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Esta información debe ser considerada dentro del marco de la divulgación científica e informativa para público en general, no especializado, aficionado, técnico o profesional. Este contenido debe ser tomado solo como una guía educativa.

PaleoGuia del Periodo Eoceno de la Republica Argentina:

Este Periodo abarca desde los 56 a 34 millones de años atrás. Se encuentra representado por tres edades las cuales pasaremos a desarrollar a continuación.

 

La primera edad que reconocen los Geólogos y los Paleontólogos para este periodo, es la edad "Casamayorense", cuyos sedimentos se depositaron entre 54 y 51 millones de años antes del presente, y afloran principalmente en el Golfo de San Jorge, Provincia de Chubut, Republica Argentina. La edad "Mustersense" , pertenece a capas que se depositaron entre 48 a 45 millones de años aproximadamente. Si bien esta edad se encuentra muy bien representada en toda la Provincia de Chubut, sus principales afloramientos corresponden a las barrancas del Lago Muster y a los sedimentos que se encuentran en el interior de la localidad de Antofagasta de la Sierra, Provincia de Catamarca, republica Argentina. La edad "Divisadense", tiene una edad tentativa de 42 a 40 millones de años atrás y corresponden al Cerro Devisadero Largo, Provincia de Mendoza. La ultima edad reconocida, es la edad "Tinguiririquense", la cual será descripta mas adelante, debido a que se encuentra representada al final del Eoceno y parte del Oligoceno. Durante este periodo se produjeron fluctuaciones en la temperatura, pero el clima no dejo de ser cálido subtropical, con abundantes precipitaciones. La vegetación se vuelve mas arbustiva, sin embargo las coniferas y angiospermas dicotiledóneas eran abundantes. El territorio constituya una extensa llanura donde se desarrollaban cuerpos lacustre de aguas someras y profundas. A mediados del Eoceno se produjo un cambio un cambio climático sustancial, el clima se volvió mas templado.

El terreno se elevo y se vio as afectado por la erosión, con lo que el paisaje se volvió algo quebrado. A fines del periodo se produjo una brusca caída de las temperaturas de las aguas del mar epicontinental, relacionada con la primera etapa de congelamiento del mar antártico,  aunque la calota de hielo aun no se desarrollaba. Se provoco un ligero descenso de la temperatura en el continente, que se registra en la vegetación de la época que estaba constituida tanto por elementos subtropicales y templado frió. El aislamiento de Sudamérica se rompió temporariamente a fines del Eoceno con un ingreso de roedores caviomorfos, cuando Sudamérica se desplaza hacia el norte y al chocar contra Norteamérica origina un arco de islas volcánicas en la zona del norte.


Paraptenodytes antarticus.

 
Paraptenodytes Paraptenodytes Paraptenodytes Paraptenodytes Paraptenodytes Paraptenodytes Paraptenodytes
Fragmento craneal de Paraptenodytes antarticus.(*) Aspecto del pingüino fósil Paraptenodytes.(*)

Ave. Era un verdadero genero de pingüino prehistórico de hábitos acuáticos como los actuales, pero algunas de sus especies tenían un gran tamaño, ya que oscilaban desde 0,20 a 1,90 metros de alto. Durante este mismo Periodo, vivió en la Patagonia otro genero de pingüino también desaparecido, cuyo tamaño era similar a sus parientes actuales, llamado Apterodytes, caracterizándose por tener unas alas ridículamente pequeñas. Su comportamiento no era muy distinto a sus descendientes, ya que anidaban en las costas marinas, donde cavaban su propio nido o aprovechaban aquellos abandonados por otros animales, como marsupiales y reptiles. Su alimentación estaba constituida principalmente de peces de tamaño variante y de numerosos invertebrados, los cuales se hallan normalmente asociados a estos vertebrados emplumados. El enigma de estas aves desaparecidas es si para este periodo habían desarrollada la glándula uropigia, la cual se encargaría de distribuir aceite natural por su cuerpo, permitiendo la impermeabilización de las plumas y evitando de que estas presenten hipotermia en aguas frías. Recordemos que en este Periodo Patagonia era una selva Sub-tropical con temperaturas constantes de unos 20° centígrados durante gran parte del año. Los principales restos de Paraptenodytes proceden de la Formación Sarmiento y Gaiman.


Sphenisciforme indet.

(*) (*) (*)

Ave. Es el más alto y corpulento que han encontrado hasta ahora. Paleontólogos argentinos descubrieron en la Antártida restos fósiles de un ejemplar de dos metros de altura, el más grande del que se tiene noticias. La paleontóloga Carolina Acosta, investigadora del Museo de La Plata, explicó que "los cálculos realizados indican que se trata del pingüino más grande que se conoce hasta el momento, en cuanto a altura y masa corporal". Hasta ahora, la especie de mayor tamaño que se conocía era la del pingüino Emperador que alcanza los 1,20 metros y unos 38 kilos. Todos los Pinguinos se encuentran dentro del Orden Sphenisciformes, caracterizados por ser aves marinas no voladoras. El descubrimiento fue realizado por Marcelo Reguero, director de la campaña paleontológica del Instituto Antártico argentino. Y fue posible debido al hallazgo, por primera vez en la Antártida, de un esqueleto articulado del animal, lo que permitió obtener mayor información sobre su anatomía y sobre cómo se desplazaba. La reconstrucción no proporcionó elementos para definir a qué género perteneció el pingüino gigante, aunque la especialista adelantó que el objetivo de la campaña antártica del próximo verano será “buscar nuevos esqueletos para continuar con la investigación”. Hallazgos anteriores, en tanto, mostraron que estos ejemplares que vivieron hace millones de años tenían plumas de un color marrón rojizo y gris, diferentes del plumaje blanco y negro de los pingüinos actuales. Al igual que los pingüinos actuales, y a diferencia de las demás aves, las plumas de las alas de la especie Inkayacu paracasensis -a la que podría pertenecer el ejemplar hallado en la Antártida- tenían una forma radicalmente modificada, muy ajustadas y acumuladas unas sobre otras, formando aletas rígidas y estrechas. Sus plumas corporales tenían los cañones anchos, un rasgo que a los pingüinos actuales les permite estilizar el cuerpo.


Niolamia argentina.   Ameghino, 1899.

Cráneo de Niolamia de unos 30 cm de ancho, con grandes cuernos laterales, en el Museo de La Plata. Placas tentativamente atribuidas a Niolamia (tortuga gigante de tierra). Reconstrucción del aspecto de Niolamia argentina (*).

Reptil. Es una de las tantas especies que sobrevivieron al cataclismo que extinguió a los dinosaurios. Fue una tortuga terrestre de tamaño colosal y comparable a los grandes gliptodontes del Pleistoceno. Su cabeza estaba armada por grandes protuberancias, dos de las cuales se prolongan de manera extraordinaria, semejantes a los cuernos de un buey. La cola no pasaba de percibida, ya que se encontraba protegida por un estuche óseo compuestos por varios anillos imbricados y con protuberancias cónicas. Los primeros restos de esta tortuga fueron hallados en la Provincia de Neuquén en el Cretácico superior. Florentino Ameghino lo dio a conocer en 1899 y lo bautizo con el nombre de Niolamia, para diferenciarla de la gran tortuga australiana del Pleistoceno conocida como Meiolania, con la cual Ameghino creía ligeramente relacionada. Llegaron a medir hasta 2,5 metros de largo. En América del Sur esta especie se prolongo hasta el Eoceno.


Hydromedusa s.p.  Wagler, 1830.

 
Hydromedusa Hydromedusa Hydromedusa Hydromedusa Hydromedusa Hydromedusa Hydromedusa Hydromedusa

Placas del caparazón y aspecto de la tortuga del Eoceno.(*)

Reptil. El hallazgo de restos fósiles pertenecientes a distintos vertebrados parece ser cada día mas frecuente en el sur Argentino. Otro género de tortuga de cuello largo como las que en la actualidad podemos observar en los ríos Misioneros y Amazónicos, se dio a conocer hace poco tiempo por un grupo de paleontólogos. Se trata de Hydromedusa wagler, conocido a partir de fragmentos aislados de caparazón procedentes de un nivel estratigráfico de la Formación Cañadón Hondo (Eoceno inferior), aflorantes en Patagonia centro-oriental. El holotipo consiste en una placa nucal con un escudo cervical (extravertebral) situado por detrás del primer par de escudos marginales, condición autapomórfica presente en las especies vivientes de Hydromedusa. Varios caracteres presentes en esta especie extinguida (como el primer escudo vertebral ancho extendido sobre los extremos póstero-lateral de la primer placa periférica, la posición y proporción del duodécimo par de escudos marginales, el radio de escudos femoral/anal sugieren una diferenciación específica de las especies vivientes. La asignación al genero Hydromedusa de restos fragmentarios aislados de placas periféricas provenientes de la Formación Salamanca (Paleoceno inferior) cuya antigüedad seria de 60 millones de años el registro de este género en América del Sur.


Podocnemis s.p. Wagler, 1830.

 

Reptil. Es un género de tortugas acuáticas que habitan en los ríos de Sudamérica. Consiste actualmente en seis especies que habitan al norte del subcontinente, aunque se conocen otras especies ya extintas. El grupo que en la actualidad conocemos como tortugas o quelonios, esos reptiles acorazados descienden, como muchos otros reptiles de los Cotilosaurios, unos reptiles primitivos que vivieron a mediados del periodo Pérmico, hace 250 millones de años y que en algunos casos llegaron a medir 4 metros de largo. Los primeros Testudinata, de los que proceden las tortugas actuales, aparecieron en el Triásico superior, hace unos 200 millones de años. Estos animales poseían dientes en sus mandíbulas que luego evolucionaron hacia un pico córneo, la ranfoteca. Entonces todas las especies eran terrestres o, como mucho, anfibias. Pronto, las tortugas se dividieron en dos superfamilias que han sobrevivido hasta hoy; los Criptódiros (De cuello oculto) que replegaban el cuello formando una “S” y los Pleuródiros (Cuello ladeado) que tan solo podían esconder la cabeza torciendo el cuello bajo el borde del espaldar de su caparazón. Además de esta divergencia, ambas superfamilias poseen otras distinciones, esqueléticas y anatómicas. Podocnemis tenia el caparazón es mucho más ancho por delante que por detrás. Presentaban dimorfismo sexual, ya que las hembras alcanzan un tamaño superior y tienen la cola más corta y estrecha. Esta especie puedo llegar a medir entre 35 y 68 cm. Habitaba esta especie básicamente en los ríos y sus cuencas. Era una especie omnívora. Los juveniles se alimentaban alimentos de origen animal y los adultos preferían vegetales. Durante el Paleoceno - Eoceno de Patagonia y Noroeste argentino se han recuperado interesantes restos fósiles. Podocnemis, guarda estrecha relación con el genero viviente.


Sebecus icaeorhinus.

   
Sebecus Sebecus Sebecus Sebecus Sebecus Sebecus

Sebecus Sebecus Sebecus Sebecus

Sebecus Sebecus Sebecus

Dos placas dérmicas del gigantesco cocodrilo marino Sebecus, en el Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia.

Cráneo y mandíbula de Sebecus icaeorhinus. (*)

Reconstrucción en vivo de Sebecus icaeorhinus.(*)

Reptil Marino.  De Sebecus se preservan distintos restos del mismo individuo, entre los que se incluyen algunos restos de las extremidades, placas óseas y un enorme cráneo. Si bien no podemos tener las dimensiones exactas por la ausencia de algunos restos, su tamaño esta calculado entre 6 y 8 metros de longitud. Fue un buen nadador, puesto que tenia una cola muy larga y aplanada, adaptada para impulsar a este enorme animal por debajo del agua al moverla de un lado a otro. En su alimentación incluía peces, algunos mamíferos marinos de tamaño medio, y probable que atacaría a algunos animales en las orillas marítimas. Por supuesto, no desaprovecharía la presencia de algún animal muerto. Sus restos proceden de la formación sedimentaria de Casamayor, Departamento de Escalante en Cañadon Hondo, Provincia de Chubut, Argentina. También se reconoce a Sebecus huilensis.


Ayllusuchus fernandezi. Gasparini, 1984.

 

Cráneo parcialmente completo de Ayllusuchus del Eoceno temprano del NOA Argentino. Museo de La Plata.

 

Posible aspecto de Ayllusuchus. (*).

Reptil. Es un género extinto de mesoeucrocodilio perteneciente a la familia de los sebécidos. Sus fósiles se han hallado en estratos de Argentina que datan de principios del Eoceno. Estos notosuquios que vivieron desde inicios del Paleoceno hasta mediados del Mioceno, si bien se ha sugerido que al menos algún tipo pudo haber sobrevivido hasta la época del límite Mioceno-Plioceno en Brasil. Sus restos se han encontrado en Sudamérica. Eran predadores terrestres activos con rostros altos y estrechos con cuatro dientes en premaxilar y 10-11 dientes en el maxilar. Incluye todos los notosuquios más cercanos a Sebecus que a Baurusuchus o Notosuchus. Eran carnívoros depredadores.


Madtsoia bai. Simpson, 1933

 
Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia Madtsoia

Restos fósiles  constituido por una gran cantidad de vértebras y costillas articuladas. Al lado reconstrucción de Madtsoia. (*)

Ofideo. En la actual provincia de Chubut, al sur de la republica Argentina, durante el Eoceno, el territorio era muy distinto al desierto que hoy podemos observar. Para entonces el clima era sub-tropical con alta humedad. Así lo indica la presencia de primitivas tortugas y cocodrilos. También el registro paleobotánica, donde se han podido identificar grandes palmeras y otras plantas de zonas lluviosas. Uno de los primeros registros de grandes serpientes del Terciario de Patagonia fue publicado por el sabio Florentino Ameghino en 1906. Madtsoia, fue un enorme "ofidio" (víboras y serpientes) hallado en el año 1933  por el paleontólogo George Gaylord Simpson. Los fósiles hallados, corresponden a un esqueleto incompleto, pero con una excelente conservación. Se trata de una columna vertebral articulada y con sus respectivas costillas. Los estudios revelaron que este enorme animal poseía mas de 300 o 400 vértebras, y que en vida superaba los 10 metros de largo. (las Anacondas miden 8 metros). Aun se discute si fue una serpiente de hábitos terrestres o acuáticos, pero si estamos seguros que se alimentaría de mamíferos notoungulados de tamaño medio y chico, a los cuales acechaba para enrollarse en su cuerpo y asfixiarlos hasta poder digerirlos. En 1959 se dio a conocer la existencia de una rama mandibular de gran talla, la cual fue hallada en en el Paleoceno tardío en la localidad de Gaiman, al norte del Rió Chubut, atribuida al genero Madtsoia, cuya antigüedad seria entre 55 y 60 millones de años. Los primeros restos y que corresponden a este Periodo (Eoceno temprano), corresponden a la localidad de Cañadon Vaca, en el Sudoeste de la Provincia de Chubut, Argentina. Durante el Mioceno vivieron otros "Ofidios" de gran tamaño (ver).


Boidae. Gray, 1825.

   

boidedae boidedae boidedae boidedae boidedae boidedae

  boidedae boidedae boidedae boidedae boidedae

 

Fragmento de vértebra de Boidedae, comparada con un representante actual (en su interior). (*)   Boidedae capturando un Astrapotherium. (*)

Ofideo.  En 1986, mientras que la Paleontóloga Adriana Albino consultaba la colección del Museo de La Plata, descubrió una vértebra de serpiente y de tamaño gigantesco, tanto que figuraba en el registro del Museo como perteneciente a un cocodrilo prehistórico. El estudio de la misma dio como resultado que no pertenecía al genero descrito mas arriba (Madtsoia), sino un representante fósil de los grandes Boideos actuales. Así mismo la comparación del fósil con restos de una Boa, dio como resultado de que se trataba de un animal joven, que aun no alcanzo su máximo desarrollo corporal. El numero de vértebras de estos animales varia entre las 300 y 400 aproximadamente. Asumiendo que las formas fósiles se mantuvieron en dicho rango de variabilidad, estimamos, en base a la longitud corporal de la forma juvenil habría sido entre los 5 y 7 metros, mientras que los adultos tendían entre 10 y 12 metros, es decir, algo mas grande que lo calculado para Madtsoia. Es muy probable que capturaba a sus presas cuando estas se encontraban bebiendo agua a las orillas de algún espejo de agua o bien cuando estas estarían descansando, momento de mucha vulnerabilidad, que estos enormes Ofideos aprovecharían para alimentarse, o bien, a presas muy adultas o enfermas. Sus restos proceden de los niveles del Eoceno temprano de la zona de Valle Hermoso, al Sudoeste de la Provincia de Chubut. 


Arminiheringia auceta. Ameghino, 1902.

La mandíbula proviene de un ejemplar encontrado en Chubut. Cráneo del MACN e ilustracion. (*)

Mamífero Marsupial. Este gran marsupial carnívoro vivió en el Eoceno inferior de la Argentina (hace unos 50 millones de años). Este animal tenía un cráneo, excepcionalmente robusto, dotado de fuertes dientes. Los caninos inferiores, en particular, eran excepcionalmente largos y se inclinaban hacia adelante. Los molares y premolares sugieren una dieta carnívora. Todo el animal era muy grande (alrededor de 1,8 metros de longitud). Sus patas eran fuertes y robustas, y el aspecto general de este animal se asemejaba a un oso. Era un típico representante del orden Sparassodonta, que se desarrolló en América del Sur ocupando los nichos ecológicos que fueron ocupados en otros continentes por los mamíferos carnívoros.  Las arminieringias eran muy similares a un grupo de carnívoros primitivos conocidos como creodontos. Tres especies se conocen arminieringias, la más conocida de las cuales es Arminiheringia auceta. El cuerpo fuerte y un cráneo armado con grandes dientes son netos indicadores importantes de una dieta carnívora, los caninos inferiores impares, que se inclinaban hacia adelante, indican que el arminieringia era un depredador especialista, pero no está claro exactamente cuál era su técnica para capturar sus presas. Otros Sinónimos: Arminiheringia cultrata Ameghino 1902 y Dilestes dilobus Ameghino 1902.


Callistoe vincei. Babot, Powell & Muizon, 2002.

Mariano Magnussen Saffer, junto al fósil de Callistoe vincei, en el Museo de Ciencias Naturales "Miguel Angel Arra" de la Universidad Nacional de Salta.

Reconstrucción paleoartistica del primitivo Callistoe vincei, del Eoceno de la Provincia de Salta, Argentina. (*).

Mamífero Marsupial. Callistoe fue un interesante Proborhyaenidae, una familia extinta de marsupiales del orden Sparassodonta, que vivieron en Sudamérica desde el Eoceno (Casamayorense) hasta el Oligoceno (Deseadense). En ocasiones han sido incluidos como subfamilia de sus parientes los borhiénidos (Borhyaenidae). Fueron metaterios carnívoros, usualmente de gran tamaño, estando entre los mayores representantes de los esparasodontes y de los metaterios carnívoros en general. Los proborhiénidos se caracterizaban por un cráneo grande y macizo, con molares especializados en el consumo de carne (carnasiales)y sus colmillos carecían de esmalte dental en los ejemplares conservados; debió de ser muy delgado o restringido a las puntas en vida. En el género Aminiheringia los colmillos están además orientados hacia adelante. Estos dientes, igual que en los tilacosmílidos presentaban una raíz abierta incluso de adultos, con lo que estos colmillos podían crecer continuamente. Esta característica fue sugerida como evidencia de su parentesco cercano con Thylacosmilus, pero dicha hipótesis ha sido descartada.Callistoe vincei, un fósil muy completo, procede de la Formación Lumbreras, en la localidad de Pampa Grande, Provincia de Salta. Fue el equivalente ecológico de los grandes canidos de América del Norte. De cráneo y mandíbulas alargadas, con un robusto arco cigomatico y una poderosa musculatura masticatoria, típico del habito depredador. Seguramente se alimento de mamíferos notoungulados y armadillos, compones en su época.


Groeberia minoprioi.

   
Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia Groeberia

 

Maxilar completo. Ciencia Hoy.

Maxilar y mandíbula. Ciencia Hoy.

Reconstrucción en vivo de Groeberia. (*)

Mamífero Marsupial. Este genero fue describió en 1952 por Bryan Patterson. Se trataba de una pequeña mandíbula fósil de unos 10 milímetros de largo. El resto que llamo la atención de la comunidad Paleontológica de la época, tenia unos 40 millones de años de antigüedad. Su forma era tan rara que no coincidía con ninguna forma viviendo o fósil en Sudamérica. Su mandíbula era extraordinariamente corta y alta, presentando cuatro molares pequeños y un gran incisivo, pero sin semejanza con los roedores. Fue un marsupial y probablemente emparentado con los Cenolestidos. Su aspecto era algo similar al de las pequeñas comadrejitas representadas en la actualidad polos llamados "ratones runchos". No eran ni herbívoros ni carnívoros estrictos, sino que se alimentaban de frutos duros, semillas e insectos. Sus pocos restos proceden de la formación Divisadero Largo, en la Provincia Argentina de Mendoza. Groeberia pattersoni, se trataba de un marsupial, pero su clasificación y estudio fue algo compleja. Ocurre que la mayoría de los rasgos diagnósticos del esqueleto de los marsupiales se basan en los detalles de la anatomia del cráneo y las mandíbulas, las cuales, no se habían preservado del todo bien, y para colmo su aspecto era rodentiforme, ósea, que se parecía a un roedor. Su tamaño era muy pequeño, no mas grande que una laucha actual. Su alimentación era muy variada, desde frutos y hojas hasta larvas e insectos. Sus restos fueron hallados en sedimentos de 40 millones de años, en la formación Divisadero Largo, Provincia de Mendoza, Argentina.


Pitheculites minimus.  Ameghino, 1902

Mamífero Primate. Ya a fines de este Periodo y principios del Oligoceno se encuentran en Patagonia una diversidad importante de simios fósiles, los cuales eran de tamaño pequeño y no superarían los 1500 gramos de peso, pero de un aspecto elevado sumamente notable. El mas conocido de los monitos del antiguo territorio Argentino es Homunculus, que vivió en el Mioceno (ver) y su cráneo es parecido a un humano pequeño. Tenían la vista dirigida horizontalmente hacia adelante, dominando el espacio máximo que permitía abarcar su mayor elevación. Durante este Periodo la actual Patagonia desértica, era un frondoso y exuberante selva, donde estos pequeños simios se trepaban a los árboles y recorrían  largas distancias de rama en rama, lo que convirtió a estos mamíferos en verdaderas especies arborícolas, fortaleciendo principalmente sus miembros anteriores y posteriores, ayudándose con su larga cola, la cual, es la principal característica de diferenciación con primates de otros continentes. La procedencia es del Cerro Bandera Sierra del Portezuelo Norte.


Periphragnis harmeri. Roth 1899

Cráneo de Periphragnis del Eoceno de Patagonia. Museo de La Plata. Pata anterior de Periphragnis en el Museo de La Plata. Posible aspecto de Periphragnis (*).

Mamífero Notoungulado. Los Periphragnis eran isotémnidos aparecieron enseguida y representan la familia más primitiva de los toxodontos. Las extremidades eran fuertes y semejantes a las de los ungulados primitivos; las patas, relativamente cortas, eran digitígradas, es decir, que eran los dedos los que soportaban el peso y no las plantas. La cabeza era bastante grande en relación con el cuerpo y las mandíbulas presentaban la dentadura completa, formada por 44 dientes, con coronas bajas. Sus colmillos eran grandes y probablemente los utilizara para excavar la tierra y alimentarse de raíces. Sus extremidades fuertes y largas sugieren que debía ser un animal bastante veloz. Sus restos fosilizados se han encontrado en Argentina, en el Eoceno de la Patagonia.


Astraponotus assymetrum.  Ameghino, 1901.

 

 Ilustracion del cráneo (*)

 

 Reconstrucción del posible aspecto (*)

Mamífero Notoungulado. Del grupo de los Astrapoterios, los cuales evolucionaron durante el largo aislamiento del continente, cuyas formas y caracteres no se repitieron en otras faunas del mundo. Tenían un tamaño considerable, el cual no puede ser tan exacto debido a que los paleontólogos no han encontrado piezas muy significativas. Era herbívoro, alimentándose principalmente de raíces, las cuales encontraba a orillas de los paleopantanos donde pasaban la mayor parte de su vida. Poseía un par de caninos bien desarrollados y una pequeña trompa.


Notostylops brachycephalus.  Ameghino, 1904.

Esqueleto de Notostylops, en el MEF. Museo Egidio Feruglio de Trelew.

Cráneo con detalles del maxilar de Notostylops del Eoceno inferior de Patagonia. Museo de La Plata.

Reconstrucción de Notostylops.  (*)

Mamífero Notoungulado. Su nombre significa "columnas traseras". Pertenece a un grupo único de animales del orden "Notoungulados" y que no se pueden hallar en otras partes del mundo porque evolucionaron en el largo aislamiento del continente Sudamericano. Uno de los miembros mas primitivo de este grupo fue Notostylops, que tenia un tamaño algo chico (75 centímetros) a diferencia de sus parientes del Plioceno y Pleistoceno. Poseían unos dientes enormes muy parecidos al de los roedores, con un frente largo y filoso para cortar hojas, romper frutos duros y plantas herbáceas. Una de las características mas importantes del cráneo de este animal y que luego se repetiría durante los otros periodos, fue lo pronunciado en su oído medio, lo que sugiere podía escuchar desde grandes distancias.


Didolodus multicuspes. Ameghino, 1897.

 
 (*)    (*)

Mamífero Notoungulado. Fue otro mamífero "notoungulado" de 60 centímetros de largo. Su estructura craneana y dentaria recuerda a los roedores, y su aspecto abra sido similar. Era ramoneador y corría por las malezas de los bosques, alimentándose de hojas y de arbustos de escasa altura. Es posible que Didolodus fue el antecesor de los grandes mamíferos que evolucionaron durante el final de la Era Terciaria y Cuaternaria. También se reconoce a Didolodus minor. Didolodus es un género de la familia extinta didolodontidae, de mamíferos placentarios del orden de los condilartros o quizá del orden notoungulata, aunque antiguamente había sido clasificado en los arctocionios y litopternos. sus fósiles se hallaron en la Patagonia. Fue nombrado por Florentino Ameghino en 1897. Durante la primera mitad del siglo XX fueron estudiados por George Gaylord Simpson. Ancestros de los litopternos , se los ha clasificado entre los primeros notoungulados, aunque otros los definen como pertenecientes todavía al grupo parafiletico de los condilartros.El género Didolodus, cuyos fósiles consisten principalmente en cráneos, mandibulas y restos dentales bunodontos, eran animales de tamaño mediano, de unos 60 cm de largo.


Eomorphippus. Ameghino, 1894.

 

Cráneo. Fuente Prensa Conicet.    (*)

Mamífero Notoungulado. Los notohípidos son una familia extinta de mamíferos placentarios del orden Notoungulata, perteneciente al superorden Meridiungulata, que habitaron en Sudamérica. Los fósiles de los notohípidos están datados desde el Eoceno hasta el Oligoceno. Fueron unos cuadrúpedos herbívoros con caracteres que indican un cambio de hábitat del bosque a las praderas. Las patas fueron alargándose y la dentadura muestra que se alimentaban cada vez con mayor frecuencia de pasto que de follaje. La palabra "notohípido" quiere decir "caballo meridional". A pesar de que alguna vez se creyó que eran los antepasados de los caballos auténticos (familia Equidae, orden perisodáctilos), las similitudes, que residen fundamentalmente en la forma del cráneo y en los incisivos para cortar plantas, son consecuencia de la evolución convergente. En lo esencial, esta familia presenta todas las características de los notoungulados. Hay varias familias de meridiungulados con aspecto de caballo, como los litopternos, con un parecido aun más marcado con los caballos verdaderos, ya que también presentan la misma reducción en el número de dedos y el mismo proceso evolutivo que los caballos verdaderos. Sin embargo los notohípidos y los litopternos tampoco están relacionados entre sí. Perteneciendo a órdenes distintos y muestran la denominada evolución paralela. Las muelas cortas y de corona baja de los primeros hiracoidios, se volvieron gradualmente más largas y prismáticas, cubriéndose con una gruesa capa de cemento, el cráneo se volvió más largo, y como resultado de ese alargamiento se formaron barras entre los incisivos, caninos y molares. Otros géneros relacionados: Argyrohippus, Colpodon, Nesohippus, Notohippus, Perhippidion, Purperia, Stilhippus, Eurygenium, Morphippus, Pampahippus, Plexotemnus, Puelia y Rhynchippus.


Trigonostylops wortmani. Ameghino, 1897.

 
Trigononostylops Trigononostylops Trigononostylops Trigononostylops Trigononostylops Trigononostylops
Cráneo de Trigononostylops en el Museo de La Plata.  Posible aspecto en vida de Trigonostylops.  (*)

Mamífero Notoungulado. Pertenece al orden Notoungulata, que media  1,5 metros de longitud. El registro fosilífero de esta especie es muy escaso, por ello los paleontólogos no pueden acceder a una información fidedigna con respecto a la forma y comportamiento de Trigonostylops. Se conoce esta especie en la Patagonia Argentina por un cráneo incompleto y algunas piezas dentarias. Los dientes eran muy primitivos y grandes, semejante a los de Astrapotherium, y es posible que su aspecto fuera como este ultimo.


Thomashuxleya externa.  Ameghino, 1901.

 
Thomashuxleya Thomashuxleya Thomashuxleya Thomashuxleya Thomashuxleya Thomashuxleya Thomashuxleya

Cráneo de Thomashuxleya externa.  (*) Reconstrucción en vivo de Thomashuxleya.  (*)

Mamífero Notoungulado. Es otro de los mamíferos "Notoungulados" los cuales se diversificaron en numerosas especies gracias al aislamiento geográfico de Sudamérica durante el Terciario. Era robusto y tenia 1,3 metros de longitud. Tenia una cabeza muy grande a relación del cuerpo y su mandíbula presentaba una dentición completa, formada por 44 dientes. Tenia caninos muy desarbolados en forma de colmillos, con los cuales podía remover la tierra para alimentarse de raíces. Sus extremidades largas y fuertes como otros de su orden, sugiriendo que podía ser un animal bastante veloz.


Diochotichus.  Ameghino, 1894.

Mamífero Cetáceo. Pertenece al grupo de los Odontocetos, que constituyen a animales con antecesores de origen continental, las cuales evolucionaron y se adaptaron a la vida acuática, aprovechando los huecos en los nichos ecológicos dejados por los grandes reptiles marinos del Mesozoicos. Los Odontocetos están representados en la actualidad por Cetáceos con dientes (Cachalotes y Delfines), los cuales se han diversificado en numerosas especies y han conquistado prácticamente todos los mares. En las acumulaciones sedimentarias del Eoceno inferior, los Paleontólogos han registrado varios géneros como Prosqualodon, Argyrocetus y Diochotichus. Este ultimo se distingue por el rostro muy alargado, con dientes anteriores de corona cónica y los posteriores comprendidas y bicuspidada. Los nasales se encuentran muy desarrollados, cubriendo gran parte de la fosa nasal. que es una conformación mas simple que los Cetáceos recientes.


Stegotherium tesselatum.

   
Stegotherium Stegotherium Stegotherium   Stegotherium Stegotherium Stegotherium

Esqueleto de Stegotherium tesselatum.  (*)

Coraza fosilizada. Ilustrativo (*)

Reconstrucción en vivo.  (*)

Mamífero Xenarthro. Se trata de un representante antiguo de los Xenarthros con coraza, los cuales se encuentran representados durante el Plioceno y Pleistoceno por los populares Glyptodontes. El Stegotherium era un armadillo primitivo que vivió en la Patagonia durante el Eoceno inferior, el cual presenta un cráneo alargado y prolongado, con forma de pico y mandíbulas esteliformes como los osos hormigueros, pero a diferencia de estos poseían algunos dientes rudimentarios. Su coraza estaba formada por placas óseas sueltas, no soldadas, presentando el sistema piliferito sumamente desarrollado. Sus antecesores pudieron ser los géneros Astegotherium y Anteutatus del Cretácico superior, los cuales poseían placas enfila sin sutura, pero no hay vestigios perceptibles del sistema Piloso (Megaterios y Milodontes), que se desarrollo en épocas posteriores.


Propalaehophophorus australis.

Antigua fotografía de un ejemplar de Propalaehophophorus en el Museo de La Plata  (*)

Coraza de Propalaehophophorus.  (*)

Reconstrucción en vivo del primitivo Propalaehophophorus australis.  (*)

Mamífero Xenarthro. Este genero pudo ser el antecesor de los Gliptodontes, cuyas características principales se encuentras desarrolladas en el Pleistoceno de la presente PaleoGuia (ver). Algunas de las características propias de este antiguo representante del Eoceno medio de la Patagonia Argentina, se basa principalmente en poseer aun la cola como los Dasipodidos vivientes (mulitas y peludos), sin escudetes y tubos óseos. Estas estaban formadas por escamas y placas indicadas y libres. La coraza dorsal conserva a sus lados inferiores grandes hendiduras verticales que separaban a las bandas transversales con cierta flexibilidad, las cuales se podrían interpretar como los últimos vestigios de las bandas móviles de los armadillos. El tamaño de este genero, era poco mayor al Tatu Carreta actual, el cual aun habita el Noroeste Argentino. 


Utaetus buccatus.  Ameghino, 1902.

 
Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus Utaetus
 Aspecto de Utaetus (*)  Osteodermos y rama mandibular de Utaetus. (*)

Mamífero Xenarthro. Se trata de un pequeño Dasipodido, emparentado con los actuales armadillos. Es una especie de origen endémico, cuyos orígenes se remontan a representantes del Paleoceno. El mismo poseía una coraza de placas óseas y epidérmicas, entrelazadas y presentando una serie de imágenes en las mismas. Su caparazón posee bandas móviles, permitiendo a Utaetus realizar movimientos ágiles. Sus extremidades son prácticamente iguales a sus representantes mas modernos, presentando huesos relativamente cortos y gruesos, los mismos presentas difurcaciones y superficies para adherirse a la musculatura del animal. Sus patas presentan falanges alargadas con fuertes falanges ungueales (base de la garra). Su alimentación era amplia, ya que la Patagonia Argentina durante el Eoceno, estaba recubierta por abundantes bosques y bañados. Sus fósiles aparecen con algo de frecuencia en sedimentos de 40 millones de años en la Provincia de Chubut.


Cetrorrinidae ident.

 

 (*)    (*)

Pez Selaceo. En 1998 se dio a conocer el hallazgo de un resto fósil perteneciente a un "escualo" emparentado con el gigantesco tiburón Peregrino actual. El mismo vivió en los mares antárticos entre 30 y 45 millones de años antes del presente. Este ejemplar es el mas antiguo del mundo, ya que los descriptos anteriormente fueron hallados en depósitos de 30 millones de años en el terciario Europeo. El hallazgo de tiburones en este sector del hemisferio sur, demuestra que las temperaturas oceánicas eran considerablemente mayores que las actuales. Es posible que su tamaño fuera mayor a 10 metros de largo. Su dieta estaba constituida principalmente por pequeños crustáceos que quedaban atrapados en las hileras de espinas branquiales, sobre todo los organismos planctónicos. Para entonces, la Patagonia Argentina poseía un ecosistema con palmeras y grandes boas, adoptado a condiciones cálidas. Estas condiciones reinaron hasta fines del Eoceno, seguidas por un enfriamiento global sin muchas complejidades. El fósil procede de una secuencia de estratos que los geólogos llaman "Formación La Meseta", donde también se han colectado mas de 9 mil dientes pertenecientes a otras 20 especies de tiburones, aparte de moluscos, cangrejos, rayas, peces, ballenas primitivas, tortugas y pingüinos, los cuales fueron contemporáneos de este enorme selaceo durante el Eoceno. 


Asteraceae ident.

 (*)

 (*)

Paleobotanica. El fósil de la flor margarita más antiguo del mundo, que data de unos 47 millones de años, fue hallado cerca de la turística ciudad argentina de Bariloche. También se hallaron restos de granos de polen. No hay registro de que supere su antigüedad hasta ahora en el mundo. El hallazgo se hizo en 2008 y, después de las investigaciones de laboratorio que determinaron su origen y antigüedad, corroboradas por un equipo de científicos argentinos y suecos, fue publicado en la más reciente edición de la prestigiosa revista científica Science. El hallazgo es muy llamativo porque la flor es un material que casi no deja registros fósiles. Normalmente se desintegran. Pero además, estaba en muy buen estado de conservación. Posiblemente, desde América del Sur, los primeros representantes de esta familia migraron primero hacia otros continentes y luego hacia el resto del mundo.


(*) Imagen de autor u origen desconocido. Ver sobre nuestras Políticas de uso de imágenes.

 

Bibliografía Sugerida:

Ameghino, F. 1897. Mammifères crétacés de l'Argentine. (Deuxième contribution à la connaissance de la faune mammalogique des couches à Pyrotherium). Boletín del Instituto Geográfico Argentino 18: 405-521.

Ameghino F, 1891, ‘Nuevos restos de mamíferos fósiles descubiertos por Carlos Ameghino en el Eoceno inferior de la Patagonia austral. Especies nuevas, adiciones y correcciones’, Revista Argentina de Historia Natural, 1: 289-328.

Bellosi, E.S. y Genise, J.F. 2004. Insect trace fossils from paleosols of the Sarmiento Formation (Middle Eocene-Lower Miocene) at Gran Barranca (Chubut Province). First International Congress on Ichnology (Trelew), Fieldtrip Guidebook, 15-29 pp.  

Bond, M.; Vucetich, M.G.; Pascual, R.1984. Un nuevo Notoungulata de la Formación Lumbrera (Eoceno) de la Provincia de Salta, Argentina. In Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados, No. 1, Resúmenes, 20 p. La Plata, Argentina.  

Bond, M. y López, G. 1993. El primer Notohippidae (Mammalia, Notoungulata) de la Formación Lumbrera (Grupo Salta) del Noroeste Argentino. Consideraciones sobre la sistemática de la familia Notohippidae. Ameghiniana 30: 59-68.   

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Bond, M. 1991. Sobre las capas de supuesta Edad Divisaderense en los "Estratos de Salla", Bolivia. En: R. Suarez Soruco (Ed.) Fósiles y Facies de Bolivia vol. 1 Vertebrados. Revista Técnica de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos 12: 701-705.

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Cladera, G., Ruigomez, E., Ortiz Jaureguizar, E., Bond, M., & López, G. (2004). Tafonomía de la Gran Hondonada (Formación Sarmiento, Edad-mamífero Mustersense, Eoceno Medio) Chubut, Argentina. Ameghiniana, 41(3), 315-330.

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Vizcaíno, S. F.; Blanco, R. E.; Bender, J. B. N.; Milne, N. (2011). "Proportions and function of the limbs of glyptodonts". Lethaia 44: 93.

Ver mas bibliografía utilizada para hacer la presente Pagina; AQUÍ.            Ver bibliografía de divulgación sugerida; AQUÍ.

 

 

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