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IMPORTANTE: Algunas de las imágenes
que acompañan a las presentes noticias son ilustrativas. Las
imágenes originales se encuentran publicadas en Paleo, Revista
Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico del Grupo
Paleo Contenidos, o en nuestro blog Noticias de Paleontologia.©.
Aviso Legal sobre el origen de imágenes. |
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Noticias de
Paleontología 2026.

Hallaron fósiles en Mastodonte
y Toxodonte en Los Quiroga, Santiago del Estero.
Un equipo técnico de la
Dirección de Patrimonio Cultural tomó rápido control de la situación
y rescató las piezas. Los restos corresponderían a dos ejemplares:
un Notiomastodon platensis, mastodonte; y a un Toxodon.
En 24 horas, especialistas
lograron recuperar restos fósiles en riesgo tras un hallazgo que
generó alerta a nivel nacional. El trabajo conjunto entre vecinos e
instituciones permitió preservar piezas clave para el estudio de la
fauna de la era glacial en Santiago del Estero.
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El rescate paleontológico de
restos de mastodonte y toxodon se hizo en cercanías de Los Quiroga,
luego de que el hallazgo de restos fósiles encendiera la alarma en
círculos científicos del país a través de redes sociales.
En un operativo que se destacó
por su rapidez y eficacia, un equipo técnico de la Dirección de
Patrimonio Cultural tomó conocimiento de la situación, se
movilizaron hasta el lugar y se trabajó para que en menos de 24
horas se pudiera recuperar los materiales que se encontraban en
riesgo.
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El procedimiento permitió
resguardar valiosas piezas que aportarán al conocimiento de la fauna
que habitó el territorio santiagueño durante la era glacial,
reforzando la importancia científica de la región.
Posteriormente, el director del
área, Alejandro Yocca, junto al comisionado municipal de Los
Quiroga, acompañado por la antropóloga Analía Sbatella y Beatriz
Bravo, visitaron la zona en el marco de un trabajo articulado con la
comunidad.
Sobre el rescate de fósiles en
cercanías de Los Quiroga, la Dirección de Patrimonio Cultural de la
Provincia, a cargo del Lic. Alejandro Yocca, destacó que "esta
historia es un ejemplo de comunidad e instituciones trabajando por
el patrimonio cultural".
Además, hacen mención especial
al gesto de vecinos de esta localidad, que, al enterarse de la
legislación vigente, que señala que cualquier hallazgo de
importancia en el subsuelo del territorio provincial es pertenencia
pública y corresponde al Gobierno de la provincia su disposición y
aprovechamiento, por lo que dieron aviso de inmediato a las
autoridades.
De allí que Patrimonio valorara
dicho aviso: "Agradecemos a Irina, quien informada de la legislación
vigente, hizo entrega de esos bienes culturales de dominio público a
las autoridades de Patrimonio Cultural".
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Señala la nota sobre el hecho
que "los fósiles fueron hallados en una localidad cercana a los
Quiroga y produjeron un alerta en círculos científicos nacionales a
través de las redes sociales".
Por ello "en solo 24 horas un
equipo técnico de la dirección de Patrimonio Cultural tomó
conocimiento de restos fósiles en riesgo, investigó la ubicación de
los mismos y realizó un valioso rescate para seguir conociendo la
fauna de la era glacial en territorio santiagueño".
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Luego se realizó una visita del
director Alejandro Yocca al comisionado municipal de los Quiroga,
Iván Jiménez, junto a la antropóloga Analía Sbatella y Beatriz
Bravo".
Gracias al trabajo del personal
de Patrimonio Cultural, logramos contactar con un particular que
tenía en su vivienda restos de fauna extinta, desconociendo el valor
científico y legal de las piezas como patrimonio de la provincia.
A partir de su publicación en
redes para consultar sobre el tipo de animal al que pertenecían los
restos, pudimos informarle sobre la importancia de estos hallazgos
para nuestra historia natural, y accedió con gran predisposición a
la entrega voluntaria de los mismos.
Una de las piezas recuperadas
se corresponde con un fragmento de maxilar que preserva dos series
de dentales de cada lado y pertenece a un ejemplar de Notiomastodon
platensis, conocido como "el mastodonte de América del Sur"
El otro fragmento consiste en
una mandíbula derecha que preserva la rama horizontal con serie
desde el premolar 3 y 4 hasta los molares 1, 2 y 3 y pertenece al
género Toxodon.
Agradecemos a los paleontólogos
investigadores del CONICET: Dr. Raúl Vezzosi (con proyectos en
Santiago del Estero) y Dr. Guillermo Turazzini (miembro de la
Asociación Paleontológica Argentina), por su valiosa intervención, y
determinación del material recuperado. Fuente: El Liberal.
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/05/hallaron-fosiles-en-mastodonte-y.html
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Revista Argentina de Divulgación Paleontológica.
Miramar: Tierra de Gigantes: un
impactante viaje hiperrealista al pasado prehistórico.
El nuevo
documental educativo de Sebastián Pelegrinelli revive en 4K a los
gigantes de la megafauna. Se estrena el 8 de mayo en YouTube.
El
productor, actor y director Sebastián Pelegrinelli anunció el
lanzamiento de su más reciente proyecto de investigación
audiovisual: “Miramar: Tierra de Gigantes”, un documental que
propone una experiencia inmersiva y de alto impacto visual para
redescubrir la fauna prehistórica que habitó la región pampeana
durante el Pleistoceno.
Con
estreno programado para el próximo 8 de mayo en YouTube, la
producción se distingue por el uso de tecnología de reconstrucción
digital de última generación, logrando un nivel de realismo poco
habitual en contenidos de divulgación científica. Entre sus escenas
más llamativas se destacan la irrupción de un megaterio atravesando
el emblemático cartel de Miramar y una secuencia de gliptodontes
cruzando el histórico Arco de San Martín, integrando pasado y
presente en una narrativa visual potente.
Ciencia, historia y conciencia
Más allá
del impacto visual, el documental se apoya en una base científica
sólida. Recupera hitos clave de la paleontología local, como el
hallazgo en 2015 de huellas de tigre dientes de sable —Felipeda
miramarensis—, uno de los descubrimientos más relevantes de la
región.
A su vez,
la obra invita a reflexionar sobre el vínculo entre el ser humano y
su entorno, abordando el proceso de extinción de la megafauna como
una oportunidad para repensar el presente.
“Este
proyecto me llevó seis meses de trabajo diario. Quise llevar la
historia de Miramar a un nivel internacional, con una estética
cercana a grandes producciones como Nat Geo o History Channel, pero
con una identidad profundamente local”, señala Pelegrinelli.
Un recorrido por gigantes
olvidados
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El
documental ofrece un recorrido por algunas de las especies
más emblemáticas que habitaron la costa atlántica:
megaterios, gliptodontes, macrauquenias y el imponente
Smilodon populator, recreados en sus ambientes naturales
mediante efectos visuales avanzados.
En
este sentido, también pone en valor el rol del Museo de
Ciencias Naturales Punta Hermengo como institución clave en
la preservación y difusión de este patrimonio único. |
Hace miles
de años, el paisaje de Miramar no era el que conocemos hoy. Era una
estepa infinita dominada por titanes. En este documental, en este
documental se explora el Gran Intercambio Biótico Americano y cómo
el surgimiento del Istmo de Panamá cambió el destino de nuestro
continente para siempre.
Guiados
por la imponente figura del Megaterio, el perezoso terrestre
gigante, recorreremos la vida de los grandes protagonistas del
Pleistoceno: Smilodon populator: El legendario Tigre Dientes
de Sable. Gliptodonte: El acorazado de la pampa. Macrauchenia:
El enigma evolutivo de Darwin. Notiomastodonte: El último mastodonte
sudamericano. Arctotherium: El oso más grande que jamás
caminó sobre la Tierra. Desmodus draculae: El terrorífico
vampiro gigante. Analizamos el encuentro imposible: ¿Se cruzaron el
Ave del Terror y el Smilodon? Además, descubrimos la fauna
que sobrevivió: caballos prehistóricos, tapires y el colosal
Teratorno.
¿Qué causó
la extinción de estos titanes? Desde el cambio climático y las
enfermedades traídas por el intercambio biológico, hasta la llegada
del primer gran depredador: el ser humano. Una lección de la
naturaleza que nos recuerda que nadie es invencible.
Trayectoria del director
Pelegrinelli cuenta con una destacada
trayectoria en la producción de contenidos de investigación y
divulgación. Entre sus trabajos recientes se encuentran el
documental sobre fenómenos OVNI en la costa argentina
(“Extraterrestres en Miramar: el secreto más oscuro de la costa
argentina”) y la investigación sobre riesgos naturales en la región
(“¿Tsunami en Miramar?”).
Además de
su labor audiovisual, ha desarrollado una carrera como actor en
medios nacionales e internacionales, es CEO de la marca de
indumentaria Two Two Two y autor del libro “Código 222”.
El estreno
oficial de “Miramar: Tierra de Gigantes” será el 8 de mayo a las
21:05 horas, a través de su canal de YouTube.
Podes
mirar el documental por aquí: https://miramarprehistorica.blogspot.com/2026/01/documental-sobre-miramar-prehistorica.html
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/05/miramar-tierra-de-gigantes-un.html
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Patagoniaemys aeschyli, una nueva especie de tortuga gigante para el
Cretácico de Río Negro.
Un equipo de
paleontólogos argentinos anunció el descubrimiento de una nueva
especie de tortuga fósil que vivió hace unos 70 millones de años en
la Patagonia. El hallazgo, realizado en la Estancia Nueva Poupeé,
cerca de Arroyo Ventana, contribuye a comprender mejor la diversidad
de reptiles hacia el final de la era de los dinosaurios. La tortuga
finalmente será custodiada por el Museo Provincial “María Inés Kopp”
en Valcheta.
El ejemplar
recuperado incluye partes del cráneo, caparazón y esqueleto, lo que
permitió a los investigadores identificar características únicas.
Entre ellas se destacan unas crestas longitudinales en el caparazón,
rasgo distintivo que no se observa en otras especies conocidas del
mismo grupo.
Se trataba de una
tortuga de tamaño considerable: su caparazón podía alcanzar unos 80
centímetros de largo. Su anatomía revela una combinación de rasgos
primitivos y derivados, lo que la ubica dentro de una rama
originaria del grupo, y además sugiere que era una especie de
hábitos posiblemente anfibios, que pasaría su tiempo tanto en tierra
firme como en ríos o lagunas.
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La nueva especie
fue denominada Patagoniaemys aeschyli y pertenece a un grupo de
tortugas extintas conocidas como Meiolaniformes, famosas por incluir
formas robustas e incluso con cuernos en el cráneo. Estos animales
habitaron principalmente en los continentes del hemisferio sur, como
Sudamérica y Australia, durante gran parte de la historia geológica. |
Uno de los
aspectos más interesantes del estudio es que las tortugas de la
Patagonia no fueron severamente afectadas por la extinción masiva
que marcó el final de los dinosaurios. Los datos indican que varias
líneas diferentes de reptiles con caparazón, incluyendo los
Meiolaniformes, lograron sobrevivir el evento, mostrando una notable
continuidad entre las faunas antes y después del evento de
extinción.
Los investigadores
aún desconocen por qué la gran extensión del meteorito no afectó a
las tortugas. Una de las hipótesis indica que, al ser animales de
metabolismo muy bajo y que pueden tolerar épocas hostiles hibernando
semienterrados en barro o en madrigueras, puede que hayan
sobrevivido de esta manera al impacto del meteorito.
El estudio fue
encabezado por investigadores del LACEV-Museo Argentino de Ciencias
Naturales, Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” y Museo
“Egidio Feruglio” de la provincia de Chubut. La tortuga finalmente
será custodiada por el Museo Provincial “María Inés Kopp” en
Valcheta.
Este hallazgo es
fruto del trabajo conjunto entre investigadores, instituciones
científicas y la Secretaría de Cultura de Río Negro. A través de la
Dirección de Patrimonio y Museos, autoridad de aplicación de la Ley
Provincial N° 3041, se gestionan las investigaciones que ponen en
valor el patrimonio natural y cultural.
Asimismo, este
trabajo fortalece el desarrollo científico y su divulgación en la
comunidad. Así, el descubrimiento no solo enriquece el conocimiento
paleontológico, sino que posiciona a Río Negro como referente
internacional, articulando ciencia y gestión pública para proteger
el pasado y proyectar el futuro.
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/04/patagoniaemys-aeschyli-una-nueva.html
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Revista Argentina de Divulgación Paleontológica.
Hallan posibles restos de
Notosuchus terrestris, un
antiguo cocodrilo que vivió en el Cretácico de Río Negro.
Los
fósiles recuperados en Paso Córdoba, General Roca, brindan claves
para entender mejor la diversidad y evolución de estos reptiles en
la Patagonia.
En
el Área Natural Protegida Paso Córdoba, ubicada en la ciudad de
General Roca, provincia de Río Negro, un grupo de especialistas del
CONICET hallaron fósiles de una especie de cocodrilo que vivió hace
aproximadamente 85 millones de años.
"El
material fue encontrado por Facundo Riguetti, becario posdoctoral
del CONICET, quien reconoció un fragmento de cráneo y me llamó para
ir a ver. A partir de ese momento, comenzamos a abrir hacia los
laterales para evaluar la extensión del fósil, es decir, determinar
cuánto material se había preservado y así poder decidir la mejor
forma de extraerlo. En un primer momento, y ante la aparente
ausencia de otros restos, se resolvió retirar el cráneo. Sin
embargo, al continuar con la excavación, comenzaron a aparecer más
huesos correspondientes al postcráneo, como vértebras, partes de la
pata y otros elementos", explica Agustina Lecuona, investigadora del
CONICET con lugar de trabajo en el Instituto de Investigación en
Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN).
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Los
fósiles descubiertos presentan rasgos típicos de los cocodrilos de
la época a la que pertenecen, correspondientes a la Formación Bajo
de la Carpa. Este ambiente, explica Lecuona, se habría originado en
un sistema fluvial efímero, es decir, en un entorno de cursos de
agua pequeños que se evaporaban rápido, combinado con sectores de
carácter eólico, con predominio de la acción del viento, similar a
un desierto. Por
las características observadas en los materiales recuperados, los
investigadores infieren que se trataría de Notosuchus terrestris,
una de las especies más abundantes de la Patagonia, y de la cual se
conocen numerosos ejemplares, incluso en distintos estadios de
desarrollo.
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"En
general, dependiendo del grupo taxonómico, es posible estimar el
tamaño de un individuo adulto, a partir del largo total del cráneo,
del largo del fémur, del húmero, u otros indicadores según el grupo.
En este caso solo tenemos el fémur casi completo, por lo que usando
este parámetro se podría inferir un tamaño aproximado de un metro
sin considerar la cola", detalla la investigadora.
Cabe mencionar que los cocodrilos de esta época diferían
notablemente de los actuales. Lejos de ser grandes depredadores
acuáticos que acechan en ríos, se trataba de animales más pequeños y
adaptados a la vida completamente terrestre. Su postura también era
distinta, caminaban con las patas erguidas, ubicadas por debajo del
cuerpo, lo que les daba un andar más ágil y elevado, similar al de
un mamífero actual, en contraste con la marcha más esparrancada y
cercana al suelo de los cocodrilos modernos.
La
relevancia del hallazgo radica en la preservación de ciertas
regiones del esqueleto que hasta ahora eran poco conocidas en
Notosuchus. A pesar de tratarse de una especie muy abundante, en
otros ejemplares estas partes suelen aparecer incompletas o mal
conservadas.
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Este nuevo material permitiría conocer con mayor detalle sus
características anatómicas y, a partir de ello, desarrollar otros
estudios, como análisis biomecánicos de las extremidades.
Esto
ayudaría a comprender mejor su forma de desplazarse -por ejemplo, si
podía correr y de qué manera lo hacía-, así como avanzar en
distintas líneas de investigación orientadas a conocer su paleobiología, es decir, cómo era este animal cuando habitaba la
Tierra. |
Lecuona destaca que: “Si, por el contrario, no se tratara de la
especie mencionada, el hallazgo sería tan o más relevante, ya que se
conocen pocas especies de cocodrilos en Paso Córdoba, y en estos
casos, suelen estar representadas por un único ejemplar, tales como
Comahuesuchus brachybuccalis o Wargosuchus australis”.
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/04/hallan-posibles-restos-de-notosuchus.html
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Revista Argentina de Divulgación Paleontológica.
Paleoteius lakui, un nuevo lagarto que ilumina la
Patagonia del fin de los dinosaurios.
El
hallazgo de un diminuto reptil fósil en la Patagonia argentina está
arrojando nueva luz sobre uno de los momentos más decisivos en la
historia de la vida en la Tierra. Se trata del lagarto terrestre más
completo registrado hasta ahora para el Cretácico tardío en
Sudamérica, un período inmediatamente anterior a la gran extinción
que puso fin a la era de los dinosaurios. Este descubrimiento no
solo amplía el conocimiento sobre estos animales, sino que también
permite comprender mejor su evolución en los continentes del
hemisferio sur.
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El estudio
fue llevado adelante por un equipo internacional liderado por
investigadores del CONICET, con base en el Laboratorio de Anatomía
Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de
Ciencias Naturales.
Los restos fósiles fueron encontrados en la
provincia de Río Negro y corresponden a un reptil que vivió hace
aproximadamente 70 millones de años. |
La nueva
especie fue denominada Paleoteius lakui y proviene de
sedimentos de la Formación Allen, en el yacimiento Salitral Ojo de
Agua. Este sitio ya había cobrado notoriedad recientemente por otros
hallazgos relevantes, lo que refuerza su importancia dentro del
registro paleontológico de la región.
De acuerdo
con los especialistas, se trataba de un animal pequeño, de poco más
de 15 centímetros de longitud. Su cráneo presentaba una superficie
ornamentada con pequeñas protuberancias, y sus mandíbulas estaban
equipadas con numerosos dientes finos y uniformes, probablemente
adaptados a una dieta insectívora. A pesar de su tamaño, el ejemplar
hallado conserva gran parte del esqueleto, incluyendo secciones
clave del cráneo, algo excepcional para este tipo de reptiles.
Los
lagartos y lagartijas rara vez se preservan en el registro fósil
debido a la fragilidad de sus huesos. Por eso, este hallazgo resulta
particularmente valioso: llena un vacío de decenas de millones de
años en el conocimiento de estos animales en la Patagonia, donde
prácticamente no existían registros comparables.
El
análisis del fósil requirió la aplicación de tecnologías de
vanguardia. Mediante microtomografía computada, los investigadores
lograron reconstruir digitalmente la anatomía interna del ejemplar
con altísima precisión, sin necesidad de intervenir físicamente los
restos. Este trabajo se realizó en colaboración con la Comisión
Nacional de Energía Atómica, lo que permitió generar modelos
tridimensionales fundamentales para el estudio anatómico detallado.
A su vez,
el abordaje incluyó herramientas de computación de alto rendimiento
proporcionadas por la Universidad Nacional de Córdoba,
indispensables para llevar adelante los análisis filogenéticos que
permiten establecer relaciones evolutivas entre especies.
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En este
sentido, los resultados fueron reveladores. El registro fósil de
lagartos mesozoicos en el hemisferio sur es extremadamente limitado
—apenas unas pocas especies— en comparación con las más de 150
conocidas en el hemisferio norte.
En ese contexto, Paleoteius
no solo incrementa la diversidad conocida, sino que además
representa un linaje hasta ahora desconocido en Sudamérica. |
Los
estudios indican que este reptil puede ubicarse dentro del grupo de
los Scincomorpha, un conjunto muy diverso de lagartos actuales
distribuidos globalmente, pero que carecía de registros fósiles en
esta región. Asimismo, sus posibles parientes cercanos habrían
tenido una distribución amplia en otros continentes, lo que sugiere
que estos reptiles ya estaban diversificados en el antiguo
supercontinente Gondwana.
El
descubrimiento de Paleoteius lakui constituye, en
definitiva, una pieza clave para reconstruir la historia evolutiva
de los reptiles poco antes del evento de extinción masiva que
transformó radicalmente la vida en el planeta. Además, pone de
relieve el valor de la investigación interdisciplinaria y la
cooperación entre instituciones científicas.
El
proyecto, que forma parte de una línea de investigación más amplia
sobre el final de la era de los dinosaurios en Patagonia, contó con
el respaldo de la National Geographic Society y la participación de
múltiples instituciones, incluyendo la Fundación Félix de Azara, el
Museo Patagónico de Ciencias Naturales y colaboradores
internacionales. Ilustración de Gabriel Lio.
Fuente:
Conicey, y Agnolín, F. L., Aranciaga-Rolando, M., Álvarez-Herrera,
G., Ezcurra, M. D., Rodríguez, A. M., Chafrat, P., …
& Novas, F. E.
(2026). A new late Cretaceous squamate from Patagonia sheds light on
Gondwanan diversity. Scientific Reports.
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/04/paleoteius-lakui-un-nuevo-lagarto-que.html
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Alnashetri cerropoliciensis, un
nuevo pequeño pero increíble dinosaurio del Cretácico superior de
Río Negro.
Un fósil patagónico de 95
millones de años reescribe la historia de los dinosaurios
alvarezsaurios. El descubrimiento, protagonizado por paleontólogos
del CONICET y colegas de Estados Unidos, se publicó en la
prestigiosa revista Nature.
En el árido paisaje de La
Buitrera, al norte de Río Negro, un equipo internacional de
paleontólogos halló un fósil excepcionalmente completo que está
cambiando la manera en que entendemos la evolución de los
alvarezsaurios, un grupo enigmático de pequeños dinosaurios
carnívoros. El descubrimiento, liderado por investigadores del
CONICET junto a colegas de Estados Unidos, fue publicado en la
prestigiosa revista Nature.
El hallazgo corresponde a
Alnashetri cerropoliciensis, un dinosaurio de apenas 70 centímetros
de largo y un kilogramo de peso, que vivió hace unos 95 millones de
años en el Cretácico Superior. Su excelente preservación permitió
observar detalles inéditos de la dentición y el cráneo, así como
confirmar que estos animales ya eran diminutos antes de
especializarse en dietas insectívoras, desafiando la hipótesis de
que su tamaño reducido se debía a la mirmecofagia.
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Los alvarezsaurios son un
grupo de dinosaurios carnívoros, surgido hace unos 150
millones de años, caracterizado por sus cuerpos livianos,
cabezas pequeñas y dientes diminutos y numerosos. La mayor
parte de sus representantes conocidos fueron encontrados en
Mongolia, China y Argentina, aunque también han aparecido en
otros lugares del mundo. Entre las características que los
diferencian de otros carnívoros se destacan los brazos
pequeños, que en las especies más tardías alcanzaron un
grado tal de reducción que solo tenían un único dedo en la
mano, con una garra robusta, mientras que los demás dedos
eran mucho más pequeños o casi inexistentes. |
Estas adaptaciones han llevado a
muchos paleontólogos a considerar que excavaban los termiteros y
usaban una larga lengua para alimentarse como osos hormigueros. Por
este motivo, se ha propuesto que estos dinosaurios se hicieron
pequeños debido a su especialización en comer insectos. Sin embargo,
el hallazgo de Alnashetri, un diminuto alvarezsaurio basal, viene a
demostrar que esto no fue así.
Los análisis filogenéticos
revelan que Alnashetri ocupa una posición basal dentro del linaje,
lo que indica que los alvarezsaurios se originaron en Pangea y se
dispersaron por distintos continentes antes de la fragmentación.
Este hallazgo también permitió reclasificar fósiles previamente
misteriosos de Norteamérica y Europa como miembros del grupo.
“Este ejemplar nos muestra que
los alvarezsaurios no se hicieron pequeños por su dieta, sino que
siempre fueron de escaso tamaño”, explica Sebastián Apesteguía,
investigador del CONICET y responsable directo del hallazgo. El
nuevo espécimen de Alnashetri es el ejemplar más completo y de menor
tamaño de un alvarezsaurio descubierto hasta ahora en Sudamérica. De
la totalidad del esqueleto solo faltan el techo del cráneo, partes
de la cola y porciones del lado derecho.
El hallazgo y estudio de un
nuevo ejemplar tan bien preservado y completo de un alvarezsaurio
que vivió en Sudamérica hace unos 95 millones de años es importante
porque nos permite comprender cómo y dónde evolucionó este
enigmático linaje de dinosaurios carnívoros, y cómo se diversificó
en diferentes continentes. El nuevo ejemplar también suministra
información fundamental sobre la evolución corporal del grupo, al
cuestionar ideas previas, como la constante miniaturización lo largo
de la evolución
El estudio, que contó con el
apoyo de la National Geographic Society, fue encabezado por el
investigador Peter J. Makovicky, de la University of Minnesota, The
Field Museum y Stony Brook University (Estados Unidos), junto a
Jonathan S. Mitchell, del Coe College (Estados Unidos). Por parte
del CONICET fue encabezado por Sebastián Apesteguía, Jorge Meso,
también participó Federico A. Gianechini, del Instituto
Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis.
(IMIBIO-SL, CONICET-UNSL) con la colaboración de Fundación Azara.
Referencia bibliográfica:
Makovicky, P.J., Mitchell, J.S., Meso, J.G. et
al. Argentine fossil rewrites evolutionary history of a baffling
dinosaur clade. Nature (2026).
https://doi.org/10.1038/s41586-026-10194-3
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Yeneen houssayi, un Nuevo titanosaurio en el
Cretácico de Neuquén.
Científicos argentinos encontraron una nueva especie de dinosaurio
en la provincia de Neuquén
La
Argentina se anota otra coronación de gloria, y es que científicos
del CONICET descubrieron una nueva especie de dinosaurio en la
provincia de Neuquén. La especie en cuestión data de 83 millones de
años de antiguedad y pertenece a la familia de los saurópodos, esos
de cuello largo que aparecen en películas como Dinosaurios y
Jurassic Park.
Según
informaron en la página oficial del CONICET, la
nueva
especie fue bautizada como Yeneen
houssayi en
honor a Bernardo Houssay, perteneciente al grupo de los
titanosaurios, un clado de dinosaurios cuadrúpedos, de cuello y cola
larga. "Yeneen
houssayi tenía una
cabeza pequeña en relación al resto del cuerpo. Medía entre 10 y 12
metros de largo y unas 8 a 10 toneladas de peso. Las características
distintivas que permitieron definir la nueva especie se encuentran
principalmente en las vértebras dorsales, que cabe mencionar todas
ellas fueron preservadas, el sacro y la primera vértebra caudal",
explicó Leonardo Filippi, primer autor del trabajo e investigador
del CONICET en el Museo Municipal "Argentino Urquiza" (MAU), de
Rincón de los Sauces, Neuquén.
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Asimismo, desde el sitio web mencionado iluminan sobre esta especie:
"El nombre del género, Yeneen,
fue inspirado en la cultura tehuelche, también conocido como
Aónikenk, que significa 'espíritu o entidad relacionada al
invierno' debido al área de
La Invernada, sitio donde se halló
el nuevo dinosaurio. El nombre de
la especie, houssayi,
es en honor al fundador y primer presidente del CONICET y Premio
Nobel de Medicina en el año 1947, Bernardo A. Houssay".
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Al
mismo tiempo, explican: "Este nuevo dinosaurio saurópodo,
perteneciente al grupo de los titanosaurios, se suma a los ya
conocidos en la zona y a los provenientes de la Formación Bajo de la
Carpa: Overosaurus paradasorum e Inawemtu oslatus". Por otro lado,
comentan que el ejemplan hallado conserva gran parte de su esqueleto
axial, es decir, sus vértebras, lo que "aporta información anatómica
valiosa que permite compararla con otros titanosaurios". "Estos
datos, junto con la presencia de esta tercera especie en el área,
contribuyen a formular nuevas hipótesis, que sugieren que la notable
diversidad de este grupo de dinosaurios durante el Cretácico
Superior podría deberse a la adquisición de distintas estrategias de
alimentación o, alternativamente, reflejar un evento de reemplazo
faunístico dentro de la formación", detallan desde la publicación
del CONICET.
El descubrimiento del nuevo dinosaurio Yeneen
Houssayi tuvo lugar en 2003, cuando un oficial del Escuadrón N° 30
de Gendarmería Nacional, con sede en la localidad neuquina de Chos
Malal, denunció el hallazgo de restos fósiles en el área conocida
como Cerro Overo - La Invernada, en las cercanías de Rincón de los
Sauces. "Las tareas de excavación se desarrollaron en dos
campañas paleontológicas realizadas entre 2013 y 2014, con la
participación de paleontólogos, técnicos y voluntarios que
trabajaron en la extracción de los ejemplares", explica el informe
del CONICET, publicado este 2026.
"Al
finalizar los trabajos de campo, los materiales recuperados del
sitio fueron trasladados al MAU. Allí, en el laboratorio, comenzaron
las tareas de preparación y limpieza, que demandaron varios meses de
trabajo. Tras una extensa investigación, el equipo logró describir y
nombrar una nueva especie de dinosaurio, representada por un
ejemplar que conserva seis vértebras cervicales, todas sus vértebras
dorsales, diez en total, con varias costillas asociadas, el sacro y
la primera vértebra caudal", concluye la publicación. Fuente:
eldestape.
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/01/yeneen-houssayi-un-nuevo-titanosaurio.html
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Rionegrina pozosaladensis, una nueva icnoespecie
de ave del terror del Mioceno de la Patagonia.
Guardas
ambientales descubrieron huellas de un ave fósil gigante, llamada
“Rionegrina pozosaladensis”, que existió en la costa atlántica de
Río Negro hace aproximadamente 8 millones de años. Única en el
mundo, sus huellas son de casi 40 cm de largo y pesaba unos 55 kg
aproximadamente.
El
hallazgo fue realizado por los guardas durante sus tareas habituales
en las Áreas Naturales Protegidas Punta Bermeja, Caleta de los Loros
y Pozo Salado.
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Dicha
zona, de acuerdo a los estudios geológicos realizados por
especialistas de la Universidad Nacional de La Pampa y el INCITAP
(instituto de CONICET, La Pampa), fue un ambiente desértico con
dunas y numerosos lagos extensos que funcionaban como oasis, y donde
concurría la fauna de ese momento. En el
barro de la costa de uno de esos lagos quedaron registradas huellas
de casi 40 cm de largo de un animal bípedo que muestran un apoyo en
dos dedos del pie, el dedo medio y el lateral (muy parecido a los
actuales avestruces africanos). |
Las mismas
fueron encontradas por el guarda ambiental Andrés Ulloa y durante
las tareas de campo brindaron apoyo los guardas ambientales Juan
Siguero, Jonatan Ferrara y el poblador local Sr. Sergio Méndez.
El
análisis de las huellas confirmó que su edad es de 8 millones de
años, perteneciente al Mioceno Tardío época en el que los
dinosaurios estaban extinguidos y se la denominó con el nombre
científico de Rionegrina pozosaladensis. Se estima que su productor
tenía un peso mínimo de 55 kg, por comparación con huellas de aves
actuales.
Este tipo
de huellas fósiles no se conocen en ninguna parte del mundo y sólo
tienen algún grado de comparación con aquellas de dinosaurios
carnívoros del Cretácico Temprano (entre 145 y 100 millones de años
de antigüedad), que pertenecen al grupo de los deinonicosaurios y
usaban una de las garras del pie para dominar a sus presas.
La
investigación estuvo a cargo de un grupo de investigadores
encabezado por el Dr. Ricardo Melchor con el acompañamiento de la
Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, y la Secretaría de Estado
de Cultura de la provincia de Río Negro.
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Este
trabajo fue posible también gracias a la recepción de subsidios por
parte de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el
Desarrollo Tecnológico y la Innovación y el Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas. El
productor de “Rionegrina” apoyaba mayormente dos dedos y eso lo
separa de las huellas de ñandúes actuales y fósiles (que apoyan tres
dedos). Las chuñas actuales apoyan mayormente dos dedos, pero no se
conocen como fósiles de un tamaño mayor a las actuales (2-3 kilos de
peso), por lo que también se descartan como posibles productores.
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Las únicas
aves corredoras de gran tamaño son el grupo extinguido de las “aves
del terror” o fororracos, cuyo registro es bastante extenso en
Argentina. Aunque los huesos de las patas de los fororracos se
preservan raramente, una comparación con los restos conocidos
sugiere que sería un ave del terror aún no registrada.
Las
huellas de “Rionegrina”, muestran un individuo que se alejaba de un
lago, donde también había huellas de otras aves pequeñas semejantes
a chorlos, perezosos terrestres y antecesores del ñandú patagónico o
choique.
El ave se
movió lentamente al momento de dejar las huellas estudiadas,
probablemente había abrevado en el lago o se encontraría en busca de
una presa. Las huellas analizadas muestran un gran dedo central y
otro lateral que serían el apoyo principal, a su vez tiene un dedo
interno muy reducido y casi no apoyaba el talón.
Estas
características del pie indican marcadas adaptaciones para la
carrera, es decir era un ave corredora. Esto se complementa con una
gran garra en el dedo interno que llevaba elevada y sólo tocaba la
tierra la punta de la misma. La garra habría servido para
inmovilizar a las presas, entre las que se incluyen otras aves y
mamíferos pequeños antecesores de los actuales carpinchos, de
acuerdo a lo que se conoce actualmente de la fauna fósil.
Fuente:
lineasurnoticias.com.ar
Mas información, fotos y videos en
https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2023/10/rionegrina-pozosaladensis-una-nueva.html
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Telkaralura
coniceti, una nueva especie de reptil prehistórico del Triásico de
La Rioja.
Hay organismos extintos que parecen eludir durante décadas la mirada
de la ciencia. Como si, aun después de millones de años, prefirieran
seguir ocultos en los márgenes de la prehistoria, resistiéndose a
ser definidos. Algo así ocurrió con
Telkaralura
coniceti, un reptil que vivió hace unos 235
millones de años y cuyos restos, hallados en el noroeste argentino
hace varias décadas, recién ahora pudieron ser reconocidos como
pertenecientes a una nueva especie gracias a un minucioso reanálisis.
“Este animal es especialmente importante porque se encuentra cercano
al origen evolutivo de los cocodrilos actuales. Era un reptil
cuadrúpedo, con la espalda acorazada y un tamaño considerable:
alcanzaba alrededor de 1,70 metros de longitud”, explica a la
Agencia CTyS-UNLaM la doctora
Belén von
Baczko, investigadora adjunta del CONICET y autora
principal del trabajo publicado en la revista
Ameghiniana.
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Según detallan los investigadores, la especie formaba parte de un
grupo de reptiles conocidos como
gracilisúquidos y fue identificada en sedimentos de
la
Formación
Chañares, en la provincia de La Rioja. El tamaño del
ejemplar resulta llamativo: era aproximadamente tres veces mayor que
algunos de sus parientes más cercanos. “Hasta ahora se conocían
formas muy pequeñas en Argentina, una de tamaño intermedio en Brasil
y dos en China. Este es el ejemplar de mayor porte del grupo”,
señala von Baczko, doctora en Ciencias Biológicas. |
La denominación elegida para la especie encierra un doble
reconocimiento.
Telkaralura proviene de la lengua kakana,
hablada por pueblos originarios de la región, y puede traducirse
como “lagarto de la Madre Tierra”. En tanto, el epíteto específico
coniceti
rinde homenaje al CONICET. “Es un contexto muy difícil para la
ciencia. Esta institución ha sido fundamental para sostener y
promover el desarrollo de una ciencia soberana en la Argentina”,
remarca la investigadora, que desarrolla sus tareas en el Museo
Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN-CONICET).
El estudio se basó en el reexamen de materiales fósiles previamente
recolectados, en particular restos del cráneo. “Presenta un hocico
articulado, con estructuras muy delicadas. Es la región del cuerpo
mejor conocida, ya que no se conservan restos desde el cuello hacia
abajo”, detalla von Baczko.
A partir de estos fósiles y de la comparación con especies
emparentadas desde el punto de vista evolutivo, el equipo pudo
inferir que se trataba de un reptil cuadrúpedo. Además, la
morfología de sus dientes —curvados y afilados— sugiere que tenía
hábitos carnívoros y que era un cazador activo.
El análisis del parentesco evolutivo no solo permite establecer
relaciones entre especies, sino también reconstruir cómo fueron
cambiando sus rasgos a lo largo del tiempo. “Esa secuencia de
transformaciones tiene un valor predictivo: nos permite estimar la
forma de partes del esqueleto que no se preservaron, a partir de lo
que conocemos de sus parientes más cercanos”, explica
Martín
Ezcurra, investigador del CONICET y coautor del
estudio.
Los fósiles fueron descubiertos en 1980 dentro del actual
Parque
Nacional Talampaya y posteriormente incorporados a
la colección de paleovertebrados de la Universidad Nacional de La
Rioja. A lo largo de los años, esos restos dieron lugar a distintas
interpretaciones. “En un primer momento se los consideró posibles
antecesores de los dinosaurios. Más tarde, en 2009, se propuso que
podrían pertenecer a un individuo juvenil de un gran reptil
depredador de hasta seis metros de largo”, recuerda von Baczko.
En 2015, junto a Ezcurra, la investigadora revisó nuevamente la
colección. “Tomamos medidas, fotografías y empezamos a notar que
había algo que no encajaba del todo. Ahí surgió la idea de que se
trataba de algo distinto”, señala. La científica agrega que no es
extraño que muchos fósiles permanezcan largos períodos sin ser
estudiados en profundidad dentro de las colecciones, debido a la
enorme cantidad de material y a los tiempos de trabajo científico.
De no haber sido revisados, los restos de
Telkaralura coniceti podrían haber quedado
inadvertidos entre cientos de ejemplares almacenados en museos. De
allí la satisfacción del equipo al confirmar que se trataba de una
especie hasta entonces desconocida. “El momento en que te das cuenta
de que estás frente a un animal nuevo es realmente emocionante.
También es un ejercicio de curiosidad: cuestionar lo establecido,
aceptar la duda. Si hubiéramos dado todo por sentado, este reptil
habría pasado desapercibido”, reflexiona von Baczko.
Ezcurra coincide y señala que los hallazgos en paleontología suelen
darse de dos maneras: durante las campañas de campo o, como en este
caso, al revisar materiales ya recolectados. “Existen colecciones
con más de cien años de antigüedad. Hace poco trabajamos con fósiles
descritos originalmente en 1865 y, aun así, pudimos identificar una
especie nueva”, ejemplifica.
A esto se suma el aporte de las nuevas tecnologías. “Algunos huesos
del Telkaralura eran extremadamente frágiles. Manipularlos
implicaba un riesgo. Por eso recurrimos a microtomografías en el
Centro Atómico Constituyentes, lo que nos permitió analizarlos en
detalle sin dañarlos. Estas herramientas nos dan la posibilidad de
observar los fósiles desde perspectivas antes impensadas”, destaca
Ezcurra.
El investigador también subraya la importancia de la región: La
Rioja y San Juan comparten una cuenca excepcionalmente rica en
fósiles del
Triásico,
un período clave de la historia de la vida. “Es una verdadera
ventana al pasado. Nuestro grupo estudia el linaje de cocodrilos y
aves, pero estos animales convivieron con muchos otros: mamíferos
primitivos, lagartijas, tortugas. Eso permite reconstruir cómo eran
los ecosistemas de aquel tiempo”, explica.
En particular, la Formación Chañares —con una antigüedad estimada
entre 237 y 233 millones de años— es reconocida a nivel
internacional por la abundancia y el excelente estado de
preservación de sus fósiles. “El Telkaralura forma parte de ese
conjunto excepcional, que aporta información clave sobre el origen
de los cocodrilos y otros grandes grupos de reptiles”, concluye el
paleontólogo.
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https://noticiasdepaleontologia.blogspot.com/2026/01/telkaralura-coniceti-una-nueva-especie.html
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Revista Argentina de Divulgación Paleontológica.
El tiburón de Miramar: una historia real que vuelve a
la superficie 70 años después.
Una nueva publicación reconstruye el único ataque documentado de un tiburón
blanco en la Argentina y revive uno de los episodios más impactantes de la costa
bonaerense.
En el verano de 1954, la tranquilidad de Miramar se quebró en cuestión de
segundos. Lo que parecía una jornada más de playa se convirtió en un hecho sin
precedentes: un joven fue atacado por un tiburón en aguas argentinas. Setenta
años después, ese episodio vuelve a cobrar vida en el libro Crónica de un
tiburón en Miramar, de Marcela Junín y Mariano Magnussen.
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La obra, publicada en 2026, propone una reconstrucción minuciosa del caso,
combinando testimonios, archivos históricos y aportes científicos. El resultado
es una narración que no solo recupera el dramatismo del ataque, sino que también
contextualiza el fenómeno dentro del conocimiento actual sobre el Carcharodon
carcharias. El hecho ocurrió el 22 de enero de 1954, cuando Alfredo Aubone nadaba a pocos
metros de la costa. En un ataque tan violento como inesperado, un tiburón lo
hirió gravemente. Contra todo pronóstico, sobrevivió gracias a un rescate
inmediato y a una intervención médica extraordinaria para la época.
El libro revela detalles poco conocidos: desde el contexto previo marcado por un
fenómeno oceánico inusual en la región, hasta el análisis posterior de un
fragmento de diente que permitió identificar al animal como un ejemplar juvenil.
También aborda el impacto social que generó el episodio, que durante años
alimentó el miedo y el imaginario colectivo de la ciudad. |
Más allá del suceso en sí, la publicación pone el foco en la relación entre el
ser humano y el mar, desmitificando la figura del tiburón y aportando una mirada
científica sobre su presencia —ocasional— en el Atlántico Sur. Con registros
posteriores de pesca en distintas costas bonaerenses. Así mismo, ofrece
interesantes datos que demuestran que el gran blanco, ya visitaba estas costas
desde tiempos muy lejanos.
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El hallazgo paleontológico de dos dientes de la
mandíbula superior e inferior correspondientes al Pleistoceno, hace unos 30 mil
años, y el registro arqueológico de dientes utilizados como pendientes por
cazadores recolectores nómades hace 3 mil años antes del presente, son una
prueba de su antigua presencia, siendo el Partido de General Alvarado, uno de
los pocos sitios del mundo con registros paleontológicos, arqueológicos e
históricos de este gran animal depredador. |
Con un enfoque que cruza la crónica periodística, la divulgación científica y la
historia local, Crónica de un tiburón en Miramar se posiciona como una obra
clave para entender uno de los hechos más singulares de la historia argentina
reciente.
Una historia real, extrema y profundamente humana, que demuestra que incluso en
las aguas más familiares pueden esconderse episodios extraordinarios.
El libro contó con el apoyo y financiamiento de la
Fundación Azara y el armado
de Vazquez Mazzini Editores.
Lo podes descargar gratis desde
https://fundacionazara.org.ar/cronica-de-un-tiburon-en-miramar/
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