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PaleoGuia del Periodo Jurasico de la Republica Argentina.

El periodo Jurasico abarca un lapso de 208  a 144 millones de años antes del presenta, cuyos afloramientos geológicos son los mas escasos comparados a los otros periodos de la Era Mesozoica, pero a su vez son los mas significativos. 

Con respecto al registro fosilífero de los grandes saurios del Jurasico, corresponden en su mayoría a los hallazgos realizados en la región Patagónica, por medio de enormes restos óseos correspondientes a Sauropodos. Así mismo se han realizado notables descubrimientos de huellas fósiles en areniscas del Jurasico medio de la Provincia de Santa Cruz, pertenecientes a pequeños Dinosaurios que vivían en zonas semiáridas. La antigüedad real de estos vestigios en nuestro país corresponden principalmente al Jurasico medio, lo que confiere una especial significación para evaluar la etapa evolutiva previa a los bien conocidos Dinosaurios de otros continentes. El sitio mejor conocido por el hallazgo de grandes vertebrados corresponden a los yacimientos fosilíferos del Cerro Cóndor, no muy lejos de Paso de los Indios en la Provincia de Santa Cruz. Los estudios realizados de la paleogeografia sugiere que antes del Jurasico medio se había separado el único supercontinente de Pangea, fragmentándose en dos enormes islas. Al norte se encontraba Laurasia conformada por América del norte, Europa y Asia. Al sur se hallaba Gondwana la que reunía a América del sur, India, África, Australia y Antartida. A su vez, estos dos supercontinentes se hallaban separados por el mar de Tethys.

Otro sitio Jurasico muy importante para Argentina la conforma la formación Los Lagaccitos en la Provincia de San Luis donde se han hallados los primeros restos de reptiles voladores en sedimentos pertenecientes a un antiguo lago. En la porción continental en la que hoy se encuentra Argentina el vulcanismo era muy intenso, lo que posibilitaba conservación de grandes bosques, debido a esto, la Patagonia central y oriental, incluyendo la plataforma continental fueron cubiertas por cenizas volcánicas y lava. El intenso calor que se acumulo por debajo de la corteza terrestre, producto del magmatismo originado por el choque de las placas, ocasiono que la corteza Gondwanica se debilitara y terminara por fracturarse en diversos bloques. En Patagonia, durante el Jurasico el mar avanzo desde el oeste dando lugar a un mar epicontinental de aguas someras y cálidas, donde abundaban los arrecifes.


Patagosaurus fariasi.    Bonaparte, 1979.                      

El primer gran esqueleto de Dinosaurio montado en el Museo de Buenos Aires, nótese el tamaño al lado de las personas.

José Bonaparte, con un fémur de un Patagosaurus juvenil.

Reconstrucción del Sauropodo Patagosaurus fariasi, hallado en el Cerro Cóndor, al norte de Pasos de los Indios, Provincia de Chubut, Patagonia Argentina.

Dinosaurio Sauropodo. Es una especie herbívora de gran talla, alcanzando unos 14 metros de largo y unos 5 metros de alto. Fue un Dinosaurio cuadrúpedo, con extremidades largas y relativamente gráciles, con un fémur mucho mayor que su tibia, lo que indica que se trataba de un animal algo lento y pasivo. Tenia una larga y robusta cola formada por 50 vértebras. Lo interesante del descubrimiento de esta especie, son los significativos restos de varios individuos de distintas etapas de desarrollo. Brinda una importante información anatómica sobre la organización y estructura ósea de estos grandes Sauropodos, revelando un estado evolutivo mas bien especializado, y al mismo tiempo ancestral a Dinosaurios de épocas posteriores. Se alimentaba principalmente de piñas de araucarias y hojas de las copas de los árboles reinantes, a las cuales accedía gracias a su largo cuello y a su vez tenia una mirada privilegiada para controlar todo su entorno por la posible llegada de Dinosaurios depredadores. Su nombre significa "Dinosaurio de la Patagonia" que honra a la familia Faria, en cuyo terreno se hallaron los primeros restos. Jurasico medio de Cerro Cóndor, al norte de Pasos de los Indios, Provincia de Chubut, Argentina. Vivió hace 165 millones de años.


Volkheimeria chubutensis.   Bonaparte, 1979.           

Dinosaurio Sauropodo. Rescatado del Cerro Cóndor de la Provincia de Chubut, de la cual se han rescatado diversas piezas esqueletarías bien preservadas, que corresponden a dos individuos. Se trata de un animal de menor talla que Patagosaurus, de la que se distingue por poseer caracteres en sus vértebras dorsales algo mas primitivas. En tal sentido se observa que las espinas neutrales largas de Patagosaurus presentan cuatro divergentes que no están presentes en Volkheimeria, lo cual indica que la especie aun no había logrado ese tipo de especialización, lo que promovía a que los músculos cubran mayor superficie. Es muy probable que tuviera hábitos alimenticios similares al Sauropodo ya mencionado.


Brachytrachelopan mesai.

Restos fósiles de la columna y su ubicación.

Reconstrucción del enorme Brachytrachelopan.

Dinosaurio Sauropodo. Técnicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, de Trelew, confirmaron que los restos de un dinosaurio herbívoro encontrado en la zona central de Chubut a fines de 2000 pertenecen a un ejemplar del Jurásico tardío y tienen 150 millones de años de antigüedad. Es un saurópodo desconocido, distinto de los demás. Con un cuello inusualmente corto. Los saurópodos eran dinosaurios herbívoros que caminaban en cuatro patas y tenían cuello y cola excesivamente largos. Pero éste es distinto, de cuello corto, y se alimentaba de hierbas de no más de 2 metros de altura. Otras de las particularidades del dinosaurio encontrado es que mientras otros saurópodos medían hasta 30 metros de largo, el que encontraron en Chubut sólo tenía 10 metros. El descubrimiento se produjo en un paraje denominado Cerro Chivo, ubicado a 380 kilómetros al oeste de Trelew, en plena meseta central chubutense. El equipo científico fue liderado por el paleontólogo alemán Oliver Rauhut, quien llegó a la provincia para participar de la búsqueda. Colaboraron con él los técnicos del Feruglio Gerardo Cladea y Pablo Puerta. El ejemplar fue bautizado con el nombre científico de Brachytrachelopan mesai que significa "el dios de cuello corto de los pastores de Mesa". Precisamente el nombre rinde homenaje al pastor que encontró las vértebras en el centro de la meseta. Se llama Daniel Mesa y vive en Los Adobes, un paraje cercano a Cerro Chivo. El hombre buscaba sus cabras dispersas cuando encontró el gran espinazo. Entonces plantó allí una estaca para volver a localizarlo. Para llegar al ejemplar, la expedición tuvo que escalar un cerro de 1.200 metros. En esa zona el viento es constante y casi siempre alcanza una intensidad promedio de 80 kilómetros por hora. Pero no sólo los restos del herbívoro desconocido sorprendieron a los científicos: a su alrededor había un verdadero parque jurásico. Dos carnívoros, tortugas, peces, sapos, ranas, un posible cocodrilo y otros microvertebrados. También un pterosaurio (reptil volador), el primero conocido del período Jurásico en todo el hemisferio sur. El Brachytrachelopan mesai contradice la imagen más conocida de los gigantescos saurópodos, con su cuerpo macizo y el cuello y la cola largos. Este hecho demuestra que, a diferencia de lo que se creía hasta ahora, que este grupo de dinosaurios tenía poca capacidad de adaptación, los saurópodos se adecuaban rápidamente y con éxito a un nuevo hábitat.


Leonerasaurus taquetrensis.

Fósiles in situ de  Leonerasaurus taquetrensis.

Esqueleto completo de Leonerasaurus taquetrensis.

Reconstrucción de Leonerasaurus taquetrensis.

Dinosaurio Sauropodo. Científicos del Conicet descubrieron restos pertenecientes a una especie hasta ahora desconocida de dinosaurio, un herbívoro de unos tres metros de largo, mientras exploraban rocas del período jurásico, en la provincia de Neuquén. Los restos habían sido hallados en excavaciones que tuvieron lugar entre 2005 y 2007 y, luego de varios años de investigación, concluyeron que se trata de un nuevo dinosaurio, al que bautizaron Leonerasaurus taquetrensis. Además, en hallazgo completa uno de los huecos más importantes en la historia evolutiva de los dinosaurios. Parte de los restos del "nuevo" especimen fueron descubiertos en la sierra de Traquetrén, en la zona central de esa provincia patagónica, según se informó el organismo.  Los trabajos se realizaron en el marco de un proyecto de investigación en el yacimiento de Las Leoneras. Es considerado como un "eslabón perdido", entre los antiguos prosaurópodos y los gigantescos saurópodos, los gigantes más grandes que se hayan desplazado por la Tierra. Los prosaurópodos vivieron hace más de 180 millones de años, en el jurásico inferior, podían medir entre dos y nueve metros de largo, tenían cuello alargado, eran bípedos, con cráneo bajo y dientes con márgenes aserrados.  Los saurópodos, en tanto, evolucionaron en el jurásico medio, a partir de los 160 millones de años, eran cuadrúpedos, tenían cuello mucho más largo y cráneo corto, con dientes en forma de cuchara, sin márgenes aserrados. Eran gigantes que oscilaban entre los 15 y 35 metros de largo, con nombres célebres como el Argentinosaurus, el Patagosaurus y el Amargasaurus -hallados en territorio argentino- o sus "parientes" norteamericanos: el Brachiosaurus, el Camarasaurus y el Diplodocus.  Aunque muchas de sus características indicarían que el Leonerasaurus es un pequeño dinosaurio sauropodomorfo, algunos detalles de su dentadura y anatomía pélvica sugieren que se encuentra mucho más próximo al origen de los saurópodos que los prosaurópodos conocidos previamente.


Tehuelchesaurus benitezii.

Tres vértebras dorsales de Tehuelchesaurus benitezii. Tehuelchesaurus atacado por dos dinosaurios carnívoros.

Dinosaurio Sauropodo. Recientemente ha sido descripta esta nueva especie de saurópodo de los mismos niveles estratigráficos del Volkheimeria chubutensis: el Tehuelchesaurus benitezii. Lo destacable de esta especie es la notable similitud que posee con un saurópodo Omeisaurus tianfuensis de China, lo que indicaría una cierta continuidad faunística entre Patagonia y Asia Oriental durante ese tiempo. Los huesos de este primitivo Dinosaurio proceden de la Formación Cañodon Asfalto, aflorante en el Cerro Condor, en el centro de la Provincia de Chubut. Los restos de este primer ejemplar de Tehuelchesaurus, corresponden a un individuo de aproximadamente 12 metros de largo. Rodeando al esqueleto, los paleontologos encontraron numerosos dientes de Terópodos, posiblemente estas piezas dentarias fueron perdidas por dinosaurios carroñeros que depredaron el cadáver. Lo mas transcendental del hallazgo de Tehuelchesaurus benitezii encontrar las impresiones de la piel, representando uno de los pocos dinosaurios en los que esta parte del cuerpo es conocida. Estas impresiones, corresponden a diferentes partes del cuerpo, y revelan que Tehuelchesaurio  estaba cubierto por escamas planas de contorno hexagonal. que no se imbricaban como en los lagartos actuales, sino que se ubicaban adyacentes entre si formando un figura de roseta. El humero de este gigante mide 1,14 metros, y el fémur supera el 1,5 metros. El material se encuentra en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de la ciudad de Trelew.


Piatnitzkysaurus floresi.   Bonaparte, 1979.     

Esqueleto en el Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata.

Craneo exhibido en el Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata.

Reconstrucción en vivo del Terópodos carnívoro del Jurasico sudamericano.

Dinosaurio Teropodo. Carnívoro, con una marcada disparidad de tamaño entre la extremidad posterior, larga, y el abrazo proporcionalmente corto. Este linaje de Dinosaurios carnívoros, se caracterizo por la disposición bípeda, que es propia de todos los Teropodos, además de sus extremidades delanteras ridículamente cortas. Los restos fósiles determinados para esta especie corresponden a dos ejemplares incompletos obtenidos del Cerro Cóndor, los que indican una talla aproximada a los 5 metros de largo y 2 de alto o algo mas hasta la cabeza, elevada por la posición bípeda. Su cráneo tenia unos 60 centímetros provistos por dientes cónicos y muy filosos, comprimidos lateralmente y lagos recurados. Sus patas tenían tres dedos divergentes, como en algunas aves corredoras actuales. En la misma zona se han hallado restos mal preservados de vértebras y algunos dientes carniceros grandes, indicando la presencia de algunos depredadores de mayor tamaño que los conocidos hasta el momento, cuyos restos aun están en estudio. Estos Dinosaurios carnívoros fueron los depredadores de los Dinosaurios herbívoros hallados en los mismos niveles y que ya hemos mencionado anteriormente. Se piensa que ha medida que crecían, estos carnívoros habrían variado en el tamaño de la presa que atrapaban. Así debió establecerse cierta relación de tamaño entre predador - presa.  Unas de sus adaptaciones consisten e las largas garras de la mano, marcadamente curvas, transversalmente comprimidas y terminadas en una punta lacerante. Vivió hace 165 millones de años. En la fotografía de arriba podemos observar un esqueleto de Piatnizkysaurus floresi, exhibido en el Museo de Ciencias Naturales "Lorenzo Scaglia" de Mar del Plata. 


Condorráptor  currumili.

 

Fragmento del maxilar de Condorraptor.

 

Aspecto de Condorraptor.

Dinosaurio Teropodo. Es un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo tetanuro, que vivió a mediados del período Jurásico, hace aproximadamente 162 millones de años, en el Calloviano, en lo que es hoy Sudamérica. El nombre del género proviene de la localidad donde fue encontrado, Cerro Cóndor, y la especie fue nombrada en honor a Hipólito Currumil, dueño del terreno donde fue hallado. Debido a lo fragmentario del primer descubrimiento, la clasificación de este dinosaurio es incopleta, se sabe que fue un tetanuro basal, probablemente emparentado con Piatnitzkysaurus encontrado en el mismo sitio. El nuevo ejemplar recientemente encontrado seguramente podrá esclarecer la ubicación de este animal dentro de los dinosaurios carnívoros. Medía aproximadamente 7 metros de largo. Se caracterizaba por la presencia de una incisura posterior entre los cóndilos de la fíbula y la parte medial de proximal de la tibia ausente y una profunda fosa en lateral de la cresta cnemial, las vértebras cervicales con pleurocoelo en la porción anterior ubicada en el ángulo posteroventral de la parapofisis, un gran foramen nutricio en el lado lateral del pedúnculo isquiatico en el ilion y el cuarto metatarsiano con un paso en la cara dorsal y distal de la cara articular. En el 2007, también en Cerro Cóndor, se encontró un ejemplar articulado de mayor tamaño y con un 70 % de sus huesos. Este hallazgo, el primero de un terópodo articulado del Jurásico medio fue trasladado al M.E.F para su estudio. El equipo que lo encontro etaba integrado por el mismo Oliver Rauhut, Magali Cárdenas, Leandro Canosa, Mariana Coffa, José Luís Carballido y Pablo Puerta. Los paleontólogos necesitaron usar una motoniveladora, una grúa de 40 toneladas y un camión facilitado por Vialidad Provincial y Gendarmería Nacional utilizado para extraer la roca de cinco toneladas, en cuyo interior se encuentra el Condorráptor recostado sobre su lado derecho, completo de la cadera al cuello y donde se visualiza claramente parte de su cráneo y mandíbula.


Sarmientichnus scagliai.    Casamiquela, 1964.

Huella de Sarmientichnus scagliai, la única evidencia que existe sobre esta especie de dinosaurio carnívoro.

Dinosaurio Teropodo. Este peculiar Dinosaurio es conocido únicamente por huellas que dejo impresas en el lodo, y hasta el momento no se han encontrado restos óseos atribuidas a esta especie. Fueron descubiertas en la Estancia Laguna Manantiales, al NE de Santa Cruz y corresponden al Jurasico superior, es decir, poseen una antigüedad de 157 millones de años. Si bien no se puede realizar una reconstrucción fidedigna, el autor de las huellas debió tener 1 metro de largo. Una adaptación muy importante de este Dinosaurio bípedo es que solo apoyaba dos dedos del pie, al igual que el avestruz de África. Es muy probable que los hábitos alimenticios de este carnívoro, fuesen algunos Dinosaurios menores y pequeños mamíferos. El significado de sus nombres son honor a Domingo F. Sarmiento y al Técnico Galileo J. Scaglia, el cual fuera director del Museo de Ciencias Naturales de Mar del Plata por 40 años. Durante el Jurasico superior, algunas regiones de Argentina fueron enormes desiertos. Las areniscas corresponden a depósitos eólicos de un gran paleodesierto que cubría esa región y que probablemente continuaba en el oeste de África ya ambos continentes estaban juntos antes de la apertura del Atlántico sur. En los depósitos sedimentarios de patagonia se han encantado un conjunto de huellas de pequeños Dinosaurios y mamíferos Primitivos, las cuales quedaron impresas en un clima bastante árido, con largas estaciones secas seguidas de avenidas de agua que producían desbordes de los ríos.


Caypullisaurus bonapartei. Fernández, 1997.

El técnico Mariano Magnussen Saffer junto al cráneo de Caypullisaurus.

Cráneo de Caypullisaurus de Neuquén. (Reconstrucción de Mauricio Álvarez)

Reptil Marino. Los últimos Ictiosaurios fueron muy grandes, algunos como ballenas. Unos de ellos fue hallado en la Provincia de Chubut.  Mide mas de 8 metros de largo y se encuentra exhibido en la sala del departamento de Paleontología de vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires, aunque también existían formas que no superaban el metro. Esta especie en particular fue un reptil marino y guarda cierta semejanza con los delfines, pues a pesar de los millones de años que separan a estas especies, ambas cubrían el mismo nicho ecológico, y es probable que este magnifico animal se halla alimentado de otros reptiles como los Plesiosaurios, peces y dinosaurios que se aventuraban a las playas de marea baja. Sus aletas traseras eran considerablemente mas pequeñas que las delanteras. Los huesos de la mayor parte de la aleta delantera se derivan de los huesos normales de dedos que se han encontrado en todos los vertebrados terrestres, pero en ellos hay muchos mas. Mientras normalmente un vertebrado terrestre tiene de 3 a 4 falanges por dedos, algunos Ictiosaurios tenían de 20 a 25 falanges. Se extinguió al final del Cretácico. Si bien la Patagonia Argentina tiene algo mas de un centenar de sitios donde se han hallado este tipo de reptil marino, recientemente se han descubierto formas nuevas en sedimentos de la Quebrada de Romoredo al sur de la Provincia de Mendoza. Otro ictiosaurio conocido es Mollesaurus periallus, recuperado en la Cuenca Neuquina. Caypullisaurus, este espécimen consta del cráneo y mandíbulas completos, vértebras troncales anteriores y posteriores, y algunas costillas. El cráneo se encontró articulado con la columna vertebral . Como es muy frecuente en los ictiosaurios, las características estructurales del cráneo contribuyen a que no se preserve en tres dimensiones. Este ejemplar se depositó sobre su cara derecha, por lo que su cara izquierda es la que se ha preservado con todos sus elementos en posición natural y con una deformación mínima. Esta condición ha permitido la obtención de los coeficientes craneanos cuyos valores son comparables con los del holotipo de Caypuflisaurus bonapartei. Entre los caracteres más conspicuos de este material se destacan la gracilidad del rostro y la amplia reducción de la dentición. La longitud mandibular es de 1,57 m. Cabe destacar que hasta el presente, este ejemplar es el de mayor tamaño referible a esta especie.


Ophtalmosahurus s.p

Vértebra caudal del Plesiosaurio de cuello corto Ophtalmosahurus,

Cráneo de Ophtalmosahurus in situ en el sedimento en el Museo de Geología y  Paleontología del Comahue, Neuquén.

Ophtalmosahurus. Reconstrucción en vivo de la BBC.

Reptil Marino. Fueron enormes reptiles del tipo PIesiosaurios, que se alimentaban de peces y anmonites durante el Jurasico inferior y en el Cretácico, periodo donde desaparece sus restos fósiles en los depósitos sedimentarios marinos - continentales. Poseían una cabeza muy pequeña a comparación de su cuerpo, cuyas mandíbulas estaban provistas de afilados dientes y rodeado de fuerte musculatura. Su cuello tenia entre 30 y 35 vértebras, a diferencia de las habituales 7 u 8 que poseen los demás reptiles. Tenia patas largas y anchas en forma de remo que le eran propias para nadar a gran velocidad. Las aletas delanteras se movían de arriba hacia abajo como si estuviera volando, mientras las traseras eran utilizadas para orientar los movimientos. Su aleta caudal heterocerca invertida (una aleta de la cola mas corta que la otra), debido a que la columna vertebral esta dirigida hacia abajo. Algunos restos de estos enormes Plesiosaurios fueron hallados en el Cerro Lorena y en el Lago Pellegrini en el norte de la Patagonia Argentina, y restos mas nuevos pertenecientes al Cretácico fueron recuperados en el Bajo de Santa Rosa, en la región de las salinas ubicado a unos 100 kilómetros al Sudoeste de la localidad de Choele Choel en la Provincia de Rió Negro.


Metriorhynchus potens.

Cráneo y mandíbula de Metriorhynchus.

Aspecto del cocodrilo marino Metriorhynchus.

Reptil Marino. Metriorhynchus, fue un primitivo cocodrilo marino, cuyo nombre significa largo hocico. El nombre le resultaba muy apropiado. Era un peligroso cazador que medía 3 metros. Comía calamares y pterosaurios, pero también perseguía peces de 6 metros de longitud, el doble de su propio tamaño. Su cola se adelgazaba hacia el extremo, y de ella sobresalía una aleta. Tenía una pequeña prominencia entre los ojos. Cuando aparecieron los cocodrilos, vivían por entonces en el mar. Existía un grupo de temibles cazadores prehistóricos, cuyos parientes de agua dulce todavía viven en la actualidad. Si se te ocurriese nadar en un mar prehistórico, les servirías de almuerzo. Eran los cocodrilos marinos. En los inicios de su evolución, los cocodrilos regresaron al agua, alejándose de los dinosaurios terrestres. La forma de su cuerpo cambió para adaptarse a la vida acuática. La mayoría de los primeros cocodrilos se mantenía al acecho en ríos y pantanos, comiendo peces y capturando animales que acudía allí a beber. Sólo unos pocos fueron más lejos, al mar. Su aspecto era parecido al de los actuales gaviales. Había 4 cocodrilos marinos: el Teleosaurus, el Steneosaurus, el Metriohynchus y el Geosaurus araucanensis, estos últimos dos muy comunes en el Jurasico argentino, procedentes de Cuenca Neuquina. Algunos cocodrilos marinos se adaptaron aún mejor a la vida oceánica. Empezaron a parecerse más a los peces. Perdieron la pesada coraza ósea, y su piel se volvió mucho más lisa y resbaladiza. Las patas eran palmeadas, semejantes a aletas. La cola se hizo más fina y larga, también más parecida a una aleta. Pero siguieron siendo reptiles y tenían pulmones, no branquias. Debían subir a la superficie del agua para respirar aire fresco, como las ballenas actuales. El grupo entero de cocodrilos marinos vivió hasta poco tiempo tras el fin del período Jurásico. Durante el Cretácico, fueron reemplazados por los Pliosaurios y los Mosasaurios. En el norte de Chile encontraron restos de Metriorhynchus casamiquelai.


Geosaurus arauconensis.. Gasparini y Dellapé, 1976

Fragmentos mandibulares.

Cráneo y mandíbula

Reptil Marino. Pequeño cocodrilo, muy alterado por la erosión reciente, con la cara izquierda del cráneo apoyada en el sustrato, poscráneo es articulado y marcadamente arquea do hacia arriba y hacia atrás. Geosaurus araucanesis es la especie más frecuente entre los cocodrilo marinos titonianos de la Cuenca Neuquina. Eran tan feroces como sus parientes de agua dulce, y algunos podían comer muchos tipos de animales.


Dakosaurus andiniensis. Gasparini et al, 2006.

Reconstrucción del raro cocodrilo jurasico. Zulma Gasparini junto al cráneo de Dakosaurus e imágenes recreadas.

Reptil Marino. Todo indica que el Dakosaurus andiniensis es un cocodrilo. Pero se parece muchísimo a un dinosaurio. Por eso lo bautizaron Godzilla. El descubrimiento es tan importante y es tapa del último número de la National Geographic y también sale en la prestigiosa revista Science. Fue descubierto en Pampa Tril, Neuquén, por investigadores argentinos. Lo que se pudo reconstruir a partir del cráneo y las dos mandíbulas encontradas en la Patagonia es que la criatura se remonta a 135 millones de años atrás. La cabeza alta y achatada, como en forma de bala y pocos dientes, es lo que la distingue del resto de los cocodrilos, que tenían hocicos alargados, angostos y mandíbulas dentadas. Fue el resultado del esfuerzo de mucha gente que trabajó más de siete años", dijo Zulma Gasparini, paleontóloga, profesora de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), investigadora del Conicet y líder de "Reptiles marinos Mesozoicos de Argentina", un proyecto que comenzó hace ya casi 30 años. La historia de este "Godzilla" empieza en 1996. Ese año, Sergio y Rafael Cocca, dos técnicos del Museo Olsacher de la Dirección Provincial de Minería de Neuquén, encontraron el cráneo y las mandíbulas en Pampa Tril, una zona montañosa y semiárida pero fértil para los paleontólogos. En la investigación participaron paleontólogos y geólogos, como Diego Pol (actualmente en la Universidad de Ohio), y Luis Spallietti, profesor de la UNLP, investigador del Conicet y encargado de la investigación sedimentológica (estudia las rocas y a las sucesiones de rocas donde están las faunas fósiles). El descubrimiento es importante y tiene impacto a nivel mundial porque hasta ahora no se conocía en ningún lugar del mundo cocodrilos con aspecto de dinosaurio. El cocodrilo no tiene ningún parentesco con los dinosaurios. El hallazgo de esta excepcional asociación de reptiles marinos en el límite Jurásico—Cretácico en la cuenca neuquina permite formular nuevas teorías sobre la continuidad y evolución de estas especies y contradecir hipótesis de extinciones hechas en base a estudios paleontológicos del hemisferio norte. A través del cráneo, de 80 centímetros de largo y 20 de alto, se puede estimar que medía casi cuatro metros de largo. Pero lo más llamativo es su boca, sus dientes, que muestran que era un predador activo que se alimentaba de otros reptiles marinos, pero de los grandes. Y eso es lo que lo hace parecido a los dinosaurios carnívoros. Era un animal marino agresivo, que atacaba rápido a presas grandes, como el tiburón blanco de hoy. El descubrimiento es importante porque demuestra que los cocodrilos en el Mesozoico fueron mucho más diversos de lo que se pensaba. Fue un grupo abundante y exitoso evolutivamente, que ocupó muchos nichos ecológicos que hoy ocupan otras especies, como los mamíferos. La muestra de lo que es un cocodrilo en las especies vivientes es una fracción muy pequeña y empobrecida con respecto a la diversidad de formas que habitaron la tierra, los ríos y el mar durante el Mesozoico. Sobre los cocodrilos marinos del Jurásico, se conocían muchos restos, pero todos de especies con hocico largo y delgado, con numerosos y pequeños dientes. Estas características denotan un rol de pequeño predador, con una dieta de peces pequeños y moluscos, que es la idea que se tenía de los cocodrilos marinos del Jurásico durante los últimos 150 años, desde que se descubrieron y estudiaron en Europa los primeros cocodrilos marinos. El Dakosaurus muestra que también había grandes especies predadoras, dado que éste tenía un hocico corto, alto y robusto, con dientes grandes y aserrados.


Liopleurodon macromerus. Sauvage, 1873

Esqueleto del extraño Liopleurodon del jurasico argentino.  Reconstrucción de Liopleurodon.

Reptil Marino. Liopleurodon significa diente de lado suave y fue el máximo depredador de los mares jurasicos. Este plesiosaurio de mas de 12 metros de longitud, poseía una cabeza de grandes proporciones que contrata con su corto cuello y cuerpo rechoncho. Liopleurodon, estaba totalmente adaptado a la vida acuática, pero es muy probable que visitaran las playas para devorar nidos de otros grandes reptiles y tortugas de menor tamaño. Unas largas series de costillas gastrales, extendida a lo largo del vientre, servia para que Liopleurodon se protegiera cuando se empujaban sobre la playa. Sus fuertes mandíbulas estaban armadas con dientes de respetable tamaño. Fue así que los ictiosaurios ocupaban el rol ecológico de los actuales delfines, y probablemente Liopleurodon, ocupaba el rol ecológico que actualmente ocupan las orcas.  En Argentina, los restos de Liopleurodon, fueron encontrados por la paleontóloga Zulma Gasparini del Museo de La Plata en el Cerro de los Catutos, Provincia de Neuquén, en la Formación Vaca Muerta y Mulichinco del jurasico medio - superior. Liopleurodon ferox. Otros plesiosaurios conocidos son Maresaurus coccai y Criptoclydus, ambos de la Cuenca Neuquina. Del mismo sector de la Cuenca Neuquina, fue recuperado recientemente un cráneo y mandíbulas soldados (2,10 m) de  Liopleurodon ferox, un sector de columna vertebral que incluye a las cervicales y parte de las dorsales (4,60 m), además del miembro anterior derecho. El espécimen está muy bien preservado, y se lo halló apoyado en el sustrato sobre su dorso. La reciente erosión eliminó la sección que contenía desde la región sacra a la caudal. En vida, el animal debió alcanzar entre los 12 y 14 m de largo. El ejemplar aún no ha sido preparado y la espesa capa de sedimento que lo envuelve impide observar caracteres que permitan precisar su determinación taxonómica. Algunos restos dentarios conservan el esmalte, con fuertes estrías como en todos los grandes Pliosauridae y en particular en el gigante Liopleurodon. Sin embargo, la parte anterior del rostro es roma y más ancha que las especies conocidas de Liopleurodon.


Pterodaustro guinazui.

 

Esqueleto completo de Pterodaustro guinazui del Jurasico - Cretácico de las Sierras de Las Quijadas, provincia de San Luís, Argentina. Esqueleto de Pterodaustro preparado por José L. Gómez en el Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires.

Reptil Volador. Fue hallado en la formación Los Lagaccito en la Provincia de San Luis, Argentina. La importancia de este reptil volador es que fue el primero para Sudamérica. Otra de las características es que proviene de sedimentos que hace 120 millones de años se depositaron en el fondo de una laguna, la cual se hallaba en el medio del continente, a diferencia de otros Pterosaurios de Europa y Norteamérica que provenían de sedimentos continentales - marinos. El tamaño de esta especie varia mucho. Se han rescatados ejemplares adultos que superaban los 2,5 metros de envergadura y ejemplares notablemente juveniles de 0,25 metros. Así mismo se pudieron colectar algunas improntas de pisadas de este reptil. La mayor parte de esta colección se encuentra depositada en el Museo de Ciencias Naturales de Mar del Plata junto a restos fósiles de peces hallados en el mismo nivel. Lo mas notable de este animal era su cráneo. La mandíbula inferior poseía entre 300 y 400 dientes en forma de lamina, los cuales podían filtrar microorganismos acuáticos al igual que las ballenas, y su mandíbula superior carecía de estos. Una teoría supone que estos reptiles pudieron tener una piel media rosada al igual que los flamencos, ya que ambos comparten la misma dieta y estos últimos adquirieron este tono por los microbios que atrapa en el agua. Fue el primer reptil volador hallado en el hemisferio sur. 


Notobatrachus degiustoi.

Reconstrucción y lajas con fósiles de Notobatrachus.

Anuro. Fueron ranas muy parecidas a los que estamos acostumbrados a observar en nuestros jardines. Fueron descubiertos en la Estancias La Matilde a unos 100 kilómetros al sur de Puerto Deseado en el año 1955 y mas tarde en la Laguna Del Molino (gran bajo de San Julián) de la Provincia de Santa Cruz y su antigüedad es de 120 millones de años. Las especies animales del Jurasico inferior y medio de Patagonia, vivieron en un escenario geográfico con abundante vegetación, con algunos bosques de confieras y en áreas bajas, próximas a grandes ríos o cuerpos de agua de la zona, en un clima con aparente variación estacional. En esa época ocurrieron en Patagonia numerosos episodios volcánicos que han producido la formación de amplios depósitos de rocas eruptivas que se aprecian en toda amplitud en la Provincia de Chubut y Santa Cruz. Por ello es probable que las comunidades animales de esta región hayan sido diezmadas en varias ocasiones y en distintos momentos de su existencia. La características de los sedimentos en general y en la forma en que se encuentran los restos fósiles, hace pensar que ocurrió una mortandad de distintas especies y que fueron transportados y acumulados por una fuerte corriente de agua y lodo fino, eventualmente tras un fenómeno volcánico de magnitud. Hasta ahora se trata de la colección de ranas fósiles mas completas y antiguas del mundo.


Condorchelys antiqua.

Reconstrucción de Condorchelys antiqua.

Caparazón de la tortuga jurasica Condorchelys antiqua

Tortuga. La aparición de los grupos modernos de tortugas sería más reciente de lo que se creía.  Desde el año 2001, el doctor Guillermo Rougier, paleontólogo argentino de la Universidad de Louisville, Estados Unidos, ha dirigido en el centro norte de la provincia de Chubut varias campañas de exploración en las cuales se hallaron restos craneanos y postcraneanos (como caparazón y miembros) de un ancestro de las tortugas modernas. Las expediciones recibieron el apoyo del Museo Egidio Feruglio de Trelew (MEF) y el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Los especimenes provienen de rocas depositadas durante 160 y 146 millones de años, es decir, corresponden al Jurásico (200 a 135 millones de años. Los fósiles pertenecen a una nueva especie denominada Condorchelys antiqua. El hecho de que se encuentren restos craneanos y poscraneanos asociados no es común en el registro fósil de las tortugas a nivel mundial, por lo que este hallazgo es de gran importancia, ya que nos aporta muchos datos sobre la anatomía de las tortugas más antiguas. La Condorchelys antiqua posee una anatomía muy particular dado que posee una mezcla de características de tortugas antiguas; pero a su vez, también tiene características de tortugas modernas. El largo aproximado sería de 35 centímetros y fue hallada en rocas que corresponderían a una pequeña laguna. Actualmente, hay dos hipótesis sobre la evolución de las tortugas. Difieren, entre otras cosas, sobre el momento de aparición de los dos grupos de tortugas modernas: las pleurodiras y las criptodiras. Las pleurodiras se caracterizan por retraer el cuello dentro del caparazón en forma lateral, mientras que las criptodiras lo hacen en forma vertical


Asfaltomylos patagónico.

Pequeña rama mandibular del primer mamífero jurasico del hemisferio sur. Aspecto en vida del Asfaltomylos patagonico, un primitivo mamífero sudamericano.

Mamífero primitivo. Era un pequeño animal del tamaño de un roedor, hallado por el  Museo Paleontológico Egidio Feruglio, de Trelew, se desenterró a siete kilómetros al oeste del pueblo de Cerro Cóndor, Chubut, los restos de la mandíbula de este diminuto animal que vivió durante el Jurasico, convirtiéndose en el primer mamífero jurasico de Sudamérica. Nuestro entendimiento de la evolución de los mamíferos de la era Mesozoica, se basa casi exclusivamente en fósiles del hemisferio norte; por lo tanto, todo nuevo hallazgo en el hemisferio sur frecuentemente resulta en sorpresa. Esta vez, la sorpresa reside en los tres molares de la mandíbula del Asfaltomylos que presentan una estructura mucho más moderna que la de sus contemporáneos (mamíferos y reptiles) del hemisferio norte. El hallazgo brinda sustento a la teoría que afirma que "los mamíferos del hemisferio sur representan una línea evolutiva independiente de la evolución de los mamíferos modernos en el hemisferio norte", no sería entonces un ancestro de los mamíferos modernos, sino de los monotremas, una primitiva familia de mamíferos, como el equidna, cuya peculiaridad es que sus integrantes ponen huevos. "Esta es una contribución relevante en lo que hace a la información de la distribución mundial de los primitivos mamíferos. Al permitir desmenuzar la comida, podían comer no sólo insectos sino también plantas." Lo curioso es que estas cualidades dentarias sólo fueron alcanzadas por los mamíferos del hemisferio norte cuarenta millones de años después.


Ameghinichnus patagonicus.

El técnico Pablo Puerta trabajando en el yacimiento. Detalles de las huellas exhibidas en el MACN de Buenos Aires y reconstrucción de Ameghinichnus por el paleoartista Jorge González.

Mamífero primitivo. Fue un pequeño y veloz mamífero jurasico con manos y pies de solo un centímetro de diámetro, ambas provistas de cinco dedos. Ameghinichnus cuando corría, anteponía las patas a las manos al igual que las liebres actuales. Lo único que se conoce por ahora a esta singular especie, es una amplia colección de huellas, también llamadas icnitas,  que proceden del noroeste de la Provincia de Chubut, en las inmediaciones del famoso bosque petrificado de Jaramillo. Aquí existe un extraordinario yacimiento de huellas fósiles de pequeños dinosaurios, mamíferos y escarabajos. Las improntas se encuentran perfectamente conservadas en areniscas de la Formación geológica La Matilde, correspondientes al Jurasico superior.


Teleósteos.

Peces de Patagonia. Al lado pez semionotido de Sierras Las Quijadas, provincia de San Luís.

Peces. Descubiertos en las proximidades de Cerro Cóndor en el Rió Chubut, Argentina. Hubo una gran actividad volcánica durante el Jurasico, donde se pueden hallar miles de fósiles de peces Teleósteos fosilizados que vivieron en un antiguo lago, los cuales repentinamente quedaron sepultados por varias toneladas de cenizas volcánicas que cayeron al agua. Las improntas perfectamente conservadas de estos animales permiten comprobar las similitudes que poseen con las formas actuales, a pesar de un intervalo de 150 millones de años que han transcurrido desde que murieron en estas regiones de Patagonia. Aparentemente estas formas de peces fueron tan exitosas en su poder adaptativo en el medio ambiente que no tuvieron que codificar su biología a lo largo de varios millones de años hasta la actualidad, manteniendo la estabilidad de sus genes, preservando  formas y tamaños a pesar de las miles de generaciones que pasaron por este tiempo.


Anmonites.

El técnico Mariano Magnussen Saffer  en el Museo de La Plata, junto a Parapuzosia semperadensis, anmonite mas grande del mundo, hallado en Alemania. Al lado, Anmonite común de 8 cm de diámetro y aspecto en vida de un Anmonite del Jurasico.

Cefalópodo. Son unos de los fósiles mas populares de Patagonia. Se tratan de moluscos marinos evolucionados de conchilla univalva constituida por cámaras. En vida se los podían ver sobresaliendo de sus corazas y se parecían a los pulpos, con largos tentáculos que posibilitaban sus movimientos y obtener su comida. Los había de todos los tamaños y formas, desde muy pequeños hasta de 1.70 metros de diámetros. Eran muy abundantes al igual que los peces y seguro que fueron el alimento principal de los grandes reptiles marinos como los Plesiosaurios o los Ictiosaurios. A pesar de su abundancia se extinguieron durante el final del Cretácico, hace 65 millones de años. Algunos de sorprendente tamaño fueron rescatados recientemente en el Cretácico (Ver Guía Periodo Cretacico) en el sector antartico Argentino.


Equisetum thermale.

 

Anatomía y morfología de los tallos de Equisetum thermale. 10, 14, 15 secciones longitudinales.

 

Reconstrucción del aspecto en vida de Equisetum thermale

Paleobotanica. En la zona central del Macizo del Deseado, Provincia de Santa Cruz, en Argentina, un equipo internacional de investigadores encontró un fósil que pertenece a una especie vegetal que no se conocía y que vivió en condiciones extremas hace 150 millones de años en regiones geotermales. Los resultados del trabajo fueron publicados en la edición de abril de la revista científica American Journal of Botany. “El nombre de la nueva especie fósil, Equisetum thermale,  refleja el lugar donde ha vivido esta planta tan particular. En el Jurásico, en lo que hoy conocemos como la provincia de Santa Cruz, existía un ambiente volcánico muy activo, con geysers como los que vemos hoy en los documentales de Yellowstone, en los Estados Unidos. En ese mismo ambiente,  denominado  geotermal, es donde vivía esta especie de Equisetum”, explicó a la Agencia CyTA uno de los autores del trabajo, el doctor Diego Guido, investigador del CONICET y profesor de Geología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Equisetum thermale pertenece a un grupo de plantas denominado equisetopsida. En la actualidad está representado por un único genero Equisetum que incluye a 15 especies que  habitan en distintos puntos del planeta, explica otra de las autoras del estudio, la doctora  Alba Zamuner, investigadora del CONICET y profesora de Paleobotánica de la UNLP. “Estas plantas, también llamadas articuladas, presentan su tallo diferenciado en nudos –con verticilos de ramas y hojas reducidas- y entrenudos con costillas marcadas. Se usan frecuentemente en la medicina herborística por lo que son populares –con el nombre de cola de caballo- para preparar tizanas (infusión de la medicina alternativa). Estas plantas acumulan mucho sílice en forma natural, y otra de sus aplicaciones es para pulir plata -por lo que es llamada yerba de platero-”, indica la investigadora del CONICET. Y agrega: “Este grupo es sumamente antiguo, sus inicios se remontan a los 380 millones de años en la era Paleozoica.”


Bosques Fosilizados.

 

Bosque petrificado en la Provincia de Santa Cruz, Argentina. Piñas fosilizadas de Araucaria Mirabilis calloviensis. Aspecto de  un fragmento de piña, donde se observan las semillas.

Paleobotanica. Durante el jurasico gran parte de Patagonia fue afectada por la actividad volcánica, con resultados dramáticos para los vegetales de la región, sobre todo los árboles. El Bosque Petrificado se encuentra en la localidad fosilífera del Cerro Madre e Hija en la Provincia de Santa Cruz, Argentina. Es considerado una maravilla natural y sin dudas es el bosque fosilizado mas grande el mundo, no solo por la superficie que abarca, sino también por los enormes árboles que se encuentran preservados allí. Algunos de los trocos que se pueden observar in-situ tienen un espesor de 2,5 metros en la base y unos 100 metros de largo. Toda esta área, estuvo poblada de enormes confieras. Hace 150 millones de años este sector del continente tuvo como protagonista varios fenómenos volcánicos de gran intensidad, los cuales arrojaron lava y expulsaban miles de toneladas de cenizas ardientes que sepultaron un gran sector de Patagonia austral. Un relevamiento realizado hace unos años por investigadores argentinos sobre los individuos petrificados del bosque Jurasico mostró la orientación preferencial de las muestras de estudio en sentido Este - Oeste. Una de las hipótesis para explicar la caída de los árboles en esta dirección esta dada por grandes eventos volcánicos que originaron vientos huracanados y produjeron la caída de los troncos hacia la misma dirección. Este fenómeno produjo la petrificación de los grandes árboles que volteo. El proceso de petrificación consiste principalmente en la sustitución de materia orgánica basadas en el elemento carbono (prácticamente molécula por molécula), por moléculas de origen inorgánico. En otras palabras se produjo la silidificación. El resultado de la petrificación es perfecta, ya que nos permite observar todos los detalles del árbol e incluso las formas microscópicas que posee, como por ejemplo se pueden ver los anillos de crecimiento, la corteza, cicatrices de las ramas e incluso las piñas que tenían estos árboles, que, al partirlas al medio podemos observar detalles íntimos como los óvulos e embriones. El hecho de que hallan quedado sepultadas rápidamente por las cenizas, optimizo la fosilización, y no como en la mayoría de los casos, que la materia orgánica se descomponía a la intemperie.


Bennetitales.

Plantas. Eran plantas que evolucionaron en el Jurasico de Patagonia y guardaban ciertas semejanzas con las palmeras, pero median de uno a dos metros de alto. Poco tiempo después este grupo de plantas desapareció de la superficie terrestre  sin dejar representantes vivientes. El hallazgo de restos de polen de esta y otras especies fueron realizadas en la Cuenca Neuquina, en el margen del arroyo Lapa, en sedimentos que indicarían que la región estuvo bajo agua, y cuyos restos microscópicos quedaron preservados en las orillas de las playas existentes en aquel periodo, las cuales pertenecían a vegetación costera del territorio. Se hace imposible pensar que algo tan pequeño como el polen sea tan duradero y que pueda resistir a lo largo de millones de años. Un genero conocido es Zamites. 


Ginkoales.

Plantas. Durante el periodo Jurasico gran parte de la Patagonia Argentina se diversificaron los gimnospermas. Un grupo de ellos y que en la actualidad tienen un represéntate considerado "fósil viviente" posee hojas iguales a sus parientes primitivos. Es asombroso que este tipo de árbol pudo sobrevivir durante 200 millones de años, a pesar de los dramáticos cambios geográficos y ambientales que sufrió Sudamérica.


Botánica del Jurasico.

Troncos gigantes de Araucaria mirabilis y Paraucaria patagonica del Jurasico del Bosque de Jaramillo.

Los alrededores de Puerto Deseado y, en general, la geografía de la Patagonia no fueron siempre como son ahora. Hubo un tiempo en que el clima en la región era templado. No existía la cordillera de los Andes, por lo que los vientos humedecidos del Océano Pacífico llegaban sin obstáculos a la zona. Bajo estas condiciones, el suelo florecía, poblándose de bosques de coníferas. Pero entonces, hace 150 millones de años ocurrió un cambio: comenzaron a soplar fuertes vientos, y la actividad volcánica se intensificó. Los árboles no resistieron y se cayeron, cubriéndose de la ceniza volcánica que reinaba. La lluvia de silicio penetró y reemplazó el tejido vegetal por minera. Y nada volvió a ser igual. La región se convirtió en lo que es hoy: un lugar árido, ventoso y con poca vegetación, casi desértico. Pero de aquellos tiempos quedaron testimonios. El Bosque Petrificado de Jaramillo, en el norte de Santa Cruz, y a 256 kilómetros de Puerto Deseado, es uno de ellos. El lugar es, literalmente, un bosque. Sus troncos, ya de piedra, están derribados, pero sus raíces están en el mismo lugar en donde transcurrieron sus vidas. El sitio es impactante, y está considerado uno de los yacimientos fósiles más importantes del país. ¿Por qué? Porque allí se encuentran los árboles petrificados más grandes del mundo: algunos ejemplares miden 35 metros de longitud (sin contar partes enterradas, ramas menores y copa) y 3 metros como diámetro mayor. Hasta el momento de petrificarse contaban con 1.000 años de edad.


Otros vertebrados del Jurasico Argentino: Dinosaurios: Delatorrichnus sp.y Wildeichnus sp.

Fuentes:

- Magnussen Saffer, Mariano (2010). Algunas curiosidades en reptiles marinos del jurasico Argentino. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 8. 52: 36 -41.

- Magnussen Saffer, Mariano y Gisel Sánchez (2011). Los Dinosaurios conocidos del Jurasico Argentino. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 9. 53: 19-26.

- Magnussen Saffer, Mariano y Gisel Sánchez (2011). - Algunas curiosidades faunisticas y botánicas en el Jurasico de Argentina. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 9. 54: 07-14.

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