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PaleoGuia del Periodo
Jurasico de la Republica Argentina.
El
periodo Jurasico abarca un lapso de 208 a 144 millones
de años antes del presenta, cuyos afloramientos geológicos son los
mas escasos comparados a los otros periodos de la Era Mesozoica,
pero a su vez son los mas significativos.
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Con
respecto al registro fosilífero de los grandes saurios del
Jurasico, corresponden en su mayoría a los hallazgos realizados en
la región Patagónica, por medio de enormes restos óseos
correspondientes a Sauropodos. Así mismo se han realizado notables
descubrimientos de huellas fósiles en areniscas del Jurasico medio
de la Provincia de Santa Cruz, pertenecientes a pequeños
Dinosaurios que vivían en zonas semiáridas. La antigüedad real de
estos vestigios en nuestro país corresponden principalmente al
Jurasico medio, lo que confiere una especial significación para
evaluar la etapa evolutiva previa a los bien conocidos Dinosaurios
de otros continentes. El sitio mejor conocido por el hallazgo de
grandes vertebrados corresponden a los yacimientos fosilíferos del
Cerro Cóndor, no muy lejos de Paso de los Indios en la Provincia de
Santa Cruz. Los estudios realizados de la paleogeografia sugiere que
antes del Jurasico medio se había separado el único
supercontinente de Pangea, fragmentándose en dos enormes islas. Al
norte se encontraba Laurasia conformada por América del norte,
Europa y Asia. Al sur se hallaba Gondwana la que reunía a América
del sur, India, África, Australia y Antartida. A su vez, estos dos
supercontinentes se hallaban separados por el mar de Tethys.
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Otro sitio
Jurasico muy importante para Argentina la conforma la
formación Los Lagaccitos en la Provincia de San Luis donde
se han hallados los primeros restos de reptiles voladores en
sedimentos pertenecientes a un antiguo lago. En la porción continental en la que hoy se
encuentra Argentina el vulcanismo era muy intenso, lo que
posibilitaba conservación de grandes bosques, debido a esto, la Patagonia central y oriental, incluyendo la plataforma continental
fueron cubiertas por cenizas volcánicas y lava. El intenso calor
que se acumulo por debajo de la corteza terrestre, producto del
magmatismo originado por el choque de las placas, ocasiono que la
corteza Gondwanica se debilitara y terminara por fracturarse en
diversos bloques. En Patagonia, durante el Jurasico el mar avanzo
desde el oeste dando lugar a un mar epicontinental de aguas someras
y cálidas, donde abundaban los arrecifes. |
Patagosaurus
fariasi. Bonaparte,
1979.
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El primer gran
esqueleto de Dinosaurio montado en el Museo de Buenos Aires,
nótese el tamaño al lado de las personas. |
José Bonaparte, con un fémur de un Patagosaurus
juvenil. |
Reconstrucción
del Sauropodo Patagosaurus fariasi, hallado en el
Cerro Cóndor, al norte de Pasos de los Indios, Provincia de Chubut,
Patagonia Argentina. |
Dinosaurio
Sauropodo.
Es una especie herbívora de gran talla, alcanzando unos 14 metros
de largo y unos 5 metros de alto. Fue un Dinosaurio cuadrúpedo, con
extremidades largas y relativamente gráciles, con un fémur mucho
mayor que su tibia, lo que indica que se trataba de un animal algo
lento y pasivo. Tenia una larga y robusta cola formada por 50 vértebras.
Lo interesante del descubrimiento de esta especie, son los
significativos restos de varios individuos de distintas etapas de
desarrollo. Brinda una importante información anatómica sobre la
organización y estructura ósea de estos grandes Sauropodos,
revelando un estado evolutivo mas bien especializado, y al mismo
tiempo ancestral a Dinosaurios de épocas posteriores. Se alimentaba
principalmente de piñas de araucarias y hojas de las copas de los
árboles reinantes, a las cuales accedía gracias a su largo cuello
y a su vez tenia una mirada privilegiada para controlar todo su
entorno por la posible llegada de Dinosaurios depredadores. Su
nombre significa "Dinosaurio de la Patagonia" que honra a
la familia Faria, en cuyo terreno se hallaron los primeros restos.
Jurasico medio de Cerro Cóndor, al norte de Pasos de los Indios,
Provincia de Chubut, Argentina. Vivió hace 165 millones de años.
Volkheimeria
chubutensis. Bonaparte,
1979.
Dinosaurio
Sauropodo.
Rescatado del Cerro Cóndor de la Provincia de Chubut, de
la cual se han rescatado diversas piezas esqueletarías bien
preservadas, que corresponden a dos individuos. Se trata de un
animal de menor talla que Patagosaurus, de la que se distingue por
poseer caracteres en sus vértebras dorsales algo mas primitivas. En
tal sentido se observa que las espinas neutrales largas de
Patagosaurus presentan cuatro divergentes que no están presentes en
Volkheimeria, lo cual indica que la especie aun no había logrado
ese tipo de especialización, lo que promovía a que los músculos
cubran mayor superficie. Es muy probable que tuviera hábitos
alimenticios similares al Sauropodo ya mencionado.
Brachytrachelopan mesai.
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Restos fósiles
de la columna y su ubicación. |
Reconstrucción
del enorme
Brachytrachelopan. |
Dinosaurio
Sauropodo.
Técnicos del
Museo Paleontológico Egidio Feruglio, de Trelew, confirmaron que
los restos de un dinosaurio herbívoro encontrado en la zona
central de Chubut a fines de 2000 pertenecen a un ejemplar del
Jurásico tardío y tienen 150 millones de años de antigüedad.
Es un saurópodo desconocido, distinto de los
demás. Con un cuello inusualmente corto.
Los saurópodos eran dinosaurios herbívoros que
caminaban en cuatro patas y tenían cuello y cola excesivamente
largos. Pero éste es distinto, de cuello corto, y se alimentaba
de hierbas de no más de 2 metros de altura.
Otras de las particularidades del dinosaurio encontrado es que
mientras otros saurópodos medían hasta 30 metros de largo, el
que encontraron en Chubut sólo tenía 10 metros.
El descubrimiento se produjo en un paraje
denominado Cerro Chivo, ubicado a 380 kilómetros al oeste de
Trelew, en plena meseta central chubutense. El equipo científico
fue liderado por el paleontólogo alemán Oliver Rauhut, quien
llegó a la provincia para participar de la búsqueda. Colaboraron
con él los técnicos del Feruglio Gerardo Cladea y Pablo Puerta.
El ejemplar
fue bautizado con el nombre científico de Brachytrachelopan
mesai que significa "el dios de cuello corto de los pastores de
Mesa". Precisamente el nombre rinde homenaje al pastor que
encontró las vértebras en el centro de la meseta. Se llama
Daniel Mesa y vive en Los Adobes, un paraje cercano a Cerro
Chivo. El hombre buscaba sus cabras dispersas cuando encontró el
gran espinazo. Entonces plantó allí una estaca para volver a
localizarlo.
Para llegar al ejemplar, la expedición tuvo que escalar un cerro
de 1.200 metros. En esa zona el viento es constante y casi
siempre alcanza una intensidad promedio de 80 kilómetros por
hora. Pero no sólo los restos del herbívoro desconocido
sorprendieron a los científicos: a su alrededor había un
verdadero parque jurásico. Dos carnívoros, tortugas, peces,
sapos, ranas, un posible cocodrilo y otros microvertebrados.
También un pterosaurio (reptil
volador), el primero conocido del período Jurásico en todo el
hemisferio sur. El Brachytrachelopan mesai contradice la imagen
más conocida de los gigantescos saurópodos, con su cuerpo macizo
y el cuello y la cola largos. Este hecho demuestra que, a
diferencia de lo que se creía hasta ahora, que este grupo de
dinosaurios tenía poca capacidad de adaptación, los saurópodos
se adecuaban rápidamente y con éxito a un nuevo hábitat.
Leonerasaurus taquetrensis.
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Fósiles in situ de
Leonerasaurus
taquetrensis. |
Esqueleto completo de Leonerasaurus
taquetrensis. |
Reconstrucción de Leonerasaurus taquetrensis. |
Dinosaurio
Sauropodo.
Científicos del
Conicet descubrieron restos pertenecientes a una especie hasta ahora
desconocida de dinosaurio, un herbívoro de unos tres metros de
largo, mientras exploraban rocas del período jurásico, en la
provincia de Neuquén. Los restos habían sido hallados en
excavaciones que tuvieron lugar entre 2005 y 2007 y, luego de varios
años de investigación, concluyeron que se trata de un nuevo
dinosaurio, al que bautizaron Leonerasaurus taquetrensis.
Además, en hallazgo completa uno de los huecos más importantes en la
historia evolutiva de los dinosaurios. Parte de los restos del
"nuevo" especimen fueron descubiertos en la sierra de Traquetrén, en
la zona central de esa provincia patagónica, según se informó el
organismo. Los trabajos se realizaron en el marco de un proyecto de
investigación en el yacimiento de Las Leoneras. Es
considerado como un "eslabón perdido", entre los antiguos
prosaurópodos y los gigantescos saurópodos, los gigantes más grandes
que se hayan desplazado por la Tierra. Los prosaurópodos vivieron
hace más de 180 millones de años, en el jurásico inferior, podían
medir entre dos y nueve metros de largo, tenían cuello alargado,
eran bípedos, con cráneo bajo y dientes con márgenes aserrados. Los
saurópodos, en tanto, evolucionaron en el jurásico medio, a partir
de los 160 millones de años, eran cuadrúpedos, tenían cuello mucho
más largo y cráneo corto, con dientes en forma de cuchara, sin
márgenes aserrados.
Eran gigantes que oscilaban entre los 15 y 35 metros de largo, con
nombres célebres como el Argentinosaurus, el
Patagosaurus y el Amargasaurus -hallados en
territorio argentino- o sus "parientes" norteamericanos: el
Brachiosaurus, el Camarasaurus y el
Diplodocus. Aunque muchas de sus características indicarían
que el Leonerasaurus es un pequeño dinosaurio
sauropodomorfo, algunos detalles de su dentadura y anatomía pélvica
sugieren que se encuentra mucho más próximo al origen de los
saurópodos que los prosaurópodos conocidos previamente.
Tehuelchesaurus benitezii.
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Tres vértebras dorsales de
Tehuelchesaurus benitezii. |
Tehuelchesaurus
atacado por dos dinosaurios carnívoros. |
Dinosaurio
Sauropodo.
Recientemente ha sido
descripta esta nueva especie de saurópodo de los mismos niveles
estratigráficos del Volkheimeria chubutensis: el
Tehuelchesaurus benitezii. Lo destacable de esta especie
es la notable similitud que posee con un saurópodo Omeisaurus
tianfuensis de China, lo que
indicaría una cierta continuidad faunística entre Patagonia y Asia
Oriental durante ese tiempo. Los huesos
de este primitivo Dinosaurio proceden de la Formación Cañodon
Asfalto, aflorante en el Cerro Condor, en el centro de la Provincia
de Chubut. Los restos de este primer ejemplar de
Tehuelchesaurus,
corresponden a un individuo de aproximadamente 12 metros de largo.
Rodeando al esqueleto, los paleontologos encontraron numerosos
dientes de Terópodos, posiblemente estas piezas dentarias fueron
perdidas por dinosaurios carroñeros que depredaron el cadáver. Lo
mas transcendental del hallazgo de
Tehuelchesaurus benitezii encontrar las impresiones de la
piel, representando uno de los pocos dinosaurios en los que esta
parte del cuerpo es conocida. Estas impresiones, corresponden a
diferentes partes del cuerpo, y revelan que Tehuelchesaurio
estaba cubierto por escamas planas de contorno hexagonal. que no se
imbricaban como en los lagartos actuales, sino que se ubicaban
adyacentes entre si formando un figura de roseta. El humero de este
gigante mide 1,14 metros, y el fémur supera el 1,5 metros. El
material se encuentra en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF)
de la ciudad de Trelew.
Piatnitzkysaurus
floresi. Bonaparte,
1979.
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Esqueleto en el Museo
Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata. |
Craneo exhibido en el Museo
de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata. |
Reconstrucción
en vivo del Terópodos carnívoro del Jurasico sudamericano.
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Dinosaurio
Teropodo.
Carnívoro, con una marcada disparidad de tamaño entre
la extremidad posterior, larga, y el abrazo proporcionalmente corto.
Este linaje de Dinosaurios carnívoros, se caracterizo por la
disposición bípeda, que es propia de todos los Teropodos, además
de sus extremidades delanteras ridículamente cortas. Los restos fósiles
determinados para esta especie corresponden a dos ejemplares
incompletos obtenidos del Cerro Cóndor, los que indican una talla
aproximada a los 5 metros de largo y 2 de alto o algo mas hasta la
cabeza, elevada por la posición bípeda. Su cráneo tenia unos 60
centímetros provistos por dientes cónicos y muy filosos,
comprimidos lateralmente y lagos recurados. Sus patas tenían tres
dedos divergentes, como en algunas aves corredoras actuales. En la
misma zona se han hallado restos mal preservados de vértebras y
algunos dientes carniceros grandes, indicando la presencia de
algunos depredadores de mayor tamaño que los conocidos hasta el
momento, cuyos restos aun están en estudio. Estos Dinosaurios carnívoros
fueron los depredadores de los Dinosaurios herbívoros hallados en
los mismos niveles y que ya hemos mencionado anteriormente. Se
piensa que ha medida que crecían, estos carnívoros habrían
variado en el tamaño de la presa que atrapaban. Así debió
establecerse cierta relación de tamaño entre predador - presa.
Unas de sus adaptaciones consisten e las largas garras de la mano,
marcadamente curvas, transversalmente comprimidas y terminadas en
una punta lacerante. Vivió hace 165 millones de años. En
la fotografía de arriba podemos observar un esqueleto de
Piatnizkysaurus floresi, exhibido en el Museo de Ciencias Naturales
"Lorenzo Scaglia" de Mar del Plata.
Condorráptor
currumili.
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Fragmento del maxilar de
Condorraptor. |
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Aspecto de Condorraptor.
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Dinosaurio
Teropodo.
Es
un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo
tetanuro, que vivió a mediados del período Jurásico, hace
aproximadamente 162 millones de años, en el Calloviano, en lo que es
hoy Sudamérica. El nombre del género proviene de la localidad donde
fue encontrado, Cerro Cóndor, y la especie fue nombrada en honor a
Hipólito Currumil, dueño del terreno donde fue hallado. Debido a lo
fragmentario del primer descubrimiento, la clasificación de este
dinosaurio es incopleta, se sabe que fue un tetanuro basal,
probablemente emparentado con Piatnitzkysaurus
encontrado en el mismo sitio. El nuevo ejemplar recientemente
encontrado seguramente podrá esclarecer la ubicación de este animal
dentro de los dinosaurios carnívoros.
Medía
aproximadamente 7 metros de largo. Se caracterizaba por la presencia
de una incisura posterior entre los cóndilos de la fíbula y la parte
medial de proximal de la tibia ausente y una profunda fosa en
lateral de la cresta cnemial, las vértebras cervicales con
pleurocoelo en la porción anterior ubicada en el ángulo
posteroventral de la parapofisis, un gran foramen nutricio en el
lado lateral del pedúnculo isquiatico en el ilion y el cuarto
metatarsiano con un paso en la cara dorsal y distal de la cara
articular. En el 2007, también en Cerro Cóndor, se encontró un
ejemplar articulado de mayor tamaño y con un 70 % de sus huesos.
Este hallazgo, el primero de un terópodo articulado del Jurásico
medio fue trasladado al M.E.F para su estudio. El equipo que lo
encontro etaba integrado por el mismo Oliver Rauhut, Magali
Cárdenas, Leandro Canosa, Mariana Coffa, José Luís Carballido y
Pablo Puerta. Los paleontólogos necesitaron usar una motoniveladora,
una grúa de 40 toneladas y un camión facilitado por Vialidad
Provincial y Gendarmería Nacional utilizado para extraer la roca de
cinco toneladas, en cuyo interior se encuentra el Condorráptor
recostado sobre su lado derecho, completo de la cadera al
cuello y donde se visualiza claramente parte de su cráneo y
mandíbula.
Sarmientichnus
scagliai.
Casamiquela, 1964.
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Huella de Sarmientichnus
scagliai, la única evidencia que existe sobre esta especie de
dinosaurio carnívoro. |
Dinosaurio
Teropodo.
Este peculiar Dinosaurio es conocido únicamente por huellas que
dejo impresas en el lodo, y hasta el momento no se han encontrado
restos óseos atribuidas a esta especie. Fueron descubiertas en la
Estancia Laguna Manantiales, al NE de Santa Cruz y corresponden al
Jurasico superior, es decir, poseen una antigüedad de 157 millones
de años. Si bien no se puede realizar una reconstrucción
fidedigna, el autor de las huellas debió tener 1 metro de largo.
Una adaptación muy importante de este Dinosaurio bípedo es que
solo apoyaba dos dedos del pie, al igual que el avestruz de África.
Es muy probable que los hábitos alimenticios de este carnívoro,
fuesen algunos Dinosaurios menores y pequeños mamíferos. El
significado de sus nombres son honor a Domingo F. Sarmiento y al Técnico
Galileo J. Scaglia, el cual fuera director del Museo de Ciencias
Naturales de Mar del Plata por 40 años. Durante el Jurasico
superior, algunas regiones de Argentina fueron enormes desiertos.
Las areniscas corresponden a depósitos eólicos de un gran
paleodesierto que cubría esa región y que probablemente continuaba
en el oeste de África ya ambos continentes estaban juntos antes de
la apertura del Atlántico sur. En los depósitos sedimentarios de
patagonia se han encantado un conjunto de huellas de pequeños
Dinosaurios y mamíferos Primitivos, las cuales quedaron impresas en
un clima bastante árido, con largas estaciones secas seguidas de
avenidas de agua que producían desbordes de los ríos.
Caypullisaurus
bonapartei.
Fernández, 1997.
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El técnico
Mariano Magnussen Saffer junto al cráneo de
Caypullisaurus. |
Cráneo de Caypullisaurus de Neuquén. |
(Reconstrucción de Mauricio Álvarez) |
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Reptil Marino. Los
últimos Ictiosaurios fueron muy grandes, algunos como ballenas. Unos
de ellos fue hallado en la Provincia de Chubut. Mide mas de 8
metros de largo y se encuentra exhibido en la sala del departamento
de Paleontología de vertebrados del Museo Argentino de Ciencias
Naturales de Buenos Aires, aunque también existían formas que no
superaban el metro. Esta especie en particular fue un reptil
marino y guarda cierta semejanza con los delfines, pues a pesar de
los millones de años que separan a estas especies, ambas cubrían
el mismo nicho ecológico, y es probable que este magnifico animal
se halla alimentado de otros reptiles como los Plesiosaurios, peces
y dinosaurios que se aventuraban a las playas de marea baja. Sus
aletas traseras eran considerablemente mas pequeñas que las
delanteras. Los huesos de la mayor parte de la aleta delantera se
derivan de los huesos normales de dedos que se han encontrado en
todos los vertebrados terrestres, pero en ellos hay muchos mas.
Mientras normalmente un vertebrado terrestre tiene de 3 a 4 falanges
por dedos, algunos Ictiosaurios tenían de 20 a 25 falanges. Se
extinguió al final del Cretácico. Si bien la Patagonia Argentina
tiene algo mas de un centenar de sitios donde se han hallado este
tipo de reptil marino, recientemente se han descubierto formas
nuevas en sedimentos de la Quebrada de Romoredo al sur de la
Provincia de Mendoza. Otro ictiosaurio conocido es Mollesaurus
periallus, recuperado en la Cuenca Neuquina.
Caypullisaurus,
este
espécimen consta del cráneo y mandíbulas completos, vértebras
troncales anteriores y posteriores, y algunas costillas. El cráneo
se encontró articulado con la columna vertebral . Como es muy
frecuente en los ictiosaurios, las características estructurales del
cráneo contribuyen a que no se preserve en tres dimensiones. Este
ejemplar se depositó sobre su cara derecha, por lo que su cara
izquierda es la que se ha preservado con todos sus elementos en
posición natural y con una deformación mínima. Esta condición ha
permitido la obtención de los coeficientes craneanos cuyos valores
son comparables con los del holotipo de Caypuflisaurus
bonapartei. Entre los caracteres más conspicuos de este
material se destacan la gracilidad del rostro y la amplia reducción
de la dentición. La longitud mandibular es de 1,57 m. Cabe destacar
que hasta el presente, este ejemplar es el de mayor tamaño referible
a esta especie.
Ophtalmosahurus
s.p
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Vértebra caudal del Plesiosaurio de cuello corto Ophtalmosahurus, |
Cráneo de
Ophtalmosahurus in situ en el sedimento en el Museo de
Geología y Paleontología del Comahue, Neuquén. |
Ophtalmosahurus.
Reconstrucción en vivo de la BBC. |
Reptil Marino.
Fueron
enormes reptiles del tipo PIesiosaurios, que se alimentaban de peces
y anmonites durante el Jurasico inferior y en el Cretácico, periodo
donde desaparece sus restos fósiles en los depósitos sedimentarios
marinos - continentales. Poseían una cabeza muy pequeña a
comparación de su cuerpo, cuyas mandíbulas estaban provistas de
afilados dientes y rodeado de fuerte musculatura. Su cuello tenia
entre 30 y 35 vértebras, a diferencia de las habituales 7 u 8 que
poseen los demás reptiles. Tenia patas largas y anchas en forma de
remo que le eran propias para nadar a gran velocidad. Las aletas
delanteras se movían de arriba hacia abajo como si estuviera
volando, mientras las traseras eran utilizadas para orientar los
movimientos. Su aleta caudal heterocerca invertida (una aleta de la
cola mas corta que la otra), debido a que la columna vertebral esta
dirigida hacia abajo. Algunos restos de estos enormes Plesiosaurios
fueron hallados en el Cerro Lorena y en el Lago Pellegrini en el
norte de la Patagonia Argentina, y restos mas nuevos pertenecientes
al Cretácico fueron recuperados en el Bajo de Santa Rosa, en la
región de las salinas ubicado a unos 100 kilómetros al Sudoeste de
la localidad de Choele Choel en la Provincia de Rió Negro.
Metriorhynchus potens.
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Cráneo y
mandíbula de
Metriorhynchus. |
Aspecto del cocodrilo marino
Metriorhynchus. |
Reptil Marino.
Metriorhynchus,
fue un primitivo cocodrilo marino, cuyo nombre significa largo
hocico. El nombre le resultaba muy apropiado. Era un peligroso
cazador que medía 3 metros. Comía calamares y pterosaurios, pero
también perseguía peces de 6 metros de longitud, el doble de su
propio tamaño. Su cola se adelgazaba hacia el extremo, y de ella
sobresalía una aleta. Tenía una pequeña prominencia entre los ojos.
Cuando aparecieron los cocodrilos, vivían por entonces en el mar.
Existía un grupo de temibles cazadores prehistóricos, cuyos
parientes de agua dulce todavía viven en la actualidad. Si se te
ocurriese nadar en un mar prehistórico, les servirías de almuerzo.
Eran los cocodrilos marinos. En los inicios de su evolución, los
cocodrilos regresaron al agua, alejándose de los dinosaurios
terrestres. La forma de su cuerpo cambió para adaptarse a la vida
acuática. La mayoría de los primeros cocodrilos se mantenía al
acecho en ríos y pantanos, comiendo peces y capturando animales que
acudía allí a beber. Sólo unos pocos fueron más lejos, al mar. Su
aspecto era parecido al de los actuales gaviales. Había 4 cocodrilos
marinos: el Teleosaurus, el Steneosaurus,
el Metriohynchus y el Geosaurus
araucanensis,
estos últimos dos muy comunes en el
Jurasico
argentino,
procedentes de Cuenca Neuquina. Algunos
cocodrilos marinos se adaptaron aún mejor a la vida oceánica.
Empezaron a parecerse más a los peces. Perdieron la pesada coraza
ósea, y su piel se volvió mucho más lisa y resbaladiza. Las patas
eran palmeadas, semejantes a aletas. La cola se hizo más fina y
larga, también más parecida a una aleta. Pero siguieron siendo
reptiles y tenían pulmones, no branquias. Debían subir a la
superficie del agua para respirar aire fresco, como las ballenas
actuales. El grupo entero de
cocodrilos marinos vivió hasta poco tiempo tras el fin del período
Jurásico. Durante el Cretácico, fueron reemplazados por los Pliosaurios y los Mosasaurios.
En el norte de Chile encontraron restos de
Metriorhynchus
casamiquelai.
Geosaurus
arauconensis..
Gasparini y Dellapé, 1976
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Fragmentos mandibulares. |
Cráneo y mandíbula |
Reptil Marino.
Pequeño
cocodrilo, muy alterado por la erosión reciente, con la cara
izquierda del cráneo apoyada en el sustrato, poscráneo es articulado
y marcadamente arquea do hacia arriba y hacia atrás. Geosaurus
araucanesis es la especie más frecuente entre los cocodrilo
marinos titonianos de la Cuenca Neuquina.
Eran tan feroces como sus parientes de agua dulce, y algunos podían
comer muchos tipos de animales.
Dakosaurus andiniensis.
Gasparini et al, 2006.
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Reconstrucción
del raro cocodrilo jurasico. Zulma Gasparini junto al cráneo
de
Dakosaurus e imágenes recreadas. |
Reptil Marino.
Todo indica que el
Dakosaurus andiniensis
es un cocodrilo. Pero se parece
muchísimo a un dinosaurio. Por eso lo bautizaron Godzilla. El
descubrimiento es tan importante y es tapa del último número de la
National Geographic y también sale en la prestigiosa revista
Science.
Fue descubierto en Pampa Tril, Neuquén, por investigadores
argentinos.
Lo que se pudo reconstruir a partir del cráneo
y las dos mandíbulas encontradas en la Patagonia es que la criatura
se remonta a 135 millones de años atrás. La cabeza alta y achatada,
como en forma de bala y pocos dientes, es lo que la distingue del
resto de los cocodrilos, que tenían hocicos alargados, angostos y
mandíbulas dentadas. Fue
el resultado del esfuerzo de mucha gente que trabajó más de siete
años", dijo Zulma Gasparini, paleontóloga, profesora de la
Universidad Nacional de La Plata (UNLP), investigadora del Conicet y
líder de "Reptiles marinos Mesozoicos de Argentina", un proyecto que
comenzó hace ya casi 30 años.
La historia de este "Godzilla" empieza en 1996. Ese año, Sergio y
Rafael Cocca, dos técnicos del Museo Olsacher de la Dirección
Provincial de Minería de Neuquén, encontraron el cráneo y las
mandíbulas en Pampa Tril, una zona montañosa y semiárida pero fértil
para los paleontólogos.
En la investigación participaron paleontólogos y geólogos, como
Diego Pol (actualmente en la Universidad de Ohio), y Luis Spallietti,
profesor de la UNLP, investigador del Conicet y encargado de la
investigación sedimentológica (estudia las rocas y a las sucesiones
de rocas donde están las faunas fósiles).
El descubrimiento es importante y tiene
impacto a nivel mundial porque hasta ahora no se conocía en ningún
lugar del mundo cocodrilos con aspecto de dinosaurio. El cocodrilo
no tiene ningún parentesco con los dinosaurios. El
hallazgo de esta excepcional asociación de reptiles marinos en el
límite Jurásico—Cretácico en la cuenca neuquina permite formular
nuevas teorías sobre la continuidad y evolución de estas especies y
contradecir hipótesis de extinciones hechas en base a estudios
paleontológicos del hemisferio norte. A través del cráneo, de 80
centímetros de largo y 20 de alto, se puede estimar que medía casi
cuatro metros de largo. Pero lo más llamativo es su boca, sus
dientes, que muestran que era un predador activo que se alimentaba
de otros reptiles marinos, pero de los grandes. Y eso es lo que lo
hace parecido a los dinosaurios carnívoros. Era un animal marino
agresivo, que atacaba rápido a presas grandes, como el tiburón
blanco de hoy.
El descubrimiento es importante porque demuestra que los cocodrilos
en el Mesozoico fueron mucho más diversos de lo que se pensaba. Fue
un grupo abundante y exitoso evolutivamente, que ocupó muchos nichos
ecológicos que hoy ocupan otras especies, como los mamíferos. La
muestra de lo que es un cocodrilo en las especies vivientes es una
fracción muy pequeña y empobrecida con respecto a la diversidad de
formas que habitaron la tierra, los ríos y el mar durante el
Mesozoico.
Sobre los cocodrilos marinos del Jurásico, se
conocían muchos restos, pero todos de especies con hocico largo y
delgado, con numerosos y pequeños dientes. Estas características
denotan un rol de pequeño predador, con una dieta de peces pequeños
y moluscos, que es la idea que se tenía de los cocodrilos marinos
del Jurásico durante los últimos 150 años, desde que se descubrieron
y estudiaron en Europa los primeros cocodrilos marinos. El
Dakosaurus
muestra que también había grandes especies predadoras, dado
que éste tenía un hocico corto, alto y robusto, con dientes grandes
y aserrados.
Liopleurodon macromerus.
Sauvage, 1873
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| Esqueleto del
extraño Liopleurodon del jurasico argentino. |
Reconstrucción de
Liopleurodon. |
Reptil Marino.
Liopleurodon significa
diente de lado suave y fue el máximo depredador de los mares
jurasicos. Este plesiosaurio de mas de 12 metros de longitud, poseía
una cabeza de grandes proporciones que contrata con su corto cuello
y cuerpo rechoncho. Liopleurodon, estaba totalmente
adaptado a la vida acuática, pero es muy probable que visitaran las
playas para devorar nidos de otros grandes reptiles y tortugas de
menor tamaño. Unas largas series de costillas gastrales, extendida a
lo largo del vientre, servia para que Liopleurodon se
protegiera cuando se empujaban sobre la playa. Sus fuertes
mandíbulas estaban armadas con dientes de respetable tamaño. Fue así
que los ictiosaurios ocupaban el rol ecológico de los actuales
delfines, y probablemente Liopleurodon, ocupaba el rol ecológico que
actualmente ocupan las orcas. En Argentina, los restos de
Liopleurodon, fueron encontrados por la paleontóloga Zulma
Gasparini del Museo de La Plata en el Cerro de los Catutos,
Provincia de Neuquén, en la Formación Vaca Muerta y Mulichinco del
jurasico medio - superior. Liopleurodon ferox. Otros
plesiosaurios conocidos son Maresaurus coccai y
Criptoclydus, ambos de la Cuenca Neuquina. Del mismo sector
de la Cuenca Neuquina, fue recuperado recientemente un cráneo y
mandíbulas soldados (2,10 m) de Liopleurodon ferox,
un sector de columna vertebral que incluye a las cervicales y parte
de las dorsales (4,60 m), además del miembro anterior derecho. El
espécimen está muy bien preservado, y se lo halló apoyado en el
sustrato sobre su dorso. La reciente erosión eliminó la sección que
contenía desde la región sacra a la caudal. En vida, el animal debió
alcanzar entre los 12 y 14 m de largo. El ejemplar aún no ha sido
preparado y la espesa capa de sedimento que lo envuelve impide
observar caracteres que permitan precisar su determinación
taxonómica. Algunos restos dentarios conservan el esmalte, con
fuertes estrías como en todos los grandes Pliosauridae y en
particular en el gigante Liopleurodon. Sin embargo, la parte
anterior del rostro es roma y más ancha que las especies conocidas
de Liopleurodon.
Pterodaustro
guinazui.
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Esqueleto completo de
Pterodaustro guinazui del Jurasico - Cretácico de las
Sierras de Las Quijadas, provincia de San Luís, Argentina. Esqueleto de
Pterodaustro preparado por José L. Gómez en el Museo de
Ciencias Naturales de Buenos Aires. |
Reptil Volador.
Fue hallado en la formación Los
Lagaccito en la Provincia de San Luis, Argentina. La importancia de
este reptil volador es que fue el primero para Sudamérica. Otra de
las características es que proviene de sedimentos que hace 120
millones de años se depositaron en el fondo de una laguna, la cual
se hallaba en el medio del continente, a diferencia de otros
Pterosaurios de Europa y Norteamérica que provenían de sedimentos
continentales - marinos. El tamaño de esta especie varia mucho. Se
han rescatados ejemplares adultos que superaban los 2,5 metros de
envergadura y ejemplares notablemente juveniles de 0,25 metros. Así
mismo se pudieron colectar algunas improntas de pisadas de este
reptil. La mayor parte de esta colección se encuentra depositada en
el Museo de Ciencias Naturales de Mar del Plata junto a restos fósiles
de peces hallados en el mismo nivel. Lo mas notable de este animal
era su cráneo. La mandíbula inferior poseía entre 300 y 400
dientes en forma de lamina, los cuales podían filtrar
microorganismos acuáticos al igual que las ballenas, y su mandíbula
superior carecía de estos. Una teoría supone que estos reptiles
pudieron tener una piel media rosada al igual que los flamencos, ya
que ambos comparten la misma dieta y estos últimos adquirieron este
tono por los microbios que atrapa en el agua. Fue el primer reptil
volador hallado en el hemisferio sur.
Notobatrachus
degiustoi.
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Reconstrucción
y lajas con fósiles de Notobatrachus. |
Anuro.
Fueron ranas muy parecidas a los que estamos acostumbrados a
observar en nuestros jardines. Fueron descubiertos en la Estancias
La Matilde a unos 100 kilómetros al sur de Puerto Deseado en el año
1955 y mas tarde en la Laguna Del Molino (gran bajo de San Julián)
de la Provincia de Santa Cruz y su antigüedad es de 120 millones de
años. Las especies animales del Jurasico inferior y medio de Patagonia, vivieron en un escenario geográfico con abundante
vegetación, con algunos bosques de confieras y en áreas bajas, próximas
a grandes ríos o cuerpos de agua de la zona, en un clima con
aparente variación estacional. En esa época ocurrieron en
Patagonia numerosos episodios volcánicos que han producido la
formación de amplios depósitos de rocas eruptivas que se aprecian
en toda amplitud en la Provincia de Chubut y Santa Cruz. Por ello es
probable que las comunidades animales de esta región hayan sido
diezmadas en varias ocasiones y en distintos momentos de su
existencia. La características de los sedimentos en general y en la
forma en que se encuentran los restos fósiles, hace pensar que
ocurrió una mortandad de distintas especies y que fueron
transportados y acumulados por una fuerte corriente de agua y lodo
fino, eventualmente tras un fenómeno volcánico de magnitud. Hasta
ahora se trata de la colección de ranas fósiles mas completas y
antiguas del mundo.
Condorchelys antiqua.
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Reconstrucción
de
Condorchelys antiqua. |
Caparazón de
la tortuga jurasica
Condorchelys antiqua |
Tortuga. La aparición de los
grupos modernos de tortugas sería más reciente de lo que se creía.
Desde el año 2001, el doctor Guillermo Rougier, paleontólogo
argentino de la Universidad de Louisville, Estados Unidos, ha
dirigido en el centro norte de la provincia de Chubut varias
campañas de exploración en las cuales se hallaron restos craneanos y
postcraneanos (como caparazón y miembros) de un ancestro de las
tortugas modernas. Las expediciones recibieron el apoyo del Museo
Egidio Feruglio de Trelew (MEF) y el Museo Americano de Historia
Natural de Nueva York. Los especimenes provienen de rocas
depositadas durante 160 y 146 millones de años, es decir,
corresponden al Jurásico (200 a 135 millones de años. Los fósiles
pertenecen a una nueva especie denominada Condorchelys antiqua.
El hecho de que se encuentren restos craneanos y poscraneanos
asociados no es común en el registro fósil de las tortugas a nivel
mundial, por lo que este hallazgo es de gran importancia, ya que nos
aporta muchos datos sobre la anatomía de las tortugas más antiguas.
La Condorchelys antiqua posee una anatomía muy
particular dado que posee una mezcla de características de tortugas
antiguas; pero a su vez, también tiene características de tortugas
modernas. El largo aproximado sería de 35 centímetros y fue hallada
en rocas que corresponderían a una pequeña laguna. Actualmente, hay
dos hipótesis sobre la evolución de las tortugas. Difieren, entre
otras cosas, sobre el momento de aparición de los dos grupos de
tortugas modernas: las pleurodiras y las criptodiras. Las
pleurodiras se caracterizan por retraer el cuello dentro del
caparazón en forma lateral, mientras que las criptodiras lo hacen en
forma vertical
Asfaltomylos
patagónico.
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Pequeña rama mandibular del
primer mamífero jurasico del hemisferio sur. |
Aspecto en vida del Asfaltomylos
patagonico, un primitivo mamífero sudamericano. |
Mamífero primitivo. Era un pequeño animal
del tamaño de un roedor, hallado por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, de Trelew, se desenterró a siete kilómetros al oeste del pueblo de Cerro Cóndor, Chubut,
los restos de la mandíbula de este diminuto animal que vivió
durante el Jurasico, convirtiéndose en el primer mamífero jurasico
de Sudamérica. Nuestro entendimiento de la evolución de los mamíferos
de la era Mesozoica, se basa casi exclusivamente en fósiles del
hemisferio norte; por lo tanto, todo nuevo hallazgo en el hemisferio
sur frecuentemente resulta en sorpresa. Esta vez, la sorpresa
reside en los tres molares de la mandíbula del Asfaltomylos que
presentan una estructura mucho más moderna que la de sus contemporáneos
(mamíferos y reptiles) del hemisferio norte. El hallazgo brinda
sustento a la teoría que afirma que "los mamíferos del
hemisferio sur representan una línea evolutiva independiente de la
evolución de los mamíferos modernos en el hemisferio norte",
no sería entonces un ancestro de los mamíferos modernos, sino de
los monotremas, una primitiva familia de mamíferos, como el
equidna, cuya peculiaridad es que sus integrantes ponen huevos.
"Esta es una contribución relevante en lo que hace a la
información de la distribución mundial de los primitivos mamíferos.
Al permitir desmenuzar la comida, podían comer no sólo insectos
sino también plantas." Lo curioso es que estas cualidades
dentarias sólo fueron alcanzadas por los mamíferos del hemisferio
norte cuarenta millones de años después.
Ameghinichnus
patagonicus.
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El técnico Pablo Puerta trabajando en el yacimiento.
Detalles de las huellas exhibidas en el MACN de Buenos Aires y
reconstrucción de Ameghinichnus por el paleoartista Jorge
González. |
Mamífero primitivo. Fue un pequeño y veloz mamífero
jurasico con manos y pies de solo un centímetro de diámetro, ambas
provistas de cinco dedos. Ameghinichnus cuando corría,
anteponía las patas a las manos al igual que las liebres actuales.
Lo único que se conoce por ahora a esta singular especie, es una
amplia colección de huellas, también llamadas icnitas, que
proceden del noroeste de la Provincia de Chubut, en las
inmediaciones del famoso bosque petrificado de Jaramillo. Aquí
existe un extraordinario yacimiento de huellas fósiles de pequeños
dinosaurios, mamíferos y escarabajos. Las improntas se encuentran
perfectamente conservadas en areniscas de la Formación geológica La
Matilde, correspondientes al Jurasico superior.
Teleósteos.
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Peces de Patagonia. Al lado pez
semionotido de Sierras Las Quijadas, provincia de San Luís. |
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Peces. Descubiertos
en las proximidades de Cerro Cóndor en el Rió Chubut, Argentina.
Hubo una gran actividad volcánica durante el Jurasico, donde se
pueden hallar miles de fósiles de peces Teleósteos fosilizados que
vivieron en un antiguo lago, los cuales repentinamente quedaron
sepultados por varias toneladas de cenizas volcánicas que cayeron
al agua. Las improntas perfectamente conservadas de estos animales
permiten comprobar las similitudes que poseen con las formas
actuales, a pesar de un intervalo de 150 millones de años que han
transcurrido desde que murieron en estas regiones de Patagonia.
Aparentemente estas formas de peces fueron tan exitosas en su poder
adaptativo en el medio ambiente que no tuvieron que codificar su
biología a lo largo de varios millones de años hasta la
actualidad, manteniendo la estabilidad de sus genes, preservando
formas y tamaños a pesar de las miles de generaciones que pasaron
por este tiempo.
Anmonites.
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El técnico Mariano Magnussen Saffer en
el Museo de La Plata, junto a Parapuzosia semperadensis,
anmonite mas grande del mundo, hallado en Alemania. Al lado,
Anmonite común de 8 cm de diámetro
y aspecto en
vida de un Anmonite del Jurasico. |
Cefalópodo.
Son unos de los fósiles mas populares de Patagonia. Se tratan de
moluscos marinos evolucionados de conchilla univalva constituida por
cámaras. En vida se los podían ver sobresaliendo de sus corazas y
se parecían a los pulpos, con largos tentáculos que posibilitaban
sus movimientos y obtener su comida. Los había de todos los tamaños
y formas, desde muy pequeños hasta de 1.70 metros de diámetros. Eran
muy abundantes al igual que los peces y seguro que fueron el
alimento principal de los grandes reptiles marinos como los Plesiosaurios o los Ictiosaurios. A pesar de su abundancia se
extinguieron durante el final del Cretácico, hace 65 millones de años.
Algunos de sorprendente tamaño fueron rescatados recientemente en el
Cretácico (Ver Guía Periodo Cretacico) en el sector antartico
Argentino.
Equisetum thermale.
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Anatomía y
morfología de los tallos de Equisetum thermale. 10, 14, 15
secciones longitudinales. |
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Reconstrucción
del aspecto en vida de Equisetum thermale |
Paleobotanica.
En la
zona central del Macizo del Deseado, Provincia de Santa Cruz, en
Argentina, un equipo internacional de investigadores encontró un
fósil que pertenece a una especie vegetal que no se conocía y que
vivió en condiciones extremas hace 150 millones de años en regiones
geotermales. Los resultados del trabajo fueron publicados en la
edición de abril de la revista científica American Journal of Botany.
“El nombre de la nueva especie fósil, Equisetum thermale,
refleja el lugar donde ha vivido esta planta tan particular. En el
Jurásico, en lo que hoy conocemos como la provincia de Santa Cruz,
existía un ambiente volcánico muy activo, con geysers como los que
vemos hoy en los documentales de Yellowstone, en los Estados Unidos.
En ese mismo ambiente, denominado geotermal, es donde vivía esta
especie de Equisetum”, explicó a la Agencia CyTA uno
de los autores del trabajo, el doctor Diego Guido, investigador del
CONICET y profesor de Geología de la Universidad Nacional de La
Plata (UNLP). Equisetum thermale pertenece a un grupo
de plantas denominado equisetopsida. En la actualidad está
representado por un único genero Equisetum que incluye
a 15 especies que habitan en distintos puntos del planeta, explica
otra de las autoras del estudio, la doctora Alba Zamuner,
investigadora del CONICET y profesora de Paleobotánica de la UNLP.
“Estas plantas, también llamadas articuladas, presentan su tallo
diferenciado en nudos –con verticilos de ramas y hojas reducidas- y
entrenudos con costillas marcadas. Se usan frecuentemente en la
medicina herborística por lo que son populares –con el nombre de
cola de caballo- para preparar tizanas (infusión de la medicina
alternativa). Estas plantas acumulan mucho sílice en forma natural,
y otra de sus aplicaciones es para pulir plata -por lo que es
llamada yerba de platero-”, indica la investigadora del CONICET. Y
agrega: “Este grupo es sumamente antiguo, sus inicios se remontan a
los 380 millones de años en la era Paleozoica.”
Bosques
Fosilizados.
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Bosque
petrificado en la Provincia de Santa Cruz, Argentina. |
Piñas
fosilizadas de Araucaria Mirabilis calloviensis. |
Aspecto de
un fragmento de piña, donde se observan las semillas. |
Paleobotanica.
Durante el jurasico gran parte de Patagonia fue afectada por la
actividad volcánica, con resultados dramáticos para los vegetales
de la región, sobre todo los árboles. El Bosque Petrificado se
encuentra en la localidad fosilífera del Cerro Madre e Hija en la
Provincia de Santa Cruz, Argentina. Es considerado una maravilla
natural y sin dudas es el bosque fosilizado mas grande el mundo, no
solo por la superficie que abarca, sino también por los enormes árboles
que se encuentran preservados allí. Algunos de los trocos que se
pueden observar in-situ tienen un espesor de 2,5 metros en la base y
unos 100 metros de largo. Toda esta área, estuvo poblada de enormes
confieras. Hace 150 millones de años este sector del continente
tuvo como protagonista varios fenómenos volcánicos de gran
intensidad, los cuales arrojaron lava y expulsaban miles de
toneladas de cenizas ardientes que sepultaron un gran sector de
Patagonia austral. Un relevamiento realizado hace unos años por
investigadores argentinos sobre los individuos petrificados del
bosque Jurasico mostró la orientación preferencial de las muestras
de estudio en sentido Este - Oeste. Una de las hipótesis para
explicar la caída de los árboles en esta dirección esta dada por
grandes eventos volcánicos que originaron vientos huracanados y
produjeron la caída de los troncos hacia la misma dirección. Este
fenómeno produjo la petrificación de los grandes árboles que
volteo. El proceso de petrificación consiste principalmente en la
sustitución de materia orgánica basadas en el elemento carbono (prácticamente
molécula por molécula), por moléculas de origen inorgánico. En
otras palabras se produjo la silidificación. El resultado de la
petrificación es perfecta, ya que nos permite observar todos los
detalles del árbol e incluso las formas microscópicas que posee,
como por ejemplo se pueden ver los anillos de crecimiento, la
corteza, cicatrices de las ramas e incluso las piñas que tenían
estos árboles, que, al partirlas al medio podemos observar detalles
íntimos como los óvulos e embriones. El hecho de que hallan
quedado sepultadas rápidamente por las cenizas, optimizo la
fosilización, y no como en la mayoría de los casos, que la materia
orgánica se descomponía a la intemperie.
Bennetitales.
Plantas. Eran
plantas que evolucionaron en el Jurasico de Patagonia y guardaban
ciertas semejanzas con las palmeras, pero median de uno a dos metros
de alto. Poco tiempo después este grupo de plantas desapareció de
la superficie terrestre sin dejar representantes vivientes. El
hallazgo de restos de polen de esta y otras especies fueron
realizadas en la Cuenca Neuquina, en el margen del arroyo Lapa, en
sedimentos que indicarían que la región estuvo bajo agua, y cuyos
restos microscópicos quedaron preservados en las orillas de las
playas existentes en aquel periodo, las cuales pertenecían a
vegetación costera del territorio. Se hace imposible pensar que
algo tan pequeño como el polen sea tan duradero y que pueda
resistir a lo largo de millones de años. Un genero conocido es
Zamites.
Ginkoales.
Plantas. Durante
el periodo Jurasico gran parte de la Patagonia Argentina se
diversificaron los gimnospermas. Un grupo de ellos y que en la
actualidad tienen un represéntate considerado "fósil
viviente" posee hojas iguales a sus parientes primitivos. Es
asombroso que este tipo de árbol pudo sobrevivir durante 200
millones de años, a pesar de los dramáticos cambios geográficos y
ambientales que sufrió Sudamérica.
Botánica
del
Jurasico.
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Troncos
gigantes de Araucaria mirabilis y Paraucaria patagonica del
Jurasico del Bosque de Jaramillo. |
Los alrededores
de Puerto Deseado y, en general, la geografía de la Patagonia no
fueron siempre como son ahora. Hubo un tiempo en que el clima en la
región era templado. No existía la cordillera de los Andes, por lo
que los vientos humedecidos del Océano Pacífico llegaban sin
obstáculos a la zona. Bajo estas condiciones, el suelo florecía,
poblándose de bosques de coníferas. Pero entonces, hace 150 millones
de años ocurrió un cambio: comenzaron a soplar fuertes vientos, y la
actividad volcánica se intensificó. Los árboles no resistieron y se
cayeron, cubriéndose de la ceniza volcánica que reinaba. La lluvia
de silicio penetró y reemplazó el tejido vegetal por minera. Y nada
volvió a ser igual. La región se convirtió en lo que es hoy: un
lugar árido, ventoso y con poca vegetación, casi desértico. Pero de
aquellos tiempos quedaron testimonios. El Bosque Petrificado de
Jaramillo, en el norte de Santa Cruz, y a 256 kilómetros de Puerto
Deseado, es uno de ellos. El lugar es, literalmente, un bosque. Sus
troncos, ya de piedra, están derribados, pero sus raíces están en el
mismo lugar en donde transcurrieron sus vidas. El sitio es
impactante, y está considerado uno de los yacimientos fósiles más
importantes del país. ¿Por qué? Porque allí se encuentran los
árboles petrificados más grandes del mundo: algunos ejemplares miden
35 metros de longitud (sin contar partes enterradas, ramas menores y
copa) y 3 metros como diámetro mayor. Hasta el momento de
petrificarse contaban con 1.000 años de edad.
Otros
vertebrados del Jurasico Argentino:
Dinosaurios: Delatorrichnus sp.y Wildeichnus sp.
Fuentes:
- Magnussen Saffer,
Mariano (2010).
Algunas curiosidades en reptiles marinos del jurasico
Argentino.
Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico.
Año 8. 52: 36 -41.
- Magnussen Saffer,
Mariano y Gisel Sánchez (2011).
Los
Dinosaurios conocidos del Jurasico Argentino. Paleo,
Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico.
Año 9. 53: 19-26.
-
Magnussen Saffer,
Mariano y Gisel Sánchez (2011).
- Algunas curiosidades faunisticas y botánicas en el
Jurasico de Argentina.
Paleo,
Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico.
Año 9. 54: 07-14.
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