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Juan Bautista Ambrosetti
y su contribución a la paleontología en el Rió
Paraná.
Por el Lic. Mariano
Magnussen Saffer. Director de Grupo Paleo y Presidente de la
Asociación de Amigos del Museo Municipal Punta Hermengo.
marianomagnussen@yahoo.com.ar.
Tonado de: Magnussen Saffer,
Mariano (2011). Juan
Bautista Ambrosetti y su contribución a la paleontología en
el Rió Paraná. Paleo,
Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico.
Año 9. 59: 06-07.
marianomagnussen@yahoo.com.ar.
Juan Bautista
Ambrosetti,
nació en la ciudad de Gualeguay, provincia de Entre Ríos, 22 de
agosto de 1865. Fue un etnógrafo, folclorólogo y naturalista
argentino. Como zoólogo y paleontólogo colaboró con el museo de
Paraná organizando la sección de Paleontología. En Buenos Aires
Florentino Ameghino lo designó al frente de la sección Arqueología
del museo de Historia Natural.
Ambrosetti inició
en la Argentina la exploración arqueológica científica, contribuyo
en la paleontologia y el estudio sistemático del folklore, por lo
que se lo llamó “padre de la ciencia folklórica”. Fue profesor de
arqueología americana y director del museo etnográfico de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires,
que lleva su nombre, y discípulo del naturalista Eduardo Holmberg.
Él y su discípulo Salvador Debenedetti son considerados los
iniciadores en la Argentina de la ciencia arqueológica.
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Habiendo
estudiado en Buenos Aires trabó relaciones con Florentino
Ameghino. Con casi 20 años se sumó a las expediciones de
naturalistas que realizaron investigaciones en el Chaco y,
de regreso, publicó sus experiencias bajo el seudónimo de
Tomás Bathata. Poco después fue designado director de la
sección Zoología del Museo Provincial de Paraná, donde
trabajó con Pedro Scalabrini, profesor de la clase de
geología.
Su
formación humanista se completó con Eduardo Ladislao
Holmberg. Los cargos que ocupó en estos años y las
instituciones que publicaron sus trabajos confirman su
calidad de naturalista. Tuvo distintos puestos en el
Instituto Geográfico Argentino, en la Sociedad Argentina de
Proyecciones Luminosas, en la Sociedad Científica Argentina
y en el Museo Natural de Ciencias Naturales Bernardino
Rivadavia, dirigido por Florentino Ameghino, aunque ya como
encargado del área de arqueología. |
Viajero e investigador incansable, realizó numerosas expediciones
que enriquecieron los conocimientos de topografía, arqueología y
etnografía del país. Representó por primera vez a la Argentina en el
Congreso Científico de Nueva York, celebrado en 1902. Intervino en
la Junta de Historia y Numismática Americana entre 1901 y 1917 y en
el Museo Arqueológico y Antropológico de Buenos Aires.
En
1906, como profesor de arqueología americana en la facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, fundó y
organizó integralmente el museo Etnográfico, aportando su colección
personal de más de 20 mil piezas arqueológicas. Realizó
publicaciones para el Zoológico de Buenos Aires, el Instituto
Geográfico Argentino, la Sociedad Científica Argentina, el Museo
Nacional de Buenos Aires, el Museo de La Plata y la Facultad de
Filosofía y Letras (UBA), el Boletín de la Academia Nacional de
Ciencias de Córdoba, la Escuela Positivista de Corrientes y el
Investigador, y el Boletín Nacional de Agricultura.
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Estudió
costumbres y creencias de las culturas precolombinas y halló
ciudades prehistóricas como La Paya, en Salta. En 1908 en
Tilcara pudo identificar una antigua población indígena.
Desde entonces, en aquel lugar de la Quebrada de Humahuaca,
se realizaron excavaciones en forma prolongada y sistemática
que aportaron un rico material arqueológico y antropológico,
revelador de toda una antigua cultura. Este hecho significó
una piedra fundamental para la naciente arqueología
nacional. |
Es uno de los
sabios precursores del estudio del folklore argentino. Su libro
“Supersticiones y leyendas” constituye un valioso aporte para el
conocimiento de la cultura calchaquí. Para Salvador de Benedetti
“Ambrosetti, en la historia del pensamiento argentino, tendría que
aparecer como creador de tendencias de orientaciones nuevas, y como
padre de un obra que no ha de perecer, aun cuando le haya tocado
actuar en una época, que casi podríamos llamar precursora de la
arqueología argentina”. En su viaje a Tucumán descubrió los
“menhires” de Tafí, que describe en uno de sus libros.
Entre sus obras se
pueden citar: “Los monumentos megalíticos de Tafí del Valle (1896)”,
“La civilización calchaquí”, “Los cementerios prehistóricos del Alto
Paraná”, etc.
Falleció en Buenos
Aires, 28 de mayo de 1917.
Bibliografía
Sugerida:
La arqueología
argentina de fines del siglo XIX y principios del XX a través de
J.B.Ambrosetti,
por María del Pilar Babot, en Mundo de Antes nº1, (1998), Instituto
de Arqueología y Museo. (UNT).
José Babini (1963).
La Ciencia en la Argentina. Biblioteca de América, libros del tiempo
nuevo. EUDEBA.
El Diablo
Indígena - supersticiones y leyendas del folklore argentino,
de Juan Bautista Ambrosetti. Ed. Convergencia Año 1976
Magnussen Saffer,
Mariano (2009). Reseña histórica de la evolución de la Ciencia
Paleontológica en la Republica Argentina desde 1772 a 1910. Paleo,
Boletín Paleontológico. Año 7. 41: 07-09.
Carlos Ameghino.
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Un inalcanzable explorador del
territorio Argentino. |
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Carlos Ameghino Carlos
Ameghino Carlos Ameghino Carlos Ameghino Carlos Ameghino
Carlos Ameghino Carlos Ameghino |
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Fragmento del articulo publicado
originalmente: Magnussen Saffer, Mariano. (2009). Carlos Ameghino.
Un inalcanzable explorador del territorio argentino. Paleo, Boletín Paleontológico. Año
7. 35: 24-26. |
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Carlos Ameghino Carlos
Ameghino Carlos Ameghino Carlos Ameghino Carlos Ameghino
Carlos Ameghino Carlos Ameghino |
Carlos Ameghino nació en Luján el 16 de junio de
1865, siendo el tercer hijo de una familia italiana, modesta,
humilde y unida en sus alegrías y sufrimientos, recibiendo sus
primeros estudios en esa ciudad. Sus hermanos fueron: Florentino, el
mayor, y Juan de quien no se conocen suficientes datos, como por
ejemplo su nacimiento, pero sabemos que falleció en 1933, y además
fue un gran impulsor de la Botánica, pero nunca público algún
trabajo.
Carlos realizó su educación primaria en Luján,
finalizándola en 1876, cuando se trasladó a Mercedes donde se
hallaba Florentino. De su hermano mayor recibió las primeras
enseñanzas en Ciencias Naturales y juntos, colectaron una rica
colección de restos óseos de especies desaparecidas a orillas de
los ríos y arroyos de Mercedes, Luján y Buenos Aires.
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A principios de 1885, Florentino Ameghino fue
parte de la comisión científica al Chaco, en la que Carlos
participó como ayudante. Sin embargo, su primera oportunidad
importante se le presentó en 1886 cuando Francisco P.
Moreno, quien fundo en 1884 y dono las primeras
colecciones al Museo de La Plata, lo nombró
Naturalista Viajero de su institución, mientras que
Florentino fue nombrado sub director del Museo. La orden de
Moreno fue que Carlos recorriera las orillas del Río Santa
Cruz y colectar mamíferos fósiles en las localidades
descubiertas por el mismo Moreno en 1877 en compañía
de Moyano. Desde entonces y hasta el año 1903, Carlos
realizó unos 15 viajes a la Patagonia, algunos de ellos de
gran duración como el ultimo con algo mas de 2 años,
financiados por su hermano y familia . |
En sus
campañas a la Patagonia organizó una importante colección de
moluscos fósiles con la finalidad de que mediante su estudio (a
cargo del sabio Hermann von Ihering) se contribuyera a establecer
una cronología de las distintas Formaciones en las que él había
trabajado. Así mismo también recolectó información sobre las lenguas
de los pampas, tehuelches y araucanos, la cual fue utilizada por Dr.
Roberto Lehmann-Nitsche. Estas no fueron las únicas facetas poco
conocidas de Carlos, también armó un herbario con algunas nuevas
especies para el Dr. Carlos Spegazzini y una muestra importante de
paleobotánica para el Dr. Federico Kurtz.
Las diferencias notables entre los Ameghinos y
Francisco Pascasio Moreno, los hizo renunciar a su cargo.
Florentino Ameghino era un hombre de gabinete que amaba realizar sus
tareas en soledad, estudiar y publicar sus investigaciones. Necesitó
entonces de un colaborador dedicado, que continuamente recorriera
los yacimientos Paleontológicos del sur Argentino.
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Sin lugar a dudas lo halló en su hermano
Carlos quien recorrió esas áridas regiones, hallando piezas
únicas para la época.
Su primer viaje a la Patagonia lo realizó desde enero
hasta septiembre de 1887. Fue muy sacrificado pero tan exitoso que
puede considerárselo el iniciador de la exploración geológica de la
Patagonia. Durante el mismo, colectó más de 2000 piezas de mamíferos
terciarios pertenecientes a más de 120 especies, cuando hasta ese
momento sólo se conocía una docena. Darwin había concentrado sus
observaciones estratigráficas sobre la costa patagónica, y Carlos
Ameghino las extendió al resto del territorio con gran
profesionalidad. |
Generalmente se habla de la Obra de Florentino, pero en realidad
esta es la Obras de los Ameghinos, sin
la participación de Carlos la obra no hubiese alcanzado los niveles
a los que llegó. Una obra monumental de innumerables trabajos,
valiosas colecciones, cientos de anotaciones, apuntes y cartas a
colegas, además de las tantas participaciones protagónicas en el
seno del ambiente científico de la época. Todo esto logrado,
mayormente, en la absoluta pobreza. A diferencia de otros grandes
maestros de la historia, Florentino no tuvo discípulos, pero dejo a
su hermano Carlos al frente de la Sección de Paleontología del Museo
Nacional, hoy conocido como Museo Argentino de Ciencias Naturales de
Buenos Aires , y más tarde en la dirección del mismo
trasmitió el legado de su hermano y su propia experiencia a una
nueva generación a la que pertenecieron Lucas Kraglievich, Alfredo
Castellanos, Carlos Rusconi, Lorenzo J. Parodi entre otros.
Su último viaje lo realizó entre el 21 de febrero de
1901 y el 23 de marzo de 1903. En Cabo Blanco, el 9 de febrero de
1903 se reunió con su hermano Florentino a los efectos de que éste
pudiera verificar ciertas observaciones geológicas efectuadas por
Carlos. Florentino Ameghino había partido de Buenos Aires, en el
Transporte Guardia Nacional, el 31 de enero de 1903, siendo este
viaje el único que realizó a la Patagonia.
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La labor realizada por Carlos y Florentino
Ameghino entre los años 1887 y 1903, constituye uno de los
capítulos más memorables de la ciencia argentina y por
primera vez la Paleontología Argentina adquirió proyecciones
mundiales. Los méritos de semejante obra han sido
reconocidos por famosos especialistas que posteriormente,
tuvieron oportunidad de analizar y verificar con nuevos
descubrimientos, los hallazgos y conclusiones de los
Ameghino. Así, George Gaylord Simpson (1902-1984), destacada
personalidad del mundo paleontológico moderno, en una de sus
principales obras sobre las faunas de mamíferos fósiles de
América del Sur (Simpson, 1953), dedica un capítulo a
destacar el valor de la obra ameghiniana, expresando:
“Cualquier trabajo sobre fósiles patagónicos debe significar
de algún modo, un homenaje a Florentino y Carlos Ameghino”.
Entre 1903 y 1931, Carlos prosiguió sus
excursiones por la Provincia de Buenos Aires, excepto la que
en enero de 1905, en compañía de Juan B. Ambrosetti
(1865-1917), realizó a la Sierra de Aconquija y el valle de
Santa María. Su último viaje lo efectuó el 21 de septiembre
de 1931, en compañía de Carlos Rusconi (1898-1969),
recorriendo el cauce del río Luján y recordando su primer
descubrimiento de moluscos del Platense, cuando aun era un
niño. |
El 26 de enero de 1903 fue incorporado como
Naturalista Viajero a la Sección Paleontología del Museo de Historia
Natural de Buenos Aires. Posteriormente, el Director Dr. Angel
Gallardo, lo designó Jefe de la misma, cargo que ocupó desde 1917
hasta 1923, cuando fue reemplazado por el Prof. Martín Doello Jurado
y se acogió a la jubilación ordinaria, aunque continuando en la
jefatura, con carácter ad-honorem, hasta 1930. En el año 1927 el
Congreso Nacional le otorgó una jubilación especial, en mérito a los
extraordinarios servicios que había prestado al país y a la ciencia.
Carlos Ameghino publicó 29 trabajos. Los dos
primeros, sobre geología y paleontología patagónicas, en 1890 y
1891; los restantes, entre 1913 y 1933 cuando ya terminadas sus
exploraciones a la Patagonia, ahora estaba dedicado al estudio de
los depósitos pampeanos bonaerenses, excepto la breve interrupción
motivada por un viaje a Catamarca y Tucumán, donde efectuó
colecciones en el Araucano, que luego describió.
En sus últimas publicaciones, se observa gran interés
de Carlos por la fauna del Pampeano, particularmente las de Monte
Hermoso y Miramar, localidades que concentraron gran parte de sus
esfuerzos. También se destaca su preocupación por el origen del
hombre americano, un problema que ya le había interesado en su niñez
cuando acompañaba a su hermano Florentino en las excursiones
locales, pero que en los últimos años había tomado mayor notoriedad
a la luz de lo investigado por Florentino y nuevos hallazgos
realizados con posterioridad al fallecimiento de éste.
Su hermano Florentino le prohibía a Carlos que se
casara, para que este tuviera la libertad necesaria de recorrer
Argentina en busca de fósiles.
Falleció el 12 de abril
de 1936, a los 71 años de edad, en la calle Camacuá 155 de la ciudad
de Buenos Aires. Sus restos fueron depositados en la bóveda Ameghino-Salas,
en el cementerio del oeste de la Capital Federal
Bibliografía Sugerida:
ASOCIACIÓN PALEONTOLÓGICA
ARGENTINA, 1998. La casa familiar de los Ameghino. Boletín
Informativo, 31: 8. Buenos Aires, Argentina.
BOND, M., 1999. Carlos Ameghino y su
obra édita. Simposio "Obra de los hermanos Ameghino", XV Jornadas
Argentinas de Paleontología de Vertebrados. Libro de resúmenes: 33.
La Plata-Luján, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
GALLARDO, J.M., 1992. Los naturalistas
en General Alvarado. Crónica, 29 de febrero y 7 de marzo de 1992.
Gral. Alvarado, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
MÁRQUEZ MIRANDA, F., 1951. Ameghino, una
vida heroica (incluye numerosas referencias a Carlos). Editorial
Nova, Colección Los Hombres Representativos. pp. 1-327. Buenos
Aires, Argentina.
REIG, O.A., 1962. La paleontología de vertebrados en la Argentina.
Holmbergia, 6 (17): 67-127. Buenos Aires, Argentina.
Dr. Eduardo Pedro Tonni.
Amo y Señor del Cenozoico
Sudamericano.
Nacio en la localidad de Sarandí,
provincia de Buenos Aires el 15 de Mayo de 1945. Es Licenciado en Paleontología
(Vertebrados). Título otorgado el 10 de junio 1969 por la Universidad Nacional de La
Plata, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, y obtuvo su posgrado de Doctor en Ciencias Naturales. Título
otorgado el 30/10/1973 por la Universidad Nacional de La Plata, Facultad de
Ciencias Naturales y Museo.
El
interés de Tonni por la paleontología comenzó en la ciudad de
Miramar, Provincia de Bueno Aires, donde afloran sedimentos del
Cenozoico tardío, portadores de una interesante fauna de
vertebrados. Junto a Lorenzo Parodi –que se había formado con los
hermanos Ameghino- iban a las barrancas en búsqueda de fósiles.
Tonni estudió en
esta Facultad y su dedicación científica comenzó hace cuarenta años
con su primera publicación. En 1969 inició el estudio de la
Paleontología
del Cuaternario, área no desarrollada hasta ese
momento, convirtiendo al Museo de La Plata en el centro científico
más importante de Latinoamérica en esta subdisciplina.
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A fines de la década de 1960, Eduardo P.
Tonni comienza sus investigaciones sobre aves del Cenozoico
de la Argentina, tema que desarrolla casi excluyentemente
hasta la década de 1980 y sobre el cual dirige tesis
doctorales, aportando discípulos que continúan con las
investigaciones paleornitológicas. Actualmente trabaja
fundamentalmente sobre bioestratigrafía del Cenozoico
superior continental argentino y sudamericano, así como
sobre aspectos climáticos del Pleistoceno y Holoceno y su
relación con la biogeografía de distintos grupos de
mamíferos y aves. |
Tonni abordó varias temáticas, como el estudio de
aves cenozoicas, la paleontología arqueológica, la paleoclimatología
y la bioestratigrafía.
En la década de
1970, Tonni hizo las primeras
investigaciones de la Argentina sobre la fauna de vertebrados
asociada a los yacimientos arqueológicos y comenzó sus trabajos
sobre las condiciones climáticas y ambientales del Cuaternario,
principalmente de la provincia de Buenos Aires, sobre la base del
registro de mamíferos y otros vertebrados. Estos estudios
paleoclimáticos y paleoambientales los continúa actualmente junto a
Alberto Cione. Estos investigadores propusieron en la década de 1990
un nuevo esquema bioestratigráfico para el límite entre el Terciario
y el Cuaternario.
Tonni tiene un amplio curriculum en antecedentes
docentes y de investigación, entre ellos encontramos de Grado: 1. Auxiliar de investigación ad honorem en la asignatura Paleontología
Vertebrados en la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata. 1/4/69
al 31/3/70; exp. 237268/69. 2. Jefe
de Trabajos Prácticos ad-honorem, de la asignatura Paleontología de
Vertebrados en la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, desde el
1/4/70 al 31/3/71; res. 26/70. 3. Jefe de Trabajos Prácticos,
rentado, interino, de la asignatura Paleontología General en
la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, desde el
1/10/71 al 31/3/72. 4. Jefe de Trabajos Prácticos,
rentado, por concurso, de la asignatura Paleontología General en la
Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, desde el
1/4/72; exp. 1000-3234/72. 5. Jefe
de Trabajos Prácticos, con dedicación exclusiva, de la asignatura Paleontología
General en la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, desde el
22/7/76; res. 98/76. 6. Jefe de Trabajos Prácticos
interino, ad-honorem, con función de colaborador docente, de la asignatura
Evolución en la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo, desde el 13/6/75 al
31/12/79; res. 1156/75, 404/77, 84/78, 161/79. 7. Profesor Adjunto, ad-honorem, de la asignatura Paleontología
General en la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, desde el
1/4/80; res. 95/80. 8. Profesor adjunto, ad-honorem, de la
asignatura Paleontología II en la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La
Plata, desde el 1/4/85; res. 66/85. 9. Profesor adjunto, dedicación
simple, por concurso, para la Unidad Paleontología de Vertebrados en la Facultad
de Ciencias Naturales y Museo de La Plata a partir
de marzo de 1986; res. 109/86. 10. Docente invitado para el dictado
del tema Paleontología del Cuaternario en la asignatura Geología del
Cuaternario. Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, cursos
1980 a 1984. 11. Profesor Adjunto, dedicación
exclusiva, por concurso, en la Unidad Paleontología Vertebrados en la Facultad
de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, a partir
del 1/6/86; res. 208/86 y 472/93. 12.
Profesor Adjunto a cargo del dictado de los temas Paleobiogeografía,
Paleoclimatología y Sistemática de los Vertebrados en la asignatura Fundamentos
de Paleontología, curso 1994 hasta la actualidad. 13. Profesor Adjunto dedicación exclusiva, por concurso, coordinador de
la cátedra de Paleontología II. Facultad de Ciencias Naturales y
Museo de La Plata, res.
52/00. 14. Profesor Adjunto a cargo del dictado de la asignatura Zooarqueología: el
estudio de las faunas de sitios arqueológicos. Materia optativa para los alumnos
de las orientaciones Zoología, Paleontología y Antropología de la Facultad de
Ciencias Naturales y Museo, UNLP; a partir de
julio de 2000; res. 126/00. 15. Profesor Titular interino, dedicación exlusiva, en la Unidad
PaleontologíaVertebrados de la Facultad de Ciencias Naturales y
Museo, UNLP, a partir de 1
de octubre de 2003.-
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Entre otros datos,
ha realizado 34 cursos y seminarios, recibió mas de 28
subsidios para investigación, participo en mas de 100
encuentros de congresos, encuentros, jornadas y simposios.
Mas de 120 publicaciones en revistas especializadas. Mas de
50 trabajos de investigación científica. Alrededor de 50
artículos y libros temáticos, y unos 80 resúmenes
publicados conforman la enorme contribución paleontológica
realiza hasta el año 2007, por parte del Dr Eduardo Tonni,
cuyas tareas siguen en vigencia en la actualidad desde el
Laboratorio científico de Paleontología del Museo de La
Plata.
Reconocimiento por
los aportes a la Zooarqueología. Medalla. III Congreso de Arqueología de
la Región Pampeana Argentina. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad
Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires; noviembre de
2002. |
En
2003, el
Dr.
Eduardo Tonni, investigador de la Facultad de
Ciencias Naturales y Museo de La Plata, fue distinguido por la
Asociación Paleontológica Argentina (APA) con el
Premio al
Mérito Paleontológico.
El Dr. Tonni compara sus inicios como investigador y
las posibilidades de quienes actualmente comienzan la carera de
investigación y concluye argumentando que el sistema científico -sin
un verdadero apoyo estatal-
se está
“achicando y envejeciendo”
Su
inmenso labor sigue en la actualidad, cuyas novedades y noticias se
reflejan en distintas secciones de nuestra Web, ha partir de sus
trabajos presentados.
Clemente Onelli, un verdadero naturalista y
explorador en Argentina.
Por Mariano
Magnussen Saffer. Director del Grupo Paleo. Presidente de la
Asociación Amigos del Museo Punta Hermengo.
marianomagnussen@yahoo.com.ar
Clemente Onelli
fue uno de los más prestigiosos naturalistas extranjeros que
desarrollaron su labor en la Argentina. Ligado indiscutiblemente al
Museo de
Ciencias Naturales de Buenos Aires, Onelli fue también
por muchos años el Director del Jardín Zoológico de la capital
argentina.
Nacido en Roma en el año 1864, arribó al país con tan solo 24
años de edad, trayendo como todo equipaje sus conocimientos
científicos, especialmente orientados a la paleontología. Recién
llegado, se relacionó con el prestigioso químico
Pedro Arata,
quien lo presentó al doctor
Francisco P.
Moreno, por entonces director del Museo de La Plata,
institución que se estaba edificando.
De inmediato, Onelli, que traía una solicitud de envío de
colecciones de animales para el Museo de Roma, se incorporó como
miembro de planta en el Museo platense. A tres meses de haber
llegado realizaba ya sus primeras excursiones hasta Punta Arenas, en
compañía del baquiano Monsieur Poivre, guerrero de un abogado
francés que pretendía proclamarse S.M.Aurelio I, Rey de la Patagonia
y que se encontraba prisionero en Chile, buscó fósiles y otras
piezas paleontológicas y arqueológicas.
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Posteriormente recorrió e hizo una descripción del lago
San
Martín, descubierto por
Moreno
en 1879. Se muestra, para entonces, como un avezado
naturalista, etnólogo, geólogo o paleontólogo, y ha
aprendido las lenguas de las comunidades aborígenes
patagónicas. Debido a sus dones y conocimientos de
explorador el
Perito
Moreno lo convocó como asesor de la Comisión de
límites argentino-chilenos y por el empeño mostrado lo
nombró en 1897 Secretario General de la Comisión Argentina.
Fue encomendado a Santiago para descifrar los telegramas a
fin de convenir la entrevista de los presidentes argentino
Roca y
Errázuriz, de Chile.
A fines de 1904 el Presidente Julio Argentino Roca lo nombró
director del Jardín Zoológico de la ciudad de Buenos Aires,
cargo que ejerció por veinte años, hasta su muerte, ocurrida
el 20 de octubre de 1924. Onelli instauró en 1905 una
segunda época para la Revista del Jardín Zoológico e inició
en ella una serie de notas sobre sus pensionistas.
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El 24 de febrero
de 1906 nació en el zoológico una elefanta que entusiasmó a Onelli,
pero ese no es el único suceso importante bajo su dirección.
En 1911 le obsequió al Zoological Park de Londres un
pingüino, cuyo envío exigió grandes cuidados. También se ingresaron
numerosos especimenes, entre ellos 32 pingüinos emperador (donación
del capitán de navío Guillermo J. Nuñez), una harpía americana,
búfalos del Congo, facoceros africanos y una jirafa que el propio
Onelli trasladó a pie desde la Dársena Norte hasta el Jardín
Zoológico.
Pero sin ninguna duda el hecho más notable y más conocido fue
la supuesta aparición en el lago Nahuel Huapi de un “monstruo” de
grandes dimensiones. En 1922, Onelli decidió organizar una
expedición que tuvo ribetes de espectacularidad y, como objetivo,
constatar la veracidad de la insólita aparición del
plesiosaurio.
Fueron muchos los derivados en el ingenio popular, ya que
originó el tango
“El
Plesiosaurio”, unos cigarrillos marca Plesiosaurio,
lapiceras de dudosa calidad realizada por los presos con la figura
del presunto monstruo y un sinfín de otros elementos. En Bariloche
pudo constatar que no había nada para descubrir. Como se sabe, nadie
hasta el presente ha podido determinar la existencia de este animal,
al que se le ha dado el nombre popular de
Nahuelito.
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De cualquier manera quedaron satisfechos los deseos de don
Clemente de sacar del anonimato a la Patagonia. Su viaje
ayudó a promocionar la región por su notable repercusión
pública.
Podemos recordarlo como
un
pionero de la Patagonia y como
un gran
promotor de las bellezas naturales, la cultura y las
riquezas que encierra el sur argentino. |
El 20 de octubre de 1924, después de comprar carne para los
animales del Zoológico, se detuvo en una farmacia, se sentó y
extrajo de su bolsillo la boleta de lo que había gastado y, antes de
morir, le pidió al chofer que se la entregara al contador del
Zoológico para que las cuentas cerraran bien. De esta manera nos
dejó para siempre.
El entonces presidente de la República, don Marcelo T. de
Alvear, dijo al enterarse de su fallecimiento:
“Ha muerto el
más criollo de los gringos y el más italiano de los argentinos”.
Hoy recuerdan su nombre un ventisquero del lago Argentino, un
cerro de la cordillera, una sala del Museo de Luján, un camino del
Jardín Zoológico, en donde un busto de bronce y mármol perpetúa su
imagen, y una importante calle de Bariloche.
Volver a
Bibliografía de Pioneros de la Paleontología.
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