Greed, and the Greatest Scientific Feud of the Gilded Age. Houghton Mifflin Books.

 


El Súper Árbol de los Dinosaurios.

Durante mucho tiempo se ha debatido si los dinosaurios eran parte de la 'Revolución terrenal "que se produjeron unos 100 millones de años durante el Cretácico cuando las aves, mamíferos, plantas con flores, insectos y reptiles todos se sometió a una rápida expansión.

Un estudio internacional, dirigido por la Universidad de Bristol, muestra que durante los últimos 50 millones de años de existencia, los dinosaurios no fueron la ampliación de tan activa como se había pensado previamente y que la aparente explosión de la diversidad de dinosaurios se puede explicar en gran parte por el sesgo de muestreo.

El equipo elaboró un 'supertree' de los dinosaurios, es el más probable patrón de evolución de 440 de las 600 especies conocidas de dinosaurios. "Supertrees son muy grandes árboles de la familia hizo uso de sofisticadas técnicas de ordenador que cuidadosamente puntada juntos varios pequeños árboles que fueron previamente elaborados por expertos en los diversos subgrupos", explicó el autor principal Graeme Lloyd.

"Nuestro supertree resume los esfuerzos de dos décadas de investigación de cientos de trabajadores de dinosaurios en todo el mundo y permite a buscar todas las pautas inusuales en el conjunto de los dinosaurios por primera vez." Es la imagen más completa hasta la fecha de cómo evolucionaron los dinosaurios . Los resultados se publican hoy (23 de julio) en las labores de la Royal Society B. Mike Benton Profesor de la Universidad de Bristol, dijo: "No es completa, pero es la más detallada y completa único árbol evolutivo de los dinosaurios producido, y, de hecho, para casi cualquier otro grupo.

"Hasta ahora, la mayoría de los estudios de la evolución de los dinosaurios no fueron probados en contra de una numéricamente precisa y completa base de datos. Esperamos que nuestro estudio marca la primera de una nueva ola de este tipo en profundidad, los estudios cuantitativos en paleontología. "  

El nuevo estudio utiliza técnicas estadísticas para distinguir inusualmente altas tasas de diversificació n de las tasas normales. Los resultados muestran que todas las ráfagas de diversificació n que ocurrió en los primeros cincuenta millones de años de evolución de los dinosaurios.

Más tarde expansiones no se distinguen de las tasas normales. Esto sugiere dinosaurios no aprovechar las ventajas del nuevo suministro de alimentos disponibles durante el Cretácico Terrestre Revolución - tales como plantas con flores, lagartos, serpientes, aves y mamíferos.

El trabajo fue realizado utilizando la Computación de Altas Prestaciones instalaciones de la Universidad Nacional de Irlanda, Maynooth. Se basa en una combinación de 155 publicado dinosaurio 'árboles' y tomó aproximadamente 5000 horas de tiempo de cálculo.

La atención se centró clave para ver si los dinosaurios ha sido parte de una importante fase de evolución en la tierra - la Revolución Terrestre Cretácico (entre 125-80 millones de años atrás) - cuando muchos nuevos grupos de plantas y animales se expandió rápidamente. Durante este tiempo, las plantas con flores y los insectos sociales surgieron y se convirtió cada vez más común. Muchos animales también backboned ampliado para aprovechar las nuevas fuentes de alimentos.

Para conocer más y bajar el árbol genealógico de los dinosaurios en PDF, súmese gratuitamente a nuestro grupo de correo Web.

 

 

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