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Noticias Paleontológicas Nacionales del año 2001:

Hallan en Neuquen un Sauropodo de 35 metros de largo.

La bestia murió ahí, junto a un curso de aguas someras que atravesaba bosques de plantas que se elevaban tanto que parecían pinchar al mismo cielo. Había humedad pegajosa en aquel escenario. Y muchos otros bichos como la bestia: fieros, raros y grandes, muy grandes. Pero ninguno tan enorme como el cuadrúpedo de cuello y cola larguísimos, que si hubiera andado por nuestras calles en busca de un estacionamiento tendría que haber dispuesto de prácticamente media cuadra. Es que eran otros tiempos aquellos del período Cretácico, hace unos 90 millones de años. El planeta sufrió cambios y cataclismos varios, pero el último lecho de la bestia (que era un dinosaurio casi tan grande como el que más) siguió intacto, lo mismo que su pesada osamenta. Arriba, el clima se volvió seco y árido, y como única vegetación quedaron arbustos achaparrados, pinchudos y de verdes opacos, que reciben caricias y también empujones de un viento que parece perpetuo. Los restos de la bestia hubieran quedado allí hasta quién sabe cuando de no ser porque en los "70 por obra y gracia de otras criaturas -muy distintas a las del Cretáceo- se vaciaron millones de litros de agua del río Neuquén la parte más baja de la estepa. Así se formó el lago Los Barreales. Fue el mismo lago artificial el que, de tanto subir y bajar, destapó los huesos fosilizados del dino que midió unos 35 metros de largo. Hace un par de años, durante el verano, los científicos localizaron los restos del gigante junto al lago Los Barreales, que no es otra cosas que una porción del complejo hidroeléctrico Cerros Colorados. El sitio, por otra parte, está al lado del asentamiento de la comunidad mapuche Paynemi y no muy lejos de la también impresionante planta separadora de gas de Repsol YPF. Todo en el corazón de Loma de La Lata, la mayor reserva gasífera de sudamérica. Todo llamativo, todo neuquino y muy patagónico. Desde hace doce días, un equipo de 25 profesionales, técnicos y estudiantes escarban el fango que dejó el lago en su fuga y revuelven las piedras rojas del paraje en busca de los huesos del dino que -se sabe- era un herbívoro del tipo saurópodo, de los más difundidos en nuestra región. Ya están a la vista, los vértebras del espinazo, las caderas, el hueso sacro, las patas y los huesos de la cola. Los huesos de la cadera tienen entre dos metros ochenta y tres de ancho. "Es entre un siete y un diez por ciento más chico que Argentinosaurus (Huinculensis). Podemos decir que si bien los dos son saurópodos son de distinta especie, también podemos afirmar que de los dinos más grandes que se conocen este es el más completo, sin duda", afirma el paleontólogo del museo de la Universidad Nacional del Comahue, Jorge Calvo. Argentinosaurus -también del Cretácico y neuquino- es el más grande de todos los dinosaurios que se conocen hasta la fecha. Las proyecciones -realizadas a partir de los huesos que se encontraron- indican que habría medido entre 37 y 40 metros de largo de la punta de la cola hasta la cabeza: el animal más grande que pisó la Tierra. En algún momento, el año pasado, Calvo y su equipo llegaron a pensar que estaban frente otro dinosaurio de talla monstruosa. Pero a partir de los últimos descubrimiento y con otras piezas para analizar concluyeron que el dino de Los Barreales es apenas más chico. Este hecho para nada empaña la expedición de Calvo y compañía que es la más grande que realizó la UNC hasta la fecha. En el terreno, Calvo trabaja con Edith Simón, paleontóloga del museo de El Chocón, los técnicos de la UNC y los de los museos de la villa mencionada y de Rincón de los Sauces. Junto a ellos, estudiantes de Geología y Biología de las universidades del Sur y de La Plata. Además del grupo que está específicamente dedicado a desenterrar al grandulón, hay otro que tiene ubicados a otros tres dinosaurios en la zona aledaña. Y un tercero de la Universidad de Río de Janeiro que busca los huesillos huecos de un reptil volador: un pterosaurio. Los brasileños están a cargo del paleontólogo Alejandro Kellner un especialista en este tipo de criaturas, de las cuales el año pasado se encontró el hueso de un ala, encriptado dentro de una roca. Ese pterosaurio es el primero que se encuentra en Patagonia y sería uno de los más grandes del continente. Calvo estima que el trabajo se prolongará hasta fines de febrero, como mínimo. Todavía el lago no se retiró todo lo que debiera y los lugares que quedaron libres presentan aromas pocos amables. Sucede que por el calo la jarilla fermentó en el barro y complica la respiración de los dueños de las muchas manos que, afanosas, escarban y se hunden en busca del gigante.

Desde la punta de la cola hasta el hocico.

Los restos del dino gigante están ahora a unos cinco metros de la costa del lago Los Barreales, pero se espera que en los próximos días el agua retroceda unos cinco metros más. La superficie en la que trabajan los especialistas es de unos 100 metros cuadrados. Más arriba o más abajo de la superficie están los huesos despanzurrados del animal. En vida la criatura superó estuvo por encima de las 60 toneladas y habría tenido una altura entre los 12 y 15 metros. El largo se establece midiendo desde la punta de la cola y hasta el extremo del hocico, con lo que se estima que habría alcanzado los 35 metros. Sobre la dimensión del Argentinosaurus las discusiones varían pero van desde los 35 hasta los 40 metros. ¿Por qué no se sabe con precisión cuánto midió Argentinosaurus? Porque la longitud se determina a partir de proyecciones que se realizan tomando como patrones los huesos que se encontraron (que en el caso del Argentinosaurus fabulosamente grandes pero escasos) y con la guía de las estructuras de otros animales conocidos. Calvo está convencido que una vez que todos los huesos estén afuera y con la cantidad de piezas que se encontraron no habrá problemas para determinar cuánto midió el dinosaurio de Los Barreales. Por eso, cuando el agua se empiece a retirar, todo estará más claro. La idea es conseguir un galpón en Neuquén que tenga las dimensiones suficientes como para hacer la limpieza de los materiales. Allí también se exhibirían los fósiles para el público en general. Pensar en llevar al grandulón a un museo es imposible. Sencillamente porque no hay ninguno lo suficientemente grande. "Con este bicho tenemos trabajo para mucho tiempo", afirmó el paleontólogo Jorge Calvo.

Descubren restos fósiles de un Mastodonte y otros gigantes en Córdoba.

La noticia tuvo el respaldo científico de Tauber, quien precisó que se trata no solo de un Stegomastodon (mastodonte), sino también de un Scelidotherium, especies extinguidas hace más de 10 mil años. El investigador, quien mantuvo un extenso encuentro con el director del Museo Camín Cosquín, Arturo Ferraretto, afirmó que “se trata de un caso poco frecuente, y dentro de la provincia es único". No hay registros editados, especialmente las heces fósiles encontradas”. Tauber, tras observar atentamente los restos, llegó a la conclusión que se trataba de dos especies distintas que, curiosamente, fueron encontradas en el mismo sitio y entremezcladas. Explicó que el maxilar y la parte posterior del cráneo de los restos encontrados pertenecen a un Stegomastodon, emparentado con los desaparecidos Mamut y los actuales elefantes, y cuyo peso rondaba los cinco mil kilos. Tauber precisó que parte del hallazgo pertenece a un Scelidotherium, pariente de los actuales perezosos. Aclaró que en este caso se trata de un perezoso terrestre de tres metros de largo, con abundante pelambre y cola larga, de más de 700 kilos de peso. El científico comparó al Scelidotherium con un oso hormiguero, pero más robusto, de rostro más corto y con dientes que crecían continuamente, siendo el color de su piel similar a los leones. También resaltó y brindó una especial atención a las heces fósiles encontradas, reiterando la calidad de “hallazgo único en la provincia”. Dijo que estas especies desaparecieron en las últimas glaciaciones o último máximo glacial, se estima hace 10 mil años. Tauber marcó la necesidad de estudios profundos sobre los restos y de continuar los trabajos en la región de las Sierras Grandes, dónde fueron encontrados. La ubicación exacta se mantiene en total hermetismo por temor a la depredación. Llegamos a un acuerdo y en marzo comenzaremos los trabajos de campo pendientes en el lugar del descubrimiento, para completar las tareas. Será un trabajo de investigación en equipo y el museo Camin Cosquín servirá de resguardo y exhibición”. El investigador indicó que el Museo de Ciencias Naturales provincial en todos los casos ha brindado asesoramiento especializado a los museos ubicados en el territorio cordobés, muchos de ellos de corte privado pero de gran interés público.

¿ Dinosaurios en la Provincia de Córdoba ?

En su paso por Santa Rosa, el geólogo y reconocido investigador en paleontología Adán Tauber reveló, que están investigando el hallazgo de unos restos óseos, en ésta y otras zonas, que podrían aportar datos inéditos sobre la existencia de grandes saurios en la provincia de Córdoba. “El hecho de que hasta ahora no tengamos ningún dinosaurio en Córdoba no quiere decir que no estén, quiere decir que no se han encontrado”, indicó. Según se estima, en Calamuchita y zonas aledañas debió haber dinosaurios, aunque los tipos de suelos y sedimentos existentes hasta ahora impidieron su conservación y descubrimiento, más sencillos en otros puntos del país. Tauber visitó Santa Rosa para inaugurar una muestra itinerante de arqueología y paleontología, organizada por el Museo de Ciencias Naturales Bartolomé Mitre, que él dirige, y por la Fundación Amboy, y que estará abierta al público. Anticipó que en sedimentos de la época de los dinosaurios recogidos en Córdoba, se encontraron por primera vez restos óseos que están siendo investigados. Uno de ellos está ubicado en un sitio que por razones de seguridad no precisó, de las Sierras de Los Cóndores, en Calamuchita. Tauber aclaró que esos hallazgos están siendo analizados ahora. “Probablemente sean de un Pterosaurio o de una pequeña ave, lo importante es que son los primeros restos óseos que se encuentran en esos sedimentos”. A su vez, el científico sostuvo que existen muchos lugares de la provincia con este tipo de sedimentos cubiertos por vegetación, lo que dificulta la búsqueda. “Quizá no encontremos huesos, pero es muy factible que haya huellas o pisadas de dinosaurios”. El director del Museo Mitre recreó la fauna que habitaba Calamuchita hace más de 8.500 años. Explicó que, entre otras, vivían especies como los megaterios, uno de los más grandes mamíferos autóctonos de Sudamérica, que llegaron a medir cinco metros y a pesar cuatro toneladas: restos de uno de estos perezosos gigantes se encontraron en el Embalse de Río Tercero. También habitó esta zona el smilodon, o tigre de dientes sable, mucho mayor a los actuales pumas y con colmillos sobresalientes. Tauber destacó también la existencia de varios tipos de gliptodontes y del hippidium, una especie de caballo más robusto, bajo y de cabeza más grande que el actual. Uno de los ejemplares encontrados en el cauce del río Santa Rosa, le permitió a Tauber desempolvar una vieja polémica científica internacional en torno a la anatomía del gliptodonte. Ese reciente trabajo científico del investigador cordobés, sobre el hallazgo de Santa Rosa, supera una teoría de 130 años sobre algunas características de esa especie extinguida.

Hallan restos de un Mastodonte en el patio de una vivienda de Moreno.

A cualquier familia le puede pasar, pero encontrarse con un mastodonte en el fondo de la casa siempre plantea una situación de crisis: es el caso de los Barrientos, humildes vecinos de Moreno, quienes, cuando cavaban un pozo para un tanque de agua, encontraron, a un metro de profundidad, un esqueleto que podría tener hasta 300.000 años. El director del museo de la localidad está más que interesado en desenterrar el monstruo, que se presenta "muy bien conservado", pero ellos temen que las obras pongan en peligro los cimientos, ya precarios, de su casita. La Municipalidad ofrece firmarles un documento garantizando la reparación de eventuales daños, pero los Barrientos desconfían, dudan y --en inversión de los papeles que suelen jugarse entre municipios y vecinos-- los funcionarios ya tuvieron que ir varias veces para tratar de completar el trámite de la autorización.    En el patio de tierra de la casa de Caaguazú y López Buchardo --en el barrio Cascallares, a una cuadra del río Reconquista, en una de las zonas más modestas de Moreno--, Ramón Barrientos estaba cavando un pozo. Preparaba los cimientos del nuevo tanque de agua que proveerá --si el mastodonte no lo impide-- a las tres casitas de la familia grande: la de su hermana Liliana y su cuñado, la de sus padres y la que él ocupa con su mujer y sus hijos. Pero, a un metro y cuarto de profundidad, la pala chocó con algo duro. ¿Qué era eso, un hueso de perro? "No, m'hijo, esto no puede ser de un perro", cuenta su padre, Santo Barrientos. El hueso parecía macizo, de unos diez centímetros de lado. Lo lavaron, parecía una muela gigante. Ante situación tan insólita, recurrieron a la persona del barrio que ha visto más huesos de animal: el carnicero Juan Maiolino. "Vino el chico y me dice 'Mire, don Juan': entonces yo puse la muela en la balanza y pesaba 560 gramos", cuenta Maiolino, que se hizo cargo de la situación y llamó al Museo Paleontológico de Moreno. El mismísimo director del museo, Eduardo Schreiber, se hizo presente en el barrio Cascallares, y lo que vio lo entusiasmó: los Barrientos viven encima de un Stegomastodon platensis adulto que podría llegar a los 300.000 años de antigüedad. En el fondo del pozo --que los Barrientos protegen prolijamente con chapas y nylon-- puede verse una osamenta de unos 80 centímetros de largo, y eso es sólo el cráneo del mastodonte; bajo tierra deberían estar los colmillos, de 1,80 a dos metros, y, quizás, el esqueleto completo, de unos seis metros de largo. "Si el animal está entero, podría tratarse de la pieza más completa y en mejor estado de conservación que se encontró hasta el momento". Claro que para saber su estado hay que excavar, pero "el cráneo está particularmente bien conservado, es realmente una linda pieza". El fósil está contenido "en una capa sedimentaria correspondiente al Cuaternario, cuya edad máxima es de trescientos mil años, y la mínima de ocho a diez mil años, que es la época en que se extinguió el Stegomastodon". Si es relativamente moderno, cobrará especial interés en caso de que se encuentre acompañado por restos de actividad humana. Es frecuente encontrar restos fósiles de Stegomastodon en la región pampeana, pero hasta el momento sólo se pudo encontrar un ejemplar completo, cerca de la localidad bonaerense de Arrecifes.    Pero los Barrientos temen que los colmillos del monstruo, en su retirada, amenacen los leves cimientos de la casita con techo de chapas donde viven Liliana Barrientos --hermana de Ramón--. "Nos van a romper todo", se inquieto Santo Barrientos, quien todavía no quiere firmar la autorización para que los paleontologos  intervengan. "Lo único que nos ofrecen es un camión de tierra", de volumen equivalente al del Stegomastodon.    Schreiber aseguró a los Barrientos, que "no hay ningún riesgo: por la posición en que se encuentra el cráneo no hay posibilidad de que haya que excavar donde está la casa. Les hemos dicho que una vez extraído les recomponemos el terreno". Los Barrientos, por qué negarlo, se resisten a perder la esperanza de que su mastodonte les permita, un poquito, salir de pobres. Schreiber admite que "en Uruguay y otros países, el propietario puede recibir una compensación por los fósiles hallados en su terreno, pero en la Argentina no es así, los fósiles son patrimonio del Estado. Yo entiendo, a uno le gustaría que esa familia se viera beneficiada por el hallazgo, pero lamentablemente no es posible". Lo que la Municipalidad les ofrece es "un documento que les asegure que, si hay algún daño, lo reparamos. Es un vehículo legal que les da total seguridad". Pero ellos no terminan de confiar en documentos firmados por funcionarios oficiales, y Schreiber se desespera: "Yo ya fui como siete veces, y siempre dicen que cualquier cosa me llaman".    Cuando los Barrientos se decidan, el trabajo de los paleontologos empezará con una sesión de fotografía y dibujo, para precisar, en tres dimensiones, la ubicación del fósil en la capa sedimentaria. Luego se enyesan los huesos, de manera que puedan retirarse sin riesgos con una pala mecánica. Según Schreiber, también "el intendente de Moreno (Mariano West) está estudiando la manera de asegurar a los Barrientos que si nos permiten retirar el mastodonte no tendrán ninguna dificultad". "Entretanto, yo les dejé todos los teléfonos, les regalé un folleto sobre los mastodontes..., pero ellos todavía no se deciden, y si no nos permiten no podemos.

Hallan restos fósiles en Corralito.

Restos de animales prehistóricos debe haber en casi todos lados. Pero en la zona rural cercana a Corralito, los hallazgos se suceden periódicamente y con cierta facilidad. Lo que para los colonos y habitantes de la zona es un verdadero problema, aparece como una especial “maravilla” para los interesados en la paleontología: las cárcavas (grietas) que se van produciendo naturalmente sobre la tierra en esa área, permiten ver lo que hay debajo de las primeras capas de tierra. Los restos de un gliptodonte fueron extraídos del lugar y se localizó lo que podría ser un Mesoterio, un animal que caminaba sobre sus uñas y con aspecto de roedor gigante que habitó estos suelos hasta miles de años atrás. Las palabras y números no alcanzan para explicar algo que sólo se dimensiona estando en el lugar: la grieta mayor se extiende por casi 20 kilómetros, en algunos puntos las barrancas alcanzan los 20 metros de altura y el ancho va variando de los 30 a los 350 metros.Esas grietas atraviesan campos cultivables, que se vieron obviamente perjudicados por su aparición, que además cortó caminos y hasta vías ferroviarias. Las cárcavas reemplazan el sueño de todo buscador de restos paleontológicos, porque dejan al descubierto lo que hay cinco, nueve o veinte metros debajo de la superficie. Su origen, en esta área, se dio fundamentalmente desde fines de los años ‘70 y se apunta como factor desencadenante la erosión que el agua de lluvia, mal derivada en la zona rural, fue provocando sobre terrenos muy arenosos.“Lo que localizamos y tras tres días de trabajo sacamos ahora es un gliptodonte, uno de los últimos animales en extinguirse, que podría tener unos 15 mil años, y que estaba a unos siete metros de profundidad. El gliptodonte apareció sobre una de las paredes de la cárcava. “El dueño del campo avisó, porque además necesitaba romper esa parte de la cárcava para pasar con las máquinas para cosechar, por eso debimos apurar la extracción”. Del fósil hallado, una especie de armadillo gigante, se recuperó casi integralmente su caparazón, que tiene 1,20 metro de largo. En tanto, Bia analiza ahora lo que en principio, supone, podría ser restos parciales de un Mesoterio, otro animal prehistórico, que fue observado en el lugar, ubicado a unos kilómetros de la localidad de Corralito y unos 22 al norte de Río Tercero.“Esta zona es un verdadero fenómeno para hallazgos de este tipo, por la existencia de las cárcavas”, señala Bia. “Si se pudiera recorrer en forma organizada y relevarla con tiempo y adecuadamente, podría deparar muchos hallazgos”, asegura, apuntando a que alguna vez se promueva esa decisión. Según explica, en esa zona han aparecido, además de las especies ya citadas, restos de Macrauquenia (especie de camélidos sin joroba y una larga trompa como elefantes), de smilodon (o tigres de dientes sable), o de stegomaston (una suerte de elefantes). A los restos fósiles se suman hallazgos, protagonizados por Bia y otros interesados en el pasado, de elementos de cultura aborígenes. En este caso, se presume que en la zona de Corralito hubo asentamientos comechingones por la existencia, hasta unos 300 años atrás, de una gran laguna, hoy inexistente.

Hallan restos de un perezoso gigante en Monte Hermoso.

En la barranca costera de la localidad de Monte Hermoso, al oeste del balneario Pehuén Có, en Buenos Aires, se descubrió el cráneo de un perezoso terrestre gigante, denominado Lestodonte , que tiene una antigüedad de entre 4 y 5 millones de años. Este fósil, el más antiguo de su tipo, fue descripto en el último número de Ameghiniana, la revista de la Asociación Paleontológica Argentina, por Cecilia Deschamps y Susana Bargo de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, junto con Graciela Esteban, de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán. El cráneo fue descubierto por un alumno de la Universidad Nacional del Sur, Heraclio Ortiz, durante una campaña en la que participaron Deschamps y otros paleontólogos. "Los Lestodontes eran mamíferos herbívoros gigantes que medían unos 4 metros del hocico al extremo de la cola y cuya masa corporal alcanzó las 4 toneladas. El rostro es característico por su ensanchamiento, al igual que la parte anterior de la mandíbula en forma de pala. Entre sus dientes se destacan los primeros superiores e inferiores. Los estudios realizados sobre la mecánica de su masticación indicarían que no eran usados específicamente en la alimentación. Probablemente estaban vinculados con actitudes defensivas o de ataque. Estos mamíferos se clasifican dentro de la familia de los milodóntidos , que agrupa a una gran variedad de perezosos característicos de América del Sur que se registran desde hace unos 18 millones de años hasta unos 8.000 años atrás Esteban reconoció en su tesis doctoral, presentada en 1996, sólo dos especies de lestodontes, que se conocen como Lestodon armatus y Lestodon australis . De la primera, que es la mejor conocida, se descubrieron restos en sedimentos con antigüedades que oscilan entre un máximo de 1,8 millón y un mínimo de unos 8000 años, en la Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Brasil. De la segunda especie, que fue estudiada por el paleontólogo argentino Lucas Kraglievich en 1934, sólo se conoce un cráneo con su mandíbula, que fueron descubiertos en la playa del Barco, ubicada a 5 kilómetros al oeste del balneario Pehuén Có. Debido a que se trata de un ejemplar juvenil, las investigadoras no pudieron precisar si el nuevo lestodonte pertenece a una de esas dos especies o a otra desconocida hasta ahora. 

Los bosques fosilizados de Patagonia.

Este increíble lugar está alejado de cualquier poblado, en el medio del desierto, clima seco y sin agua por falta de lagunas o arroyos. La Laguna Grande, de poca profundidad, pero por la permeabilidad de su fondo permanece, la mayor parte del tiempo, seca. Para llegar a un lugar increible, tome como punto de partida Puerto Deseado o Caleta Olivia. Desde ambas hay que llegar hasta la localidad deFitz Roy. Si sale de Puerto Deseado recorrerá 126 km hasta este pueblo y desde Caleta Olivia 87 km. Una vez allí hay que transitar por Ruta Nac. 3 en dirección sur 70 km, hasta el empalme con la Ruta Provincial 49, esta es de ripio en sus 50 km. Y entonces usted estará en esta reserva, creada en 1954 para preservar el yacimiento fósil más importante de la Argentina. Al arribar lo recibirá el guadaparque que le explicará, en forma didáctica, la historia geológica del sitio. Este bosque surgió en medio de condiciones climatológicas diferentes a las actuales, no existiendo la Cordillera de los Andes, vientos provenientes del Océano Pacífico derraman copiosas lluvias sobre la Patagonia, posibilitando el surgimiento de exuberante vegetación, perteneciente en su mayoría a la especie "araucatis mirabilis", elevando sus copas hasta 100 metros de altura.Una intensa actividad volcánica y el afloramiento de la Cordillera de los Andes provocaron la muerte de la vida natural. El bosque quedó sepultado bajo las cenizas y un largo proceso posterior produjo la muerte súbita del mismo. Después de 1.400.000 años se pueden contemplar los árboles petrificados más grandes del planeta. Algunos troncos corresponden a ejemplares que tenían 1000 años antes de morir bajo las cenizas. Los árboles tienen sus raíces allí, no han sido movidos por el viento ni otra acción de la naturaleza, por eso es un "bosque" y no un "afloramiento".Contemple estos colosos, palpe su dureza granítica y admire su imponencia. Un sitio imperdible. 

Hallaron restos de Megatherium en Villa Mercedes.

Justo Daract. En el cálido domingo pasado, mientras una familia paseaba por un recodo del Río Quinto en el Establecimiento "Las Felizas" de la sucesión Hermanos Arias, sorpresivamente encontraron un enorme resto fósil que les llamó la atención, por supuesto también sorpresa por su dimensión. Mientras doña Angélica Giordano de Arias, con su 78 años de edad, caminaba por la ribera del río, se encontró con un hueso que emergía entre la arena y guadal que el cauce había dejado al retirarse, como si fuera una límpida playa. Sorprendida la dama llamó a su hijo Luis Arias, que se encontraba junto a su cuñado Claudio Juri y sus respectivas familias y entre ambos comenzaron la tarea de descubrir la totalidad del fósil y rescatarlo del lugar, tarea que demandó su esfuerzo, puesto que húmedo como estaba el hueso pesaba mas de 30 kilogramos. Como todo hombre de campo, conocedor de restos óseos de los animales mas comunes de la zona, como vacunos y equinos, Luis Arias se percató de que no se trataba de huesos de estos animales, por lo que trasladó su hallazgo paleontológico a la ciudad. Cabe consignar que el Establecimiento Las Felizas se encuentra ubicado a unos 25 kilómetros al sudeste de Justo Daract, en el límite con la provincia de Córdoba. En sus propiedades, el río había cambiado su cauce en las últimas crecidas produciendo un atajo que les robó varios metros cuadrados a la superficie del campo, para internarse caprichosamente en él, dejando la quebrada y barrancas por donde deslizaba sus aguas anteriormente. En ese lugar donde se encontró la pieza ósea que se estudia para determinar de que especie se trataría, estimándose al compararlo con un hallazgo similar producido en esta zona, con un "Megatherium", animal de grandes dimensiones que habría existido en la era ternaria. Arias comentó asimismo que unos hermanos "habían localizado tiempo atrás en esos campos una vértebra que por sus dimensiones podría ser parte del que encontraran últimamente", en el que puede constatarse que la cara articular con vértebra lumbar tiene alrededor de 15 centímetros de diámetro. También algunos segmentos de costillas de medidas inusuales se habrían localizado en la zona, de acuerdo a las versiones de los moradores del lugar, pero no se han conservado dichas piezas arqueológicas. Luis Arias mantiene el resto fósil en su domicilio, mientras se pueda determinar su destino, y ha sido auscultado por los veterinarios Angel Luco y Jorge Perino, quienes coinciden en que se trata de algún animal muy antiguo y de grandes dimensiones, opinando el primero que se trataría de un Megatherium. Los restos fósiles miden alrededor de 70 centímetros de ancho, por 50 de alto y unos 60 de largo, conformando la zona "Sacro coxal de un mamífero", pesando alrededor de 30 kilogramos. A pesar de que podría contar alrededor de 10 millones de años de antigüedad, el estado de la pieza ósea es buena, presentado una de las alas del "Ilion" casi completa y la otra algo fracturada. El "foramen obturador" lugar de alojamiento del nervio isquiático no ofrece deterioro, ni tampoco están deterioradas las caras articulares con vértebra lumbar y coxígea, ofreciendo la primera un diámetro de 15 centímetros, mientras que la segunda oscila en casi 9 centímetros, siendo este el sector donde continuaría la cola del animal. Algunas piedras incrustadas en orificios óseos donde se ubican generalmente nervios y tendones, son un signo el paso de los años, que no han deteriorada la cavidad de alojamiento de la médula espinal.

Un gigantesco Dinosaurio en la Patagonia.

En un paraje desolador, en donde apenas unas cuantas ovejas y un puñado de hombres enfrentan estoicamente las inclemencias del tiempo, fueron encontrados los restos del más grande de los dinosaurios que habitaron la Tierra. En el mismo lugar en donde ahora reina el viento y la sequedad, hace unos cuantos millones de años había tiernos pastos regados por abundante agua que eran degustados por enormes animales; los mismos que -por razones que aún se desconocen con certeza- se extinguieron de una vez y para siempre. En ese paraje patagónico, distante 90 kilómetros al sur de la capital neuquina, un grupo de paleontólogos argentinos hallaron los restos de uno de ellos; el más grande de todos. Los restos en cuestión pertenecían a un animal herbívoro de por los menos 50 metros de largo, espécimen aún más grande que el Argentinosaurus huinculensis (un dinosaurio patagónico que figuraba primero en la lista por su tamaño). La llave para encontrar al “súper dinosaurio” la dio el hallazgo casual de una vértebra de, nada más y nada menos, un metro con veinte centímetros de altura. Este resto fósil estaba entre las piedras de un campo fiscal que explota un criador de ovejas y cabras. El descomunal tamaño del hueso alcanzó como para saber que el animal que la poseía en su anatomía no era uno más. El dinosaurio, que todavía no fue clasificado, vivió por lo menos medio siglo durante el cretácico superior, hace unos 95 o 100 millones de años. Esta fecha, que por sí sola no dice mucho, fue unos 20 millones de años anterior a cuando la Patagonia se hundió y quedó tapada por cálidas y cristalinas aguas. El lugar en donde se dio el hallazgo, conocido como La Buitrera, es un paraje aislado de la estepa patagónica, donde la dureza del clima hace que no sean muchas las personas que la recorren. Pero uno, Raúl Avelaz, osó caminar por esas tierras devastadas por el viento. En su recorrida, este hombre divisó un enorme hueso que sobresalía de la tierra. Inmediatamente comunicó la novedad a los investigadores del Museo de Ciencias Naturales “Florentino Ameghino” de la localidad de Cipolletti, los que de inmediato acudieron al lugar. La primer impresión bastó para convencer a los paleontólogos que el hallazgo no era uno más. Y realmente que no lo fue. “Durante todo un año se trabajó en el lugar, junto a la dirección de paleontología del Museo Rivadavia de Buenos Aires”, explicó Carlos Muñoz, responsable del equipo de excavación.  Días más tarde, a esta empresa se sumó un grupo de investigadores porteños, que estuvo integrado por nueve estudiantes e investigadores al mando de Fernando Nova. Luego de un arduo trabajo, lograron sacar una enorme vértebra, un fémur de más de dos metros de largo y muchos fragmentos de otros huesos. Todos estos restos dan una idea -casi precisa- del porte del animal. Así, los investigadores explicaron que el espécimen es similar -aunque mucho más grande- a los típicos dinosaurios: un cuello largo, cabeza pequeña y una cola bien larga. Cementerio de dinosaurios No resulta casual el hecho de que en ese rincón del planeta se hayan encontrado los restos del más grande de los dinosaurios conocidos. Es que en las bardas del cañadón se pueden ver con claridad los estratos dejados por cada cambio climático y los restos de los animales que vivieron en cada uno de ellos. Junto a los restos fósiles del dinosaurio en cuestión, se hallaron huesos de otros carnívoros y lagartos, lo que da a los científicos una idea cabal del milenario ecosistema. “El lugar es un verdadero cementerio de animales prehistóricos... hay restos de ellos por donde se mire”, explicó Muñoz, en tanto Sebastián Apestegui -otro de los paleontólogos que participaron del trabajo- aclaró que “nunca antes se había encontrado anteriormente los rastros de un animal tan grande”.

Hallan un Dinosaurio Carnívoro junto a un nido con huevos en Neuquen.

La cola de un dinosaurio carnívoro afloró en la superficie del Auca Mahuida, y así pudo ser rescatado del sitio en el que descansó durante cerca de 80 millones de años. Un equipo de paleontólogos y técnicos trabajó en el área que el año pasado revolucionó al mundo científico internacional después del hallazgo de la mayor "nidada" que se tenga registro, y luego de tres semanas desenterró el esqueleto casi completo del ejemplar. Ayer se terminó de descargar en el museo "Carmen Funes" los bochones de yeso, que contienen los fósiles del dinosaurio hallado en Auca Mahuida a 200 kilómetros de Plaza Huincul, a principio de mes. El ejemplar se encontró cuando el grupo de paleontólogos y técnicos realizaban otra tarea. Era la segunda campaña relacionada al estudio de los huevos encontrados el año anterior y que alcanzaron relevancia internacional, por contener restos de piel y embriones fosilizados. Se trata del esqueleto casi completo de un animal que se lo puede emparentar con el "Carnotaurus", especie encontrada hace quince años en Chubut. "La relevancia está dada en que hallamos materiales que aportarán nuevos datos e información a los que ya teníamos", explicó el paleontólogo Rodolfo Coria. Los fósiles rescatados por este equipo, que también integró el paleontólogo Luis Chiappe del Museo de Historia de Los Angeles -EEUU-, permiten señalar que el animal era un carnívoro que vivió por estas latitudes, en el cretácico superior. Es decir en un lapso de 78 a 82 millones de años atrás. Es probable que mida siete metros de largo -aunque la cola no fue rescatada en su totalidad- y se considera de un peso mediano, porque se estima que alcanzó las 5 toneladas. Según indicó Coria, el 'dino' habría muerto por causas naturales. En este caso, fue Alberto Garrido quien descubrió que "algo" nuevo había y que no se trataba precisamente de los huevos ya encontrados. Este estudiante de geología, que está a punto de recibirse en Córdoba, trabaja desde hace años en colaboración con el museo local. "Lo encontramos al volver a la localidad, después de almorzar. Uno camina, siempre mira el suelo y allí estaba", dijo Garrido. A pesar que no es la primera vez que Garrido encuentra un fósil, sí se convierte en su primer hallazgo de magnitud. Fue una parte de la cola, la que afloró en los niveles superiores y erosionados, mientras que para descubrir el resto, sólo tuvieron que excavar a medio metro de profundidad. Coria explicó que por la información obtenida en esta etapa inicial, se puede estimar que en aquel tiempo, esta región era una extensa planicie, con la presencia de importantes cursos de agua que generaban desbordes. Y de acuerdo a los estudios hechos, las corrientes de agua seguían su curso en dirección a lo que hoy es el Pacífico. Es que por aquella época aún no se había formado la cordillera de los Andes. A partir del hallazgo, Alberto junto a José Barrera, Cristian Giménez, Adrián Garrido y Daniel Hernández -técnicos del museo local- comenzaron la ardua tarea de rescatar los huesos del sitio en el que, durante millones de años, permaneció oculto. A lo largo de tres semanas, el equipo trabajó desde las 9 hasta las 19, y sólo paraban para almorzar. El trabajo más duro fue para hacer el traslado de los "bochones" y ni siquiera el tiempo ayudó. Además de la lluvia, hubo niebla que en reiteradas ocasiones, obligó a los choferes a casi detener la marcha porque no se podía avanzar. Ahora comienza toda la etapa de laboratorio. Los técnicos son los encargados de "limpiar" y preparar los fósiles que serán analizados. También hubo extracción de capas que más adelante se someterán a un estudio "paleomagnético" para establecer la datación absoluta de este dinosaurio. Esta campaña se llevó a cabo, con el aporte de National Geographic, la Dirección General de Cultura de Neuquén, además de la empresa Honda que aportó dos vehículos para el trabajo de campo y un grupo electrógeno. Mientras que Pérez Companc, donó yeso y colaboró con una grúa para hacer los movimientos de los materiales extraídos.

Los hallazgos Paleontologicos en Córdoba y los cambios climáticos.

El hallazgo de un reservorio de fósiles en las sierras cordobesas, que podría ser uno de los más grandes del mundo, obligaría a replantear diversas teorías paleontológicas, revelaron investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba. El descubrimiento se produjo en el interior de una explotación minera de piedra caliza, en la zona de La Calera, en el Valle de Calamuchita, a 150 kilómetros de Córdoba. Los investigadores se sorprendieron al descubrir que el sitio contiene hasta 30 huesos por cada kilo de sedimento. En realidad, las expediciones a la zona comenzaron hace cinco años, pero sólo ayer se hicieron públicos sus resultados. El investigador Adán Tauber aseguró que se trata de un fenómeno geológico nunca visto en la región, por la cantidad de restos encontrados. Dichos restos, que pertenecen a ranas, caracoles, iguanas y mamíferos varios que habitaron la región hace más de tres millones de años, no incluyen fósiles de dinosaurios. Los reptiles gigantes se extinguieron mucho tiempo atrás, hace 65 millones de años. A partir de una resolución de la Dirección de Minería, el lugar no puede ser explotado y sólo pueden acceder a él investigadores y autoridades. Sin embargo, los restos corren peligro, ya que están a la intemperie y resulta casi imposible frenar la depredación de los curiosos. En una explotación minera de las sierras cordobesas, a 150 kilómetros de esta ciudad, descubrieron el mayor yacimiento paleontológico del país. El hallazgo podría hacer replantear teorías paleontológicas conocidas, informó el investigador Adán Tauber, que integró el equipo que hizo el descubrimiento. Los científicos encontraron una importante concentración de restos de vertebrados fósiles, que constituye un fenómeno geológico nunca visto hasta el momento en la región. El descubrimiento permaneció mantenido en reserva durante cinco años por investigadores y funcionarios. Se produjo en el interior de una explotación de piedra caliza del departamento Calamuchita, cerca del paraje Las Caleras, y salió ahora a la luz, luego del inventario realizado por el geólogo Fabián Leynaud, como parte de un proyecto de investigación aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba. Según declaró el paleontólogo Tauber, se contabilizaron hasta 30 huesos de animales de entre tres y cuatro millones de años por kilo de sedimento. Además, los restos aparecieron en el interior de cavernas, moldeadas a lo largo de miles de años por un inédito fenómeno para la región, conocido como "proceso de carstificación". Ese tipo de procesos es propio de las zonas cálidas intertropicales, donde el agua y el calor disuelven con mayor facilidad las piedras calizas y generan cuevas subterráneas, y los fenómenos más grandes se han registrado a orillas del Mediterráneo. Tauber, que viene estudiando el fenómeno desde 1996, indicó que la rareza es tal que ni siquiera se enseña en las universidades y nunca fue descripto en trabajos científicos. "Esta formación y el tipo de fósiles indican que por esa época el clima de este sector era muy cálido, y este hecho va a reformular muchas teorías". El hallazgo tal vez obligue a replantear las hipótesis y visiones de los científicos sobre los cambios ambientales, la localización de fósiles y las variaciones climáticas. Tauber informó que los vertebrados que allí vivían eran de hábitos cavadores, y de tamaño chico y mediano, de tal manera que el más grande encontrado fue un peludo de 1,80 metro. Además, las investigaciones registran una alta diversidad de especies: se hallaron unas 30 en los estudios preliminares. Los restos fósiles que presentan roturas nuevas por efecto de las explosiones de la mina son de ranas, sapos, caracoles, iguanas y mamíferos como ratones, comadrejas, y antecesores del grupo de las vizcachas, las maras y los carpinchos. El estado de conservación de esas piezas es muy bueno. En uno de los extremos de la caverna se detectó otro hueco, también lleno de fósiles, pero de animales más grandes. "Esto nos lleva a suponer que la caverna tenía varias entradas y las formas de relleno en unas y otras fueron distintas", explicó Tauber. A partir de una resolución de la Dirección de Minería, la zona no puede ser explotada y tampoco pueden acceder visitantes, con excepción de los investigadores y autoridades. A su vez, la Dirección de Patrimonio Cultural declaró ese sector como área de valor. Sin embargo, los restos corren peligro porque están a la intemperie y es difícil frenar a los curiosos que, según se supo, ya se han llevado algunas piezas de importancia. La semana próxima, nueve estudiantes de las carreras de Geología y Ciencias Biológicas de la Universidad de Córdoba comenzarán las tareas de investigación en el sitio, con la coordinación de Tauber. El especialista reveló que se harán estudios para conocer el tipo de fósiles, y a partir de eso sacar conclusiones paleoclimáticas y paleoambientales.

Arqueología de alta montaña en Argentina.

Ceruti tiene 29 años y es la única experta en el mundo en esa especialidad. Descubrió las momias congeladas de tres niños incas a 6.739 metros de altura. Increíble destino para una persona que fue asmática en su infancia.  En Groenlandia, doscientos especialistas que concurrieron en septiembre del año pasado al Congreso Mundial de Momias aplaudieron de pie a Constanza Ceruti. Era su última disertación como arqueóloga. Hoy ya es doctora en arqueología de alta montaña, y la única experta en esa área en el mundo. Una especialidad acorde con una joven de 29 años que escaló 80 montañas de más de 5.000 metros, pero casi increíble para quien fue una niña asmática y desde la adolescencia soporta problemas de columna. Esbelta y de aspecto deportivo, con un rostro agradable y plácido que oculta un carácter inquebrantable, Constanza admite que las películas sobre Indiana Jones "algo tuvieron que ver" para terminar de decidir su vocación. La tesis de 322 páginas con la que se doctoró, coronó una verdadera prueba de resistencia en las alturas y dejó sin aliento a la comunidad científica: el hallazgo de tres niños congelados en un enterratorio inca en la cumbre del volcán Llullaillaco (6.739 metros), en febrero de 1999. Constanza conocía bien la expedición conducida por el estadounidense Johan Reinhard: ella había sido la codirectora. Desde que se recibió hace 7 años en la Universidad de Buenos Aires, Constanza hizo 80 cumbres, lo que hace un promedio de casi un ascenso por mes. No tiene ropa especial para montaña y a veces recurre a dos pantalones superpuestos. Confieza que al Llullaillaco trepó con una campera prestada. Es lo que le permiten los 800 pesos que recibe como becaria del Conicet.  Sólo con lo puesto y el ímpetu de su juventud, a los 22 años, recién recibida de antropóloga, cambió el Barrio Norte porteño por una casita de adobe cerca del Pucará de Tilcara, la fortaleza que habían erigido los indios Omaguacas. Afincada a 3 kilómetros del pueblo, cobró vida todo lo que había estudiado. Inclusive aquel apunte que había escrito en las vacaciones de 1984 cuando tenía 11 años, y que tiempo después, en la universidad, le sirvió para aprobar con 10 el examen de Prehistoria del Viejo Mundo. Pero también eso es prehistoria en la intensa vida de Constanza. Los cuerpos de los niños incas -un varón, una nena y una adolescente-, sacrificados hace cinco siglos, resultaron las momias precolombinas mejor conservadas. Y la National Geographic, que había financiado la expedición, lo difundió por todo el planeta.

Restos fósiles de criaturas marinas en Rió Negro.

Entre piedras sueltas y en la cima de un cerro chato, un equipo científico identificó los fósiles de un reptil marino que habitó las profundidades de un mar que hace millones de años cubrió esta parte del planeta. Los huesos estaban en el curso seco de una cañada mínima y a una elevación de 1.300 metros sobre el nivel del mar contemporáneo, muy cerca del centro de este paraje ubicado a 60 kilómetros de Loncopué y unos 80 de Las Lajas. Trahuncura, una palabra de origen mapuche, que significa "entre piedras".Cuando uno deja la cinta de la ruta 40 no hacen falta explicaciones del porqué del nombre. Los fósiles, precisamente, permanecían encriptados dentro de una roca durísima que el agua de las lluvias fue desgastando pacientemente durante un inmensurable período de tiempo. A ese lugar inhóspito, donde en febrero el frío puede ser diez veces más dañino que el calor, sólo llegan chivas desobedientes, ágiles, y tercas. Fue precisamente siguiendo a un bicho mañoso que Hugo Jara se topó con los restos de un ejemplar de ictiosaurio, una especie que gobernó los mares del Jurásico y del Cretácico durante más de 150 millones de años. Hugo, que obviamente no sabía de qué se trataba, pensó en un uso práctico para esa "piedra rara". Imaginó un cenicero. Y se llevó el material en la mano. El muchacho, que se mueve tan bien en el campo como aquellos animales lo hacían en el agua, desconocía tanto  los secretos del extinto mar patagónico y del fabuloso muestrario sobre el que camina buena parte de sus días. Y es que en éste y otros rincones del norte de Neuquen lo mismo que en el valle medio de Rio Negro, como en pocas partes del planeta, se exhiben para quien sepa verlos, fabulosos registros de un increíble mundo marino. Los fósiles hallados por el muchacho de Trahuncura pertenecieron a la especie pisciforme más exitosa de la que se tenga conocimiento. Los ictiosaurios fueron reptiles marinos que descendieron de animales terrestres, los que a su vez habrían descendido de... peces. En fin, un verdadero revoltijo en el árbol genealógico que, paso a paso, los científicos empiezan a desentramar.Con ese objetivo, a Trahuncura llegaron Sergio y Rafael Cocca, del museo Olsacher de Zapala, el paleontólogo de la Universidad del Comahue (UNC), Leonardo Salgado; y su colega y ex profesora de la universidad de La Plata, Zulma Gasparini, una de las máximas especialistas en reptiles marinos de todo el mundo. Del bicho se encontraron los discos de la columna, algunas costillas y restos que serían del cráneo, cuyas partes complementarias siguen bajo tierra desde hace 120 millones de años, principios del período Cretácico. Estos animales de respiración aérea tenían tamaños variados. Los más chicos no llegaban a los 40 centímetros, pero los más grandes alcanzaron e incluso superaron los 15 metros de extensión. 

Hallan en Patagonia otro esqueleto de un Sauropodo Titanosaurio.

La Patagonia argentina se está revelando como uno de los depósitos más importantes de la tierra para descubrir las claves de la vida de los dinosaurios. Si a mediados de febrero científicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio descubrieron lo que se llevó a calificar de auténtico Parque Jurásico, ahora ha trascendido que en las inmediaciones del municipio de Villa El Chocón, han descubierto fósiles de un enorme dinosaurio, el llamado Titanosaurio. El intendente de este municipio argentino, José Luis Mazzone, confirmó el hallazgo de estos restos, algo que consideró un acontecimiento que aseguró que "enriquece el atractivo turístico y científico de la Patagonia". Los fósiles se cree que pertenecen a un titanosaurio, un animal que vivió hace unos 70 millones de años aproximadamente. Los científicos creen que se trata de un animal herbívoro que pesaría unas 70 toneladas y mediría casi 40 metros de largo y unos 20 metros de alto. Este descubrimiento se une al que se produjo en el Campamento Los Adobes, situado en el centro de la provincia de Chubut, en plena Patagonia y que se anunció a mediados de febrero. En esa ocasión un grupo de paleontólogos descubrió lo que calificaron de "tesoro paleontológico del período Jurásico Medio" que consistía en el esqueleto casi completo de un dinosaurio y los restos de pequeños mamíferos, tortugas, anfibios y pterodáctilos (reptiles voladores).


Noticias Paleontológicas Internacionales del año 2001:

Un reptil de 220 millones de años con plumas.

Paleontólogos de la Universidad del Estado de Oregón (OSU) han descubierto que el fósil de un pequeño reptil, Longisquama insignis, al que unos científicos rusos habían atribuido un relieve escamoso, presenta en realidad una serie de "cañones" o fundas en las que se embutían plumas. Este fósil "prueba que las plumas no evolucionaron a partir de los dinosaurios", ha explicado John Ruben, profesor de zoología de la citada Universidad, y uno de los investigadores. "La supuesta vinculación entre dinosaurios y aves es muy utilizada en paleontología, pero no es tan sólida como se ha hecho creer a la opinión pública", afirma Ruben. Longisquama insignis era una criatura con forma de lagarto que vivió hace 220 millones de años en las llanuras de la provincia de Osh, en Kirguistán, en lo que hoy es el fondo de un inmenso lago seco. Según los investigadores, este reptil, que no podía volar, es un antepasado de las aves, sin que la relación este aún clara, pero de lo que no hay duda es de que no es un dinosaurio. Los Antecedentes Numerosos paleontólogos opinan que dinosaurios y aves tienen un nexo común directo y, el pasado año, quedaron entusiasmados con el anuncio formulado desde la National Geographic Society de que se había hallado el posible "eslabón perdido" entre ambos grupos.Le denominaron "Archaeoraptor", que designa a un dinosaurio con plumas, y fue presentado como una criatura híbrida, con alas emplumadas y la poderosa cola de un dinosaurio. Pero la solidez del descubrimiento se desvaneció en pocos meses.En diciembre, arqueólogos chinos indicaron que el "eslabón perdido" era falso y la National Geographic reconoció el error y explicó que, en realidad, se trata de dos fósiles superpuestos

Hallan una medusa de 500 millones de años.

Un equipo de científicos de Estados Unidos descubrió un raro y preciado depósito de fósiles de medusa, que permitirán un mayor conocimiento de estos animales marinos y de su entorno hace 500 millones de años.Las marcas dejadas sobre piedra miden casi un metro de largo, lo que las convierte en el resto fósil más grande de este tipo de especie encontrado hasta el momento. El descubrimiento tiene especial relevancia porque la estructura física de las medusas -no tienen huesos y están compuestas fundamentalmente de agua- no facilita su preservación como fósiles. Además, las medusas casi nunca sobreviven intactas porque al acercarse a la orilla, o se secan o son engullidas por depredadores. Sin embargo, este descubrimiento servirá a los científicos para establecer cúales eran las condiciones climatológicas y ambientales hace 500 millones de años en el estado de Wisconsin, en donde fueron hallados los fósiles. El doctor James Hagadorn, uno de los científicos encargados de investigar las medusas, considera que es importante estudiar con cuidado los pocos restos de organismos marinos de cuerpos blandos, que rara vez se fosilizan. Es posible que hayamos ignorado importantes detalles sobre el mundo natural en ese período por haber carecido de información sobre los organismo blandos, que también participan en la cadena alimenticia, y, por lo tanto, afectan el ecosistema".

Hallan el fósil de un extraño escorpión acuático.

El estudio del fósil, que se presenta mañana en Albarracín (Teruel) durante las XVII Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología, ha sido realizado por miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).El fósil, cuyo original se exhibe temporalmente en el Museo Geominero de Madrid, fue descubierto por el paleontólogo aficionado leonés José Vicente Casado en la escombrera de una antigua mina de carbón, próxima a Garaño, y corresponde a un euriptérido de pequeño tamaño, articulado y conservado por su cara dorsal.Los euriptéridos son un grupo extinto de artrópodos quelicerados, relacionados con los escorpiones primitivos, pero de hábitos nadadores y esencialmente marinos.El fósil leonés podría tipificar una especie nueva del género Adelophthalmus y tiene la particularidad de corresponder a una forma de agua dulce (mucho más rara en el registro del grupo), de la que hasta la fecha sólo se conocían dos ejemplares comparables: uno encontrado en el norte de Portugal hacia 1890, y otro aparecido en 1973 en Ablaña (Cuenca Central asturiana).Los tres fósiles ibéricos datan de finales del periodo Carbonífero, con una antigüedad cercana a los 300 millones de años para el ejemplar leonés.El estudio ha corrido a cargo de los paleontólogos Juan Carlos Gutiérrez Marco e Isabel Rábano, quienes resaltan la extrema rareza e interés de los fósiles de euriptéridos del Carbonífero europeo, y el parecido superficial del ejemplar español con ciertos euriptéridos conocidos previamente en rocas algo más antiguas de Austria y de la República Checa.

Descubren un Gasteropodo de 440 millones de años.

El fósil, que pertenece al grupo de los gasterópodos pero constituye un nuevo género y especie, ha sido localizado en un afloramiento de roca caliza al sureste de Constantina, en Sevilla. El fósil tiene la particularidad de pertenecer a un grupo de caracoles marinos extinguidos (los microdomátidos) exclusivos de aguas cálidas, lo que concede al hallazgo una gran importancia paleoambiental.Además, también tiene un gran interés evolutivo porque este tipo de gasterópodos se ha hallado en otros lugares pero no con una antiguedad de 440 millones de años sino mucho más recientes.Eopagodea sevillana es el fósil más antiguo de este raro grupo de gasterópodos encontrado hasta la fecha en Europa y su denominación genérica evoca las relaciones evolutivas con pagodea, un género algo más moderno (400 millones de años), que había sido descubierto en 1903 en rocas del Devónico inferior de Bohemia en la República Checa.Según ha explicado Juan Carlos Gutiérrez Marco, uno de los científicos, el hallazgo se produjo cuando en una de las excavaciones empezaron a aparecer "unos caracolillos pequeños que tenían un aspecto muy moderno" y cuya datación se ha podido realizar gracias a unos fósiles acompañantes, "conodontos", de tan sólo dos décimas de milímetro, que se ven disolviendo las rocas en ácidos, y que "son buenos fósiles guía para datar el hallazgo".Además de Gutiérrez Marco, han participado en las investigaciones realizadas en Andalucía y Norteamérica, Jirí Fryda, del Servicio Geológico checo; David Rohr, de la universidad estadounidense de Sul Ross (Texas); y Michel Robardet, del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS) francés.Gutiérrez explicó que fue Robardet quien empezó las investigaciones en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla, una zona de gran interés paleontológico.En este lugar se han descubierto muchos fósiles nuevos de invertebrados marinos como trilobites, moluscos o equinodermos, de gran interés científico, parte de los cuales adoptaron nombres explícitamente andaluces, Termierella sevillana, Alanisicystis andalusiae o Saukianda andalusiae, Andalucilites, entre otros, todos con una edad geológica comprendida entre los 530 y los 440 millones de años.

El mamífero mas pequeño tiene 195 millones de años.

El Hadrocodium wui, como se llama el pequeño animal, poseía un gran cerebro y un oído medio igual al de los mamíferos modernos, dos características nunca descubiertas hasta ahora en especies de más de 150 años de antigüedad.El gran tamaño del cerebro, unido al pequeño cuerpo, debió obligar al animal a comer continuamente, probablemente diminutos insectos y lombrices, por lo que se supone que tenía un metabolismo muy avanzado.El hallazgo de este fósil, de un centímetro de longitud y dos gramos de peso, ha permitido remontar los orígenes de los vertebrados mamíferos a hace unos 195 millones de años, durante el Jurásico temprano, de la Era Mesozoica."Ha sido un gran reto para los científicos encontrar los orígenes de estos importantes rasgos de mamíferos en este pequeño fósil", declaró Luo Zhexi, paleontólogo de origen chino que trabaja para el Museo Carnegie de Historia Natural, en Estados Unidos.Luo dirigió el equipo de investigadores que descubrieron al pequeño mamífero fosilizado en la cuenca de Lufeng, en la provincia china sureña de Yunnan, que constituye uno de los yacimientos más prolíficos de vertebrados de la Era Mesozoica.El Hadrocodium es un pariente lejano de algunos mamíferos actuales, como los canguros o los primates.

El origen de las aves y una nueva teoria.

El hallazgo de restos fósiles pertenecientes a un reptil emplumado que vivió hace 220 millones de años en Asia central, hacen poner en duda la teoría de que los pájaros pertenecen a la raza de los dinosaurios y abre una serie de interrogantes sobre el lazo evolutivo existente entre ambas especies.Pese a que el descubrimiento fue hecho en 1969, éste recién fue divulgado esta semana, en la revista Science por investigadores de la Universidad de Oregón y la Academia Rusa de Ciencias, entre otras instituciones . La información da cuenta del hallazgo de fósiles que superan en 75 millones la edad del pájaro más antiguo conocido, el Archeopteryx. El animal -bautizado como Longisquama insignis- era un pequeño reptil con plumas que medía cerca de veinticinco centímetros y habitaba en los bosques de Kyrgyzstán, ex Unión Soviética.Pese a que los restos examinados no prueban concluyentemente que estos animales sean ancestros de los pájaros, esta es una posibilidad muy cierta. Entrevistado por La Tercera, Terry Jones, paleontólogo de la Universidad de Oregon y coautor del estudio, explicó que "las plumas son, tanto anatómica como evolutivamente, las estructuras más complejas conocidas en los vertebrados. Es muy difícil que esta característica y su mecanismo igualmente evolucionado se hayan generado más de una vez. Este hecho sugiere una estrecha relación entre el Longisquama y los pájaros".Según John Ruben, profesor de zoología de la misma universidad, un punto que ha sido ignorado por mucha gente es que "la mayoría de los dinosaurios similares a los pájaros - tales como el velociraptor - vivió 70 millones de años después de que apareciera la primera ave, el Archeopteryx. Así que había pájaros volando antes de la evolución de estos especímenes. Lo que ahora nos cuestionamos seriamente es si alguna vez hubo dinosaurios emplumados. Los ejemplares que han sido llamados de esta forma eran probablemente aves incapaces de volar".

Descubren un Cocodrilo fosilizado que comia pasto.

Un curioso hallazgo hicieron esta semana paleontólogos estadounidenses en el noroeste de Madagascar. Se trata de restos fósiles de una especie de cocodrilo que se alimentaba principalmente de pasto y hojas, a diferencia de sus actuales descendientes carnívoros.El espécimen data de la última parte del cretáceo - entre 97 y 65 millones de años atrás- y fue llamado Simosuchus clarki, combinación del término griego "nariz achatada" y del nombre del dios cocodrilo de los egipcios.Los actuales cocodrilos son considerados como fósiles vivientes, pues parecen haber sobrevivido millones de años sin demasiadas alteraciones en su anatomía.El grupo de investigadores que realizó el descubrimiento incluyó a los paleontólogos Gregory Buckley, de la Universidad Roosevelt, y Christopher Brochu, del Museo de Historia Natural de Chicago. En un artículo publicado en la revista Nature ambos señalan que el Simosuchus es "un especimen exquisitamente conservado y que se aparta profundamente de lo que es un cocodrilo común. Si hoy estuviera vivo, no asustaría a nadie".Este pariente de los cocodrilos era más pequeño que los actuales, poseía un hocico extremadamente plano y una dentadura muy similar a la de los estegosauros, dinosaurios considerados como herbívoros. Los científicos creen posible que el Simosuchus no se alimentara exclusivamente de vegetales. "Dada la especialización craneal y dental, se puede asumir que no podía atacar a presas muy grandes. Sin embargo, es probable que su dieta incluyera invertebrados y vertebrados pequeños como ranas", señalan los paleontólogos.

Descubren osos fósiles en Madrid.

En un yacimiento que había permanecido cerrado desde 1993, se han llevado a cabo este verano lavados in situ del sedimento acumulado en las primeras campañas para la obtención de microvertebrados fósiles. Asimismo ha continuado la excavación de las cuadrículas abiertas en las campañas anteriores, todo ello enfocado a la obtención de nuevos materiales y a la valoración del potencial real del yacimiento. Entre los fósiles encontrados hasta el momento destacan el esqueleto de un tigre diente de sable (Paramachairodus), el de un hiénido primitivo (Protictitherium) y una mandíbula de Simocyon, especie fósil emparentada con el panda rojo actual. Otro aspecto importante es la realización de prospecciones en el yacimiento denominado Batallones 3, donde se ha encontrado una nueva acumulación de carnívoros, lo que hace suponer que el origen de este yacimiento fue semejante al de Batallones 1. La mayor parte de la superficie investigada muestra fuertes alteraciones causadas por la reforestación de la ladera del cerro, realizada a comienzos de los años noventa. Se ha recuperado una gran cantidad de fósiles, tanto removilizados como in situ. La superficie prospectada, de cuatro metros cuadrados, muestra que los fósiles están orientados y acumulados en un plano de unos 20 grados. En este yacimiento se han encontrado asociaciones esqueléticas de distintas especies de carnívoros, siendo abundantes los tigres de dientes de sable. Una novedad de gran importancia la constituye el hallazgo, por primera vez en Batallones, de osos fósiles pertenecientes al género Indarctos, que son los más antiguos encontrados en Madrid. Hasta el momento se han recuperado restos de dos individuos, uno joven y otro adulto, del que se ha encontrado, entre otras piezas, un cráneo muy completo. Todos los trabajos realizados hasta ahora confirman, una vez más, que el Cerro de los Batallones encierra una riqueza en mamíferos fósiles del Vallesiense (hace 9-10 millones de años) sin precedentes en España. Estudios geolégicos, geomorfológicos y geoquímicos se están realizando al mismo tiempo por parte de geólogos de las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Las excavaciones se realizan en el marco de un convenio suscrito entre la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y el CSIC para el estudio de los yacimientos paleontológicos de Madrid.

El origen del hombre americano y las nuevas evidencias.

Los primeros humanos en cruzar un puente desde Asia y establecerse en América pueden haber sido descendientes de un antiguo grupo que habitó la región de Japón, según un nuevo estudio. Los investigadores que examinaron y realizaron mediciones de la estructura ósea de casi 10.000 antiquísimos cráneos humanos recolectados por todo el mundo sostienen que los primeros americanos probablemente tenían vínculos con las culturas Jomon y Ainu. C. Loring Brace, del Museo de Antropología de la Universidad de Michigan, dijo que la medición de cráneos y demás elementos indica que miembros de los grupos Jomon-Ainu cruzaron lo que actualmente se conoce como Estrecho de Bering y se esparcieron por América, desde Alaska hasta América del Sur. "Estas personas no están emparentadas con los actuales habitantes de Japón", expresó Brace, autor del estudio presentado en la Academia Nacional de Ciencias. "Estos migraron hacia Japón provenientes de otras partes de Asia, pero aún pueden encontrarse rastros de la cultura Jomon entre los japoneses", añadió. Brace comentó que los Jomon poseían algunas características europeas, junto con ciertas influencias asiáticas. Miles de años atrás Aquellos primeros pobladores llegaron a América hace unos 15.000 años, dijo, y al cabo de 1.000 años ya había gente viviendo en el punto más austral de Sudamérica. En la época de la primera migración el hielo cubría gran parte del hemisferio norte, por lo que el nivel del mar estaba cientos de metros por debajo. El Estrecho de Bering, que en la mayoría de sus tramos no supera los 20 metros de profundidad, no existía todavía; en su lugar había un puente de tierra seca que unía Alaska con Siberia. Brace indicó que los rasgos característicos de estos primeros pobladores pueden verse claramente en muchas tribus de indios de América del Norte, incluidos los Pies Negros, Sioux y Cherokees. Hace entre 3.000 y 4.000 años hubo una segunda migración, según Brace, pero esta vez fue una mezcla de chinos, mongoles y habitantes del sudeste asiático. Probablemente llegaron en embarcaciones, remando a través del Estrecho de Bering, que para entonces se había llenado de agua proveniente del deshielo boreal. Brace dijo que de esta segunda migración provienen los esquimales que habitan el extremo norte. Algunos de ellos migraron hacia el sur y hoy se ven representados por los Navajo, comentó. Las conclusiones se basan en un detallado análisis y medición de 21 rasgos de antiguos cráneos recogidos por museos e investigadores de todo el mundo, dijo Brace. El análisis por computadora de los miles de mediciones reveló patrones de similitud que permiten a los investigadores vincular a los habitantes de diferentes partes del mundo. Entre los autores del informe se encuentran científicos de China y Mongolia. Existen pruebas concluyentes sobre la habilidad para construir embarcaciones de los integrantes de la cultura Jomon, declaró Brace, quien sostiene que probablemente las hayan usado para desplazarse a lo largo de la costa oeste del continente americano, estableciéndose en aquellos lugares donde abundasen la vegetación y los animales de caza. "Eran cazadores y recolectores", dijo. "Esto ocurrió miles de años antes de la agricultura. Pero contaban con tecnología para hacer embarcaciones", añadió.

Hallan una ballena fosil del Pleistoceno.

Un equipo de paleontólogos valencianos, bajo la dirección de Joaquín Sendra Saez, está a punto de iniciar los trabajos para sacar a la luz los restos fósiles de una ballena enana enterrados en un yacimiento de Rojales, uno de los más ricos de España en mamíferos marinos del final del periodo Terciario. Sendra, quien próximamente leerá su tesis doctoral en la Universidad de Valencia sobre cetáceos fósiles y que está considerado como uno de los más importantes expertos internacionales en mamíferos del Pleistoceno, se trasladará esta semana a Huelva para participar en las tareas de recuperación de una ballena articulada fósil de dieciocho metros de longitud, invitado por la Junta de Andalucía. Desde hace unos años este paleontólogo alicantino del Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia participa en las campañas de excavaciones de mamíferos marinos fósiles de Rojales- Guardamar del Segura, uno de los más ricos de España y que ha dado lugar a la conocida leyenda de "La Encantá", que tuvo su origen en la época posterior a la dominación musulmana, recreada literariamente por diversos autores. Joaquín Sendra dijo a Efe que la Comarca del Bajo Segura, en el sur de Alicante, es una zona que contiene numerosos e importantes yacimientos paleontológicos. "Concretamente, la zona de Rojales-Guardamar del Segura constituye el área más rica de yacimientos de mamíferos marinos conocidas hasta el momento en la Comunidad Valenciana, y una de las más ricas de este tipo de fósiles del Plioceno de España", aseguró. Las especiales condiciones de este terreno y su clima han permitido el buen estado de conservación de los restos óseos de estas ballenas y de otros animales y plantas que vivieron a finales del periodo llamado Pleistoceno Inferior, al final del Terciario. En la reciente campaña emprendida por la Conselleria de Cultura y Educación se han excavado treinta yacimientos paleontológicos relevantes de macrofósiles en esta comarca. Joaquín Sendra recordó que "estos fósiles de megafauna de Rojales ya eran conocidos desde hace tiempo, y de hecho existe una leyenda popular postmusulmana que hablaba de unos monstruos serpentiformes, bicéfalos, perros alados y otros seres terroríficos, leyendas que sin duda fueron alimentadas por los enormes cuerpos fosilizados de los cetáceos". "El condicionamiento del folclore hizo que los esqueletos de cetáceos fósiles que aparecían en Rojales se interpretaran erróneamente, provocado por el desconocimiento de la anatomía de estos mamíferos, que tienen ciertas vagas semejanzas con las serpientes, animales que sí son popularmente conocidos desde hace mucho tiempo", precisó el paleontólogo. Explicó que de las comparaciones de esqueletos extraños (cetáceos) con otros conocidos (serpientes) bajo la luz de creencias mitológicas y folclóricas surgieron los fantásticos seres de la leyenda, que se desarrolla precisamente en el núcleo de un lago Plio-Pliocénico que actualmente se corresponde con el área geográfica comprendida entre los términos municipales de Rojales y Guardamar del Segura. "Una de las referencias más conocidas y antiguas de esta zona son las descripciones geográficas de Cavanilles (1797), pero hay que esperar hasta principios de este siglo para que el investigador Daniel Jiménez de Cisneros (1908) haga una descripción del conjunto paleontológico de esta zona, citando la presencia de fósiles de mamíferos continentales y marinos, reptiles (cocodrilos y tortugas) e invertebrados", señaló el paleontólogo. El Museo Paleontológico de Rojales, inaugurado en 1999, acoge, entre otras piezas, los restos fósiles de cetáceos localizados como el cráneo de Balkaenoptera, restos de ballenas, delfines y sirenios y se muestran fósiles de quelonios, cocodrilos, aves, artiodáctilos y peces.

Reconstruyen el dinosaurio mas grande del mundo encontado en Argentina.

Desde mayo del 2000, el Museo Fernbank de Historia Natural (ubicado en Atlanta, Estados Unidos) está construyendo una réplica en tamaño natural del Argentinosaurio, el dinosaurio de mayor tamaño encontrado hasta el momento, para exhibirla permanentemente en sus instalaciones. El Museo Fernbank fue diseñado especialmente para exhibir dinosaurios de gran tamaño y se inauguró en 1992. Por tal razón, la portavoz de esta institución, Brandi Berr, indicó "Por eso, cuando supimos que existía la oportunidad de tener el Argentinosaurio y ser el primer museo en mostrarlo, fue como cumplir una meta que nos habíamos propuesto desde el principio. Durante mucho tiempo estuvimos buscando el ejemplar adecuado, así que fuimos muy afortunados en conseguirlo". El Argentinosaurio tiene un tamaño aproximado de 40 metros de largo y pesa unas 100 toneladas. Su principal característica es el gigantesco tamaño de sus vértebras, que le han dado fama como el dinosaurio que desarrolló la mayor masa corporal, aunque probablemente hubo otros que fueron más largos, según lo explicó el paleontólogo argentino Rodolfo Coria. Coria, quien dirigiera el grupo de investigadores que descubrió esta especie de dinosaurio, se desempeña también como director del Museo Carmen Funes, donde se encuentran los huesos originales del animal. Este enorme herbívoro, perteneciente al grupo de los saurópodos y que vivió durante el periodo cretácico hace unos 90 millones de años, fue hallado en 1987 en la provincia de Neuquen, en la Patagonia Argentina. Los trabajos de excavación se iniciaron dos años más tarde y concluyeron en 1995. Pero, según aclara el mismo Coria, "no significa que hayamos trabajado seis años en el lugar, sino que más bien se trató de tres campañas paleontológicas, de seis semanas cada una". Coria también añadió que "dado el gran tamaño de los huesos del animal y la dureza de la roca que lo envolvía, se requirió de la participación de un promedio de 15 personas en cada una de las excavaciones". El encuentro con el dinosaurio Unos vecinos de la provincia de Neuquén, que encontraron unos grandes huesos, fueron los que avisaron al grupo de paleontólogos. Tras la instalación de los expertos en el lugar se realizó un trabajo de excavación en el cual se obtuvo una decena de huesos, la mayoría de ellos de la columna vertebral, la cadera y miembros posteriores. Coria aseguró que "los afloramientos en esta zona son extremadamente abundantes, de hecho, los dinosaurios son los vertebrados más comunes que se encuentran en las rocas mesozoicas de la Patagonia". Asimismo, el paleontólogo sostuvo que el descubrimiento del Argentinosaurio permitió agregar una nueva especie a la diversidad mundial de dinosaurios. "Este herbívoro representa un paso más en la evolución de una familia de saurópodos típicamente sudamericana que se denomina Titanosaurios". "Además, es un ejemplar que posee un sistema de articulación entre las vértebras del lomo muy sofisticado, seguramente vinculado a su enorme talla. También se ha podido ver que todos y cada uno de los huesos que se rescataron son huecos, como una adaptación vinculada a sus dimensiones", precisó el especialista. El proceso de reconstrucción La reconstrucción del esqueleto del Argentinosaurio, que ya se ha extendido por casi un año, es un proceso bastante complicado pues este dinosaurio es un animal muy fragmentario y el mundo científico todavía no tiene muchos conocimientos acerca del mismo. Sin embargo, el buen estado de los restos óseos rescatados permitió que se reconstruyera a tamaño natural el esqueleto completo del dinosaurio. Coria explicó que el trabajo de reconstrucción se había realizado mediante un proceso de anatomía comparada. Esto implica que las partes que no han sido encontradas se construyeron tomando en cuenta las relaciones de parenteco del Argentinosaurio con otros dinosaurios. Según el paleontólogo, "desde el punto de vista museológico, esta exposición es muy novedosa, pues se trata del montaje del esqueleto más grande de un dinosaurio que jamás se haya hecho en cualquier museo, más allá de que, en gran parte, se trate de una reconstrucción hipotética". Exitosa trayectoria A sus 39 años, el argentino Rodolfo Coria es uno de los paleontólogos más destacados. Además del Argentinosaurio, entre los descubrimientos de Coria es posible mencionar ocho nuevos géneros de dinosaurios patagónicos, los campos de huevos con embriones de saurópodos mejor conservados y el dinosaurio carnívoro más grande del mundo, el Gigantosaurio, que puede medir hasta 17 metros de largo.Para Coria su misión es clara y sencilla: "Aportar algo al conocimiento universal, bajo la forma de un pequeño granito de arena que son los conocimientos sobre los dinosaurios de Patagonia." Explica que sus descubrimientos están muy relacionados con situaciones fortuitas pues "me pudo haber tocado a mí o a cualquier otro. Tú no sabes dónde vas a encontrar un dinosaurio, simplemente tienes que salir a buscarlo".

Un Dino con muchas plumas y poco vuelo.

Científicos estadounidenses y chinos han descubierto en el norte de China el fósil de un pequeño dinosaurio emplumado que no podía volar. Es la prueba definitiva, según explican los estudiosos en la revista 'Nature', de que las plumas surgieron antes que los pájaros o que el vuelo, es decir que algunas especies con plumas evolucionaron después hasta convertirse en aves. Los expertos hallaron una criatura emplumada que era levemente más grande que un faisán en la provincia china de Liaoning, un área rica en fósiles que datan de al menos 125 millones de años. Era un Dromaeosauro, un depredador pequeño de dos patas y de rápida carrera, que según los científicos, comparte un ancestro cercano común con los pajaros. Los cientificos han estado divididos sobre si los pájaros evolucionaron de dinosaurios o de algún reptil antiguo, aún no descubierto. Pero Norell piensa que las últimas evidencias resolverían cualquier duda porque las plumas  son estructuralmente idénticas a las de los pájaros modernos."La presencia de plumas modernas en este nuevo Dromaeosaur demuestra definitivamente que evolucionaron en dinosaurios antes de convertirse en pájaros y volar, y que por consiguiente, las plumas no son una adaptación para volar". Los Dromaeosauros pertenecen a un grupo de dinosaurios llamados terópodos, que comparten con las aves cerca de 100 características anatómicas, entre ellas el llamado "hueso de la suerte" y las patas de tres dedos puntiagudos

 

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