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PaleoGuia del
Periodo Mioceno de la
Republica Argentina:
Comprende
de siete edades, las cuales comprenden un lapso de 24 a 5 millones
de años atrás.
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La
edad "Colhuehuapense", es la mas antigua de este periodo y
se encuentra principalmente en la Provincia de Chubut, Argentina.
Posee una antigüedad de 21 a 19 millones de años atrás. La edad
"Santacrusense" corresponde a sedimentos que se han
depositado entre 17,5 a 16,5 millones de años, encontrando una
amplia distribución en todas las provincias patagonicas. La edad
"Colloncurense" se caracteriza por su amplio registro
fosilífero de vertebrados de ambientes cálidos y tropicales,
marcando drásticamente el reemplazo de mamíferos sudamericanos. Su
antigüedad es de 15,5 a 14 millones de años. La edad
"Lavarense y Mayonense" poseen una antigüedad entre 13,8
a 10 millones de años. Esta ultima se encuentra muy bien
representada en las barrancas del Rió Mayo, al sur de la Provincia
de Chubut. La edad "Chasquéense" es tal vez , la mas
popular del Periodo Mioceno, ya que los vertebrados extraídos de
esta antigüedad son numerosos. Posee una antigüedad de 10 a 9
millones de años y corresponden a los yacimientos expuestos en las
barrancas del Arroyo Chasico ( Partido de Villarino y Adolfo
Alsina), Provincia de Buenos Aires, Argentina. Por ultimo la edad
"Huayquereriense" y corresponden a los sedimentos
depositados entre 9 y 7 millones de años atrás, las cuales afloran
a orillas del Rió Paraná y otros causes de agua de la mesopotania
Argentina. En el Mioceno temprano el clima era muy cálido. La
presencia de vertebrados corredores y pastadores indicarían un
ambiente de praderas, con precipitaciones relativamente abundantes,
que alternaban con ambientes de bosques cálidos. |
| Para este
momento se produjo una importante emersión en Sudamérica, como consecuencia
de este fenómeno el mar epicontinental que bañaba la costa
occidental sudamericana registro una leve regresión. Este fenómeno
posibilito en la región del caribe, la dispersión de algunos pequeños
carnívoros placentarios, los cuales se encontraban ausentes en América
del sur. En la Antartida las abundantes precipitaciones favorecen la
formación de la capa de hielo. Como consecuencia del periodo mas
intenso de orogenia andina comenzó paulatinamente el crecimiento de
la desertización en gran parte del territorio Argentino, sobre todo
desde la pampa hasta tierra del fuego. La elevación de la
cordillera de los Andes produjo una "sombra de lluvias" a
lo largo de su flanco oriental, bloqueando el paso de humedad que
acarrean los vientos del pacifico. Al sur de los 40º S las
condiciones al este de la cordillera pasan de ser bosques cálidos y
húmedos a ser sabanas áridas y templado por lo que se hacen
abundantes los mamíferos gastadores y ramoneadores. El clima
templado y seco de la Patagonia favoreció un recambio de los tipos
fáunisticos, que procedió por mucho tiempo a la entrada de nuevos
grupos de mamíferos de origen norteamericano. En la plataforma
continental se desarrollo un mar de aguas cálidas, someras y
cercanas a la costa. A fines del Mioceno, los cambios climáticos
causados por el levantamiento de los Andes se vieron acentuados por
el desarrollo del escudo de hielo Antártico, lo que produjo un
descenso en las temperaturas costeras y dio origen a corrientes frías
que se hicieron efectivas en la plataforma Argentina alrededor de
los 10 millones de años atrás. Consecuentemente con esto la fauna
de las costas argentinas experimento una migración progresiva hacia
el norte, buscado regiones mas optimas para sobrevivir. |
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Phorusrhacos
longissimus.
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Phorusrhacos longissimus
Phorusrhacos longissimus
Phorusrhacos longissimus
Phorusrhacos longissimus
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Cráneo y pico completo
de
Phorusrhacos
longissimus del Mioceno de la Patagonia
Argentina en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de
Buenos Aires, y reconstrucción en vivo (a la derecha). |
Ave.
Durante mucho tiempo, los carnívoros mas
exitosos en América del sur fueron aves gigantescas como los
Phorusrhacos. El primer hallazgo de esta ave a principios de siglo,
cuyas piezas fueron atribuidas en un principio a alguna especie de
Perezoso emparentado con los actuales osos hormigueros, ya que el
pico inferior del ave se parecen a las mandíbulas sin dientes de
aquellos mamíferos. Esta enorme ave, que podía llegar hasta los 2
metros de altura, tenia largas y poderosas patas que estaban
adaptadas para correr velozmente persiguiendo presas de tamaño
pequeño y medio. Sus minúsculas alas no les servían para volar,
pero eran utilizadas para mantener el equilibrio. Su pico era tosco
y fuerte, el cual podía romper huesos. Perseguía a sus presas a
gran velocidad, y una vez que estas eran alcanzadas eran volteadas
con el pico del ave, y clavaba en el lomo de sus victimas unas
fuertes garras, evitando que esta se escape y destrozarla rápidamente.
Los parientes de
Phorusrhacos longissimus se extinguieron hace 3
millones de años.
Kelenken
guillermoi.
Bertelli et al., 2007.
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Cráneo de
Kelenken guillermoi, descubierto en Comallo, Provincia de Rió
Negro, mide 70 centímetros de largo. |
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Ave.
Es una especie extinta de ave gruiforme de la
familia Phorusrhacidae o aves del terror. Es el ave predadora
conocida más grande de la historia. Vivió en el Mioceno, hace unos
15 millones de años. Midió más de tres metros de altura, su cabeza
(incluyendo el pico) llegó a medir más de 70 cm de longitud, siendo
el ave conocida con el cráneo más grande, llegaban a pesar los 160
kilogramos. Kelenken era ágil y podía cazar y devorar
roedores, reptiles y pequeños mamíferos; las crías de estas aves
alcanzaban los 100 km/h pero los adultos sólo llegaban a los 60 km/h.
Su fósil fue encontrado en la Patagonia, concretamente en la
estación de tren de Comallo, cerca de la ciudad de Bariloche,
Argentina por Guillermo Oscar Aguirrezabala. Los restos constan de
un cráneo y fragmentos de un pie y de una pata y se encuentran en el
"Museo Paleontológico de Bariloche. Antes del descubrimiento de su
cráneo, los científicos interpretaban las cabezas de las grandes
aves del Cenozoico como versiones a mayor escala de las de las aves
de menor tamaño. Los huesos de la pata y el pie tienen un parecido
superficial con los del ñandú, un ave no voladora actual de América
del Sur.
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Andalgalomis férox. |
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Andalgalomis férox
Andalgalomis férox
Andalgalomis férox
Andalgalomis férox
Andalgalomis férox
Andalgalomis férox |
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Ejemplar
exhibido en el Museo Argentino de Cs Nat. de
Buenos Aires. |
Aspecto del esqueleto de un Ave
del Terror. |
Aspecto de la
gigantesca ave hallada en el Mioceno de la Provincia de
Catamarca. |
Ave.
Los restos de la
mayor de estas aves corredoras y depredadoras pertenecen a
Andalgalomis férox fueron encontrados por un grupo de
científicos norteamericanos encabezados por el paleontólogo EIner
Riggs en Adalgalá, en la provincia de Catamarca. Poseia un pico
mortífero. Depredaba mamíferos de medio y
pequeño talle. Sus parientes mas cercanos son las Chuñas del
noroeste argentino.
Argentavis
magnificens.
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Silueta
comparativa entre el tamaño de Argentavis magnificens y un
ser humano. |
Cráneo de
Argentavis. Foto gentileza de Paleogenesis.
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Ave.
Un hallazgo fuera de lo común fue realizado por los doctores
Rosendo Pascual y Eduardo Tonni en las cercanías de las Salinas
Grandes de la población de Hidalgo, Provincia de La Pampa,
Argentina. en sedimentos que oscilan entre 8 y 6 millones de años
antes del presente. Se trataba de una enorme ave hasta entonces
desconocida la cual bautizaron "Argentavis". En vida, las
alas, tenían envergadura de unos 8 metros, del pico a la cola tenia
3,5 metros y unos 2 de altura. Las plumas mas largas pudieron tener
1,5 metros de longitud, con un ancho de 20 centímetros. Su peso
esta calculado entre 80 y 100 Kilogramos. Por su tamaño, seguro que
fue un ave planeadora, limitando el aleteo al carreteo y posterior
despegue, aprovechando las fuertes corrientes térmicas para su
majestuoso vuelo que provenían del océano Pacifico, antes de que
las cordilleras llegaran a las alturas que presentan en la
actualidad. Por lo tanto, Argentavis magnificens resulto
ser hasta el momento el ave voladora de mayor tamaño del mundo.
Onactornis depressus.
Cabrera, 1936.
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Onactornis depressus Onactornis depressus Onactornis depressus |
Onactornis depressus Onactornis depressus |
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Cráneo de Onactornis depressus de Argentina,
comparado con el cráneo de un Condor. |
Aspecto en vida
de Onactornis depressus. |
Ave. Todos
los Paleontólogos se ponen de acuerdo de que Onactornis depressus
fue el ave corredora mas grande de todas las épocas. Su nombre
significa "Jefes de las aves" y no es por nada. Su masa
corporal esta estimada en unos 800 kilogramos aproximadamente. Todas
las aves corredoras que se diversificaron en Sudamérica por lo
general son carnívoras, por acepción de este ejemplar, el cual era
carroñero, o por lo menos los investigadores creen esto. Su enorme
tamaño y un cuerpo robusto y grande no reúne las características
necesarias para ser un depredador. Pero seguro que su gigantesco
cuerpo asustaba a otros depredadores como Thylacosmilus, apropiándose
rápidamente de su presa mal herida o muerta. Tenia un pico muy
desarrollado y duro, especializado en romper huesos. Su tamaño era
de aproximadamente de 2,5 metros de altura y sus alas eran tan
reducidas que prácticamente pasaban de ser percibidas. El
desarrollo de grandes zonas de praderas y altos pastizales, sumados
a la falta de depredadores primarios en el continente, es la
explicación que encuentran los científicos para explicar la
magnitud de estos fabulosos animales desaparecidos. Sus restos
provienen principalmente de los depósitos sedimentarios de la
Provincia de Buenos Aires, Argentina, cuya antigüedad seria de 6
millones de años antes del presente.
Brontornis
burmeisteri. Moreno & Mercerat,
1891.
Ave. Es un género
extinto de aves no voladoras gigantes y depredadoras que
vivían en la Patagonia.
La única especie actualmente aceptada
como válida es B. burmeisteri, ha sido
tradicionalmente incluida en la familia Phorusrhacidae
("aves del terror") por su gran tamaño y estilo de vida
depredadora, y más precisamente en la subfamilia
Brontornithinae, que contenía formas muy grandes y
corpulentas. Se conoce a partir de huesos,
principalmente de las patas y los pies, pero también por
algunas piezas de cráneo y columna vertebral, que se
encuentra en varias localidades de la provincia de Santa
Cruz. B. burmeisteri fue la especie más
grande de su grupo, con una altura de alrededor de 2,80
metros y un peso estimado de 350-400 kg,
por lo que es el tercera ave más pesada
según los conocimientos actuales (después de
Aepyornis maximus y Dromornis stirtoni),
y los depredadores terrestres más grandes de su tiempo y
lugar. Debido a su volumen, es probable que tuviera un
estilo de vida entre un depredador de emboscada y uno
que perseguía activamente la presa, saltando sobre ella
y derribándola por la fuerza de ataque después de una
corta persecución. Era el carnívoro dominante de la
Patagonia durante el Mioceno, siendo capaz de matar
incluso a grandes animales como el elefante
Astrapotherium y el depredador
Thylacosmilus (un marsupial con dientes de
sable). Convivió con algunos forusrácidos más pequeños y
activos como Phorusrhacos; pero aparentemente se
extinguió antes de la aparición del inmenso
Argentavis, la mayor ave voladora de la que se
tiene constancia.
Macranhinga paranensis.
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Macranhinga paranensis Macranhinga paranensis Macranhinga |
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Macranhinga paranensis Macranhinga paranensis |
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Comparación
del tarsometatarso de la especie gigante extinguida
Macranhinga con el de la especie viviente. |
Barrancos del
Rió Paraná. Portador de fósiles. |
Aspecto de
Biguá-víbora fósil Macranhinga paranensis de mayor tamaño
que su representante viviente. |
Ave.
Las anhingas son aves integrantes del orden de los
Pelecaniformes que habitan ambientes de agua dulce y tienen
estrechos vínculos de parentesco con los cormoranes y los biguás.
Presentan un largo y delgado cuello y un pico recto y muy
puntiagudo. Son buenas voladoras, alternando el vuelo batido de sus
alas con el planeo en las corrientes ascendentes de aire caliente.
La propulsión en el agua es imprescindible para ellas, ya que su
dieta se compone casi exclusivamente de peces. Nadan lentamente
sobre la superficie, con la mayor parte del cuerpo sumergido y
asomando el cuello y la cabeza, lo que les da el aspecto de una
víbora; su nombre vulgar deriva precisamente de esta apariencia.
Este tipo de natación es alternada con cortos períodos de buceo, en
los cuales "arponean" a los peces con sus afilados picos. A manera
de síntesis simplificada de la historia geológica de la región,
podemos decir que los sedimentos más antiguos de la base de las
barrancas del Paraná, integrantes de la Formación Paraná, fueron
depositados por una extensa ingresión marina que a fines del Mioceno
medio (hace aproximadamente 15 millones de años) formó el denominado
"Mar Paranense". Dicho mar penetró desde el Océano Atlántico,
cubriendo el noreste de la Argentina, oeste del Uruguay y hasta el
sur del Paraguay. Sus aguas templado-cálidas y poco profundas
albergaron una rica fauna de peces óseos, tiburones y rayas; entre
los mamíferos fueron abundantes los cetáceos, como así también se ha
reportado la presencia de restos fósiles de focas y dugongos o vacas
marinas. No obstante, constituyen las evidencias fósiles más comunes
y fácilmente reconocibles, las variadas formas de invertebrados que
habitaban el litoral de aquel antiguo mar, destacándose entre los
moluscos las enormes ostras. Con posterioridad al retiro del "Mar
Paranense" y a lo largo de la amplia cuenca del incipiente río
Paraná, comenzaron a depositarse desde el Mioceno tardío y también
durante el Plioceno (aproximadamente entre los 10 y los 5 millones
de años antes del presente) sedimentos fluviales compuestos
principalmente por arenas blancas, amarillas y ocráceas. Estos
sedimentos conforman la porción mayoritaria del paquete de estratos
típicos observables hoy en día en las barrancas de los alrededores
de la Toma Vieja en la ciudad de Paraná. La base de esta última
formación geológica, denominada Formación Ituzaingó, es portadora de
una rica y variada fauna extinguida de vertebrados que se conoce
como "Mesopotamiense". Entre las aves exhumadas de aquella fauna "Mesopotamiense"
es particularmente interesante el hallazgo de restos fósiles
pertenecientes a una especie de biguá-víbora o anhinga gigante, cuyo
nombre científico es Macranhinga paranensis, que
habitó las márgenes forestadas de aquel primitivo río Paraná.
Gryposuchus
neogaeus. Burmeister, 1885.
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Paleoreconstruccion.
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Cráneo exhibido en el Museo
de La Plata. |
Cocodrilo. Es un género extinto
de crocodiliano gavialoide. Es el género tipo de la subfamilia
Gryposuchinae. Sus fósiles han sido hallados en varios países de
Suramérica, como Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil y Perú. El
género existió durante principios y mediados del período Mioceno.
Una especie recientemente descrita, G. croizati, tiene
una longitud estimada de 10 metros. La especie tipo de
Gryposuchus es G. neogaeus. Especimenes de
esta especie fueron descritos inicialmente de Argentina en 1885,
aunque fueron referidos al género Ramphostoma.No fue
sino hasta 1912 que se le asignó su propio género con la descripción
de una nueva especie de Brasil, G. jessei. Algunos
gaviales griposuquinos como Siquisiquesuchus y
Piscogavialis han sido hallados en localidades
que se cree eran depósitos de ambientes costeros.La presencia de
Gryposuchus en la formación Urumaco de Venezuela, que
incluye estratos marinos, le da crédito a la idea de que los
griposuquinos pueden haber vivido en ambientes costeros. Sin
embargo, ciertas localidades donde se recuperó material
perteneciente a la especie G. colombianus, como la
zona de La Venta, Colombia , claramente eran depósitos de ambientes
de agua dulce, lo que indica que la hipótesis de un estilo de vida
costero para los griposuquinos no puede generalizarse.
Boidedae ident.
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Ofideo. Hace algunos años atrás, un Paleontólogo
del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires se
encontraba revisando las colecciones de dicha institución, hallo el
fragmento de una enorme vértebra que, en un principio, fue
atribuida a restos de un Dinosaurio. Al consultar los registros del
inventario del Departamento de Paleontología de Vertebrados
"Florentino Ameghino" del Museo, se dieron cuenta los
investigadores de que se trataba de un enorme vertebrado que vivió
durante el Terciario, mucho después de la desaparición de los
grandes reptiles de la Era Mesozoica. La pieza en cuestión fue
hallada por el Geólogo Roberto Ferello en el año 1953, en
sedimentos de origen continental de la zona comprendida entre los
lagos Musters y Colhue Huapi, al sur de la Provincia de Chubut. Hoy
sabemos que esta vértebra pertenece al Ofidio (Serpientes y víboras)
mas grande de todos los tiempos. Calculamos después de hacer varias
comparaciones con especies vivientes y extinguidas, este enorme
animal midió unos 20 metros de largo. Su cráneo tuve que medir
unos 70 centímetros, con lo que la abertura bucal le permitía
engullir presas de mas de un metro de circunferencia, como los
Astrapotherios y otros Notoungulados de la época.
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Caiman lutescens.
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Caimán latescens
Caimán latescens Caimán latescens Caimán latescens Caimán latescens
Caimán latescens Caimán latescens |
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Mandíbula inferior y placas
óseas de Caimán latescens del Mioceno. |
Vista superior
de cráneo de Caimán. |
Aspecto del genero de
cocodrilo prehistórico Caimán latescens. |
Reptil. Los cocodrilos constituyen un
grupo originado en el Triásico; su posterior desarrollo y expansión
ocurre desde el Cretácico y Terciario, especialmente asociado con
regiones de latitudes medias-tropicales a ecuatoriales. Han ocupado
un nicho ecológico amplio, tanto marino como continental, siempre
vinculado con áreas acuáticas (costaneras, humedales, etc.). Los
cocodrilos no son buenos indicadores paleoecológicos, aunque su
presencia está relacionada a climas cálidos en lugares donde el agua
no escasee. Las dos especies actuales de caimanes en el país viven
asociadas a cuerpos permanentes de agua. La mayor parte de los
materiales recolectados proceden de los afloramientos de la
Formación Ituzaingó, a unos 800 metros al sur del puerto de Villa
Urquiza. En la zona del puerto y hasta unos 400 metros al norte y
sur del mismo, aflora un paquete de unos 6 metros de arcillas
verdosas y arenas blanquecinas o gris verdosas que contienen niveles
con Ostrea patagonica y Pecten paranensis
(invertebrados). Este nivel pertenece a la Formación Paraná (Mioceno
medio) y es recubierto en discordancia por las arenas blanquecinas y
amarillentas de la Formación Ituzaingó (Mioceno superior -
Plioceno). Esta última unidad estratigráfica, de origen fluvial,
labró paleocauces sobre la marina precedente produciendo en su
contacto acumulación de material clástico más grueso y,
particularmente, una concentración de material óseo de diverso
origen. Estos restos, al igual de los que fueron anteriormente
descriptos provienen de un nivel estratigráfico inferior de la
Formación Ituzaingó, al cual, informalmente, se lo conoce con el
nombre de «mesopotamiense» y que representa niveles de mayor energía
en un ámbito fluvial desarrollado sobre la secuencia marina de la
Formación Paraná. Esto plantea la posibilidad que algunos de estos
cocodrilos hayan vivido en el ámbito marino y otros en los
costaneros o en sus humedales. Si bien este tema no nos ha sido
posible resolver, se cree que esta comunicación sirve para
replantear algunos de los criterios utilizados hasta el presente en
el análisis de este tema y proponer nuevos puntos de vista para su
análisis. Anteriormente se han colectado
huesos
fósiles de cocodrilos del ‘Mesopotamiense’, entre ellos el dentario
derecho de un alligatórido gigante, al cual denomina Alligator
lutescens, sobre el cual se discute su sinonimia con
Caiman tutescens.
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Phrynops geoffroanus. |
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Phrynops geoffroanus Phrynops geoffroanus Phrynops geoffroanus Phrynops geoffroanus Phrynops geoffroanus Phrynops |
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Placa y esqueleto de
Phrynops. Museo Punta Hermengo |

Aspecto del Quelonio
Mioceno Phrynops geoffroanus. |
Reptil. El registro fósil de tortugas en
América austral es muy rico e incluye localidades en el sur de la
Patagonia donde las condiciones climáticas actuales impiden el
establecimiento de quelonofauna. Los
fósiles más antiguos que se conocen de la familia Chelidae datan del
Cretácico inferior en Patagonia. Estos quélidos dulceacuícolas
actualmente están representados por algunas especies vivientes con
una distribución disyunta en América del Sur, desde el norte de
Venezuela hasta la Argentina central templada y Australasia, como
resultado de un pasado biogeográfico gondwánico.
El género Phrynops está
registrado desde el Mio-Plioceno de la Argentina y el Mioceno
superior de Uruguay.
Los antecedentes Los registros fósiles atribuidos al género
Phrynops, por el momento están restringidos a
sedimentitas del noroeste argentino (Catamarca y Tucumán) y al área
de la Mesopotamia, en Argentina; y al Departamento de San José en
Uruguay. Restos que han sido asignados a Phrynops
también se mencionan para sedimentitas pleistocenas del
Carcarañá, provincia de Santa Fe. Desde el siglo pasado, la existencia de placas fósiles
y material fragmentado ya ha sido mencionada por Bravard (1858);
Burmeister (1885); Ambrosetti (1893) quienes determinaron a nivel
específico placas aisladas, pese a la naturaleza fragmentaria del
material. Wieland
(1923); cita para la región del Paraná a Parahydraspis
paranaensis como un nuevo taxón dentro de pleurodira.
Mlynarski al referirse a las tortugas de Paraná, consideró a
Parahydraspis paranaensis como un sinónimo de
Phrynops geoffroanus.
En el "Mesopotamiense" se han registrado abundantes y
numerosas tortugas, principalmente perteneciente a la familia
Chelidae, género Phrynops. Los quélidos,
considerados buenos indicadores paleoambientales, señalarían
condiciones subtropicales y húmedas, en áreas bajas, inundables y
con abundante vegetación. Por lo cual no resulta raro que haya
existido una mayor variedad de tortugas acuáticas, entre otros
reptiles.
Megapiranha paranesis.
Pez. En el Museo de La Plata
revelan un enigma paleontológico. El ejemplar medía más de un metro.
Que hace unos 10 millones de años los ríos de la Mesopotamia
Argentina, estaban habitados por una megapiraña -un pez carnívoro de
más de un metro de largo- era algo que se suponía desde hace tiempo.
Sin embargo hasta el momento no había pruebas de su existencia. Fue
un investigador platense quien las halló; no en un trabajo de campo,
sino revisando antiguas cajas con fósiles indiferenciados en los
depósitos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. La reciente
publicación de su hallazgo despertó gran interés, tanto en el ámbito
de la paleontología como en el de la divulgación científica.
Revistas como la National Geographic se hicieron eco del
descubrimiento del doctor Alberto Cione, paleontólogo del Museo de
La Plata e investigador del Conicet. Es que su hallazgo vino a
resolver además un misterio paleontológico: el del salto evolutivo
que separa a las pirañas actuales con el pacú, un pariente herbívoro
mucho más primitivo. Aunque se conoce ahora, la historia del
descubrimiento se remonta a fines de los '80, cuando Cione -a cargo
de la colección de peces de la división de Paleontología de
Vertebrados- revisaba antiguas cajas con material fósil sin
identificar. Esas piezas habían sido desenterradas de las barrancas
del Río Paraná, cerca de la localidad de Villa Urquiza, hacia el
1900, y desde entonces permanecían guardadas. Ancestro directo de
las actuales pirañas, aunque de un tamaño cinco veces mayor, las
megapirañas habrían habitado los ríos, y quizás también las lagunas,
de la mesopotamia hace entre 8 y 15 millones de años. Nadie está
seguro, sin embargo, de qué se alimentaban exactamente. Es posible
que su dieta fuera diversa, como la de las pirañas actuales, que si
bien son eminentemente carnívoras, también comen plantas y frutos.
Lo que sí se sabe es que coexistían con enormes bagres, delfines de
agua dulce, tortugas y cocodrilos de muy diversos tipos, incluso uno
labial de rostro alargado; toda una fauna que se extendía por una
amplia región geográfica hasta el Amazonas. Pese a que las únicas
pruebas de su existencia se hallaron en nuestro territorio, es muy
probable que las megapirañas hayan llegado a habitar también gran
parte de los ríos de Sudamérica. Por entonces las temperaturas
globales eran mucho mas altas que ahora, y las cuencas del Paraná y
el Amazonas no estaban, como hoy, aisladas una de otra.
Pliolestes.
Mamífero
Marsupial. Se
encuentra dentro de la familia Coenolestidae. Se trata de un pequeño
marsupial con características de reproducción muy compleja y
primitiva entre los mamíferos. Su dieta era principalmente insectívora,
aunque es muy probable que tuvieran hábitos carroñeros cuando se
le presentaba la ocasión. Su aspecto no era para nada similar a una
zarigüeya como en otros casos, sino de un pequeño roedor (como una
laucha). Son autóctonos y endémicos de América del sur, y que en
la actualidad se encuentra representado por dos géneros vivientes
en los parámetros de las selvas andinas, y por otro lado, dos géneros
extintos y emparentados con Pliolestes, que vivieron durante el
Oligoceno y Mioceno respectivamente, con formulas dentarias mas
especializadas. Si bien sus restos fueron hallados en la Provincia
de Chubut, en los últimos años los Paleontólogos han hallado y
colectado ejemplares muy bien preservados en la Provincia de Buenos
Aires.
Microtragelus
(=Argyrolagus) argentinus.
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Mamífero Marsupial.
Fue un pequeño mamífero marsupial de tamaño pequeño, como un ratón
(aprox. 40 cm de largo), emparentado con los actuales canguros de
Australia y las zarigüeyas de América del sur. Su apariencia es
muy semejante a las actuales ratas canguros de Egipto. Tenia largas
patas traseras y brazos cortos. Sus mandíbulas eran con apariencia
rodariforme. Tal vez, tuvo orejas largas, pero estas no se han
preservado como fósiles. Se alimentaba de vegetales e insectos y
probablemente tuvo hábitos crepusculares o nocturnos. Sin embargo,
Argyrolagus fue parte de una evolución notable e independiente que
tuvo lugar en Sudamérica durante los últimos 70 millones de años,
cuando esta quedara aislada del resto de las masas continentales y
se desarrollara una fauna única y que no se repitió en otras
partes del mundo. Estos marsupiales, mamíferos con bolsa, habían
ocupado nichos ecológicos que en otras partes del mundo estaban
ocupados por mamíferos placentarios.
Homalodotherium
cunninghanni.
Lydekker, 1894.
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Maxilar de Homalodotherium
cunninghanni del Mioceno de Patagonia en el Museo de La
Plata |
Reconstrucción. |
Mamífero
Notoungulado.
Es un género extinto de mamíferos placentarios del orden
Notoungulata que vivió en el Mioceno Inferior, hace alrededor de 20
millones de años en Argentina. Los calicoterios (perisodáctilos de
Eurasia), los perezosos terrestres y los osos panda son un notable
ejemplo de convergencia evolutiva con los homalodoterios. Muchos
notungulados no eran mayores que conejos, pero algunos se parecían
más a caballos o a hipopótamos. La mayoría de los notungulados tenía
pezuñas, pero Homalodotherium poseía garras en los cuatro
dedos de cada pata. En América del Sur evolucionó una amplia gama de
animales herbívoros con pezuñas, en completo aislamiento porque, en
aquella época, América del Sur era una isla-continente como
Australia. Al contrario que su pariente Toxodon, los caninos
no estaban desarrollados. Por la forma del cráneo se supone que
desarrolló una pequeña trompa. Sus extremidades anteriores eran
largas, y las posteriores, más cortas, con lo que abandonaron la
posición cuadrúpeda. En las patas delanteras tenían garras enormes y
curvadas, que probablemente usaban para agarrar las hojas de los
árboles ya que eran ramoneadores en los bosques y es posible que se
pusiesen de pie sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas más
altas. Sus miembros eran gruesos, por lo que no parece que pudiera
alcanzar gran velocidad. Medía 2 metros de longitud. La función de
las garras se mantiene en el misterio; quizás usaba las garras para
desenterrar raíces y bulbos jugosos o para agarrarse y trepar por el
tronco de los árboles. Tal vez se incorporaba también sobre las
patas traseras a fin de doblar ramas y comer hojas. Se ha comparado
a los homalodoterios con caballos con garras. La comparación sin
embargo no es demasiado apropiada. Si bien la cabeza y el cuerpo se
parecían un poco a los del caballo, las extremidades eran pesadas y
no servían para correr.
Typotheriopsis chasicoensis.
Cabrera y
Kraglievich, 1931.
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Fragmento de Maxilar de
Typotheriopsis. |
Reconstrucción de
Typotheripsis. |
Mamífero
Notoungulado.
Los
dientes de Typotheriopsis presentan una especialización primitiva a
comparación de otros notoungulados de la época. Se asemejaban a los de un
roedor, con incisivos promitentes en la parte anterior,
separados por una diastema de los premolares y los molares situados
en la parte posterior. Sin embargo, los incisivos cincelados, provistos de
raíces y que no crecían d forma permanente como el de los roedores,
estabas especializados para morder y no para
roer. Su cráneo era corto y tosco. Su cuerpo era elastiazado con
extremidades relativamente alargadas. Su alimentación consistía
principalmente de los típicos pastizales pampasicos de la región, con
raíces y bulbos que incorporaba a su dieta.
Astrapotherium
magnum.
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Astrapotherium magnun Astrapotherium |
Astrapotherium magnun Astrapotherium magnun |
Astrapotherium magnun |
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Cráneo y
mandíbula de Astrapotherium magnun en el Museo de La Plata,
Argentina. |

Reconstrucción
en vivo del extraño Astrapotherium magnun. Imagen gentileza
de PaleoLatina dirigido por Ricardo Pasquali. |

Mandíbula
inferior. |
Mamífero
Notoungulado. Mientras
los Marsupiales evolucionaban, los Notoungulados hacían lo mismo
para colonizar todos los ambientes. Astrapotherium tenia 2,5 metros
de largo y pesaba 1,5 toneladas. Su cuerpo largo y bajo, con
espalda y patas algo débiles; las traseras eran mas frágiles que
las delanteras. Los pies eran pequeños y plantígrados, es decir,
todo el peso lo soportaba la planta. Los huesos de la nariz son muy
cortos y se abrían en lo alto de la frente, lo cual indica la
presencia de una trompa. Los caninos crecían durante toda su vida,
formando 4 colmillos. Los dos superiores se recortaban contra el par
inferior. Estos últimos eran anchos y sobresalían, para arrancar
plantas. Tomados todos los rasgos, parecería indicar que
Astropotherium era un animal de hábitos acuáticos, nadando y
desplazándose en pantanos pocos profundos, donde con su trompa y
colmillos arrancaba las plantas de raíz.
Chasicotherium
rothi.
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Chasicotherium Chasicotherium Chasicotherium Chasicotherium |
Chasicotherium Chasicotherium Chasicotherium |
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A la izquierda, un cráneo de Chasicotherium
exhibido en el Museo de Ciencias Naturales "Lorenzo Scaglia" y
reconstrucción. |
Mamífero
Notoungulado. Fue
un "Notoungulado" de gran tamaño descubierto en la
formación Chasico, Provincia de Buenos Aires, cuyos sedimentos
poseen una antigüedad entre 10 y 9 millones de años. Era un herbívoro
que prefería ambientes secos y abiertos. Guarda al igual que el
Toxodon y el Trigodon, cierta semejanza con los hipopótamos y
rinocerontes sin tener parentesco alguno. Este fenómeno es conocido
como "convergencia adaptativa o evolución paralela", es
decir, especies que nunca tuvieron contacto entre si, y su semejanza
es el resultado de adaptarse a ambientes muy similares y cubrir
nichos ecológicos iguales. Lo mas llamativo de Trigodon, es que, en
vez de tener falanges ungeales o pezuñas en sus patas, poseía unas
robustas garras. Su peso fue de una tonelada y media.
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Diadiaphorus majusculus.
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Diadiaphorus
Diadiaphorus Diadiaphorus
Diadiaphorus Diadiaphorus
Diadiaphorus Diadiaphorus
Diadiaphorus |
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Restos de dos cráneos y
metatarsos de Diadiaphorus del Mioceno de Chubut. Al lado,
detalle de la estructura de la extremidad. |
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Aspecto de equino que
presentaba el extinto Diadiaphorus, un notoungulado extinto
de Sudamerica. |
Mamífero
Notoungulado.
La difusión de las planicies abiertas por todo el continente
sudamericano contribuyo a la evolución de unos animales corredores
de estructura ligera. Los proteroterios (primeras criaturas) eran
animales con aspecto de caballos, que vivieron entre el final del
Paleoceno hasta el final del Plioceno. Estos han experimentado
cambios evolutivos y adaptaciones paralelas a los verdaderos
caballos de Norteamérica, incluso mucho antes que en cualquier otro
sitio. El Diadiaphorus debió tener un aspecto muy
semejante al antílope de cuello corto o un poney. Tenia el tamaño
semejante al de una oveja, pero con las patas de un caballo de tres
dedos. Aunque los huesos pares de las extremidades (cubito, radio y
tibia, peroné) nunca llegaron a fundirse, como ocurrió después con
los caballos auténticos, las patas eran largas y delgadas. El digito
central (el tercero) era muy grande y soportaba todo el peso del
animal, mientras que los dos situados en cada lado (el segundo y el
cuarto) se habían atrofiado. La cabeza era corta y gruesa, y la caja
craneal era bastante grande. Debido a que las coronas dentarias eran
bajas, es probable que Diadiaphorus ramoneara la
vegetación mas blanda, los arbustos y los árboles de las planicies
patagónicas.
Protypotherium
australe. Ameghino, 1885.
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Cráneo de Protypotherium. |
Rama Mandibular de
Protypotherium. |
Reconstruccion. |
Mamífero
Notoungulado.
Los antecesores de
Protypotherium son conocidos desde mediados del Paleoceno en América del
Sur, pero el genero propiamente dicho se lo conoce desde las primeras
etapas del Mioceno. Este tenia el tamaño algo mayor al de un conejo, de
aproximadamente unos 40 centímetros de largo. Su cola y patas eran
relativamente largas. Su cráneo semejante de un roedor en forma de punta
desde atrás hacia delante. La rareza principal que encuentran los
Paleobiologios en esta especie, se halla en sus mandíbulas, compuestas
por unos 44 dientes sin especialización alguna. Su cuello era corto y su
cuerpo alargado. En sus patas se pueden observar fácilmente las falanges
unguales (base de la garra), que podrían utilizarse para cavar sus
propias madrigueras, o bien apropiarse de las cuevas de otros animales y
modificarlas según sus necesidades. Es probable que Protypotherium
comiea follaje y en algunos casos, hasta carroña.
Géneros relacionados:
Protypotherium antiquum, Typotheriopsis chasicoensis, Pseudotypotherium
histatum y Mesotherium cristatum.
Theosodon garretorum.
Ameghino, 1887.
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Cráneo y mandíbula de
Thesodon.
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Reconstrucción en vivo
de Thesodon.
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Mamífero
Notoungulado.
Era
un notoungulado de unos dos metros de longitud, y muy común durante el
Mioceno del territorio Argentino. Seguramente esta criatura trotaba en las
amplias llanuras de la región pampeana. Con su cuello largo debió
parecerse a un guanaco moderno. La diferencia principal con el genero lama
debió estar en sus patas, ya que Tesodon tenia tres dedos y por ende eran
mucho mas pasados. Por el tipo de fosas nasales en su cráneo, podría
haber tenido una trompa pero de menor importancia que Macrauchenia
patagonoca (Pleistoceno), sino como la de un antílope actual. Su mandíbula
inferior era muy delgada y alargada, en cuya boca había una dentadura
completa, formada por unas 44 piezas dentarias (el máximo para los mamíferos
placentarios), lo que es algo poco frecuente para un mamífero del
Cenozoico tardío. Al igual que sus parientes, este animal se alimentaba
en los pastizales de la Región Pampeana.
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Homunculus
patagonicus. |
| Homunculus patagonicus Homunculus patagonicus Homunculus patagonicus Homunculus patagonicus Homunculus patagonicus
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Cráneo del
primate Homunculus in situ en el sedimento. |

Cráneo de
Homunculus patagonicus depositado en el Museo de
Paleontología de Córdoba. al lado, reconstrucción en vivo. |

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Mamífero
Primate.
Fue un primitivo primate (monos) aloctono, cuyos ingreso al
continente fue hace 30 millones de años según la evidencia fósil
reunida hasta el momento. Vivió en el Rió Pinturas, en la Patagonia Argentina durante la edad Santacrucense. El hallazgo de
estos mamíferos indican que durante parte del Mioceno temprano, el
sur Argentino tenia condiciones ambientales muy semejantes a las que
hoy podemos observar en la selva misionera y amazónica. Su tamaño
es muy pequeño y no pesarían mas de 1 kilogramo. Al igual que sus
representantes vivientes, su dieta era omnívora. Comían insectos,
frutos, pequeños mamíferos etc. Lo que mas llama la atención de
estos primates es su "encefalizacion progresiva", es
decir, el aumento de la corteza cerebral a comparación de su tamaño,
lo que le permitiría retener información e inteligencia, pero en
este periodo algo muy remoto.
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Killikaike blakei. |
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Killikaike blakei Killikaike blakei Killikaike blakei Killikaike blakei Killikaike blakei Killikaike blakei Killikaike blakei Killikaike |
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Material
in-situ del primate. El fósil del cráneo de
Killikaike y reconstrucción del aspecto original. |
Mamífero
Primate.
Un
grupo de paleontólogos ha hallado en la Patagonia Argentina un
cráneo de primate que aporta relevantes datos sobre la evolución del
tamaño cerebral de esta especie.
Los resultados del
estudio del que está considerado el mejor resto craneal de un
primate preservado en Argentina aparecieron publicados en la revista
PNAS, firmados por el equipo que dirige el paleontólogo Tejedor en
la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la
Patagonia "San Juan Bosco". Los primates sudamericanos nada tienen
que ver con el origen del hombre, se encuentran ampliamente
distribuidos y son diversos en Centroamérica y Sudamérica, pero su
registro fósil es sumamente escaso, aparte de que los restos se
fragmentan con facilidad. El nuevo cráneo descubierto muestra un
rostro completo y sin deformaciones; el hueso frontal conserva
intacto el espacio interior de los lóbulos frontales del cerebro y
se mantiene además la mayor parte de los dientes superiores casi sin
desgaste. El fósil corresponde a un nuevo género y especie de
primate denominado Killikaike blakei, en homenaje a la
estancia de procedencia (Killik Aike Norte) y a sus propietarios,
los señores Blake. Lo más
sorprendente detectado en el primate Killikaike blakei
son las avanzadas y modernas proporciones de su cerebro, unos
rasgos que desvelan que su gran crecimiento cerebral habría ocurrido
aproximadamente doce millones de años antes que en los ancestros
africanos del hombre. No obstante, el
rostro y los dientes aún presentan ciertos caracteres primitivos, lo
que podría implicar que sus habilidades cognitivas probablemente
precedieron a las relacionadas con hábitos alimentarios. Tejedor
explicó que el primate fue localizado cubierto por una roca de
ceniza volcánica y sólo se podía apreciar una mínima parte de la
superficie dental. El primer paso fue verificar, mediante una
tomografía computerizada, si dentro de la roca había realmente un
cráneo y, el segundo, corroborar el lugar de procedencia. Esta
segunda tarea fue sencilla, porque en las cercanías había un
yacimiento con fósiles procedentes precisamente de un nivel de
cenizas volcánicas, donde el pasado año se halló un espécimen
adicional de este género. Ello permitió un análisis químico de la
roca ubicada alrededor del cráneo y se comprobó que la misma tenía
una antigüedad de hace 16.4 millones de años, coincidente con el
Mioceno temprano, período del Terciario que comenzó hace 23 millones
de años y concluyó hace unos seis millones de años. Además se
concluyó que el nuevo fósil de primate era de la subfamilia de los
cebinos, en la que se incluyen los actuales monos ardillas (género
Saimiri) y los capuchinos (género Cebus).
La particularidad de los cebinos es su cerebro muy desarrollado
respecto al tamaño corporal, lo que también se da en los ancestros
humanos, los homínidos africanos. Los monos ardillas y capuchinos
manifiestan comportamientos asociados con una notable inteligencia,
viven en complejos grupos sociales e, incluso, los capuchinos pueden
manipular instrumentos rudimentarios.
Glyptatelus.
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Mamífero
Xenarthro. Pertenecen
a una familia muy particular de Xenarthros extinguidos, los
"Glyptodontidae". Tenían una coraza ósea (Cingulata) autóctonos
de América del sur, de tamaño mediano, alcanzando una notable
diversificación durante el Plioceno y Pleistoceno. Su caparazón óseo,
espeso y rígido, formado por placas soldadas entre si, con dentición
especializada para la dieta herbívora, alimentándose
principalmente del pastoreo se convirtieron rápidamente en animales
exitosos para los pronunciados cambios climáticos que se
aproximaban. Su coraza no les permitía realizar grandes movimientos
ni realizar cuevas, ya que estas no presentaban bandas móviles como
los peludos y mulitas actuales. Su cola probablemente estaría
provista de unos anillos óseos y un tuvo largo al final de la
misma, como los ejemplares mas recientes extintos, pero la ausencia
por ahora de estos restos no afirma de que sea así. Su cráneo era
grande y tosco, cubierto en la parte superior por un escudete de
placas, lo que protegía al animal cuando era atacado por predadores
de la época, como las gigantescas Aves o los Marsupiales dientes de
sable. Sus patas eran muy cortas y robustas como para soportar el
peso del animal. Su fémur totalmente desproporcionado a comparación
a otros huesos largos, y la pelvis soldada al caparazón del animal.
El mismo vivió durante el Mioceno de Chubut, Argentina.
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Protamandua. |
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Protamandua Protamandua Protamandua Protamandua |
Protamandua Protamandua Protamandua Protamandua |
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Cráneo y
mandíbula del llamativo
Xenarthro. |
Aspecto en
vivo de Protamandua. |
Mamífero
Xenarthro. Genero
de mamífero Xenarthro (Vermilingua) de tamaño mediano a
moderadamente grande, terrícolas y semiarbolicolas. Es muy probable
que, al igual que sus representantes actuales y sus parientes
gigantes del Pleistoceno, tuviera un pelaje formado por pelos
cerdosos, espesos y duros. Poseían una cola muy larga, la cual
duplicaba la longitud total. Su cráneo es muy particular y a veces
cuesta a simple vista identificarlo como tal. El mismo tiene forma
alargado, delgado, ligeramente curvado en la parte inferior y
termina en un hocico romo. Su maxilar tiene la misma longitud,
siendo muy poco movible el inferior, ya que su boca se vería como
una pequeña hendidura. Según las características morfológicas
del cráneo podemos decir que sus ojos y orejas eran muy pequeñas.
Su columna vertebral es algo corta y ancha. Sus extremidades cortas.
Las delanteras tienen cuatro dedos provistos de unas falanges úngeles
muy robustas y comprimidas, las cuales se asemejan a las garras de
un ve rapaz. Los posteriores son menos robustas que las anteriores,
tienen pies con cinco dedos. Su lengua era larga y estrecha, la que
serviría para alimentarse de hormigas, termitas y otros pequeños
insectos, con la cual llegaría hasta los rincones menos accesibles.
Es probable que tuviera un metabolismo algo lento. Los fósiles de
este llamativo mamífero es algo escaso, sus restos aparecen en el
Mioceno y Plioceno de Patagonia y en la Provincia de Buenos Aires.
Chubutherium s.p.
Mamífero
Xenarthro. Pertenece
al grupo de los mamíferos Xenarthros, los cuales no han dejado
descendiente, ya que los mismos son exclusivos del Oligoceno y
Mioceno de América del Sur. Su parentesco esta relacionado con los
Milodontidos, compartiendo algunos semejanzas, entre ellas, caminar
sobre los nudillos, poseer una serie dentada muy simple, con pocos
molares sin esmalte, y con evidencias de poseer algunas placas térmicas
o huesecillos que estaban ubicadas en la piel del animal. Formando
una especie de coraza oculta por debajo de la pelambre. Su
alimentación era exclusivamente herbívora, y probablemente omnívoro
ocasional, pero esta ultima hipótesis no esta lo suficientemente
comprobada. Sus restos fósiles son muy pocos y fragmentados, por
ello no podemos dar mas precisión sobre el presente genero. Sus fósiles
proceden de distintos sitios de Patagonia, Argentina.
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Palaeomyrmidon. |
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Palaeomyrmidon Palaeomyrmidon Palaeomyrmidon Palaeomyrmidon Palaeomyrmidon Palaeomyrmidon Palaeomyrmidon |
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| Aspecto del
extraño Palaeomyrmidon. |
Cráneo del
pequeño perezoso
Palaeomyrmidon. |
Mamífero
Xenarthro.
Descrito
por Rovereto en 1914, cuya especie tipo es conocida por
un cráneo casi completo, de unos 10 centímetros de
largo, procedente de sedimentos del Mioceno tardío de
Argentina. Genero
monotípico de Xenarthros de tamaño similar al de una ardilla, pero
con aspecto similar al de un oso hormiguero actual. Palaeomyrmidon
fue estrictamente arborícola, insectívoro y melivoro. En la
actualidad se encuentran representado por un único genero, conocido
como Cyclopes didactylus, endémico, de neotropica. Las patas de este singular
fósil son parecidas a otras especies ya mencionadas, por tener las
delanteras provistas de cuatro dedos, de los cuales dos tienen
enormes y afiladas falanges ungueales o garras. Este pequeñísimo
animal vivió en las abundantes selvas sub-tropicales de la antigua
Patagonia, donde podía estar bien refugiado de los principales
depredadores de la época. El tamaño de las fosas oculares señalan
hábitos nocturnos. Es probable que fuera algo lento y de aspecto
pesado, pero podía trepar los árboles con cierta facilidad con su
larga cola prensil, al igual que lo hace un simio. Como hemos
adelantado su alimentaron estaba constituida por numerosos insectos,
como hormigas, termes, abejas, avispas y de las larvas de todos
estos. Se podría poner en dos patas, formando un trípode con su
cola mientras que con las patas delanteras se lavaba el alimento a
la boca. Sus restos provienen principalmente del Mioceno superior de
Chubut, Argentina.
Prolagostomus pusillus.
Mamífero
Roedor. Se
trata de un genero bien reconocido en el Mioceno Argentino. Es un
roedor caviomorfo de tamaño relativamente grande. Son herbívoros
estrictos, aunque algunos autores sostienen probables hábitos carroñeros,
ya que en sus paleocuevas o madrigueras antiguas, con frecuencia se
hallan restos óseos pertenecientes a otros animales de la época
con marcas a sus dientes, pero también se puede tratar de una
actividad propia de los roedores, de roer cosas duras para evitar el
crecimiento descontrolado de sus incisivos. Este animal también se
encuentra representado por otros dos géneros de su familia, uno de
ellos el Lagostomopsis antiquus del Plioceno, y Lagostomus maximus
del Pleistoceno y Holoceno. Se trata de especies aloctonas que
ingresaron al continente en el Oligoceno superior adaptándose
efectivamente a los nuevos cambios ambientales. A este genero lo
conocemos por sus abundantes restos fósiles, ya que no tiene
descendientes vivientes.
Phoberomys s.p.
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Fragmento de rama
mandibular de
Phoberomys en el Museo de La Plata. |
Tamaños comparativos
con un humano y un carpincho, el roedor viviente de
mayor dimensión. |
Mamífero
Roedor.
Era un roedor caviamorfo endémico y
autoctono (?) de América del sur, de tamaño grande. Generalmente
cuando hablamos de roedores nos imaginamos las ratas o lauchas.
Phoberomys era algo mas grande que un cerdo domestico y superaría
los 200 kilos de peso. Esta emparentado con el súper roedor del
Plioceno "Telicomys" (ver). Su cuerpo era grande y de
aspecto rechoncho. Sus extremidades eran largas y angostas. Su
maxilares y ramas mandibulares estaban provistas por cuatro molares
y incisivos con 2 centímetros de espesor. Su dieta estaría
adaptada a los follajes mas duros de la región. Estos ejemplares
son solo conocidos por piezas aisladas que no aportan mucha
información sobre su morfología.
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Notocetus vanbenedeni. |
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Notocetus vanbenedeni Notocetus vanbenedeni |
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Notocetus vanbenedeni Notocetus vanbenedeni |
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| Esqueleto
completo de
Notocetus vanbenedeni
en el Museo Paleontológico 'Egidio
Feruglio. |
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Reconstrucción del aspecto de
Notocetus vanbenedeni del Mioceno de
Puerto Madryn. |
Mamífero Cetáceo.
Los restos
fósiles de un delfín que vivió hace 20 millones de años fueron
descubiertos en el área del Parque Industrial Liviano, en
inmediaciones del acceso sur de la ciudad de Puerto Madryn, en
Chubut, Argentina, por científicos del Centro Nacional Patagónico (CENPAT).
Se hallaron
vértebras, costillas, algunos dientes y parte del cráneo de un
delfín de la especie Notocetus vanbenedeni. Los
sedimentos donde estaban los restos fósiles pertenecen a la
denominada Formación Gaiman, y los de esta especie de cetáceos son
abundantes en ella.
El
ejemplar medía al alrededor de tres metros de largo y presenta un
largo rostro y mandíbula. Como antecedente de ejemplares de esta
especie en la zona se destaca el hallazgo de un esqueleto casi
completo y articulado en el valle inferior del río Chubut, cerca de
Gaiman, actualmente en exhibición en el Museo Paleontológico 'Egidio
Feruglio. En el pasado este grupo de delfines estuvo ampliamente
distribuido en Nueva Zelandia, en el Norte América, en Sudamérica y
Europa. Los fósiles pertenecen a una familia de delfines que ya se
extinguió, pero está vinculada con especies de delfines que todavía
viven, aunque poseen otras adaptaciones. La especie está actualmente
representada sólo por dos especies casi extinguidas,
Platanista gangetica y Platanista indi, que
viven en India y Paquistán, en los ríos Ganges e Indo. La zona de
Puerto Madryn y Península Valdés, conjuntamente con sus áreas
costeras de influencia del Golfo San José y Golfo Nuevo, son
conocidas y se destacan, principalmente, por la variedad y
exclusividad de su fauna, pero representan también una región de
alto interés desde el punto de vista paleontológico. En los últimos
años su importancia se vio revalorizada por importantes hallazgos
de fósiles tanto de vertebrados como de invertebrados, que
permitieron ampliar el conocimiento de la diversidad biológica en el
área. En este sentido, el personal del Laboratorio de Paleontología
del CENPAT viene realizando un intenso trabajo desde 1989, que
incrementó notablemente el conocimiento de los vertebrados marinos
(mamíferos, peces y aves) del período denominado Terciario del
Atlántico Sudoccidental.
Saurocetes argentinus.
Mamífero Cetáceo.
Fue un delfín de rió prehistórico,
del Mioceno. Sus restos han sido hallados en Argentina.
Se distingue por su gran tamaño, pues podia medir mas de cinco
metros de longitud, siendo del tamaño de un gran tiburón blanco
promedio y superando con mucho a los mayores delfines de rió
modernos.
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Cetotherium. |
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Cetotherium
Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium
Cetotherium Cetotherium
Cetotherium
Cetotherium |
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Mamífero Cetáceo.
Tenía 4 metros de longitud.
Cetotherium
pertenecía a una familia de ballenas
primitivas que evolucionó a fines del Oligoceno y alcanzó su
auge durante el Mioceno, hace unos 15 millones de años.
Tenía un parecido sorprendente con la ballena gris actual
del Pacífico Norte, aunque tenía menos de la tercera parte
de su longitud.
Es probable que sus placas
fuesen bastante cortas, aunque esto resulta difícil de
determinar, ya que las ballenas, como los cuernos y los
pelos, no se fosilizan. Sin embargo, los cráneos conservan
las marcas de los vasos sanguíneos que aumentaban a las
ballenas durante su vida, y a partir de estos restos se
pueden averiguar muchas cosas. Cetotherium y
sus
familiares eran, probablemente, presas de una especie de
enorme tiburón blanco, Carcharodon,
que, a juzgar por el tamaño de los dientes que a menudo se
encuentran fosilizados, alcanzaba un tamaño similar al de
una ballena pequeña. |
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Prosqualodon australis.
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Cráneo
de Prosqualodon australis en el Museo de La
Plata y recreación. |
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Mamífero Cetáceo.
El
Prosqualodon vivió del Oligoceno a principios del
Mioceno en Australia, Nueva Zelanda y América del Sur, y
medía 2,3 m. de longitud. Su familia inmediata pueden haber
sido los antepasados de todas las demás ballenas con
dientes. Es probable que se pareciera al pequeño delfín
moderno, con un hocico largo y estrecho, provisto de dientes
puntiagudos, aptos para atrapar peces. Pero los dientes eran
primitivos, ya que todavía le quedaban dientes triangulares
en la parte posterior de las mandíbulas, como sucedía en las
ballenas más primitivas, los arqueocetos. El cráneo de
Prosqualodon se había vuelto ligero como
consecuencia de varias modificaciones que el animal
experimentó en la parte frontal. En primer lugar, el cuello
se había acortado mucho y la parte posterior de la cabeza se
unía al cuerpo y necesitaba menos apoyo y protección. En
segundo lugar, la compleja estructura mandibular de las
ballenas primitivas se había simplificado considerablemente,
gracias a una alimentación a base de peces. Y en tercer
lugar, como el olfato ya no era el sentido fundamental que
se utilizaba para localizar las presas (el sonido había
ocupado su lugar), se redujo el complejo aparato olfatorio.
Las fosas nasales estaban situadas sobre el techo de la
cabeza, entre las cuencas oculares, donde formaban un
espiráculo (como el de las ballenas actuales). El aire
viciado que se acumulaba durante la inmersión se expulsaba
de forma explosiva cuando el animal salía a la superficie.
Acrophoca fischeri. |
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Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca Acrophoca |
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Fragmento mandibular
de
la
Formación
Paraná.
Hallazgo realizado por Sergio keiner en Entre Ríos. |
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Reconstrucción
de
Acrophoca fischeri, del Mioceno de Entre Ríos y
Puerto Madril. |
Mamífero Carnívoro.
Estos animales, identificados como
focas, son carnívoros de hábitos acuáticos. De cabeza pequeña,
redondeada, poseen el cuerpo fusiforme, con pies en forma de aletas.
Las piezas fósiles, poseen
una edad aproximada de 23 a 7 millones de años. Por las
características de los sedimentos hallados, se los reconoce como
pertenecientes al Terciario tardío (Plioceno temprano). Provienen de
la Formación Ituzaingó, mayoritariamente estéril desde el punto de
vista paleontológico, a excepción de su base que ha dado una rica
fauna continental, conocida como "Mesopotamiense" o Conglomerado
fosilífero. Dicha
formación se apoya, en discordancia erosiva, sobre la Formación
Paraná, representada por sedimentos marinos del "Mar Paranense", que
cubrió esta región a mediados y fines del Mioceno. Durante esa época
comienza la sedimentación del "Paranense", rellenando la gran cuenca
pampeana. El Dr.Frenguelli dejó sentada su consideración de que "el
mar" llegó a ocupar toda el área de la pampa hasta el pie de las
Sierras Pampenas. Si bien actualmente, varios autores no coinciden
con el avance del mar en más de una oportunidad (Aceñolaza, 1976;
Camacho, 1967; Pascual y Bondesio, 1982), nadie discute de la
existencia de procesos ingresivos y regresivos marinos en este
período. En el área de
Península Valdés afloran sedimentitas marinas del Terciario superior
correspondientes, principalmente, a la Formación Puerto Madryn
(Mioceno medio, 14 M.a.) y en menor medida a la Formación Gaiman
(Mioceno inferior, 23 M.a.), que aflora sólo en el Istmo Ameghino.
De los niveles inferiores de la misma se exhumó, en el área del
Golfo San José, un esqueleto parcial y articulado de un pinípedo de
la Familia Phociidae (focas). Este material representa el registro
más antiguo y más austral de una foca fósil para el Hemisferio Sur y
una de las más antiguas del mundo. El ejemplar se presenta algo
incompleto pero en muy buen estado de preservación, faltándole el
cráneo, las vértebras del cuello y parte de los miembros
posteriores. Una característica a destacar de la fina preservación
de este material fue la conservación del contenido estomacal, lo que
ha permitido por primera vez tener la oportunidad de conocer los
hábitos alimenticios de una foca extinguida. Los resultados
obtenidos han sido sorprendentes ya que un primer análisis
sistemático indica que esta foca probablemente pertenezca a la
subfamilia Phocinae o sea a las “focas del norte”. Por lo tanto las
implicancias filogenéticas y biogeográficas son muy amplias.
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Carcarocles megalodon. |
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Carcarocles
megalodon Carcarocles
megalodon Carcarocles
megalodon Carcarocles
megalodon Carcarocles
megalodon |
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Mandíbula del selaceo Carcarocles. |

Diente del
tiburón Carcarocles megalodon, común del Mioceno de
Patagonia y Entre Ríos, Argentina. |

Reconstrucción
del gigantesco Carcarocles megalodon. |
Pez Selaceo.
Durante el periodo Mioceno, en lo que hoy es el Cerro Gualicho en la
Provincia Patagonica de Rió Negro, entre 10 y 12 millones de años
atrás, el mar ingreso numerosas veces al continente, depositando
sedimentos con restos fósiles de vertebrados e invertebrados
marinos muy llamativos, sobre todo por sus dimensiones. Carcarocles
megalodon, fue un Selaceo (Tiburón) del cual solo se han preservado
como fósiles sus enormes dientes, ya que al igual que sus
descendientes tenían un esqueleto cartilaginoso, el cual no se
preservo en los sedimentos. Pero los estudios de anatomía comparada
realizados en los últimos años brindaron muchos datos importantes.
Carcarocles pudo tener unos 20 metros de largo y pesar hasta 50
toneladas. Los paleontólogos creen que se extinguió hace 2,5
millones de años, durante el inicio del Pleistoceno. Otros piensan
que podrían vivir en la actualidad en aguas muy profundas, al igual
que las especies de tiburones descriptas recientemente. Carcarocles
megalodon, tenia unos 45 kilogramos de dientes, los cuales
variaban su tamaño desde unos pocos centímetros hasta los 20
centímetros y cada uno pesaban 300 gramos. Se alimentaban
principalmente de ballenas, lobos marinos primitivos y grandes
peces.
Monophoraster
darwini:
|

Escudo de Mar, un equinodermo
marino, común en sedimentos Miocenos de Patagonia y Entre
Rios. |

También
conocidos como botón de mar,
Monophoraster
darwini, es un equinodermo común en el Mioceno. |
Otros
vertebrados del Mioceno Argentino:
Mamíferos: Arctoditys
sinclairi, Colpodon burmeisteri, Microbiotherium, Sparassocynus, Pseudohalmarhipus,
Proeutatus, Peltocoelus,
Asterostemma, Neuryurus, Nematherium, Analcitherium, Neonematherium,
Lagostomopsis, Cardiatherium, Anchimys, Kiyutherium, Proheptoconus,
Adinotherium, Mixotoxodon, Gyrinodon, Homalodotherium,
Tetramerorhinus prosistens,
Tetramerorhinus
cingulatum,
Picturotherium
migueli, Lambdaconus lacerum,
Heptaconus
obcallatus,
Diadiaphorus zamius,
Diadiaphorus
caniadensis,
Astrapothericulus, Asmodeus,
Miocochilius, Acrotypotherium, Typotheriopsis, Pachyrukhos,
Raulringueletia, Tremacyllus, Kawas benegasi, Prosqualodon australis, Argyrocetus, Diochotichus,
Aglaocetus morenii, Notocetus vandebedeni y Pontoplanodes.
Aves: Arthrodytes
grandis, Paraptenodytes antarcticus, Palaeosphensiscus patagonicus,
Cruschedula, Cladornis, Apterodytes, Physornis, Brortornis, Liornis
y Eucallornis, Peces: Oxyrhina, Lamna, Odontaspis,
Notidanus, Scapanorhynchus, Corax, Hemipristis, Sphirna, Galeocerdoy
y Synechodus. Reptiles: Alligator y
Gavial. Insectos:
Chubutolithes gaimanensis.
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