Biografia de Osvaldo Alfredo Reig y Carlos Rusconi. PaleoArgentina Web.
 
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Osvaldo Alfredo Reig.

Un Científico Argentino de prestigio mundial.

Fragmento del articulo: Magnussen Saffer, Mariano (2009). Osvaldo Alfredo Reig. Un científico argentino de trascendencia mundial. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 7. 38: 08 -09. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Nació en Buenos Aires el 14 de agosto de 1929 y realizó estudios primarios en una escuela de Floresta. De esos estudios, Reig, recordaría la influencia de algunos docentes: "El maestro de sexto grado, José María Coto Figueroa, nos hacía leer a Ingenieros, a Eduardo Wilde y a Horacio Quiroga, tanto como nos hablaba de Ameghino, de los esposos Curie, de Galileo, de Giordano Bruno y de Erasmo de Rotterdam." Posteriormente fue alumno del Colegio Nacional Buenos Aires y desde muy joven se dedicó -fascinado por la obra de Darwin y Ameghino-, en forma autodidacta, a las indagaciones paleontológicas. En el Nacional Buenos Aires, conoció a Jorge Kraglievich, hijo del paleontólogo Lucas Kraglievich, y tuvo acceso a la biblioteca de este gran científico, contemporáneo de Ameghino. "Los dos adolescentes nos apasionamos por la paleontología de vertebrados", diría Reig. "Ambos muchachos nos presentamos en 1945 en el Museo del famoso paleontólogo marplatense Galileo Scaglia y nos ofrecimos para dar a conocer al mundo científico sus notables descubrimientos de mamíferos fósiles de las barrancas de Chapadmalal. Fue una locura. Nos sentíamos omnipotentes y no teníamos maestros en el área que nos pusieran en nuestro lugar. A los dieciséis años publicamos nuestro primer trabajo científico propiamente dicho, en las Notas del Museo de la Plata."  

Luego, Reig inició estudios superiores en La Plata, pero no pudo completarlos. Sin embargo siguió vinculado a la ciencia y, guiado por el zoólogo Angel Cabrera y el geólogo Pablo Groeber -sus grandes maestros-, desarrolló investigaciones por su cuenta. Un estudio sobre batracios fósiles, realizado por él a mediados de la década del ‘50, llamaría la atención del ámbito científico mundial.

En 1954, Reig también descubrió que un grupo de marsupiales dados a conocer por Ameghino y que se suponían extinguidos desde hace más de 20 millones de años, los microbiotéridos, contaban con representantes vivientes en el sur del continente americano: el "monito del monte" (Dromiciops australis), que pasó a integrar la lista de fósiles vivientes.

El Laboratorio de Vertebrados Fósiles del Instituto Miguel Lillo de Tucumán, creado y dirigido por Reig en 1958, se transformó de su mano en uno de los centros paleontológicos más importantes del país. En 1957 Reig fue elegido Presidente de la Asociación Paleontológica Argentina.

De vuelta en Buenos Aires trabajó para el Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y orientó sus estudios hacia la biología evolutiva de mamíferos. En 1961 fue designado por concurso profesor titular con dedicación exclusiva en la Cátedra de Zoología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, pese a no haberse graduado todavía y en mérito, exclusivamente, a sus numerosos e importantes trabajos científicos. Luego partió a los Estados Unidos hacer una pasantía en la Universidad de Harvard y estando allí se enteró de que la dictadura de Onganía había avasallado las universidades.

Como muchos de sus colegas renunció a su cátedra e inició un itinerario por diversos países.

Exiliado, Reig obtuvo un Doctorado en Zoología y Paleontología en la Universidad de Londres, en 1973. Con la democracia volvió al país en 1983, se convirtió en miembro superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y profesor del Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, dirigiendo el Grupo de Investigación en Biología Evolutiva (GIBE).

Llegó a ser uno de los pocos argentinos nombrado miembro asociado de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, de la sección de Teriología de la Academia Nacional de Ciencias de la ex-URSS y de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo. Además fue nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Buenos Aires.

Osvaldo A. Reig murió en 1992. Su aporte a las ciencias naturales fue muy importante en el campo de la genética evolutiva de los vertebrados, su última área de estudios, aunque también hizo significativas contribuciones a la paleontología, la biogeografía histórica y sistemática de mamíferos. Además, su labor no estuvo exenta de reflexiones sobre los problemas que se dan entre la ciencia, el marco social y la política científica.

Murió en La Plata, Provincia de Buenos Aires el 13 de marzo de 1992.

Bibliografia.

Magnussen Saffer, Mariano (2009). Reseña histórica de la evolución de la Ciencia Paleontológica en la Republica Argentina desde 1772 a 1910. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 7. 41: 07-09.

REIG, O.A., 1962. La paleontología de los vertebrados en la Argentina. Holmbergia, 6 (17): 67-127. Buenos Aires, Argentina.

Wikipedia.

 


Carlos Rusconi.

Docente y explorador de la prehistoria.

Fragmento del articulo: Magnussen Saffer, Mariano (2009). Carlos Rusconi. Docente y Explorador de la Prehistoria. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 7. 39: 29 -31. marianomagnussen@yahoo.com.ar

 

Nació en ciudad de Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1898. Sus padres fueron Luis Rusconi y Ángela Sassi, ambos italianos.

Sus primeros pasos como paleontólogo los realizó en la costa del río de la Plata. Entre fines de 1917 y comienzos de 1918 comenzó sus andanzas frente a las estaciones de Olivos y Anchorena, entre otras. En 1918 concurrió por primera vez al Museo Nacional de Historia Natural (actual Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia") y continuó asistiendo hasta 1930 como adscripto ad honorem. Allí conoció a sus dos maestros: Carlos Ameghino (1865-1936) en 1918) y a Lucas Kraglievich (1886-1932) en 1919.

Entre 1919 y 1921 continuó realizando excursiones por el río de la Plata y algunas localidades del interior. Por entonces obtenía sus ingresos trabajando en talleres de tallado y escultura.

En 1922 efectuó excursiones a las grandes excavaciones que se estaban realizando en el Puerto Nuevo, sobre el río de la Plata, fruto de las cuales es su obra: Geología de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, publicada en 1937 en las Actas de la Academia de Ciencias de Córdoba.

En 1923 realizó observaciones geológicas en las barrancas del río de la Plata frente al departamento de Colonia, en Uruguay. El editor del Instituto de Geología y Perforaciones de Montevideo, ingeniero E. Terra Arocena, lo invitó para que estudiara unos restos de cocodrilos del Cretácico hallados por el ingeniero Aznarez en Paysandú. Al respecto los diarios Imparcial y El Plata publicaron la noticia el 16 de junio y el 3 de julio de 1932 respectivamente.

En 1930 la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires le otorgó una mención de honor en el premio "Eduardo L. Holmberg" por su trabajo: Las especies fósiles argentinas de pecaríes (Tayassuidae) y sus relaciones con las del Brasil y Norteamérica, publicado en los Anales del Museo Nacional de Historia Natural.

Además del cargo de director del Museo de Mendoza recibió otros ofrecimientos como la jefatura del Departamento de Paleontología del Museo de Historia Natural de Montevideo y las invitaciones para incorporarse al Museo de Ciencias Naturales del Paraguay y al Museo de La Plata, esta última propuesta se la realizó el doctor Luis María Torres (1878-1937), quien ocupaba por entonces la dirección de la institución platense. Años después, cuando ya era director del Museo de Mendoza, le ofrecieron dirigir un Departamento de Paleontología en el Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán y tener a su cargo la correspondiente cátedra, pero Rusconi no aceptó.

Fue el primer profesor de prehistoria de la Universidad Nacional de Cuyo (1919). Dictó conferencias en la Universidad del Litoral, en el Instituto de Estudios Superiores de Montevideo y en la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.

Desde 1930, año en que se aleja del Museo Nacional en solidaridad con Lucas Kraglievich, Rusconi no vuelve a tener contacto con esta institución ni con el Museo de La Plata. Creó la revista Ameghinia, y luego el Boletín Paleontológico de Buenos Aires. En el tomo X de las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, impreso en 1937, publicó "Contribución al conocimiento de la geología de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores y referencia de su fauna", basado en un extenso trabajo de campo realizado entre 1918 y 1936 en las obras portuarias, en excavaciones para las líneas de subterráneos, de centrales eléctricas, de Obras Sanitarias de la Nación y de grandes edificios, y la rectificación del Riachuelo.

Editó con su propio esfuerzo un boletín que apareció el 18 de septiembre de 1934 y del cual se realizaron 32 números. Posteriormente con el doctor Ernesto Daniel Andía editó la Revista Argentina de Paleontología y Antropología (Ameghiniana) que llegó hasta el número 6, y en 1947 bajo su dirección apareció la Revista del Museo de Historia Natural de Mendoza.

Por otra parte, nuevamente en Buenos Aires, con el alejamiento de Kraglievich, Castellanos, Rusconi y Parodi, comienza en el Museo Argentino de Historia Natural la actividad de Alejandro Bordas y, posteriormente, de Noemí Violeta Cattoi. Estos investigadores realizaron una importante labor en la organización de la Sección Paleontología de Vertebrados de la nueva sede del Museo, en el Parque Centenario, que incorpora la colección Ameghino.

Publicó más de 400 trabajos, en más de 75 revistas científicas de la Argentina (como Physis, Anales de la Sociedad Científica Argentina, Anales de la Sociedad de Estudios Geográficos, Publicación del Museo Florentino Ameghino, Revista de Medicina Veterinaria, Notas Preliminares del Museo de La Plata, La Ingeniería, Revista de la Universidad de Córdoba, El Monitor de la Educación Común, Archivo Nacional de Biología y Medicina, Revista de Odontología, Revista del Museo de Historia Natural de Mendoza, entre otras tantas) y del extranjero (de Uruguay, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Estados Unidos, Francia, Portugal y otros países).

Efectuó más de 760 excursiones, unas 400 desde Mendoza. Obtuvo numerosos nombramientos y reconocimientos, los cuales son listados por José Más Alós en su Síntesis biográfica de la labor científica de Carlos Rusconi (1967). Falleció en 1969.

Fuentes sugeridas.

GIACCHINO, A. 1999. Biografía de Carlos Rusconi (1898-1969). Sitio Web de Paleolatina.

GRESLEBIN, H., 1971. Carlos Rusconi. Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología, 7: 410-413. Buenos Aires, Argentina.

REIG, O.A., 1962. La paleontología de los vertebrados en la Argentina. Holmbergia, 6 (17): 67-127. Buenos Aires, Argentina.

RUSCONI, C., 1930. Mi situación frente al Museo de Historia Natural de Buenos Aires. Diario el Mundo. 7 de octubre de 1930.

 


Estanislao Severo Zeballos, un naturalista del río Paraná.

Fragmento del articulo publicado originalmente: Magnussen Saffer, Mariano (2010). Estanislao Severo Zeballos, un naturalista del río Paraná. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 8. 50: 11-13.

Estanislao Severo Zeballos, el rosarino que se elevó en la consideración de sus connacionales y gozó de prestigio internacional, lo que se infiere de los importantes cargos que ocupara y distinciones que recibiera. Nació en Rosario de Santa Fe, provincia de Santa Fe, Argentina el 27 de julio de 1854.

Fue jurisconsulto, escritor, político, diplomático, estadista y docente universitario. Incursionó en campos tan distintos como geografía, lingüística, etnografía, y en materias casi vírgenes en la Argentina como arqueología, paleontología y geología.

Siendo alumno universitario participó como animador de una de las primeras rebeldías estudiantiles de la Universidad de Buenos Aires, en diciembre de 1871, en ocasión del suicidio del estudiante Roberto Sánchez por haber sido reprobado en un examen, injustamente, dada su excesiva timidez. El hecho motivó un alzamiento generalizado del alumnado, apoyado por la opinión pública, cuyo resultado fue la separación de los dos profesores responsables y la sanción de una reforma universitaria.

Asimismo, la fundación del primer centro estudiantil, propuesto por Zeballos, que lo bautizó "13 de diciembre", la fecha del suceso. Simultáneamente había ingresado en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, llevado por su afán de saber, aunque no completó la carrera de Ingeniero. Lo adquirido en esta casa de estudios promovió su interés en el acrecentamiento de las ciencias. Cursando el 1er. Año, fundó la "Sociedad de Estímulo Científico" 1872, poco después "Sociedad Científica Argentina" editora de la Revista Anales. Fue la tercera de sus fundaciones. Costeaba sus estudios siendo escribiente, lo fue durante algunos años del sabio alemán Germán Burmeister, Director del Museo Público, formándose en la atmósfera de despertar científico del país propiciada por Sarmiento. En 1875 presentó a la Sociedad Científica Argentina el proyecto de fundación del Museo de Ciencias Naturales.

Amplió sus estudios emprendiendo largos viajes. En 1874 realizó excavaciones en las barrancas del río Paraná, hallando los restos de un glyptodon y dos años más tarde publicó en colaboración con el ingeniero Pedro Pico un informe sobre el túmulo prehistórico de Campana, de valioso material arqueológico, que inició la sistematización de las investigaciones arqueológicas en el país.

Finalizada ésta exploró, a sus expensas, la región de los araucanos y reunió sus observaciones en Viaje al país de los araucanos, publicado en 1881, extenso estudio esclarecedor de numerosas leyendas circulantes, que rodeaban a este pueblo de un halo de misterio irracional. Este trabajo fue el 1er. Tomo de una trilogía que integró la Descripción amena de la República Argentina, siendo el 2º La Región del Trigo, aparecido en 1883 y el 3º, A través de las cabañas de 1888.

En 1879 fundó el "Instituto Geográfico Argentino", del que fue su 1er. Presidente y por esa época gestionó una subvención a Florentino Ameghino, para la publicación de sus estudios sobre los Mamíferos fósiles. Merece especial mención la Biblioteca de este prominente intelectual argentino, gran bibliófilo, en la descripción de quien tuvo la oportunidad de conocerla, Martín García Mérou, autor de una de sus primeras notas biográficas, escrita en la década de 1890: Al inventario añade la presencia de un magnífico violoncello en uno de los ángulos y bosquejos de sus viajes, testimonios de sus aficiones artísticas.

La perspectiva que da la distancia histórica a través de la cual se devela su figura, no admite dudas respecto de que en sus excepcionales méritos se halla la justificación del alto nivel que, pese a las adversidades, alcanzara Estanislao Zeballos. La interpretación de los datos acerca de su existencia, conduce a la idea recurrente del argentinismo ejemplar de este ilustre hombre público, su atributo esencial, la nota distintiva de su pensamiento y acción. Su ejemplaridad puede advertirse sin dificultad en todas las instancias de su intensa vida pública y en el recogimiento fecundo de labranza de su copiosa obra - los trabajos y los días, de quien practicara infatigablemente el 'carpe diem', durante los 53 años de servicios dedicados al engrandecimiento de su patria. De otro modo no se explica el legado oceánico que dejara el más ilustre de los rosarinos. Zeballos fue uno de los personajes más caricaturizados de su época, costumbre en boga en el siglo pasado. La ironía popular lo bautizó el hombre-orquesta, aludiendo a su múltiple versación.

 


Rodolfo Magin Casamiquela, un verdadero explorador patagónico.

Magnussen Saffer, Mariano (2012). Rodolfo Magin Casamiquela, un verdadero explorador patagónico. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 10. 72: 12-15. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Rodolfo Magin Casamiquela, Este multifacético investigador, notable paleontólogo de vertebrados, antropólogo y lingüista, narrador cautivante y dueño de una pluma pródiga, nació en Ing. Jacobacci el 11 de diciembre de 1932.

Inquieto por los fósiles y artefactos líticos que encontraba en los alrededores de su terruño, fundó durante su adolescencia el Museo Naturalístico, Antropológico e Histórico Jorge Gerhold. Comenzó sus estudios secundarios en la Escuela Industrial Ing. Otto Krause, donde se percató de su "inhabilidad más estupenda en lo manual" y prefirió ampliar sus horizontes en la Biblioteca Nacional.

La extensa producción científica y de divulgación de Rodolfo Casamiquela alcanza 400 publicaciones y 24 libros en los diversos campos científicos que le tocó actuar.

Hijo de pioneros patagónicos, fue enviado a Buenos Aires a estudiar y leer la gramática araucana de Félix José de Augusta sin saber que, allá en su pueblo, sus compañeros hablaban esa lengua. De esa temprana época datan sus primeras incursiones en el ámbito de las lenguas indígenas y el interés por reunir una colección de fósiles que, en 1949, dieron origen al Museo de Jacobacci.

Alentado por Rosendo Pascual, "maestro y amigo de toda la vida", Casamiquela prosiguió investigando en el Museo de La Plata (ranas fósiles, pisadas de dinosaurios) con la "espada pendiente de una carrera inconclusa", hasta que llegó 1966 con su golpe de estado y decidió renunciar. Se radicó en Chile y años después, con una tesis en paleontología, obtuvo allí el título de doctor en biología.

Tres años después de su partida de la Argentina el gobernador de su provincia natal le hizo llegar la invitación de crear allí un instituto de investigación.

Así nació el Centro de Investigaciones Científicas de Río Negro, con sede en Viedma, inaugurado en 1970.

 En 1973 fue encontrado un cráneo completo de una especie de cocodrilo adaptado a la vida marina perteneciente al periodo jurásico. Este cráneo fue encontrado en el Cerro Jaspe a unos 4 mil metros sobre el nivel del mar. Fue enviado a la Universidad de la Plata para su preparación. El ejemplar fue bautizado Metriorhynchus casamiquelai en honor al paleontólogo argentino Rodolfo Casamiquela quien fue el impulsor en Chile del estudio de los vertebrados fósiles. Actualmente el cráneo se encuentra expuesto en el Museo de Geología de la Universidad Católica del Norte Humberto Fuenzalida Villegas y un calco del cráneo esta en el Museo Nacional de Historia Natural de Santiago. Se le considera el cráneo de este tipo de cocodrilo marino mejor conservado del mundo ya que apenas perdió algunos dientes.

Rodolfo Casamiquela obtuvo el título de Doctor en Ciencias con Mención en Biología en la Universidad de Chile, pero los temas que desarrollaría con más énfasis y resultados estuvieron en el ámbito de la Paleontología de Vertebrados, la Antropología en especial en la Etnología patagónica y las lenguas indígenas regionales.

Entre los numerosos premios que recibió se destacan el Primer Premio Nacional de Antropología y 3ero de Biología, otorgado por la Subsecretaria de Cultura de la Nación, en el año 1965, y el Premio Konex de Platino, recibido en 2006 por su actuación destacada en Arqueología y Antropología Cultural.  De su extensa obra hemos seleccionado sus descubrimientos de tetrápodos mesozoicos que efectuaran a lo largo de los años 60 y 70 en Patagonia y sus originales estudios, los que abrieron líneas de investigación que aún hoy se renuevan con el aporte de novedosos enfoques y conocimientos. Al respecto recordamos algunos ejemplos:

Los dinosaurios prosaurópodos del Triásico Superior de Santa Cruz que han sido estudiados por argentinos y extranjeros. Los anuros del Jurásico de Santa Cruz, Vieraella y Notobatrachus, por décadas correspondientes a los registros más antiguos del mundo, que han sido revisados a la luz de nuevos enfoques filogenéticos, y cuyos resultados están publicados en revistas de amplia difusión internacional.

Los reptiles marinos y continentales que halló en sedimentitas del Campaniano-Maastrichthiano del norte de Patagonia, correspondientes a la ingresión atlántica que Rodolfo denominó tan bellamente “Mar de Kawas” y que se anticiparon a lo que más tarde brindarían los yacimientos de Los Alamitos, La Colonia, Lago Pelegrini y así como otros que se extienden hasta el sur de Mendoza. Hoy, son al menos cinco los equipos interdisciplinarios, nacionales e internacionales, que exploran en el amplio archipiélago del Mar de Kawas donde surgen restos de peces, anuros, ofidios, esfenodontes, tortugas, dinosaurios, reptiles marinos y multitud de pequeños mamíferos.

Otro tema en el que indiscutiblemente fue pionero, fue en el estudio e interpretación de huellas y otros signos de actividad biológica dejados por ignotos vertebrados del Mesozoico en Patagonia. En perspectiva, se adelantó a su tiempo. Pasaron décadas, y recién cuando sus trabajos publicados en la década del 60 fueran analizados y destacados por especialistas extranjeros, fue reconocido en su país de manera tal que sirvieron de base para el desarrollo de la icnología de vertebrados argentinos. Las rastrilladas que refirió a un pequeño mamífero que correteaba por Patagonia hace 190 millones de años (Ameghinichnus patagonicus) fueron ignoradas o aceptadas con fuerte reticencia ya que en aquel entonces era impensable la presencia de mamíferos de esa antigüedad en el sur del Gondwana.

Esa historia subsiguiente deparó muchos sinsabores a Casamiquela. En 1973 retomó su vinculación con el CONICET en calidad de investigador, pero apenas alcanzó a presentar dos informes antes de que, en 1975, quedase fuera "por razones de mejor servicio". Poco después de iniciado el gobierno militar de 1976 y mientras se encontraba en México recibió la noticia de que había "renunciado" a la dirección de su Centro rionegrino. A su regreso, bajo presión de la prensa, la opinión pública y su prestigio regional, fue reinstalado en el cargo. Lo mantuvo solamente el tiempo necesario para retirarse, a los cuarenta y cinco años de edad, e inició un período de ostracismo que acabó en 1984 cuando fue convocado nuevamente por el CONICET del gobierno constitucional.

Hace pocos años, colegas del Museo E. Feruglio descubrieron las primeras evidencias directas de mamíferos jurásicos, otra demostración más de la multitud de hipótesis que las observaciones y creatividad de Rodolfo generaron. Un párrafo aparte merece su trabajo como paleontólogo en Chile. Además de los trabajos específicos (desde dinosaurios a mastodontes), llevó a cabo el primer relevamiento de los fósiles vertebrados de ese país, donde aún hoy la Paleontología de Vertebrados sigue siendo una asignatura pendiente. Pero además, despertó vocaciones, algunas de las cuales se plasmaron en museos regionales.

Fue Profesor Emérito de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Secretario y Socio Vitalicio de la Asociación Paleontológica Argentina, Jurado de Concursos Universitarios y conferencista invitado de innumerables eventos científicos del país y del exterior. Fue miembro de nuestra Asociación desde 1971.

Su extensa labor creativa fue reconocida por varias distinciones. En 1965 obtuvo el Premio Nacional de Antropología. En la misma ocasión, obtuvo el Tercer Premio Nacional de Biología por sus estudios icnológicos. Fue distinguido con el premio Cóndor en 1996, en reconocimiento a su defensa y aporte a la cultura nacional. La Fundación Konex le otorgó en 2006 el Diploma al Mérito en la disciplina Arqueología y Antropología Cultural y lo galardonó asimismo con el Premio Konex de Platino en Arqueología y Antropología Cultural por considerarlo una de las cien personalidades más destacadas en la ciencia del país durante la última década.

La producción prolífica y las distinciones académicas no privaron a Casamiquela de discusiones y controversias. Su personalidad franca y apasionada, su gusto por enfrascarse en debates y polémicas provocó resistencias en el momento de los reconocimientos públicos. Sin embargo, sus contribuciones en el ámbito de la Geología y Paleontología sentaron precedentes importantes en el estudio de los vertebrados y de las pisadas fósiles. Sus descubrimientos permanecen como marco de referencia a la luz de los nuevos paradigmas.

El 6 de diciembre de 2008, tras unas sentidas palabras en idioma mapuche por parte de doña Julia Nahuelquir de 96 años fueron inhumados en su localidad natal los restos de Rodolfo Magin Casamiquela.

Bibliografía Sugerida.

Casamiquela, R.M. 1958. Un anuro gigante del Mioceno de la Patagonia. Revista de la Asociación Geológica Argentina 13(3): 171-184

Casamiquela, R.M. 1964. Estudios icnológicos. Problemas y métodos de la Icnología con aplicación al estudio de pisadas mesozoicas (Reptilia, Mammalia) de la Patagonia. Ministerio de Asuntos Sociales de la provincia de Río Negro. 229 p.

Dillehay, T.D., Pino, M., Mott Davis, E., Valvastro, S., Varela, A. y Casamiquela, R.M. 1982. Monte Verde: Radiocarbon dates from an early site in South-Central Chile. Journal of Field Archaeology 9: 547-550.

Magnussen Saffer, Mariano (2009). Reseña histórica de la evolución de la Ciencia Paleontológica en la Republica Argentina desde 1772 a 1910. Paleo, Boletín Paleontológico. Año 7. 41: 07-09.

Núñez, L., Varela, J., Casamiquela, R.M. y Villagrán, C. 1994. Reconstrucción multidisciplinaria de la ocupación prehistórica de Quereo, Centro de Chile. Latin American Antiquity 5: 99-118.

Núñez, L., Varela, J., Casamiquela, R.M., Schiappacasse, V., Niemeyer, H., Villagrán, C. 1995. Matanza de Mastodontes en Chile central. En Argollo, J. y Mourguiart, P. (eds.) Cambios cuaternarios en América del Sur, Orstom 247-259, La Paz.


Eduardo Ladislao Holmberg. Ciencia, naturaleza y literatura oscura.

Por Mariano Magnussen Saffer. Grupo Paleo. Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. Fundación Argentavis. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Fragmento del articulo publicado originalmente: Magnussen Saffer, Mariano. 2015. Eduardo Ladislao Holmberg. Ciencia, naturaleza y literatura oscura. Paleo Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año XIII. 130: 26-28. 

Nacido en la ciudad de Buenos Aires el 27 de junio de 1852, de familia criollo-alemana, fue médico aunque nunca ejerció, estudió a los animales –especialmente a las aves y las arañas–, fue el primer director del Jardín Zoológico de Buenos Aires, fue profesor de historia natural, de física, química y botánica; fue uno de los tantos hombres que se lanzaron a explorar la Argentina, donde entonces todo estaba disponible para ser clasificado y descripto, y recorrió la Patagonia, Chaco, Misiones. Amigo de Ramos Mejía y Ameghino, cabal representante de la generación del ‘80, gustaba también del esoterismo, la teosofía y la psicopatología. Con su amistas con Florentino Ameghino, brindo algunos breves aportes a la paleontología y a la historia natural en Argentina.

Hijo del aficionado a la botánica Eduardo Wenceslao Holmberg y nieto del barón de Holmberg que acompañara en sus campañas al Dr. Gral. Manuel Belgrano e introdujera en la Argentina el cultivo de la camelia, fue una de las principales figuras de las ciencias naturales en el país, compendiando por primera vez la biodiversidad de su territorio. Fue además un prolífico literato.

Holmberg dominaba el inglés, el francés y el alemán ya cuando se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Se había criado en estrecho contacto con los jardines y la nutrida bibliografía de su padre, entrando tempranamente en materia de botánica y entomología. Aprendió rápidamente un elegante latín, imprescindible en los estudios científicos en la época.

Se doctoraría en 1880 con una tesis sobre El Fosfeno, pero jamás ejercería la profesión. Pese al escaso prestigio con que contaba por entonces la historia natural, ya desde hacía cerca de una década se había abocado a estudios en este sentido, que comenzó tomando apuntes sobre la fauna y la flora patagónicas que documentó en su Viajes por la Patagonia, de 1872.

Las descripciones botánica y zoológicas que recogió en este viaje se publicaron reseñadas en el Boletín del Consejo de Educación, y luego desembocaron en estudios editados a través de la Academia de Ciencias de Córdoba, los Anales de la Sociedad Científica Argentina y la revista de la Sociedad Geográfica Argentina, además del libro Mamíferos y aves de Salta. La experiencia se traduciría luego en una importante colaboración con la Revista Americana de Historia Natural, fundada en 1891 por Florentino Ameghino.

En 1888 fue nombrado director del Jardín Zoológico de Buenos Aires, al que dio un gran impulso, tanto en materia de colecciones como infraestructura. Fundado durante el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento, el Zoo no contaba aún siquiera con un plano definitivo. Holmberg designó una comisión a tal efecto, integrada por Florentino Ameghino, Carlos Berg y Lynch Arribálzaga, a la que se debe el trazado actual casi en su totalidad. Ocuparía el cargo hasta 1904, cuando se alejaría por su desacuerdo con las autoridades municipales.

Holmberg comenzó a publicar sus devaneos literarios hacia 1872; simultáneamente con sus Viajes por la Patagonia verían la luz sus primeras obras líricas. La poesía ocupó sólo una pequeña parte de su producción literaria, destacándose el largo poema Lin-Calel, escrito en endecasílabos encadenados. Más prolífica fue su obra narrativa; fue el fundador del género de la ciencia ficción en el país, con la novela El viaje maravilloso del señor Nic-Nac, que apareció en 1875.

Lejos del formato duro que adoptaría el género en el siglo siguiente, la ciencia ficción fue para Holmberg una excusa para ejercer la crítica de costumbres, la ironía moral y la especulación en clave darwinista; en esta novela, el señor Nic-Nac viajaba a Marte de forma astral, y sus desventuras en aquel planeta permitían a Holmberg burlarse de sus contemporáneos.

Mientras en su producción ensayística, que hoy llamaríamos de divulgación, Holmberg escribe artículos científicos, relatos de viajes, descripciones naturalistas, en su ficción intuye las fuerzas oscuras que se oponen a la normalización. E incluso en sus textos de contenido científico introduce rarezas, como en “Las nupcias de una néfila”, sobre el apareamiento de una araña misionera, donde dialoga con el animal y recurre a peculiares metáforas humorísticas.

Quienes estudian los textos de Holmberg –muchos de ellos inéditos, perdidos en publicaciones de la época que no fueron aún encontradas– se resisten a calificarlo de raro.

Enriqueta Morrillos Ventura, de la Universidad del Comahue, especialista en el relato fantástico rioplatense, escribe: “Si Holmberg hubiera nacido en un país anglosajón o del norte europeo, los críticos no se atreverían a llamarlo genio exótico ni extraño ni otras banalidades que demuestran enormes prejuicios”. Tiene razón, pero hay que admitirle a Holmberg una imaginación peculiar.

Se retiró de la docencia universitaria el 28 de septiembre de 1915, recibiendo el homenaje de la Sociedad Científica Argentina; su despedida estuvo ornada por discursos de Leopoldo Lugones y del principal discípulo de Holmberg, Cristóbal M. Hicken. La Academia Argentina de Ciencias lo nombraría su presidente honorario; la de Medicina le daría plaza de académico honorario, y el Museo de Historia Natural el título de "protector". Al cumplir los 75 años el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires creó un premio que lleva su nombre. Falleció el 4 de noviembre de 1937.

Bibliografía sugerida.

Anónimo (1950) Guía Oficial Ilustrada del Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Bruno, Paula, Pioneros culturales de la Argentina. Biografías de una época, 1860-1910, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2011.

Camacho, H. (1971) Las ciencias naturales en la Universidad de Buenos Aires, estudio histórico. Buenos Aires: EUDEBA

Darwinion (1937) Eduardo Ladislao Holmberg, su fallecimiento. San Isidro

Enriquez, Mariana. 2010. Las fuerzas oscuras. Diario Pagina 12.

Gasparini, Sandra (2012), Espectros de la ciencia. Fantasías científicas de la Argentina del siglo XIX, Buenos Aires, Santiago Arcos Editor.

Hicken, Cristóbal M. (1915) Eduardo L. Holmberg y las doctrinas evolucionistas, en Filosofía. Buenos Aires.

López Martín, Lola (2009), "Eduardo L. Holmberg" y "Bibliografía de Eduardo L. Holmberg", en Formación y desarrollo del cuento fantástico hispanoamericano del siglo XIX, Universidad Autónoma de Madrid, Tesis Doctoral.

 

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